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sábado, 19 de marzo de 2022

LA NUEVA IMAGEN DE LA VIRGEN DE LOS DOLORES DE FRANCISCO BRIONES EN 1747. Boletín Soledad de Bailén 2022, nº 3.

 


Acaba de publicarse un nuevo artículo con mi firma en el magnífico boletín que viene editando la hermandad de los Dolores de Bailén en los últimos años. Una vez más les agradezco que piensen en mi persona para ilustrar con un artículo histórico su cuidada publicación. Para esta ocasión, pensé en el sentido divulgativo tan especifico con el que nacen estas publicaciones, que no es otro que proporcionar la información que estime oportuno la junta de gobierno de turno sobre de las distintas noticias que generan hacia sus hermanos, los principiales destinatarios de estas ediciones.

Asimismo, conocen de primera mano los distintos actos que quieren organizar o las normas e indicaciones que deben tomar para preparar las próximas salidas procesionales. En estos boletines además se les da cuenta de pequeños o importantes proyectos o de los estrenos. Se abre como un medio formativo y cultural donde se incluyen artículos de formación cristiana y narrativos, como pueden ser vivencias de los hermanos o incluso arrebatos de sentimiento escritos en el lenguaje de los poetas. En lo cultural entra la historia, y ahí va mi aportación. Por ello pensé que podía cerrar definitivamente en el boletín una microhistoria que ya hemos contado en otros artículos, como fue la hechura de una nueva imagen de la Virgen de los Dolores en el lejano año de 1747, salida de la mano del artista baezano Francisco Briones Granados.

Como yo sé que no todos consiguen la revista Locuber y mucho menos el Boletín del Instituto de Estudios Gienneses, y por mucho que me encargue de divulgar los trabajos por la red, sé que habrá muchos cofrades de esta hermandad que aun desconocerán este dato y que quizás nunca lo leerán.

Por esta razón decidí que este era el tema perfecto para escribir este año, teniendo en cuenta la reciente publicación del gran estudio publicado sobre estos artistas por mi persona. Quería que los hermanos de “la Virgen” pudiesen leer sentados tranquilamente en sus sofás o escritorios ojeando en su boletín una historia que se perdía “encajonada” en las publicaciones previas entre tanto dato. Por ello, volvemos a incidir en este importante episodio de la historia de la cofradía estudiando las fuentes primarias donde lo hallamos (aportando una fotografía del documento) y añadiéndole un resumen de la historia familiar y artística del autor de aquella imagen. Los Briones, es un apellido común en Bailén que nos hacía pensar a algunos de los historiadores e investigadores que nos ocupamos de la historia de Bailén y en el arte provincial en general que podrían tener conexión con los bailenenses que tienen este apellido. Efectivamente, conseguimos conectarlos y encontrar en el árbol genealógico a descendientes de esta familia con raíces en Cuenca (desde el siglo XVII) y su asentamiento en Linares y Baeza, en la ciudad de Bailén, donde incluso, uno de ellos (Antonio Briones Ruiz) en el siglo XX volvió a ejercitar el mundo de las artes como hicieron sus ancestros, en este caso como pintor.



Este artículo contiene todo lo que hasta la fecha de cierre del boletín sabia de los Briones y Bailén (porque después algo más hemos encontrado) para acabar uniendo en esta pequeña colaboración qué pudo ser de aquella imagen, que la misma cofradía cambió apenas 30 años después. Probablemente pudo acabar convertida en la primera Virgen de los Siete Cuchillos de la cofradía de la Santa Vera Cruz, desapareciendo en los sucesos iconoclastas de la Guerra Civil Española. Sin más, espero que los hermanos de la cofradía disfruten con su lectura. Y usted tambien, visitante de esta web. Quizás ya conozca la historia o tal vez, no, por eso he vuelto a incidir en ella en otro formato. Para leer el artículo en academia.edu pinche aquí o descárguelo en el archivo adjunto.

jueves, 10 de marzo de 2022

UN SUDARIO BORDADO POR BARTOLOMÉ SERRANO PARA EL CRISTO DE LA HUMILDAD EN 1855. Boletín Vera Cruz de Linares, nº 32.

Cristo de la Humildad destruido en 1936. Fuente: Andrés Padilla Cerón

 

La cercanía y los estrechos lazos que une a Bailén con Linares me han hecho siempre investigar en la documentación de la vieja ciudad minera en búsqueda de posibles noticias históricas de mi pueblo que se reflejasen allí, en los distintos archivos, ya fuesen civiles o eclesiásticos. Por ello, también me he encontrado muchas sorpresas inéditas de aquella ciudad que nunca he dudado en llevarme y guardarlas para algún día poder divulgarlas. No es mi primer artículo sobre la historia de Linares, pero si el primero que escribo para la cofradía de la Vera Cruz de la ciudad. Una hermandad a la que le tengo cierto cariño, ya que durante tantos años la tuve como vecina en mi periplo en la hermandad del Prendimiento.


Primera página del contrato con Bartolomé Serrano. Fuente: propia.



Por ello, por la riqueza historiográfica antiquísima que posee la antigua hermandad o escuadra, es fácil encontrarte referencias inéditas sobre ella, aun siendo una hermandad bastante estudiada por distintos autores, con monografía incluida. Pero los cajones de la memoria siempre seguirán aportando retazos de historia. Por ello, en este artículo presentamos la historia de un contrato para la realización de un perizoma o faldellín para el Cristo de la Humildad de Linares en 1855, descubriendo uno de los tantos talleres de bordado aún muy desconocidos de la provincia de Jaén durante el periodo decimonónico. Siempre he dicho, que el Santo Reino de Jaén sigue adoleciendo de más investigación sobre los artistas y talleres que crearon las artes suntuarias en suelo jiennense. Por ello nace este artículo, para completar un poco más ese incompleto historial y dar a conocer a los bordadores jiennenses (en este caso de Linares) con la desconocida figura de Bartolomé Serrano, bordador del siglo XIX. Quizás muchos de los mantos, estandartes o túnicas bordadas que vemos en las fotografías antiguas, pudieron salir de sus manos, pero para saberlo falta seguir investigando.

Desde aquí le doy a la cofradia las gracias por tener el gesto de publicarlo en su boletín. 

Para leer el articulo en academia.edu pinche aquí o en el archivo adjunto.

jueves, 10 de febrero de 2022

LA COFRADÍA DE NTRA. SRA. DEL ROSARIO DE BAILÉN: NUEVOS ESTATUTOS DE 1899. Programa de Semana Santa de Bailén 2022.

Portada. Foto Joaquin Castro.

 

¡Por fin vuelve la Semana Santa! o eso esperamos, Dios lo quiera… ¿pero es que no ha habido Semana Santa en 2020-21? Los más dogmáticos se han encargado de recordárnoslo durante estos dos años por toda Andalucía, España y supongo que en todo el mundo… “que Semana Santa si hay, lo que no hay son procesiones” (fíjense que en los oficios no había colas de muchos de esos queriendo entrar). Pues bien, siempre he dicho, que para mí, lo que me prendía la chispa de aquello que decía Barbeito… “parece que es la hora…” era la salida (entre otras publicaciones) del Programa de Semana Santa de Bailén. El ahora llamado por muchos como el “libro de semana santa” (como el libro de fiestas), se llama programa porque anunciaba al pueblo el programa de actos y sobre todo el de procesiones.

