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martes, 22 de mayo de 2012

DOMINGO DE RESURRECCIÓN...EL PERFIL DEL AMOR MÁS HERMOSO.

En el viaje de vuelta de Sevilla, con el cansancio a las espaldas de toda una intensa semana, mi buen amigo Cristóbal me comentaba que algún año habría que ver al portentoso Resucitado de Sevilla elevándose a la diestra del Giraldillo. Algunos espero que sea, pero este año volveríamos a la rutina de un Domingo de Resurrección triste, a quien vamos a engañar, al capillita el día más importante de la humanidad, o por lo menos para los cristianos es el día más triste, porque es el fin. Un final que a veces hace hasta desistir de contemplar la ultima estación de ¿penitencia?, con todos los respetos a todas las cofradías de Resucitado, creo que es obvio que su Cristo ya goza la gloria y que quizás las túnicas de nazarenos sobran. Pero Andalucía ha querido que el Resucitado también sea como las demás cofradías, quizás evidenciando poca formación, cuando le damos más importancia “folclórica” a la túnica que lo que verdaderamente significa y en que momentos tiene cabida. Pero lo cierto es que ver un Domingo de Resurrección con túnicas de colores claros y gloriosos hace saborear los últimos compases de la Semana de Dios.
Cristóbal me invitaba a echar el resto en su tierra, en Linares aunque yo no tenia ganas ni de levantarme al día siguiente, o eso pensaba en las primeras horas de la madrugada visualizando entre la noche ese trayecto que nos sabemos de memoria metro a metro. Pero mientras dormía y el Hijo del Hombre proclamaba que se había despertado para gozo nuestro, sonó el móvil y Félix me invitaba a acercarnos a la ciudad de nuestra hermandad para contemplar a la corporación de Santa Bárbara, que en su tradicional discurrir ante la casa, bueno más bien piso de hermandad de nuestra cofradía, la misma le ofrecería la flor de nuestros pasos a la bella Virgen de Amor Hermoso. Así cerca de la “hora nona”, llegamos a la calle Carolina por donde la hermandad del Resucitado emprende su camino de vuelta en la mañana del Domingo de Resurrección hasta su sede canónica, la iglesia de Santa Bárbara, patrona de los mineros.
Allí frente a nuestra junta gestora me vinieron muchos recuerdos de estos últimos diez años, me daba alegría ver que la hermandad sigue, no como nos gustaría pero sigue y estos pequeños baches del camino seguro que se sobrepasarán. Pero también me dio tristeza, porque algunos años me acercaba a vivir este momento y me di cuenta de que muchas cosas se han borrado. Diez años con muchas caras, las cuales se dibujaban felices y en hermandad, sin rencillas ni rencores, todo a una. Allí faltaba gente de la anterior junta, y de la anterior y de otras tantas anteriores. Muchos que hace años rodeaban orgullosos, como amigos a un líder que desde que se fue, esa estampa poco a poco se fue diluyendo… seguro que desde el cielo sufre por esto, y le pide a su Soberano, ese día con la carita que soñara Víctor de los Ríos para su Resucitado “del sur”, que pronto vuelva aquellos tiempos en que asado de calor, tras recibir a la querida hermandad de la Resurrección echaba el aldabonazo a su gran semana en convivencia con sus hermanos en aquella CASA, que ya solo vive en el recuerdo.




