Nuevo busto de San Juan Evangelista en la procesión de la fiesta de 1959. Fuente: Nieves Rusillo Garrido.
“Siendo hoy
la festividad del discípulo amado…”. De esta forma comencé una entrada en
el ya (o algo) lejano año de 2009 tal día como hoy. El blog acababa de nacer y
una de las primeras premisas sería la de divulgar el patrimonio bailenense. Me ha
resultado gracioso leyendo aquella entrada al recordar mi estilo de entonces y
en las cosas que me detenía, cómo destacar que San Juan era de Cafarnaúm. Qué cosas,
hace un año estuve en estas fechas en las ruinas de aquella ciudad (¡quien me
lo iba a decir en 2009!) y al más sanjuanero que hay en Bailén le mandé las
fotos diciéndole: “el pueblo de tu chacho”, aunque luego me enteré que más bien
pudo ser de Betsaida.
Qué recuerdos
de aquellas pequeñas entradas realizadas con la más simple investigación y el
archivo del boca a boca, de lo que te cuentan.
Pasaron los
años y seguí investigando a San Juan y a sus autores y como bien sabrán mis
lectores, me adentre apasionadamente en todos los archivos que pude, realizando
cientos de kilómetros para poder reconstruir la historia como debe de ser. La última
y gran página de mi nueva versión, el estudio científico, salió a la luz hace
una semana.
Por ello, por
ser hoy la festividad del patrón de la juventud cofrade os extraigo la parte
dedicada al San Juan de su homónima cofradía bailenense del trabajo sobre Palma
Burgos en Bailén para que podáis degustarlo en este formato sin tener que abrir
fotos ni bajarse PDFs. Con el ánimo de facilitar la lectura y por qué no, la
mejor facilidad de exploración en los motores de búsqueda de Google, porque al
final de todo, estamos aquí para divulgar y hacer al mundo un poquito más
sabio.
Con todo esto
les dejo la parte más esencial del trabajo como es la figura imprescindible, el párroco
D. Francisco Cavallé, que promovió aquellas novedades artísticas durante 1959
en la hechura genial del siempre eterno Francisco Palma Burgos. Aunque les
recuerdo que algún detalle les puede obligar a leer otros apartados del trabajo
completo. Este es el trabajo más actualizado y completo sobre la historia de
esta popular talla del patrimonio religioso de Bailén.
El
párroco don Francisco Cavallé, promotor de Palma Burgos en Bailén
En este estudio vamos a profundizar en el desconocido periplo artístico
de Palma Burgos en la localidad de Bailén (Jaén), aspecto que nunca ha sido
reflejado en los trabajos especializados que hasta ahora han tratado la vida y
obra del artista malagueño (Toral Valero, 2004 y Sánchez López, 2018). Para
ello no debemos pasar por alto la figura que sin duda hizo posible el trabajo
del escultor malagueño en Bailén: el párroco don Francisco Cavallé Cobo
(1924-1996).[1]
El párroco D. Francisco Cavallé
Cobo en primer plano en la bendición de la nueva parroquia de San José Obrero
de Bailén a cargo del obispo Romero Mengíbar el día 13 de junio de 1964. Foto:
Sebastián Lijarcio Medina.
Don Francisco Cavallé Cobo, natural de Mancha Real, tomó posesión como
cura ecónomo de la parroquia de La Encarnación de Bailén el día 31 de diciembre
de 1955 y desde entonces comenzó a dejar muestras de su fuerte personalidad y
de una inagotable actividad pública, liderando una de las páginas más
brillantes de la historia contemporánea de la iglesia bailenense. El párroco
Cavallé promovió grandes e innumerables obras durante su ministerio sacerdotal
en Bailén (1956-1972), por ejemplo, impulsando la construcción de la segunda
parroquia de la localidad (iglesia de San José Obrero, 1964) y, más importante aún, de todo su “barrio nuevo”: fue presidente del Patronato de Viviendas
“Virgen de Zocueca”, que con la edificación de 137 viviendas fue la solución
real a uno de los problemas sociales más urgentes de aquel Bailén. Además,
continuó rehabilitando y mejorando el templo de La Encarnación de forma
entusiasta, hasta la conclusión en 1972 del nuevo retablo mayor, obra del
escultor barcelonés Francisco Carulla i Serra.