Así que, si en 2020 nos pilló por sorpresa y se editó, en 2021 pues supongo que al no haber procesiones, no se editó. Pero, este año vuelve con la fe puesta de que haya Semana Santa, y eso en Andalucía va soldado al alma de sus habitantes (hasta para los que la detestan) con las imágenes en la calle anunciando y aportando muchas cosas a nuestra tierra, el evangelio y la salvación entre ellas.

Por ello, cuando el presidente de la Unión (me gustaba más Agrupación) me pidió una nueva colaboración (al que le vuelvo a agradecer su confianza) ya lo tenia preparado desde el año pasado. Pero sale este año. Tal vez porque no había procesiones pensé en que era el lugar idóneo para habar de cofradías, eso está claro, pero de aquellas que quizás no tengan un espacio definido para habar sobre ellas en Bailén. Me refiero a las cofradías de gloria, pero en esta ocasión quise hablar de un episodio concreto de unas de las más importantes devociones que tuvo la piedad popular bailenense durante los siglos pasados y que la Guerra Civil borró de un plumazo hasta la presente.  Hay tantas cuentas pendientes aun con la vida histórica cofradiera de Bailén que esta no iba ser menos. Aun se puede contar mucho sobre los avatares del Rosario de Bailén, pero en esta ocasión nos centraremos en examinar unos estatutos redactados y aprobados en 1899 que nos hablan del nuevo impulso que tomó en aquellos días la devoción a la Virgen que se veneró en la actual capilla donde se rinde culto a nuestro imponente San Dimas.

Casualidades de la vida, este periodo va a estar marcado por la historia de esta devoción, ya que hace pocos días salió en la revista “Locvber V” un trabajo específico sobre la historia de la capilla. Este estudio ha sido realizado por Juan José Villar Lijarcio, el que aconsejo leer (pinche aquí) para completar un poco más la información histórica que aportan ambos artículos.

Para leer mi artículo pinche en academia.edu o leyendo en el archivo adjunto.

viernes, 28 de enero de 2022

LA ERMITA DE SANTO TOMÁS DE AQUINO DEL CORTIJO DE LA TOSCANA (BAILÉN, JAÉN). Locvber vol. V.

 




Qué mejor día que hoy para compartir con todos los lectores mi último artículo publicado. Sale un quinto numero de la revista Locvber (portada de tonos asalmonados) y en el hablo sobre una historia que pudo ser la primera, pero que cosas de la vida se fue dejando aparcada hasta definitivamente salir ya a la luz. Hoy celebramos la actual festividad de Santo Tomás de Aquino, y curiosamente este año mi articulo está dedicado a la ermita de Santo Tomás de Aquino del cortijo de La Toscana.

Al ser un cortijo, el edificio es una ermita rural, por lo tanto, de ámbito privado, y por ello seguramente son pocos los que la conocen en persona. Aunque desde niño mi padre me hablaba de su existencia, porque muchos de los trabajadores de sus propietarios la veían en sus labores del campo, fueron las fuentes primarias las que me la dieron a conocer. Sabia antes su historia que cómo era el edificio. Puestos a investigar sobre ella, el cortijo y la biografía de sus propietarios surgió un primer artículo en 2017, que hizo que tuviera el honor de visitar el cortijo gracias a la generosidad de D. Alfonso Corchado que me abrió sus puertas para conocer un lugar que me transmitió mucha magia, paz y belleza. Desde aquí darle mi más profundo agradecimiento por aportarme los valiosos testimonios y retratos de sus antepasados auténticas figuras de la historia de Bailén.




Aunque poco antes de aquello ya surgieron fotografías y algo de historia sobre la hacienda, viendo que apenas nada se sabía nos propusimos este artículo del que les destaco los detalles que les puede invitar a leerlo. Como siempre les digo, un título, difícilmente va a resumir lo que cuenta un artículo escrito por mí.

Ciertamente les hablo sobre la historia de la ermita o capilla, pero dentro de la historia hay muchas más. Desde quien ha dejado constancia sobre la existencia de la hacienda y sus propietarios, sobre todo desde que la adquiriese D. Manuel de Aguilar en el siglo XVIII.





Hay que destacar que en este trabajo se aborda una significativa genealogía (solo una parte) sobre la importante familia Soriano y Aguilar terminado con el origen del apellido que cambió estos hidalgos apellidos: Corchado. Conoceremos el origen del cortijo, de su magnífico molino dieciochesco y la historia de la construcción de la ermita con su capellanía. Hasta conoceremos algo sobre la vida de un pariente particular para la historia de Bailén como fue D. Lázaro Medina, propietario según las fuentes bibliográficas de la noria de La Huerta del Sordo, protagonista de la Batalla de Bailén. Además, conoceremos la gran actividad que tuvo la ermita según las fuentes documentales durante gran parte del siglo XIX y lo que pudimos alcanzar del XX. No nos podemos dejar de lado historias paralelas en torno al relato principal, donde hemos dejado pinceladas como ajustar el año de construcción de la portada neoclásica de la casona donde se instaló el colegio Sagrado Corazón, una de las obras arquitectónicas más reseñables del catálogo monumental del patrimonio bailenense.

En definitiva, léanlo con lupa, porque también está el vecino cortijo Lillo, o la gran cantidad de casas cortijo que hubo durante el pasado en la zona. También hay algunos datos sobre sus vidas cofrades o en la política local. Pueden encontrar hasta datos curiosos inéditos de arqueología e incluso de las ermitas de las minas bailenenses. La actividad de los “Soriano-Aguilar-Corchado” es de tal magnitud en la historia de Bailén, que estas 46 páginas son solo una pieza en el puzle.

Pueden descargarlo de Academia.edu pinchando aquí o leyéndolo en el archivo adjunto.

jueves, 11 de noviembre de 2021

SANTA GERTRUDIS, HISTORIA DE SU COPATRONATO DE BAILÉN


 


El 16 de noviembre de 2020 publiqué en estas páginas digitales una entrada que podría ser perfectamente la introducción de esta nueva historia (por ello invito a leerla pinchando aquí). En aquel artículo repasaba someramente lo que se sabia sobre el enigmático compatronato de Santa Gertrudis en Bailén. Existían referencias en distintas publicaciones sobre este copatronato, pero en ninguna se explicaba el por qué y su origen. Teníamos imágenes en el camarín de Zocueca, en la iglesia en el siglo XIX se la citaba y las recuperaciones más recientes de esta iconografía escoltando junto a San Andrés apóstol a la Virgen de Zocueca (patrona principal de Bailén) junto el desaparecido nombre de una calle (actual del Castillo) y la ya extinguida cooperativa vinícola Santa Gertrudis han sido los símbolos que nos han mostrado este extraño nexo de unión con esta santa benedictina.

Para cuando escribí aquella entrada ya sabia el origen de todo y la hice como antesala de lo que estaba por venir pocos meses después, porque estaba junto a Juanjo Villar enfrascado en darle forma al extenso y complejo artículo donde se le daría respuesta por primera vez a esta cuestión. En el volumen IV de la revista Locvber dimos a conocer la historia de Santa Gertrudis y Bailén (ver aqui) [1]. Una historia que se cogía de la mano con un apellido tan ilustre de la historia de Bailén como desconocido con su relación con nuestro pueblo: Neve. El padre del famoso fundador de la ciudad californiana de Los Ángeles (Felipe de Neve y Padilla (1727-1784), nacido en Bailén a finales de 1727), era el único responsable de que Santa Gertrudis enraizara en Bailén como para nombrarla copatrona de la villa.