Y la gran cofradía de la Resurrección pasaba ante nuestras narices, la segunda cofradía que hace treinta años se dio cuenta que eso que habían echo los del Prendimiento, era el camino… y en su caminar lo venían demostrando, dando una lección del ritmo que deben de llevar una cofradía en la calle. Digno de aplauso es el crecimiento de sus filas nazarenas, síntoma de que cuando todo se hace con unión esto sube. Con media Plaza de Toros como dosel nos venia el portentoso misterio de la Resurrección según Linares, aunque haya muchos que se sigan desgarrando las vestiduras por la descomposición del misterio original… estas cosas ocurren en la Semana Santa y lo hecho, hecho esta…
Cuantos cambios en los últimos años, con la apuesta de artesanos desconocidos que les han trabajado a gran nivel. Las proporciones y la calidad de la talla del nuevo pasos elevan a estas andas a lo que Linares debe de ir ya aspirando, ya se ansía verlo dorado. Pronto Felipe Martínez Oliver será impagable, como el imaginero Guillermo Salazar que les gubiase los romanos henchidos de sorpresa ante la Gloriosa Resurrección que gubiase el maestro Víctor de los Ríos y que bajo mi punto de vista, Luque Bonillo a repolicromado. No se me puede olvidar la genialidad de ese ángel que señala al más bendito entre los hombres, al primer resucitado para la gloria eterna, medio hombre medio mujer… y es que parece que Romero Zafra nació siendo un genio.
La Pasión de Linares elevaba sus últimos sones al cielo de esa tierra que los vio nacer con recelo y que ahora la presume orgullosa. Ecos de Mena Hervás, ecos de “Jesús del Prendimiento”, que aunque no esté dedicada al Soberano de Linares, siempre suena ante la puerta de los del “Prendi”. Y me gustaría decir que venia poderoso, pero venia evidenciando un gran punto a pulir por las cuadrillas linarenses, y es que primero hay que aprender los conceptos básicos del andar del costalero, si aun no dominas el “sobre los pies” y la candencia mejor olvídate de cambios, aunque no hicieron muchos, sigo apostando por un andar poderoso y acompasado para este misterio, con la glorificada música de las agrupaciones musicales, más si son los clásicos, sin duda la música que mejor se adapta para la gloriosa estampa de este misterio que ya no es de pasión.








Se marchó el Resucitado a los sones de “Orando al Cielo”, a los sones de la Pasión y quedaba el suave compás de la gloria bajo palio de Linares. Su advocación me hacia acordarme de esa otra Señora que duerme un sueño, entre las paredes de San José Obrero de mi pueblo, ese sueño se llama “calle”, porque es que tiene “cara de calle” y se esta haciendo de rogar… pero el recuerdo se acrecentó cuando contemplé que un tramo del palio lo abría el guion concepcionista de la parroquia de D. José Antonio Balboa, reinando en su blancura la dulce Inmaculada que llena de sentir concepcionista a Bailén en el día de su onomástica. Un nuevo síntoma de las buenas y estrechas relaciones con la hermandad linarense, de hecho el taller de costura de la hermandad fue su autor. Y con los trabajos de este taller, aunque en recorte venia cobijada Ntra. Sra. del Amor Hermoso, bella azucena entre las viejas paredes que huelen a sudor y mina. Aquí si me gustó el buen trabajo de los hombres de abajo, la segunda cuadrilla de la historia de Linares. Sus hombres posaron a su Reina del Amor ante la bacalá del Prendimiento, bajo un sol radiante esperando la lluvia más bendita de estas fechas. Ellos siguieron la estela de aquellos jóvenes del Prendimiento y así lo hizo constar su capataz con unas palabras, que a mi como hermano del Prendimiento me llegaron hondo… “para los que no siguen enseñando”, muchas gracias por la parte que me toca, aunque en el Prendimiento nunca queremos enseñar, solo queremos sumar y aportar, cada cual como ellos son los que tienen que dar lo mejor de si mismos para mayor gloria de sus titulares. Y el dulce perfil de la Señora, tocada igualmente por las manos de Garduño se elevó al cielo, más azul que en toda la semana y los del “Prendi” se lo agradecimos con el mayor regalo, las flores que piso el Soberano y su Madre Bendita del Rosario. “Aires de Triana” marcaron el compas del palio de malla de Linares magistralmente interpretados por la banda de María Inmaculada –que chollo tiene Linares con la banda de mi amigo Paco- mientras seguía su camino en busca de Santa Bárbara, ahora si, este ya si era el final. Por cierto tocando el trombón iba mi amigo y paisano “Antoñin” Garrido, el cual me comentó que ha disfrutado con ellos como nunca en su vida de la Semana Santa, que paliza con mayor gusto no se ha dado en sus carnes… amigo ya vas comprendiendo cuales son mis locuras para nuestro pueblo…
La Semana Santa de 2012 la cerraba como manda los cánones un manto azul glorioso, la abrió un encorvado Nazareno, tal como no estaba previsto, en una intensa semana que como les dije tuvo mucha pena y tristeza pero a su vez mucha, muchísima gloria. Al día siguiente, se palpaba en el ambiente esa sensación que se vive cuando te levantas cada día 1 de enero, comenzaba un nuevo año, una nueva vida. Habrá que esperar otros trescientos y tantos días para volver a sentir la gracia divina que huele a incienso mezclado con azahar, a verlas venir con la dura realidad, por que en esta semana se olvidan todos los problemas del mundo. Espero que el Soberano Eterno tenga a bien de regalarme una nueva Semana Santa y quizás si Él lo ve conveniente yo se la cuente en estas paginas… queda un año para volver a vivir la vida, la que dura siete días…



lunes, 21 de mayo de 2012

SÁBADO SANTO... VIVIR EL LUTO COMO EN LA GLORIA. (y III)