Por otra parte, 1959 es una fecha clave en la vida de Palma Burgos, pues
el 20 de marzo de aquel año le golpeó con el fallecimiento de su madre,
Purificación Burgos Fernández. A esta pérdida hay que sumar su crisis
matrimonial, algunas decepciones relacionadas con su profesión e importantes
dificultades económicas para mantener su gran taller de Úbeda, en el que llegó
a emplear a más de treinta operarios y colaboradores. Estas circunstancias
personales y empresariales, que sin duda afectaron al ánimo del artista,
contribuyeron a su decisión final de marcharse a Italia; deseado traslado que
se verificó en la primavera 1960, cuando Palma Burgos se instaló en la pequeña
localidad de Castel Sant´Elia, provincia de Viterbo.
No obstante, 1958 y 1959 fueron años muy productivos para el taller de
Palma Burgos, con numerosos e importantes encargos repartidos por toda la
diócesis de Jaén, en los que tuvo mucho que ver la confianza e intercesión del
obispo Romero Mengíbar: retablos de Santa Clara, Santa Úrsula y Seminario de
Jaén, retablos parroquiales de Jamilena y Baños de la Encina, retablo del
convento de Trinitarias de Alcalá la Real o el monumento de la Inmaculada
Concepción en Despeñaperros. En estos mismos años realizó para su querida Úbeda
el monumento a San Juan de la Cruz de la plaza 1º de mayo, el altar y
baldaquino de Nuestro Padre Jesús Nazareno, más la Virgen de los Dolores y su
nuevo trono, o la Virgen de la Caridad y su trono para la Cofradía de la
Columna. Antes de marcharse a Italia cumplió con sus últimos compromisos: en
febrero de 1960 entregó el Cristo de la Expiración de Sabiote y finalizó el
trono de Jesús Resucitado para Úbeda.[2]
Con toda esta carga emocional y de trabajo, el año 1959, último de Palma
Burgos en el obrador de Úbeda, fue también la fecha crucial en la que maestro
pasó y dejó su arte de carácter religioso en la parroquia Bailén.
La obra más importante de Francisco Palma Burgos en Bailén fue la
culminación del retablo de la capilla de la Santo Cristo de la Expiración de la
iglesia parroquial de La Encarnación (ya proyectado en 1946/1947, pero que no
pudo ejecutarse hasta 1959). Pero la realización de este retablo (finalmente
bendecido el 2 de diciembre de 1959) se desarrolló en paralelo a otros pequeños
encargos que contribuyeron a la mejora del patrimonio cofrade de la localidad.
Por ejemplo, la Semana Santa de 1959 estuvo marcada por el estreno de la “nueva
cabeza” realizada por Palma Burgos para la imagen de San Juan Evangelista. Esta
imagen titular, de reconocida y antiquísima devoción popular en Bailén, había
sido realizada en 1945 por el artista local Juan Francisco García Martínez - “el tomatero”- a imitación de la efigie
destruida en agosto de 1936.
El nuevo párroco de Bailén, don Francisco Cavallé Cobo -sacerdote de muy
fuerte carácter que siempre destacó por su rectitud y gravedad en el gobierno
parroquial de todas las cofradías-, fue el que insistió en renovar esta imagen
de San Juan Evangelista. Todavía son recordados en Bailén los numerosos
“desencuentros” de don Francisco Cavallé con las hermandades de Semana Santa.