El padre del brigadier que fundó la ciudad de las estrellas de Hollywood fue D. Felipe de la Neve y Castro Figueroa (1691-1731) que nació en Los Palacios y Villafranca de la Marisma (Sevilla) y fue el corregidor de la villa de Bailén entre 1726 y 1731. Más allá de la labor de gobierno ejercida como corregidor de Bailén, la jurisdicción señorial en tiempos del VII duque de Arcos, las primeras ordenanzas de gobierno municipal, las festividades religiosas a cargo del ayuntamiento, el tributo perpetuo a la ciudad de Baeza, la importancia del archivo municipal y la urgente necesidad de un nuevo pósito público, lo que provocó la rehabilitación de la antigua iglesia fortaleza de San Andrés (1729), finalmente restaurada como la primera Casa Consistorial de la historia de la localidad, por ahora lo que nos interesa destacar de Felipe de la Neve es que fue quien introdujo personalmente la devoción de Santa Gertrudis en la localidad, hasta el punto de conseguir su nombramiento oficial como compatrona de la villa.

Esta enorme devoción personal por Santa Gertrudis se explica en la total vinculación familiar con la Orden de San Benito y su monasterio en Sevilla. En 1714 su padre viudo (Felipe Manuel Francisco de la Neve y Gómez) ya había tomado el hábito bajo el nombre de “Fray Felipe de la Neve”, llegando a ser “monje benedictino y sacerdote en el Monasterio de Sevilla” (fallecido en torno a 1720); los mismos votos benedictinos que profesaron los dos únicos hermanos del nuevo corregidor de Bailén: “el Padre Maestro Fray Isidoro de la Neve y el Padre Fray Francisco de la Neve, monjes en el dicho Real Monasterio de San Benito de Sevilla”.

El corregidor Felipe de la Neve mantuvo siempre una estrecha relación con sus dos hermanos, confianza que demostrará con la designación de ambos monjes como albaceas y tutores de sus cincos hijos herederos. Especial ascendencia sobre toda la familia parece que tuvo el “Reverendo Padre Maestro Fray Isidoro”, que fue el primero en profesar (1709), se graduó y desarrolló una larga carrera: en diciembre de 1727 ya era “Maestro General de la Religión de San Benito”, doctor teólogo y catedrático de prima de teología de la Universidad de Sevilla (Colegio Mayor de Santa María de Jesús), examinador sinodal del Arzobispado de Toledo y del obispado de Murcia, y socio de erudición de la Real Sociedad Hispalense (o “Regia Sociedad de Medicina y demás Ciencias de Sevilla”, hoy Real Academia de Medicina y Cirugía de Sevilla, la más antigua de Europa). 



El R.P.M. Fray Isidoro de la Neve llegó a ser abad del monasterio de San Benito de Sevilla entre 1731 y 1737. Fue además un predicador excelente, muy valorado en Sevilla, algunos de cuyos sermones se publicaron: las oraciones fúnebres a la memoria del cardenal don Luis Belluga (Sevilla, 1745) o los panegíricos dedicados a San Bernardo (Sevilla, 1727) y a Santa Bárbara (Sevilla, 1734), este último predicado en la Iglesia Colegial del Divino Salvador. También censuró algunos sermones y obras académicas, siendo por tanto un personaje muy conocido en la sociedad sevillana del siglo XVIII[2].

Esta vocación benedictina explica la devoción de la familia “de la Neve” por la “Gloriosa Virgen y Esposa de Cristo Santa Gertrudis la Magna”, difundida con rotundo éxito por la propia orden benedictina durante los siglos XVII y XVIII, convertida en patrona principal o predilecta de muchas congregaciones y órdenes religiosas.

La obra de Santa Gertrudis Magna o “la Grande” (1256-1302), monja benedictina en el monasterio cisterciense de Helfta (Alemania), fue recuperada y difundida durante el siglo XVI; reconocida desde entonces como una de las grandes escritoras místicas de la Cristiandad: “la más amada de Cristo”, ejemplo virtuoso de vida monástica y espiritualidad, precursora además de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, símbolo místico del amor divino. La fiesta de Santa Gertrudis fue autorizada para toda la Orden de San Benito en 1674. Fue oficialmente inscrita en el santoral romano en 1678 y, finalmente, su festividad fue extendía a toda la Iglesia Universal en 1739[3].

Felipe de la Neve y Castro Figueroa hizo gala de esta devoción personal, llevando a todos los pueblos en los que residió (Pruna, Casares y Bailén) una imagen de Santa Gertrudis. Nada más llegar a Bailén, según consta en cabildo extraordinario de 16 de noviembre de 1726, el nuevo corregidor confesó su devoción y la costumbre “que tiene de colocarla en todos los lugares donde vive”, trayendo también una imagen de Santa Gertrudis para que se colocara en la iglesia de Bailén. Alegando que por su empleo temporal de corregidor no siempre podría cuidar de la imagen, Felipe de la Neve hizo donación de “este hermoso prototipo a esta ilustre villa”, suplicando al cabildo municipal que “se encargue perpetuamente de su culto”, remedio seguro para todas las “necesidades espirituales y temporales” de la localidad, según los favores experimentados por el propio corregidor “en las villas que ha gobernado”. El Ayuntamiento de Bailén aceptó la donación de esta devota imagen de Santa Gertrudis, “dando infinitas gracias a Dios Nuestro Señor y a su Gloriosa Santa, que por tan raro camino ha querido comunicar su devoción a esta villa” y, a continuación, todos los capitulares juraron su nombramiento como “compatrona de la villa de Bailén” (previa invocación hecha a Nuestra Señora de Zocueca, “su principal patrona”), haciendo voto perpetuo de celebrar la festividad de Santa Gertrudis cada 17 de noviembre.

Finalizada a sesión, “habiendo dicho Sr. Corregidor hecho el entrego de la imagen de la Señora Santa Gertrudis al Concejo de esta villa, se tomó sobre los hombros de cuatro [capitulares]”, verificándose solemne traslado hasta la iglesia de La Encarnación, con asistencia del prior, el cura y otros eclesiásticos de la parroquia, quedando “puesta en las andas en el sitio del altar mayor para la festividad y procesión del día de mañana”.[4]

Imagen de Santa Gertrudis del camarin del Santuario de la Virgen de Zocueca.

La Virgen de Zocueca escoltada en su retablo de Bailén por Santa Gertrudis y San Andrés.