Esta primera fotografía nos mostraba lo que ya se sentía en el ambiente y en el alma… la Semana Santa de 2012 daba sus últimos coletazos. Toda la magia de la pasión comenzaba a esfumarse de verdad después de un larguísimo año esperándola, pero es ley de vida, la ley del tiempo. Nos costaba salir de la muralla que separaba Sevilla la hermandad trinitaria y tuvimos que atravesarla, a mi que no me gusta invadir un lugar que considero sagrado, aquel por donde pasa los cortejos y camina Dios y su Madre Bendita. Por las Cuesta del Rosario atajamos por el Salvador por donde el misterio de las Cinco Llagas emprendía su despedida de la embrujadora plaza, como cambia por la noche… y seguimos atravesando los callejones del centro hispalense en busca de la corporación del Entierro de Dios.
Alcanzamos la calle Tetuán, pero hasta allí aun no había llegado el triste cortejo, lo que nos hizo buscar un punto clave para dos cosas, ver a la hermandad del Santo Entierro y comer algo, después de la intensísima jornada, quizá de la que más he disfrutado este año en Sevilla, será que la tengo menos vista. Y ese punto clave lo marca dos lugares tan dispares y a la vez tan vecinos: la iglesia de San Gregorio, tal cual sepulcro sevillano donde duerme todo el año el sueño de los justos ese Cristo que algún día alguien documentará a la paternidad en la madera de Juan de Mesa y Velasco, otra cosa seria una sorpresa y seguramente un descubrimiento de otro genio, esa espina de su cara, como diría la marcha cigarrera lo dice todo.
Y justo enfrente el hervidero humano del “Mesón del Serranito”, que nos gusta un bar a los humanos, y mientras más marcado sea su carácter español y su comida mejor. Allí en el establecimiento donde vio nacer el genuino bocadillo que ha dado nombre a una tapa muy común en Andalucía, por lo menos aquí por tierras jaeneras lo es. Los “bocaos” sobre el filete de cerdo –también los hay de pollo-, el jamón, la tortilla o el pimiento verde –un “pajarillo de huerta” como diríamos en mi pueblo- se hacían con fuerza y poderío, como gusta ver venir a los buenos pasos, todo ello regado con una siempre fresquita caña de Cruzcampo… que buen puntito, parafraseando a los Morancos de Triana le da el establecimiento fundado hace mas de treinta años por José Luis del Serranito, novillero, torero, autor e intérprete de sevillanas y empresario. De mala fama para los finolis y siempre a rebosar para los amantes de la fritanga…
Aunque me molestó que un camarero quitase del televisor despectivamente las retransmisiones de Semana Santa para poner al Betis, más cuando gracias a los cansinos de los capillitas, seguramente hacen su agosto cada año. En la puerta, se vislumbraba que hay más vida allá del Betis o del Sevilla, por que ya había mucha gente ocupando un hueco privilegiado para ver entrar a la cofradía. Nosotros nos fuimos al Duque, seguramente con menos encanto, pero había que buscar después a la Soledad de San Lorenzo, para que no nos fuéramos de madrugada de la capital mundial de la Semana Santa, por lo menos para mí.
En 2009 me comentó el amigo Agustín Marjalizo que no tenia perdón estar en Sevilla en Sábado Santo y no contemplar a la corporación de San Gregorio. Aquello me quedó marcado en el alma, por que tenia más razón que todos los santos del cielo. De ahí mi interés, seguramente aquello seria otra de esas estampas tan personales de las cofradías sevillanas. Decía que no ver el singular cortejo y sus pasos, era faltarte algo esencial de la Semana Santa sevillana, sobre todo en el primero de sus pasos, el que no deja indiferente a nadie… así que silencioso comenzó a levantar el asombro del personal “La Canina”… llegaba un nuevo alegórico.