Uno de aquellos famosos “enfados” del párroco Cavallé fue a causa de esta
renovación de San Juan, efigie que no consideraba digna de culto, llegando a
argumentar que ésta presentaba un excesivo aspecto de hombre afeminado, a lo
que contribuía además su larga melena de pelo natural; no en vano, su autor -el
artista local Juan Francisco García Martínez- había utilizado a una mujer como
modelo para recrear lo mejor posible las facciones juveniles del Discípulo
Amado, el más joven entre los Doce Apóstoles. Parece ser que, ante el
despreocupado conformismo de sus cofrades, don Francisco Cavallé llegó a
plantear a la junta de gobierno de San Juan la decisión extrema de que o se
cambiaba la imagen por otra de un cualificado imaginero o la cofradía no
saldría en procesión. Finalmente sólo se cambió el busto de la talla,
añadiéndose al cuerpo existente una nueva cabeza realizada por Palma Burgos.
Realmente don Francisco Cavallé, como buen párroco que fue, tenía la
obligación de velar por la unción y dignidad de todas las imágenes religiosas
expuestas al culto público. Desde este punto de vista, el rostro de San Juan,
realizado en 1945 por un imaginero aficionado -no profesional-, no reunía la
suficiente calidad artística exigida ya por la Iglesia. Esta razón tan obvia
fue la única que llevó al máximo responsable de la parroquia a imponer la
renovación o mejora de la imagen cofrade de San Juan durante el curso
1958/1959.
La opción de Francisco Palma Burgos para esta renovación resultó
bastante lógica o natural, siendo entonces muy requerido en toda la diócesis,
con numerosos encargos parroquiales, como hemos visto ya, durante 1958 y 1959.
De hecho, recordamos que Palma Burgos ya estaría trabajando para la
parroquia de Bailén, concretamente en el citado nuevo retablo e imagen del
Cristo de la Expiración de la iglesia de La Encarnación, obra que trataremos
con más detalle en siguientes apartados.
Durante aquel año de 1959 la relación entre Palma Burgos y Cavallé Cobo fue tan
cercana, que no debe extrañarnos la intervención directa del artista malagueño
en la venta a la parroquia de Bailén de un trono perteneciente a la Cofradía de
Nuestro Padre Jesús Nazareno de Úbeda.
Hablamos del que fue primer trono del Nazareno de Úbeda hasta 1948, obra
de carpintería de Antonio Díaz Gil (1941) labrada por
José María Trillo Olivares (1946). Entre 1949 y 1958 la cofradía ubetense
utilizó este “primer trono de posguerra” del Nazareno para procesionar a la
Virgen de los Dolores (junto a San Juan y la Verónica), hasta que en la Semana
Santa de 1959 fue estrenada la nueva imagen de Nuestra Señora de los Dolores y
su nuevo trono, ambas obras realizadas por Francisco Palma Burgos.[3] Es evidente que el artista malagueño,
protagonista de aquella gran renovación y sustitución de la Dolorosa de Úbeda
durante el curso 1958/1959, tuvo que promover o intermediar en la venta de su
antiguo trono a la parroquia de Bailén.
La nueva cabeza de San Juan
Evangelista
Durante la reorganización cofrade de posguerra la popular Cofradía de
San Juan Evangelista de Bailén encargó una nueva imagen de su santo titular al
ebanista local Juan Francisco García Martínez (1880-1953). Este famoso
carpintero de Bailén -apodado “el tomatero”-, dentro de sus
limitaciones, realizó una imagen a imitación de la efigie destruida el 16 de
agosto de 1936. Para representar la juventud del Discípulo Amado utilizó como
modelo a su nuera, la valenciana Nieves Bataller Garrigues, esposa de su hijo
Francisco García Pérez - “Paquito el
tomatero”-. La nueva imagen de San Juan Evangelista, estrenada en la Semana
Santa de 1945, obra de talla completa, pero para vestir y tocada con peluca
natural, alcanzó rápidamente el complaciente beneplácito de todos sus cofrades.