Al día siguiente, 17 de noviembre de 1726, se celebró la primera fiesta de Santa Gertrudis en la parroquia de Bailén, función en la que predicó el benedictino fray Francisco de la Neve, hermano del corregidor.[5] A comienzos del año 1727 el cabildo municipal costeó “una diadema y báculo de plata a Nuestra Madre y Patrona Santa Gertrudis”, renovando así las insignias de la imagen, que debió seguir su iconografía más tradicional: hábito negro de la regla benedictina, báculo de abadesa en la mano derecha, libro en la mano izquierda y un Sagrado Corazón resplandeciente en el pecho.[6]

No obstante, el nombramiento patronal verificado en cabildo de 16 de noviembre de 1726 (ver Apéndice documental, documento nº 1) se celebró sin la previa autorización y licencia del Obispado, por lo que el nombramiento tuvo que ser repetido, subsanado y confirmado en cabildo extraordinario de 28 de septiembre de 1728 (ver documentos nº 2 y 3), ya con la asistencia oficial de todo el clero parroquial. Finalmente, el copatronazgo de Santa Gertrudis (17 de noviembre), junto al de Nuestra Señora de Zocueca (5 de agosto), patrona principal de Bailén, fue aprobado y confirmado por decreto episcopal firmado en Baeza el 2 de octubre de 1728 (ver documento nº 4).[7]

Este es el origen del patronazgo de Santa Gertrudis en Bailén, verdadera rareza histórica en toda la diócesis de Jaén, que se explica por un empeño personal de Felipe de la Neve, corregidor de la villa entre 1726 y 1731. El nuevo corregidor impuso una devoción hasta entonces extraña en el vecindario, pero dada la influencia del postulante (representante del duque de Arcos, primera autoridad judicial y militar en el municipio), el nuevo patronato de Santa Gertrudis (17 de noviembre) fue aceptado de buen grado por la oligarquía local, regidores y eclesiásticos de Bailén.[8]

La devoción religiosa del corregidor Felipe de la Neve por Santa Gertrudis queda perfectamente reflejada en su testamento, firmado en Bailén a 13 de noviembre de 1729.[9] Al inicio, en la tradicional confesión o protestación de fe católica, Felipe de la Neve menciona de forma muy destacada a su especial abogada (“por los ruegos de la Gloriosa Virgen y Esposa de Cristo, mi Madre y Patrona Santa Gertrudis la Magna”) y, a continuación, al encomendar su alma a Dios, vuelve a invocar “a mi Gloriosa Santa Patrona Gertrudis”. Dispone su entierro y sepultura “en la Iglesia que Dios me tenga determinada” (es decir, allí donde le encuentre la muerte o donde Dios disponga) y manda se digan por su alma cien misas rezadas, “la cuarta parte en la parroquia [de Bailén] y las demás en el Real Monasterio de San Benito de Sevilla”. Finalmente, en una de las últimas cláusulas testamentarias manda establecer “una memoria perpetua de cinco misas cantadas” en el citado monasterio de San Benito de Sevilla, “que se han de decir perpetuamente en el Altar de mi Madre Santa Gertrudis en los cinco viernes primeros de Cuaresma por mi alma, las de mis padres y parientes, en reverencia de las Cinco Llagas de Cristo y la devoción que la Santa tuvo a la Pasión del Señor”.[10]

Cuadro de Santa Gertrudis (atribuido a Juan del Castillo en 1625) todavía conservado en la iglesia del antiguo Monasterio de San Benito de Sevilla, del que fue abad Fray Isidoro de la Neve entre 1731 y 1737 


Además, antes de la institución de herederos, el corregidor Felipe de la Neve cita a todos sus hijos vivos, indicando los nombres de bautismo, destacando “Gertrudis” como segundo nombre en tres de sus hijos:

Declaro contraje matrimonio con doña María Josepha Rosalía de Padilla y Blázquez, natural de Alcalá del Valle, Obispado de Málaga, y vecina de Pruna, de cuyo matrimonio tenemos por nuestros hijos legítimos a don Pedro Pablo Phelipe, a don Pablo Phelipe Antonio, a don Phelipe Gertrudis, a doña Teresa Gertrudis y a doña María Gertrudis; y aunque tuvimos más hijos, murieron de pequeña edad; lo declaro para que conste”.

Pero no solo se conformó con donar una imagen, hacerla copatrona e instituir una fiesta y culto a cargo del ayuntamiento de Bailén, sino que levantó o reconstruyó una iglesia para ella. En realidad, el trabajo del corregidor Felipe de la Neve Castro y Figueroa como corregidor de Bailén fue encomiable, entre otras circunstancias con el largo y pesado problema que sostuvo Bailén con Baeza por el tributo que debía pagarle a ésta cuando Bailén se independizó de ella. Con la idea de poner en funcionamiento un granero específicamente dedicado para el tributo además del edificio de pósito antiguo puso sus miras en la primitiva fortaleza-iglesia de San Andrés, primitiva parroquia bailenense hasta que se abrió al culto la nueva, la Encarnación, en una fecha próxima a 1504.

Tras esto volvió a levantar de sus cenizas la iglesia convirtiéndola en la primera casa consistorial de la villa, donde en la capilla mayor o presbiterio creó una capilla dedicada a San Andrés y Santa Gertrudis junto a la Virgen de Zocueca, donde se veneraron en esta ocasión en cuadros en lugar de imágenes. Pero de esto hablaremos en otra ocasión.

Ruinas de San Andrés y Santa Gertrudis ya desaparecidas.


Apéndice documental

 

Documento nº 1

 

1726, noviembre, 16. Bailén (Jaén). El corregidor Felipe de Neve dona una imagen de Santa Gertrudis a la villa de Bailén. El Pleno del Ayuntamiento acepta la donación y jura solemnemente a Santa Gertrudis Magna como compatrona de la villa, haciendo voto perpetuo de celebrar su festividad cada 17 de noviembre. Archivo Municipal de Bailén, Actas Capitulares, caja 20, cabildo de 16/11/1726.

 

En este Cabildo se dijo por el Señor Corregidor cómo, en continuación de su devoción con la Gloriosa Virgen y Esposa de Cristo Santa Gertrudis la Magna, del Orden de Nuestro Padre San Benito, y costumbre que su merced tiene de colocarla en todos los lugares donde vive, ha traído a esta villa una Ymagen suya para que se coloque en su Yglesia. Y no pudiendo su merced ser permanente en ella, por razón de su empleo, para cuidar del culto de esta Gloriosísima Santa y considerando no hay otro medio para asegurarlo, ha resuelto hacer donación de este hermoso prototipo a esta Ilustre Villa en manifestación de lo que la estima, suplicándole reciba este don con el aprecio correspondiente y se encargue perpetuamente de su culto, con el seguro de que encontrará en todas sus necesidades espirituales y temporales el total remedio que su merced tiene experimentado en las villas que ha gobernado. Y oído y entendido por este Ayuntamiento dieron a su merced las más expresivas gracias por tan especial don y en muestra de su agradecimiento dijeron que recibían con el mayor rendimiento, dando infinitas gracias a Dios Nuestro Señor y a su Gloriosa Santa [Gertrudis], que por tan raro camino ha querido comunicar su devoción a esta villa. Y en la confianza de que será del agrado de Su Majestad y gloria de su Santa [Gertrudis], por cuyo medio esperan de la Divina Piedad use de sus misericordias con esta villa y sus vecinos que son ahora y en adelante fueren: sus mercedes por sí, como capitulares y como particulares, en nombre de esta villa y sus vecinos, juraron a Dios Nuestros Señor y a su Santísima Madre con el título de Nuestra Señora de Zocueca (su principal Patrona) por compatrona de esta villa a la Gloriosa Santa Gertrudis la Magna; y se obligaron a rendirle los cultos correspondientes a tal Patrona suya perpetuamente en el día diez y siete de noviembre de cada año, que es en el que la Iglesia Nuestra Madre la celebra, y en las demás ocasiones que la necesidad dictare. Y le suplican rendidamente reciba a esta villa y a sus vecinos debajo de su protección encargándose de todos sus negocios espirituales y temporales para que sean bien despachados ante su Divino Esposo Jesús, y que mediante su patrocinio logren los vecinos de esta villa la eterna felicidad (como lo confían) de la poderosa intercesión de tan Gloriosa Santa. Y para que siempre conste hicieron este acto con toda la solemnidad que se requiere, y la que faltare la han por suplida. Y así lo acordaron y firmaron por ante mí, el infrascrito escribano de, que doy fe.”