Hace unos días, leyendo una opinión sobre un libro de la Semana Santa sevillana vista desde un punto filosófico, me quedé con una definición demoledora: a la Semana Santa van dos tipos de espectadores, el que va porque le gusta toda la explosión de color y “folclore” que se recrea en esta santa semana y el que va por eso y por mucho más, pero sobre todo porque sabe a lo que va y que es lo que ve. Así me gusta sentirme a mi, así disfruto la Semana Santa muchísimo mas. Unos se ríen, otros incrédulos se preguntan que es esto e incluso otros les da mal fario, pero a mi no. A mi ese sencillo paso de trazas neogóticas me traía un gran mensaje, aquel esqueleto bajo la cruz decía la gran verdad “la muerte venció a la propia muerte”, la Redención de Cristo estaba cerca. Su fugaz caminar –no es de muy destacar las cuadrillas de esta hermandad- fue intenso entremezclado entre los modernos edificios te trasportaba a otra época. Largo cortejo multicolor de las representaciones de todas las hermandades de Penitencia de Sevilla, incluso las vísperas antecedían al paso de la Urna. Nos dio por intentar identificar a cada hermandad, algo que hace poco he descubierto es costumbre del pueblo sevillano, no sé, la circunstancia invita al acto.





No sé si seria el lugar, pero tampoco es que me sorprendiera mucho más. El gótico es el estilo de la hermandad entremezclado con los dibujos decimonónicos, pareciese que este genuino estilo de otra época diera más rigidez y sobriedad a la hermandad, con su pellizquito “Juanmanuelino” incluido, las capas de sus nazarenos dicen el resto. Y llegó el Entierro de Dios según Sevilla, según la Andalucía antigua más propensa hoy en día para escenificar esta sobrecogedora escena como la sueña los españoles de más arriba de Despeñaperros. Es difícil ver pasar el magnifico paso del Cristo Yacente en su urna y recrear la escena del Señor en el sepulcro, todos imaginaríamos algo así como los que nos muestran las películas, por ejemplo “La Pasión” de Mel Gibson , pero estoy seguro que si el actor y director hubiese sido sevillano se las hubiese apañado para meter algo gótico en aquel sepulcro de rico de la Jerusalén del siglo I. Es Dios, aunque esté muerto, hasta ahí somos capaces de llegar el hombre, de matar al que más nos ama y ponerlo como Rey de los Cielos en un ataúd de oro. músicos cantores de la Agrupación Cultural Portuense anunciaba la llegada del solemne cortejo y tras Él, el cual apenas pudimos dibujar –el Cristo más difícil de ver en toda Semana Santa- la admirada Banda Municipal de Sevilla, la cual nos quiso regalar como ultima marcha de esta Semana Santa en Sevilla, la marcha “Nuestro Padre Jesús” del genial Emilio Cebrián. Música eterna para el recuerdo para recibir al otro misterio de la jornada, pero en este caso algo más chiquito que los de la Trinidad. El Duelo a la Virgen, a María santísima de Villaviciosa, otras de las advocaciones que muchos tildarían de raras. Más gótico sobre gótico y los bordados decimonónicos enredándose como la primavera por todas las vestiduras. Es el triste final, para eso es el día del luto aunque nos sepa a gloria.
Ya solo quedaba consumar la jornada, creo que la primera vez que contemplo todos los pasos de una jornada en Sevilla, incluso repitiendo. Había que buscar a la que en la noche de los tiempos seria la Señora de Sevilla en el génesis del procesionismo. La más antigua talla de dolorosa que se pasea por las calles de la ciudad que corona un Giraldillo, pronto un rascacielos por asentamiento cartujano. Un suntuoso calvario de oro, cera y azucenas atraviesa la noche a la voz de mando de un apellido que suena a martillo… Ariza. Sin duda el paso que mejor anda para mi gusto de todos los que comanda esta querida y a la vez “odiada” familia de capataces… solo me remito a los foros…






Curioso es que seguramente, algo por otra parte difícil de esclarecer, le debamos todos los capillitas del mundo que nos enamoramos al compás de un palio, el hecho de que esta dolorosa quizás fuese la primera en ser cobijada en la historia por este elemento de respeto dentro de la liturgia católica. Curioso que hoy en día, el único palio que la cobija tenga dos colores, el azul del cielo cuando sale y el negro de la noche cuando cierra la Semana Santa de Sevilla, bueno para muchos sigue siendo así aunque el aldabonazo se sigua echando por Santa Marina en las calores del Domingo de Resurrección. Allí en Orfila, cerquita de la capilla de San Andrés, donde vive otro Soberano le rendimos pleitesía a la Señora de San Lorenzo y tal como abre la primera fotografía, observando la cruz desnuda donde murió su hijo sentimos el adiós, aunque ya de vuelta las campanas hayan repicado a gloria y su cruz pase a ser de instrumento de muerte y miedo a su trono real de gloria, la Semana Santa la siguió cerrando la Soledad de María…
Ya solo queda una escapada improvisada a la tierra de las minas donde Santa Bárbara se llenó de Hermoso Amor y Gloriosa Resurrección…







viernes, 18 de mayo de 2012

SÁBADO SANTO... VIVIR EL LUTO COMO EN LA GLORIA. (II)