Como comentamos anteriormente, la desaprobación del nuevo párroco de
Bailén, don Francisco Cavallé Cobo, a que continuase procesionando esta imagen
de San Juan, fue el motivo para la realización de un nuevo busto, obra de
Francisco Palma Burgos. Esta autoría siempre se ha conocido en Bailén. No
obstante, todavía no se ha localizado ningún documento que certifique que durante
el curso 1958/1959 se encargase este trabajo al artista malagueño. Según nos
relatan los más veteranos, Palma Burgos fue el escultor elegido al encontrarse
entonces en Bailén, trabajando ya en el nuevo retablo del Cristo de la
Expiración de la iglesia de La Encarnación.
Podemos documentar este cambio o renovación de la cabeza de San Juan
entre las breves actas de gobierno conservadas en el archivo de la hermandad,
pero nunca se cita al escultor. La nueva cabeza de San Juan debió estrenarse en
la Semana Santa de 1959, siendo llamativa un acta del 16 de enero de 1959
(fecha muy temprana, pues por aquel tiempo la Cofradía de San Juan sólo
celebraba cabildos en Semana Santa). Este cabildo prácticamente sólo sirvió
para una cosa: se aprueba “hacer un dividendo
extraordinario de la nueva cabeza para la Imagen, asimismo que cada hermano
diera una gratificación para el mismo trabajo del Santo”.[4]
Señal inequívoca de que aquella renovación fue una medida urgente y
extraordinaria, promovida y gestionada por el párroco de Bailén en sus
numerosos contactos con Úbeda. En un ajuste de cuentas de 1961 la cofradía
registra “dos mil pesetas entregadas para
la cabeza del Santo”, que probablemente completaban las cuatro mil pesetas
que cobró Palma Burgos por aquel trabajo.[5]
Así fue como Francisco Palma Burgos transformó radicalmente la imagen de
San Juan realizando un nuevo busto. Sabemos que en la policromía de este
trabajo también colaboró su discípulo Marcelo Góngora Ramos. Palma Burgos labró
un rostro más masculino y apuesto, cabeza baja, menos altiva, mirada frontal y cabellera tallada en el mismo bloque, prescindiendo así de la peluca natural.
Obviamente el trabajo presentaba la impronta artística de Palma Burgos. Una
nueva cabeza que se asentó sobre la talla original de Juan Francisco García
Martínez, en uno de los trabajos más novedosos y desconocidos del famoso
escultor malagueño.
San Juan Evangelista tras la
intervención de Juan Nájera Ramos en 1983. Fuente: Nieves Rusillo Garrido.
El paradero de la cabeza original de San Juan, la realizada por el
artesano bailenense Juan Francisco García Martínez, siempre ha sido un enigma.
Algunos testimonios coinciden en que la cabeza no fue destruida y se quedó en
el taller ubetense de Palma Burgos, pero que, cuando fue reclamada por la
cofradía, la pieza ya había sido retirada por la Comisión de Patrimonio
Artístico de la Diócesis. Una historia sorprendente. Por paralelismos estéticos
y coincidencia cronológica (1959) no descartamos que esta primitiva cabeza
fuese retocada y reutilizada para otra imagen de San Juan realizada por Palma
Burgos para la parroquia de Sabiote, creando así un “primo hermano” del antiguo
San Juan de Bailén. Hipótesis aparte, la imagen de Sabiote guarda una gran
similitud con el San Juan de Bailén por razones obvias.