 

[Diligencia] “En la villa de Bailén el dicho día, mes y año, habiendo dicho señor Corregidor hecho el entrego de la imagen de Señora Santa Gertrudis al Concejo de esta villa, se tomó sobre los hombros de cuatro [capitulares], entrando en dicho número yo, el infrascrito escribano del cabildo; y con asistencia de los señores Prior, Cura y otros eclesiásticos de la parroquial de esta villa se llevó a ella dicha Ymagen y quedó puesta en las andas en el sitio del altar mayor para la festividad y procesión del día de mañana. Y para que conste y demandado del Señor Corregidor de esta dicha villa, doy el presente, en cuya fe lo signe y firmé.”

 

Documento nº 2

 

1728, agosto, 21. Baeza (Jaén). El Obispo de Jaén otorga licencia al Ayuntamiento y Clero de Bailén para celebrar cabildo extraordinario de nombramiento de Santa Gertrudis Magna como compatrona de la villa, para su posterior validación diocesana conforme a derecho. Archivo Municipal de Bailén, Actas Capitulares, caja 20, decreto episcopal de 21/08/1728.

 

Don Rodrigo Marín y Rubio, por la Gracia de Dios y de la Santa Sede Apostólica, Obispo de Jaén, del Consejo de Su Majestad y su Predicador, etc.

 

Por cuanto se nos ha presentado por el caballero Corregidor y Villa de Bailén, que movidos de su grande devoción a la Gloriosa Virgen Santa Gertrudis la Magna están determinados a nombrarla por Compatrona de dicha villa con Nuestra Señora de Zocueca, que es la principal, y siendo preciso  que para esta nominación haya de concurrir también el Clero, [que] no puede hacerlo sin nuestra licencia: por las presentes la concedemos a el Prior, Curas, Beneficiados, y demás Eclesiásticos de nuestra Iglesia Parroquial de dicha villa, para que siendo convocados por dicho caballero Corregidor y Regidores concurran en las Casas de su Ayuntamiento a el Cabildo que ha de hacerse sobre la recepción y nominación de dicha Gloriosa Santa por Compatrona, en que con seria y madura reflexión deliberen en este asunto, expresando las circunstancias y requisitos con que se obligaren, y hecha la determinación se nos remitirá para que dando nuestra aprobación como Prelado de este Obispado tenga la validación necesaria conforme a derecho. Dado en Baeza a veinte y uno de agosto de mil setecientos veinte y ocho.

 

Rodrigo, Obispo de Jaén [rúbrica]

 

Por mandato de Su Ilustrísima Señoría, el Obispo mi Señor: don Joseph Miguel de Linares, secretario de cámara [rúbrica]”

 

Documento nº 3

 

1728, septiembre, 28. Bailén (Jaén). El Ayuntamiento de Bailén y el clero parroquial confirman el nombramiento de Nuestra Señora de Zocueca como patrona principal y de Santa Gertrudis Magna como compatrona de la villa. Se obligan a continuar guardando la vigilia y festividad del 5 de agosto en el Santuario de Nuestra Señora de Zocueca, que es fiesta en la villa desde tiempo inmemorial, así como a celebrar solemne función religiosa el día de Santa Gertrudis (17 de noviembre), memoria no obligatoria para el vecindario. Archivo Municipal de Bailén, Actas Capitulares, caja 20, cabildo de 28/09/1728.

 

En la villa de Bailén en veinte y ocho días del mes de septiembre de mil setecientos veinte y ocho, el Concejo, Justicia y Regimiento de esta villa, conviene a saber, los señores: Capitán de Caballos don Phelipe de la Neve Castro y Figueroa, Corregidor y Justicia Mayor de esta villa; Pablo Rentero Nájera, Alcalde ordinario; don Antonio de Costilla y Narváez, Alcaide del Castillo de esta villa; Pedro Godoy Tenorio, Alcalde ordinario; Andrés Díaz de la Coba, Alguacil mayor; don Juan Martín de Ruy Martín, Alférez mayor; Francisco Costilla, Diego Fernández Perales y Bartolomé García Calatrava, regidores; todos con voz y voto en este Ayuntamiento; y presente don Antonio Soriano, síndico personero; y juntos para tratar las cosas útiles a esta república y asistidos del Clero de esta villa, junto asimismo y con licencia del Ilustrísimo Señor don Rodrigo Marín y Rubio, Obispo de Jaén, su fecha en Baeza a veinte  y uno de agosto de este año, refrendada de don Joseph Miguel de Linares su secretario, que queda con este Ayuntamiento y fueron los señores: Doctor don Melchor Mendoza de Contreras Torres, Prior de la Parroquial de esta villa; el licenciado don Luis Álvarez Tenorio, Cura de ella; el licenciado don Alonso Docio, asimismo Cura de la Parroquial de esta villa; don Francisco Narváez, don Luis Barejón y don Luis de la Choza, beneficiados; don Andrés Ponce, don Salvador de Castilla y don Francisco Julián Soriano, clérigos in sacris; y don Francisco Molina, don Bartolomé de Gámez, don Francisco Fernández Perales, don Bartolomé Ponce, clérigos de menores; y otros vecinos de esta villa en representación del pueblo.

 

Y estando todos juntos en las Salas Capitulares de esta villa dijeron: que movidos de la gran devoción que han excitado los prodigios y beneficios que este común ha experimentado desde que en él se introdujo la devoción de la Gloriosa Santa Gertrudis la Magna, confiando en [que] la divina misericordia los continuará por la intercesión de esta Gloriosa Santa, así en lo espiritual como en lo temporal, y deseando alcanzar su benigna intercesión y obligarla con nuestro rendimiento, hemos resuelto generalmente confirmar el nombramiento que por esta villa se hizo el año pasado de mil setecientos veinte y seis, en que nombró a la dicha Gloriosa Santa por su compatrona, [junto] con Nuestra Señora de Zocueca que es la principal. Y habido faltado en el dicho nombramiento la concurrencia del venerable estado eclesiástico de esta villa, que con licencia del Ilustrísimo Señor Obispo de Jaén se halla presente; y habiendo notado que en esta villa no se halla nombramiento formal del patronato anticuado que Nuestra Señora de Zocueca tiene en esta villa, para subsanar el reparo que pueda ofrecerse no obstante su antigua posesión, por el presente la volvemos a nombrar y a recibir a la Gloriosísima Virgen María en su Imagen de Nuestra señora de Zocueca, titulada por nuestra principal patrona, suplicando rendidamente a Su Majestad se digne de recibirnos debajo de su protección y amparo; y asimismo nos obligamos y obligamos a este común [vecindario] a que continúe su devoción, expresándola en la vigilia que guardan de inmemorial tiempo a esta parte el día cuatro de agosto, víspera de Nuestra Señora de las Nieves, en cuyo día se celebra la fiesta en su Santuario y Ermita de Nuestra Señora de Zocueca, y se tiene en esta villa por día de fiesta.