Se marchaba el primer barco de la tarde, solo en esta cofradía encontraremos grandes misterios esta jornada, porque detrás llegaba el segundo misterio de la corporación, el de siempre, el más común para la gran mayoría pero a la vez como ha cambiado la cosa. En aquel Sábado Santo de 2009 tuve la suerte de paladear el ya viejo paso del Cristo de las Cinco Llagas, el de aroma decimonónico y el gran superviviente a las reformas históricas de la cofradía con este conjunto. Hasta cuatro crucificados ha tenido por titular esta hermandad, en este caso ya en la lejanía, bajo las setas se apreciaba “a kilómetros” la hechura e impronta de Luis Álvarez Duarte sobre uno de los estrenos de la Semana Santa, el nuevo paso del que aun rezumaba el sonido de los gubiazos, los de los Hermanos Caballero. Cuentan que el anterior estaba inrestaurable, Agustín más de una vez me ha contado que aquello clavaba costaleros en el asfalto, pero por la razón que sea la hermandad sigue modificando su segundo paso, y con crisis y sin ella seguramente en dos o tres años ya parecerá que lleva toda la vida refulgiendo dentelladas de oro por Sevilla y el Decreto sin terminar…








Y llegó el calvario, preludio del descendimiento, donde Nicodemo ya se dispone a desclavarlo de la cruz. En ese momento mi acompañante y yo nos detuvimos en la maravillosa talla recién estrenada, dibujando la nueva estampa que acompañará a Sevilla a partir de ahora, lo mismo que hace una década hizo este Cristo que tallase Álvarez Duarte, curioso que diez años después haya realizado un nuevo crucificado muerto, del que dicen que dijo que seria el “no va más”, con el que se podría retirar y la verdad, es que tanto mi amigo como yo, pensamos que aunque no estuvimos el Miércoles Santo en Linares, no nos estábamos “perdiendo el estreno”. Y seguramente bajo las Cinco Llagas iba su capataz en Linares, “mamando” esa esencia que no distará mucho de la que quiere insuflar en su aventura como capataz, caminando sobre los pies, siempre ganándole metros y al compás de la que creo es su banda favorita, las Tres Caídas de Triana. Y la banda marinera nos regaló dos de sus mejores obras aunque al amigo Cris se quedara con las ganas de escuchar marchas más recientes. Sublime la primera “Tres Caídas de Esperanza” y desgastada la segunda; “Bulería en San Román” aunque creo que es la primera vez que se la escucho en vivo tras un paso. La sobrecogedora estampa de las escaleras elevándose al cielo como el sagrado madero nos hacia ver que estaba meriendo la pena el Sábado Santo mientras al fondo en Campana el Sagrado Decreto caminaba al compás de eso mismo, de “Sagrado Decreto”, el de las Cigarreras.









Se marchaba el calvario del Sábado Santo para dar paso a la gracia sin duda de la jornada del luto. El paso que marca el punto diferente en la jornada, en esta Semana Santa que cada vez se reinventa más y más y le encuentra hueco a lo “inexplicable”. Con gracia, con mimo, con extrema belleza y poderío llegaba la ultima Esperanza de la Semana Santa sevillana –han salido todas-, la de la cruz roja y azul, como rescatadora de almas y cautivos… la Esperanza Trinitaria. En su apoteosis de paso de palio, el más de barrio, alegre, rítmico, Juanmanuelino… el paso de palio que cuesta digerir al mustio y que tanto apasiona al pueblo. Que se pude esperar, si cada rincón es digno de contemplación durante horas, pero ¡hay! su cara, para mi una de la vírgenes más bellas no de Sevilla si no del mundo y eso que en ese sentido no soy yo muy dado en fijarme en la belleza, si no más bien el su resultado artístico… y artísticamente es sublime, no podría esperarse menos del imaginero que creó a la dolorosa guapa, bella, joven…Juan de Astorga.