Comparando el nuevo rostro de San Juan durante su estreno (1959) con
fotografías realizadas en años posteriores (1960-1970), pueden advertirse
ligeras diferencias en el semblante del Evangelista. Según el testimonio
aportado por la bailenense doña Margarita Marín Bustos (de la que hablaremos
después), en torno al año 1963, o tal vez antes, ella misma contempló como
Palma Burgos retocó la imagen de San Juan en un garaje de “El Hostal”, antiguo
hotel de Bailén. Parecer ser que en este establecimiento se hospedó Francisco
Palma Burgos en muchas ocasiones, probablemente motivado por sus continuos
viajes, utilizando Bailén como lugar de parada y descanso, ideal entonces por
su situación estratégica en el principal cruce de carreteras de Andalucía. En
una de sus frecuentes estancias en “El Hostal” de Bailén, pudo el artista
malagueño aprovechar para repasar o culminar la imagen de San Juan Evangelista.

La imagen de San Juan tras la
intervención de Miguel Arjona Navarro. Fuente: José María García Verdejo.
La imagen de San Juan Evangelista no volvió a ser intervenida hasta la
restauración realizada en 1983 por el pintor local Juan Nájera Ramos (1941-2005), que repasó la imagen, alterando la
policromía original de Palma Burgos y dotando al rostro de una pátina a modo de
barba que antes no tenía.[6]
Por este trabajo cobró 75.000 pesetas.[7] Esta intervención fue necesaria a la
vista de los pequeños desperfectos que acumulaba la imagen, causados por el
importante ajetreo que siempre tuvo la efigie, generalmente conservada en
domicilios de determinados hermanos cofrades, tradición con continuos traslados
que se alargó hasta bien entrada la década de 1980, debido al progresivo
deterioro de la ermita de San Juan.
A Juan Nájera Ramos se le ha venido identificando en Bailén como
discípulo de Palma Burgos. Ciertamente estuvo un mes de aprendiz en su taller
de Úbeda, cuando apenas contaba con 16 años (c.1957), donde consiguió entrar
gracias a una “media beca” sufragada por el Ayuntamiento de Bailén, siendo
alcalde don Joaquín Recena Palomares (1955-1962). Reconociendo su gran
capacidad artística, el Ayuntamiento de Bailén concedió esta beca al joven
pintor Juan Nájera Ramos que, gracias a su ingenio autodidacta, ya había
logrado algunos premios en diferentes certámenes o concursos de Jaén y Linares.
En una entrevista de 1983 el artista bailenense recordó que aquella
estancia de juventud en Úbeda fracasó por las difíciles circunstancias
personales de su tutor:
“La media beca
que me dio el Ayuntamiento sólo cubría los gastos académicos, la otra mitad,
que corría a cargo de don Francisco Palma Burgos, al final falló. Pasaba por aquellos días este hombre [Francisco
Palma Burgos] unos malos momentos, y me
encontré en la calle. Luego don Pedro Rodríguez Gámiz, un cura de aquí de
Bailén a quien siempre estaré muy agradecido, me acogió en su casa de Úbeda
durante algunos días. En cierto aspecto esto no duele, al revés, casi
disfrutaba uno viéndose reflejado en la vida de algunos artistas famosos que
habían pasado por estas vicisitudes. La verdad es que fueron unos días muy
felices para mí de los que tengo gratos recuerdos y en los que hice grandes
amigos, uno de ellos Marcelo Góngora, con quien expondría después en Bailén en
el año 1960 y quien llegó a triunfar, sus cuadros hoy se cotizan a un elevado
nivel”.[8]
Posteriormente, en 1995 la imagen de San Juan Evangelista fue sometida a
una profunda “remodelación” por parte del imaginero y restaurador cordobés
Miguel Arjona Navarro (1933-2012). Este reconocido escultor cordobés también
realizó las nuevas imágenes titulares de la cofradía “sanjuanera” de Bailén:
Nuestro Padre Jesús de la Sentencia (1994, con misterio completado en 1996) y
María Santísima de la Amargura (1997). En ese contexto de renovación cofrade se
entiende la nueva restauración de Arjona Navarro, que repolicromó por completo
la imagen de San Juan. Con esta intervención desapareció casi por completo la
impronta artística de Palma Burgos, pues Arjona Navarro aportó una nueva
policromía con tonos más claros y brillantes, barba menos pronunciada y
facciones juveniles. Se retocó especialmente el ojo derecho para recuperar la
asimetría del rostro, dejando un semblante distante ya con la impronta original
de Palma Burgos, pero que fue del agrado de todos sus cofrades. Miguel Arjona
Navarro también realizó un nuevo juego de manos más delicado y realista, y
elevó unos centímetros la peana de la imagen.[9]
Al parecer, la nueva policromía de Arjona Navarro fue aplicada encima de la de
Palma Burgos, por lo que todavía se podría recuperar a su estado original la
obra del artista malagueño.