 

Asimismo como dicho es, nombramos por nuestra compatrona a la Gloriosa Santa Gertrudis y celebrarla esta villa con la solemnidad correspondiente a su devoción el día diecisiete de noviembre de cada año. Y deseando que el dicho día se celebre por todo el común queremos y es nuestra voluntad nos obligue el precepto de oír misa en el [día 17 de noviembre], pero que no obligue guardarla sino que puedan [los vecinos] libremente, habiendo cumplido con la referida obligación [de oír misa], irse a sus trabajos el que quisiere y [el que] no quisiere concurrir a la solemnidad de aquel día, mediante a lo que se evitan los cargos de conciencia que pudieren ocurrir a la contravención de la fiesta; mediante cuyas piadosas diligencias confiamos en la infinita misericordia de Nuestro Señor, que aceptándolas en su divino agrado por los méritos de la Gloriosísima Virgen María Nuestra Señora en su Gloriosa Imagen de Zocueca y su Gloriosa Esposa Santa Gertrudis, nos concederá benigno el remedio de nuestras necesidades espirituales y temporales, para que con su divina gracia le sirvamos en esta vida y logremos en la eterna; y queda al cargo y cuidado de esta villa el que siempre por cualquier necesidad que se invocare la protección y amparo, así de Nuestra Señora de Zocueca como de [la] Señora Santa Gertrudis, en que se haya de hacer fiesta, rogativa o procesión u otra que se delibere, costear la fiesta que la dicha villa determinare. Y así lo acordaron y mandaron al presente escribano que saque testimonio de este acuerdo para pasarlo a las manos del dicho Ilustrísimo Señor don Rodrigo Marín Rubio, del Consejo de Su Majestad [el Rey] y su Predicador, Obispo de Jaén, suplicando a su Señoría Ilustrísima se sirva de confirmar los dichos nombramientos y obligaciones en el todo o en parte como su Señoría Ilustrísima fuere servido. Y lo firmaron sus mercedes. [Firmas y rúbricas]”

 

Documento nº 4

 

1728, octubre, 30. Bailén (Jaén). El Ayuntamiento de Bailén recibe despacho del Obispo de Jaén aprobando y proclamando los nombramientos patronales de Nuestra Señora de Zocueca (5 de agosto) y Santa Gertrudis Magna (17 noviembre). Se inserta ejecutoria original de 3 de octubre en la que se comunica decreto episcopal de 2 de octubre de 1728. Archivo Municipal de Bailén, Actas Capitulares, caja 20, cabildo de 30/10/1728.

 

En este Cabildo se dijo como, en virtud del acuerdo de cabildo de veintiocho de septiembre de este año, su merced el dicho Señor Corregidor pasó a la ciudad de Baeza con testimonio de dicho acuerdo y trajo despacho del Ilustrísimo Señor Obispo de la ciudad de Jaén para que se continúe la vigilia y fiesta de Nuestra Señora de Zocueca por patrona de esta villa y de [la] Señora Santa Gertrudis la Magna por su compatrona, y que en su día se oiga misa y después se trabaje como fue acordado. Y visto se mandó que por el presente escribano se pase a casa del Señor Prior de esta villa y le deje el dicho despecho para que se saque la copia que por él se manda y lo [de]vuelva y [se] ponga con este libro capitular.

 

[Se inserta ejecutoria original] “Don Rodrigo Marín y Rubio, por la Gracia de Dios y de la Santa Sede Apostólica, Obispo de Jaén, del Consejo de Su Majestad y su Predicador, etc.

 

A todos los fieles cristianos vecinos y moradores de la Villa de Bailén de esta nuestra Diócesis, hacemos saber que, en vista de una representación y acuerdo de la Justicia y Regimiento de dicha Villa, hemos proveído un auto del tenor siguiente:

 

En la Ciudad de Baeza a dos días del mes de octubre de mil setecientos y veinte y ocho años el Ilmo. Sr. don Rodrigo Marín y Rubio, mi Sr. Obispo de Jaén, del Consejo de Su Majestad y su Predicador, etc. Habiendo visto el testimonio antecedente, por el cual consta que junta en su Sala Capitular la Villa de Bailén compuesta del caballero Corregidor, Alcaldes y Regidores de ella, concurriendo también, convocados en consecuencia de Decreto y Licencia de su Señoría Ilustrísima, el Prior, Curas y demás Eclesiásticos de la Iglesia Parroquial de dicha Villa, y con asistencia de otras personas en representación del pueblo, teniendo presentes los beneficios que han recibido por intercesión de la Gloriosa Virgen Santa Gertrudis la Magna, desde que en dicha Villa se excitó su devoción y la eligieron por Patrona menos principal, y deseando obligarla más con su reconocimiento determinaron confirmar el nombramiento de tal Patrona que en el año pasado de mil setecientos y veintiséis años habían hecho, subsanando el defecto que entonces hubo de no concurrir para ello el venerable Estado Eclesiástico, y principalmente no haber obtenido la aprobación y licencia de su Señoría Ilustrísima como Prelado de esta Diócesis; y poniéndolo en efecto con seria y libre consideración, unánimes todos y conformes de su espontánea y deliberada voluntad, ratificaron el nombramiento de Patrona menos principal a la dicha Gloriosa Santa Gertrudis la Magna, obligándose por sí y por sus sucesores en sus Oficios y Casas, Familias y Pueblo, a quienes representan, a hacer fiesta a la dicha Santa en su día, que es el 17 de Noviembre, y oír Misa, quedando libres para el trabajo los que no quisieren o no pudieren asistir y concurrir a la dicha fiesta. Y respecto de que por antigua tradición tienen por Patrona principal a María Santísima Señora Nuestra en su Imagen de Nuestra Señora de Zocueca, que se venera extramuros de la dicha villa, con la obligación de guardar como festivo el día de su fiesta, que es el de Nuestra Señora de las Nieves, y ayunar su Vigilia, como siempre se ha practicado; y habiendo ahora registrado los archivos no se halla instrumento ni aprobación auténtica que lo compruebe, queriendo subsanar cualquier reparo que pueda ofrecerse, no obstante la antigua costumbre, con la misma seria reflexión y unánime consentimiento han deliberado revalidar, como con efecto revalidan, el dicho nombramiento de Patrona principal de dicha Villa a la Reina de los Ángeles María Santísima con el título de Nuestra Señora de Zocueca, obligándose de nuevo a guardar como festivo el día cinco de Agosto, en que se celebra, y ayunar su Vigilia, bajo la pena de pecado mortal, como más largamente consta del acuerdo capitular y su testimonio legalizado por Manuel Joseph Martínez Carmona, Escribano del Cabildo de dicha Villa:

 

Dijo su Señoría Ilustrísima que aprobaba y aprobó todo lo contenido en esta relación, y que interponía su autoridad y judicial decreto, cuanto de derecho se requiere para su validación como Prelado de esta Diócesis; y declaraba y declaró por Patrona principal de la dicha Villa de Bailén a María Santísima en su Imagen de Nuestra Señora de Zocueca, que se venera extramuros de ella, y por Patrona menos principal a la Gloriosa Virgen Santa Gertrudis la Magna, como nombradas con las solemnidades convenientes y necesarias: y mandaba y mandó con fuerza de precepto y en virtud de Santa Obediencia a todos los moradores que sean capaces y en edad competente, bajo del gravamen de pecado mortal, cumplan las obligaciones expresadas de guardar Vigilia y ayuno el día cuatro de Agosto, y tener por Festivo el siguiente cinco, oyendo Misa y absteniéndose de trabajar; y también oirán misa en el día diecisiete de Noviembre, quedando libres para el trabajo, y esto perpetuamente, obligando así a los que de presente viven como a los que fueren sucediendo en la vecindad de dicha Villa y dentro del recinto de su Población. Y los Eclesiásticos rezarán el dicho día cinco de Agosto de Nuestra Señora de las Nieves con rito de primera clase, y el día diecisiete de Noviembre de la Gloriosa Santa Gertrudis de comuni unius virginis con rito de doble mayor, según corresponde a los Patronos.