El palio que en su día fuera blanco ¿Cómo seria volver a contemplar esta estampa por Sevilla? Cobijaba a la Señora en su búsqueda de la carrera oficial marcándose la “vuelta” con una marcha muy propensa, muy del gusto de las cofradías para esta revirá… “Rocío”. Tras el solo de flautín rompió el paso que marca la gloria esta jornada en busca de Orfila mientras el solista volvía a su lugar entre las muestras de admiración de sus compañeros. Por cierto 40 minutos exactos entre el Decreto y el palio, para que algunos vayámonos plateando como lo hacen… con tres pasos con banda y 1000 nazarenos según fuentes oficiales.







Así con más de medio Sábado Santo visto y con tiempo para esperar a las dos siguientes hermandades, pues decidimos volver a contemplar lo visto, es decir nuevamente al Sol, Servitas y Trinidad. Y eso tendría que ser tras salir de catedral lo que hizo que nos encaminásemos por calle Cuna para alcanzar al Sol por la plaza del Triunfo o aledaños. Pero lo cierto es que a esas horas Sevilla estaba a rebosar de capillitas deseosos de disfrutar de la última gran jornada. La calle Alemanes ya se encontraba bastante completita y los pasillos para acceder desde plaza Virgen de los Reyes hasta la del Triunfo estaban colapsados, mientras el Varón de Dolores se encaminaba hacia allí emprendiendo el camino de vuelta al Plantinar. Visto la multitud dimos un rodeo por Mateos Gago y pasar por la impresionante plaza de la Alianza –ahí le comenté a Cris que el Martes Santo tenia pensado ver a Santa Cruz de vuelta en este enclave, no pudo ser…- para intentar ver a la corporación de la “sacra-conversación” en la revirá a las faldas de los Reales Alcázares, como el año anterior vimos al Cautivo de Santa Genoveva. Para ser una hermandad que no ha gustado mucho, no veas la marea de gente que abarrotaba la plaza que parecía un día de la Inmaculada en los tiempos en que España era más cristiana a los pies del monumento concepcionista. Así que llegamos a ver al Santo Cristo Varón de Dolores nuevamente, sobre su paso llenado de nuevas estampas al Sábado Santo. Visto las bullas que se estaban generando y para no perder la oportunidad de visualizar nuevamente a las siguientes cofradías decidimos dejar al Sol –aunque de vuelta estaba saliendo el palio de la Catedral- para apostarnos en la “Cuesta del Bacalao” y disfrutar una vez más del discurrir seguido de las dos siguientes hermandades. Cuando llegamos la famosa curva en la calle Placentines con el inmejorable marco de la Giralda al fondo, el lugar ya se encontraba bastante concurrido aunque tuvimos tiempo para pillar nuevamente sitio en primera fila, aunque el rato de pie seria nuevamente largo.







Rápidamente llegó de nuevo el negro cortejo, del corazón con los siete puñales de rancio abolengo de la hermandad de los Servitas, con el simpar caminar de la Piedad al son de una marcha que también le apasiona al amigo Mateo Olaya, de hecho es admirador del creador de la misma, José de la Vega y su “Servitas de San Marcos”. Entre las apreturas de la gente, que vaya molestia toda la tarde con el chorrillo de gente pasando y algunos cara duras que la policía tuvo que echar radicalmente volví a saborear a esta hermandad, pero sobre todo este paso, yo amante de la marcha fúnebre para banda de música me mostraba otra perspectiva de paso de Cristo, ¿podremos ver algún día otro misterio con este peculiar estilo?, una gran alternativa sería para una hermandad que no quiero nombrar y no es de Sevilla…



Nuevamente subió la calle, quizás más cofradiera que ninguna en la ciudad, la de los “pobres” claro, que muchos conocimos en aquellos míticos vídeos mientras en la avalancha actual de tecnología me puedo ver entre las cabecitas, quien me lo diría hace 18 años. Alguna alegría tuvo que tener aquel marcado y triste año 1994. El palio de cajón se balanceaba cobijando nuevamente a la Soledad de los Servitas, aquella que gubiase Lastrucci y Dubé de Luque –caminando delante del paso- se encargara de remodelar completamente, subiendo con su compás abierto al son de la genial “Macarena” del maestro Cebrián. Que apreturas más gloriosas cuando pasaba un paso ante mis narices, con ese nazareno encargado en cada revirá de que nadie tocase el manto que aun huele a nuevo.