BIBLIOGRAFÍA Y NOTAS
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“Iconoclastia religiosa en Bailén: la destrucción del patrimonio artístico
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(Revista Científica de Patrimonio), Ayuntamiento de Bailén, Concejalía de
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-SÁNCHEZ LÓPEZ, Juan Antonio: Francisco Palma Burgos (1918-1985). El drama de la escultura, Real Hermandad
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-TORAL VALERO, Felipe: Vida
y obra de Palma Burgos (Escultor y pintor), El Olivo, Úbeda, 2004.
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Francisco Palma Burgos, 1918-2018), Anuario de la Unión de Cofradías de
Semana Santa de Úbeda, 2019, pp. 17-30.
-VV.AA.: Parroquia de San José Obrero. 50 Aniversario de su consagración. Bodas de
Oro. Bailén, 1964-2014, Elorza, S.C.A, Bailén, 2014.
[1]
Una semblanza biográfica del sacerdote don Francisco Cavallé Cobo puede verse
en ALONSO ROA, Miguel Ángel y LINARES LUCENA, Francisco Antonio:
“Cincuentenario de la Consagración del Templo Parroquial de San José Obrero”,
en Parroquia de San José Obrero. 50
Aniversario de su consagración. Bodas de Oro. Bailén, 1964-2014, Elorza,
S.C.A, Bailén, 2014, pp. 24 y 28.
[2]
TORAL VALERO, op. cit., pp. 183, 198, 209, 231 y 244.
[3]
MARTÍNEZ ELVIRA, op. cit., t. I, pp. 556-557.
[5]
ACSJ (Bailén, Jaén), Libro de Actas (1958-1983), folio 4v. La autoría de Palma
Burgos y el coste total de la imagen ha sido publicada en PEREA MONJE, Miguel Ángel y VILLAR LIJARCIO, Juan
José: “Con manos de santo”, en revista Bailén
Informativo, nº 94 (marzo 2006), pp. 17-19.
[7]
ACSJ (Bailén, Jaén), Carpeta de Facturas: “Por
restauración de pintura de San Juan. Recibí: 75.000 ptas. Juan Nájera Ramos [rúbrica] 1985”. Algún
veterano ha recordado que el propio Juan Nájera Ramos acometió una primera
restauración o “repaso” de la misma imagen de San Juan durante la década de
1960. En RUSILLO COMINO, Pedro: “Arte y restauración”, en revista Semana Santa de Bailén 2009, Agrupación
Local de Cofradías de Bailén, 2009, p. 61.
[8] SERRANO CÁRDENAS, Bartolomé:
“Conversando con Juan Nájera Ramos”, en
revista Bailén Informativo, nº 12
(mayo 1983), s. p.
[9] Las manos originales de esta imagen de
San Juan (1945) no se perdieron
durante la restauración de Arjona Navarro de 1995 (como sí ocurrió con la
antigua cabeza durante la intervención de Palma Burgos en 1959). Las manos
originales de San Juan todavía son conservadas por la Cofradía de San Juan
Evangelista gracias al interés y predisposición de su recordado presidente
Pedro Rusillo Comino (1953-2009). En 2018 la imagen de San Juan Evangelista ha
sido sometida a una nueva restauración por el artista local José Antonio Rivas
Fernández.