 

Y asimismo manda su Señoría Ilustrísima que se libre despacho en forma con inserción de este auto, el cual original ha de quedar con los demás papeles en el Archivo de esta Dignidad, para que se lea y publique en dicha villa en un día festivo inter missarum solemnia, para que a todos conste. Y así lo proveyó y firmó su Señoría Ilustrísima, de que yo, su infrascrito secretario de visita, doy fe. Rodrigo, Obispo de Jaén. Por mandado de su Señoría Ilustrísima, el Obispo mi Señor: don Joseph Miguel de Linares, secretario de visita.

 

En cuya ejecución ordenamos al Prior de la dicha nuestra Iglesia haga se publique como dicho es, y sacando un trasunto autorizado que guardará en el Archivo de la Parroquia, dará este [original] para que se ponga en el [Archivo] de la Villa. En testimonio de lo cual mandamos dar y dimos el presente firmado de nuestra mano, sellado con el sello de nuestras armas y refrendado de nuestro infrascrito secretario de visita, en nuestro Palacio Episcopal de Baeza a tres días del mes del mes de octubre de mil setecientos y veintiocho años.

 

Rodrigo, Obispo de Jaén [rúbrica]

 

Por mandato de Su Señoría Ilustrísima, el Obispo mi Señor: don Joseph Miguel de Linares, secretario de visita [rúbrica]”.

 



[1] Lendínez Padilla, J.P.; Villar Lijarcio, J.J. (2020): “El corregidor Felipe de la Neve, la rehabilitación de la iglesia de San Andrés y el patronazgo de Santa Gertrudis”. Locvber IV, pp. 41-95.

[2] El Real Monasterio de San Benito de Silos de Sevilla (con antecedentes durante la Edad Media como priorato dependiente del monasterio de Santo Domingo de Silos, Burgos) fue elevado a la categoría de abadía independiente en 1517 y hasta su extinción en 1835 perteneció a la observancia de Valladolid, cabecera de la Congregación de San Benito de la Corona de Castilla. Su primera gran iglesia, de mediados del siglo XVI, se desplomó en 1601, construyéndose un nuevo templo inaugurado en 1611 (hoy iglesia parroquial de San Benito), extramuros de la ciudad (vulgo de la Calzada). La fundación sevillana dispuso de muy pocas rentas y su comunidad siempre fue muy reducida (nunca pasaron de 12 monjes), por lo que fue un monasterio realmente pobre dentro de la congregación de Valladolid (“el más pobre de la Península”). No obstante, el monasterio benedictino de Sevilla atesoró una magnífica biblioteca y de él salieron figuras de primerísima fila (algunos catedráticos de teológica, notables escritores y numerosos visitadores, definidores, maestros y predicadores generales). Entre sus abades y monjes profesos se hallan las familias más linajudas de la ciudad hispalense: los Alzamora y Ursino, de la Serna, Zañartu, etc. [Zaragoza Pascual, E. (1997): Abadologio (1593-1835) y Libro de Gradas (s. XVII-XIX) del Monasterio de San Benito de Sevilla. Studia monastica, 39-2: pp. 337-402.; Gómiz León, J. J. (2013): La “controversia del agua” en la Sevilla de la Regia Sociedad (1735-1740): los médicos Ortiz Barroso y Vázquez de Cortés y los padres maestros Feijoo y Nájera. Cuadernos dieciochistas, 14: pp. 305-228]. 

[3] Realmente toda la obra y espiritualidad de Santa Gertrudis (1256-1302), pasó desapercibida hasta el siglo XVI, cuando los cartujos de Colonia imprimieron una gran compilación de sus escritos (Legatus divinae pietatis o Heraldo de la piedad divina, 1536). En España el benedictino fray Leandro de Granada fue el primer traductor al español de los escritos de Santa Gertrudis (Valladolid, 1603), consiguiendo que la devoción a la santa se extendiese rápidamente por toda la Península Ibérica e Hispanoamérica (llegó a ser proclamada “Patrona de las Indias Occidentales”). El éxito en la difusión del mensaje de Santa Gertrudis fue enorme, lo que provocó una corriente espiritual en torno a ella que se tradujo en continuas reediciones de libros devocionales y numerosas biografías. Durante el siglo XVII fue tal la veneración en torno a Santa Gertrudis Magna que el Vaticano se vio forzado a aprobar su culto en la orden benedictina y otras congregaciones religiosas. En 1673 se autorizó su fiesta en la Congregación de San Benito de Valladolid; en 1674, en toda la Orden de San Benito. En 1678 fue inscrita oficialmente en el Martirologio Romano y en 1739 la fiesta de Santa Gertrudis Magna fue elevada a memoria para toda la Iglesia Católica. En principio la festividad de Santa Gertrudis fue establecida en 17 de noviembre, aunque existió cierta confusión y luego quedó fijada en 16 de noviembre. Durante aquellos siglos Santa Gertrudis Magna se convirtió en virtuoso ejemplo de vida monástica o conventual (liturgia de las horas, eucaristía, lectio divina, ayunos y ejercicios espirituales) y de renovado “cristocentrismo” (experiencias místicas, unión amorosa con Cristo), en paralelo a la teología y reformada espiritualidad difundida por Santa Teresa de Jesús (1515-1582), hasta el punto que Santa Gertrudis también ha sido propuesta para ser nombrada “Doctora de la Iglesia”. [Colombás, G. M. (1995): Difusión de la obra de Santa Gertrudis. La tradición benedictina. Ensayo histórico. Ediciones Monte Casino. Zamora. Tomo V: pp. 232-240. Recuperado en: https://www.surco.org/santagertrudis [Actualizada el 28/08/2020]. Acceso el 16/11/2020; Gutiérrez Vega, D. (2011): Santa Gertrudis, semblanza (Publicación electrónica). Recuperado en https://surco.org/content/santa-gertrudis-semblanza [Actualizada el 28/08/2020]. Acceso el 16/11/2020; Rubial García, A. (2003): La más amada de Cristo. Iconografía y culto de santa Gertrudis la Magna en la Nueva España. Anales del Instituto de Investigaciones Estéticas, 83: pp. 5-54. Rubial García, A. (2006): Santa Gertrudis la Magna. Huellas de una devoción novohispana. Historia y Grafía, 26: pp. 109-139]. 

[4] Archivo Municipal de Bailén (AMB), caja 20, cabildo de 17 de noviembre de 1726. 

[5] AMB, caja 20, cabildo de 21 de noviembre de 1726: “En este cabildo se dijo: que atento a que el Rvdo. Padre Maestro fray Francisco de la Neve, del Orden de San Benito, vino a esta villa a predicar el sermón de la colocación de [la] Sra. Santa Gertrudis la Magna, nuestra Patrona, y habiéndolo hecho con tanto acierto, acordó esta villa se le libren por limosna de su trabajo un doblón de a ocho, el cual se pague de los propios con libranza de esta villa, sin más recibo su abono”. 