Nuevamente tocaba la hermandad alegre, la del contraste de la jornada. Se palpaba que era más esperada porque todo lo que tardó en pasar se notó la molestia con la gran bulla que abrazaban a los pasos de la Trinidad. Y como esta calle tiene su aquel… el Sagrado Decreto llegó recreándose y las Cigarreras siguiéndole el compás.





Y me acordé del amigo Puga cuando la “sinfónica” de cornetas y tambores interpretó un “marchón” que le encanta, que menos ante la genialidad de Bienvenido Puelles y su “Un Cielo para mi Virgen”, antes lo hizo con "Macarena" del mismo autor. La alegría de las “trianerias” que trae el alegórico se palparon en la siguiente marcha “Por Triana, Soberano” para nuevamente inundarnos con su talla al compás de “Amor de Madre”, que me acordé aquí de mi amigo Félix, que marcha más especial, un autentico himno de la Semana Santa de Sevilla, equiparable a “Amarguras” cuando el galeón de los trinitarios se marchó poderoso por las estrechuras de Placentines.



Y los aires de Triana seguían en el aire por que la banda del “Señor del compás” venía armando “el taco” detrás del Señor de las Cinco Llagas, por cierto que lujo musical el de esta hermandad, porque con la Trinidad camina la Oliva de Salteras.
Venia contenta Triana porque este año había tenido su Madrugá, y que mejor que hacer sonar “Mi Madrugá” y enlazarla con “Pureza”- que de envidia le di días después al amigo David-. Aires de la Cava para el calvario de las Cinco Llagas que cuando ya se encontraba revirando en busca de Placentines le alegró el día a mi amigo Cris y a este servidor, de poder sentir, escuchar y soñar pegados al paso de la que sin duda es otra de las grandes creaciones de la banda, de las nuevas vamos. Alguien al ver nuestra reacción nos preguntó que marcha era… “Abrazado a Triana”, y así abrazamos al crucificado para embelesarnos en el momento, del que sin duda catalogaría como uno de mis momentos más intensos de la Semana Santa de 2012.







Y cerró nuevamente la alegría del día, la belleza de María sin paragón subía como si fuese Domingo de Ramos la calle Argote de Molina con compases macarenos, “Macarena” esta vez la de Abel Moreno, y como cambia la cosa con la de Cebrián… y bajo la noche enamorar, llenar de gozo a la Sevilla que ya entona el hasta el año que viene con esa marcha que produce el pellizco en todos los sevillanos cuando un “paliazo” como este se mueve al compás de “Pasan los Campanilleros”. La cera ya coloreaba su bello rostro, sus impresionantes respiraderos, autentica catedral de plata y oro ya relucían con los contraluces de la noche y su figura se dibujaba marchándose en busca de su barrio dejándonos la estela de esa nueva genialidad de nuestro querido Garduño por tierras linarenses como es el manto de esa Esperanza que busca Sevilla cada primavera… y como la Esperanza se iba, que mejor que hacerlo con la música que mejor identifica a la Esperanza, Señora y Madre de Dios en Sevilla… se marchó con “Pasa la Virgen Macarena” del eterno Gámez Laserna.











No seria la ultima cita con la hermandad de la Trinidad, los planes de ver al Santo Entierro y la Soledad de San Lorenzo se tambaleaban, demasiada gente para poder acceder a la calle Alemanes y si esperábamos a la Soledad, seguramente nos perderíamos a la corporación de San Gregorio, y eso si que no entraba en mis planes, en 2009 no pude verla y en este tocaba ya. Así que la opción era buscar la Campana, para la vuelta a casa, con lo que había que salir de aquel atolladero. Por Álvarez Quintero se encontraba la Trinidad que nos cortaba el paso, pero de paso vimos nuevamente al misterio de las Cinco Llagas con la marcha “La Pasión” en la estrecha maniobra. Así que buscamos Argote de Molina para arriba para salir por San Isidoro, pero nuevamente la hermandad de la basílica de la Auxiliadora Coronada nos cortaba el paso, esta vez el misterio del Sagrado Decreto revirando por calle Jesús de las Tres Caídas en busca de Boteros y las Cigarreras a los suyo con la marcha “Maria, Reina y Madre”. Al final tuvimos que cruzar matemáticamente a la cofradía para alcanzar el Salvador y la Campana en espera del triste cortejo del Entierro de Dios…





CONTINUARÁ…