[6] AMB, caja 20, cabildo de 7 de abril de 1727: “En este cabildo se dijo: que habiéndose determinado labrar una diadema y báculo de plata a Nuestra Madre y Patrona Santa Gertrudis, han tenido de costa uno y otro ciento y treinta y cinco reales de vellón, los cuales mandaron los pague el mayordomo de propios con testimonio de este acuerdo”. 

[7] Este copatronato de Santa Gertrudis en Bailén quedó reflejado en el camarín barroco del Santuario de Zocueca, obra atribuida al tallista Manuel de Ortega y Castillo entre 1750 y 1755. Entre la abigarrada decoración del camarín de Zocueca destaca un interesante programa hagiográfico, compuesto por seis hornacinas con estatuas de santos en su interior que envuelven la cámara sagrada de la Virgen (de derecha a izquierda): San José con el Niño, San Miguel, Santa Gertrudis, San Andrés, San Roque y San Rafael. Es decir, la Virgen de Zocueca (patrona de Bailén), entronizada en su camarín a orillas del Rumblar, figura escoltada por los compatronos de la villa (San Andrés y Santa Gertrudis), los dos arcángeles protectores (San Miguel y San Rafael) y dos devociones auxiliadoras muy extendidas en la región durante el siglo XVIII (San José custodio y San Roque peregrino). Aunque esta última imagen de San Roque se ha atribuido en otras publicaciones a Santiago Apóstol (e incluso a San Juan Bautista) pensamos que la identificación correcta es la del santo peregrino: el simulacro adelanta toda la pierna derecha entre sus vestiduras, mostrando el muslo desnudo (para enseñar la herida, que casi no se aprecia, aunque sí un espejito en forma de llaga por debajo de la rodilla, incrustado en la bota) y figura orlado con venera de peregrino, según la iconografía más tradicional de San Roque. No obstante, se trata de una imagen extraña, despojada de otros atributos definitorios [Lendínez Padilla, J. P. (2017): El santuario de Nuestra Señora de Zocueca: nuevos datos en torno a su construcción, ornato y retablo mayor (s. XVII-XVIII). Locvber, 1: pp. 49-68]. El artista Francisco Palma Burgos restauró el camarín de Zocueca en 1959-1960. Durante esta actuación se restauraron las imágenes del camarín, algunas mutiladas durante la Guerra Civil, aunque probablemente el taller de Palma Burgos no supo completar los atributos iconográficos de todas las figuras [Lendínez Padilla, J. P. (2020): Palma Burgos en Bailén. Actas del Congreso sobre Francisco Palma Burgos y sus discípulos en el centenario de su nacimiento. Diputación Provincial de Jaén. Instituto de Estudios Giennenses: pp. 173-228].

[8] El patronato Santa Gertrudis en Bailén (17 de noviembre) perdurará hasta comienzos del siglo XIX, perdido durante la Guerra de Independencia, lo que demuestra su poco arraigo popular. Se trata de un caso realmente curioso o especial en toda la provincia de Jaén, donde resulta muy difícil constatar la presencia de esta devoción típicamente benedictina o cisterciense. Más allá de Sevilla, en Andalucía los monasterios benedictinos fueron casi inexistentes, aunque se conocen bastantes monjes de origen andaluz (algunos muy influyentes), e incluso algunos giennenses [Zaragoza Pascual, E. (1996): Giennenses Benedictinos (siglos XVI-XVIII). Boletín del Instituto de Estudios Giennenses, 161: pp. 41-50]. La escasa influencia benedictina en la historia de la diócesis de Jaén queda en parte subsanada por la notable figura de fray Benito Marín, monje benedictino que fue obispo de Jaén entre 1749 y 1769. Este obispo benedictino realizó numerosas visitas diocesanas y se preocupó por la mejora material de muchas iglesias, capillas y santuarios; impulsando el esplendor artístico del barroco en toda la diócesis [Zaragoza Pascual, E. (1997): Fray Benito Marín. Un benedictino obispo de Jaén. Boletín del Instituto de Estudios Giennenses, 165: pp. 413-418; Montejo Palacios, E. (2014): La Capilla de San Benito en la S.I. Catedral de Jaén: análisis artístico de un espacio de vida y muerte en el Jaén del s. XVIII. Boletín del Instituto de Estudios Giennenses, 209: pp. 69-131]. Evidentemente, durante tan dilatado y próspero mandato, fray Benito Marín difundió su vocación benedictina. A su influencia directa se deben las pocas imágenes históricas de la santa alemana que han sobrevivido en nuestra provincia: en el magnífico retablo de la capilla de San Benito de la catedral de Jaén (Pedro Duque Cornejo, 1754-1759) -el busto de Santa Gertrudis figura en la peana del patriarca titular de la capilla, la misma en la que fue sepultado el obispo-; o en el renovado retablo de San Benito de la iglesia de San Ildefonso de Jaén (1767-1769), cuyo diseño iconográfico eligió el propio obispo, incluyendo las esculturas de Santa Escolástica y Santa Gertrudis. Existe otro curioso ejemplo de Santa Gertrudis en el Santuario del Cristo de Chircales (Valdepeñas de Jaén), formando una peculiar pareja escultórica con San Miguel Arcángel. Ambas imágenes del siglo XVIII (San Miguel y Santa Gertrudis) escoltan el acceso al altar del “Calvario de Chircarles” (un devoto lienzo del siglo XVI), como si fueran los personajes de otro “calvario” (el sacrificio eucarístico). Esta dualidad iconográfica ha sido interpretada bajo una interesante lectura eucarística, también relacionada con la devoción al Sagrado de Corazón de Jesús [Lorite Cruz, P. J. (2014): San Miguel y Santa Gertrudis. Su presencia en el Santuario de Chircales, en Valdepeñas de Jaén. Lugia, 109-110: pp. 30-37], lo que encajaría perfectamente con la tradición contemplativa del santuario, erigido junto a un eremitorio rupestre. Es muy probable que este programa iconológico se deba directamente a fray Benito Marín, pues sobre las hornacinas de ambas imágenes se sitúan escudos en madera policromada del que fuera obispo benedictino de Jaén, bajo cuyo mandato se culminó una larga remodelación del santuario de Chircales. 

[9] AHPJ, Protocolos Notariales (Jaén), escribano Damián Martínez de Contreras y Morales, legajo 1.894, fol. 24-39. 

[10] En la iglesia parroquial de San Benito de Sevilla, en la nave del evangelio, todavía se conserva un cuadro de Santa Gertrudis, atribuido al pintor Juan del Castillo (1625), que pudo formar del antiguo altar de Santa Gertrudis citado en el testamento del corregidor Felipe de Neve. Probablemente esta pintura fuera la representación de Santa Gertrudis sobre la que se fundamentó la gran devoción religiosa de la familia “de la Neve”. Recordemos que el templo del desaparecido monasterio benedictino de Sevilla (extinto con los decretos de exclaustración y desamortización de 1835) es la actual iglesia parroquial de San Benito. El edificio fue restaurado durante la segunda mitad del siglo XIX y sobrevivió como iglesia auxiliar de la parroquia de San Roque, luego elevado a sede parroquial autónoma desde 1958 [Roldán Salgueiro, M. J. (2015): Iglesias de Sevilla. Editorial Almuzara. Sevilla. pp. 281- 283].