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viernes, 5 de julio de 2013

MIÉRCOLES SANTO SEVILLA (II).

LA PAZ NOS LA TRAJO EL CARMEN...


Es sorprendente los designios que tiene Nuestro Señor, llegábamos a Ómnium Sanctórum lloviendo, con poca esperanza, pensando que quizás íbamos a volver a nuestra casa bien temprano, pero es lo que tiene la magia de Sevilla, aunque cueste el dinero, pero a veces es mejor vivir esto que estar, como ahora estoy, esperando nada frente a un ordenador, como si la Semana de Dios fuese lo mismo que un 5 de julio… así pensaban los que bajo paraguas esperaban, los anti… nosotros sin más, se preguntarían, ¿pero es que piensan que va a salir? Algo en nuestro corazón nos sigue invitando a esperar, y la espera nos comenzó a traer el inigualable cielo andaluz entre los edificios que buscan la Alameda de Hércules, porque este año, si al Dios de la Paz se le antojaba, cambiaría su recorrido, buscaría el frente, como cuando era una humilde hermandad por la que nadie apostaría que llegase un día a la Semana Santa y sin dar vueltas por la feligresía, buscaría la sevillanísima Alameda de Hércules, para los rancios y también para los “perro-flautas”, para alcanzar el éxtasis de todas las hermandades de Sevilla, sentirse cofradías de Semana Santa, las que buscan la Catedral..
Seguramente la radio nos trajo la buena nueva y la esperanza de que no fuera un solo claro, mientras ya se oían nuevos ecos que dibujarían nuevas estampas, mientras la agrupación musical Virgen de los Reyes busca la iglesia para entregarle sus sones, por primera vez en su corta historia al misterio de las Negaciones de San Pedro. Y digo esperanza, porque aunque en Sevilla se diga que cuando una dice SI, el resto le siguen, para sorpresa de todos, la tercera mala noticia de la jornada saltaba a la palestra, es decir, por las puertas del convento que recientemente han pasado a regir no saldrían los pasos de su hermandad, no atravesaría el cancel franciscano el Cristo del Buen Fin ni la Reina que los niños coronaron, la Virgen de la Palma. Jarro de agua fría mientras soñábamos con ver abrirse la ojiva de la calle Feria, más cuando ya estaba planeando que su discurrir ante las puertas donde vive el Dios de la ciudad, tendría que ser este año parada obligada… una vez más a esperar que el Señor un día me conceda ver a esta hermandad como mandan los cánones…
Pero con ello por fin se abrió la ojiva y los nazarenos de marrón y blanco carmelita seguían la áurea cruz de guía… su escuetas filas para lo que es Sevilla –números de nazarenos en cualquier otra ciudad bastante comunes, he aquí las diferencias- nos trasmitían su juventud, y el esfuerzo que aún le queda a esta hermandad para conseguir equiparar la hermandad a la más rotunda “normalidad”. Buenos mimbres creo que hay para ello, cuando por fin el pan de oro nos deslumbraba, ya solo le quedan los respiraderos a este barco, que aunque enorme, lo cierto es que en su trazas no es que sea el que más levante mi entusiasmo, bello, pero sencillo o más bien diría, muy normal, muy común, quizás es lo que necesita esta hermandad, moldes rompedores y no seguir los manidos caminos tan hartos caminados en la actualidad. Pero gran cuadrilla lo porta, el otro gran paso de los hermanos Gallego. El otro día en Andújar, mi capataz Rafa Mondéjar, me hablaba de su admiración por este tipo de capataces, con poca magnitud mediática, pero que poco tienen ya que envidiar a las “estrellas”. Así me lo parece, más cuando este año tenían que adaptar su cuadrilla de marineros de secano a un nuevo compás… el sol iluminaba al blanco inmaculado, Señor de la Paz, y los Reyes entonaban la nueva estampa, no había marcha real, era el popular himno de España como destilan las agrupaciones, sonaban el eco inconfundible de los platillos, trompetas y el parche de caja, hasta el gallo se sentiría un poco desconcertado… se esperaba el cambio, pero para sorpresa sonó lo de siempre, aunque una trompeta rasgaba el aflamencado solo en lugar de la corneta que tantos años anunciaba a Sevilla que el Señor de la Paz ya pisaba sus calles, para sorpresa, la mítica banda adaptó una marcha de cornetas, de la antigua banda que acompañaba al misterio,  BCT Cautivo y Santiago de Aznalcázar-Sanlúcar la Mayor (Sevilla), la marcha quizás mas representativa para la hermandad… en Campana, la levantá fue para la desaparecida formación musical. En fin quizás poco cambia el panorama, a unos les encantó, a otros no, la verdad si se apuesta por el cambio… es como si Triana para ir en las Aguas hubiese montado marchas del Sol, aun así pareció que el paso llevaba toda la vida andando con agrupación, y merito tiene el trabajo de los de abajo y los de negro para ello…




























La chicotá se lo llevó por Peris Mencheta, con los tricornios por escolta, otra experiencia para el recuerdo, contemplar el misterio del gallo en su primer año con agrupación, algo de lo que poder presumir cuando, Dios lo quiera, uno sea viejo y quizás los más jóvenes, les encantara escuchar las historias de un carcamal que se ha sentido toda su vida simplemente capillita, y los mismos sigan teniendo en Sevilla como una referencia claro… se marchaba el misterio de una nueva traición, un nuevo evangelio abierto, así se lo comenté a Óscar que escuchó con detenimiento la explicación. Le decía que quizás el misterio visto desde una óptica artística es flojito, pero que sin duda para mi Reyes Villadiego consiguió dibujar una escena iconográfica perfecta donde sin mucho esfuerzo uno palpa como San Pedro alza la mano negando en todas  su narices a su maestro, al que no dudó en llamar el Cristo, es decir negaba al mismo Dios en persona, en definitiva negaba la verdad, negaba el bien mientras el mal se apoderaba fácilmente de su ser, y encima negaba a un amigo que se prestaba a dar su vida por él… quizás me puse muy sentimental, quizás abrí demasiado mi alma, porque veo en este misterio unas cuantas decepciones de mi vida, y seguramente las que me queden por ver… le decía que mirara al Señor, con qué paz, con que amor, como si no pasara nada contemplaba al primer Papa negándolo, la muestra perfecta, la nueva enseñanza, ¡encima teníamos que perdonar los errores! El tiempo, quizás desde aquel momento, me está enseñando a comprender a Jesús de la Paz, de que los humanos, humanos somos, y difícilmente podremos superar nuestros defectos y por ello que mejor que caminar este valle de lágrimas con alegría apoyándonos los unos a los otros, perdonando nuestras caídas y levantándonos hasta tres veces si hace falta… que a veces, aunque no nos pertenezca, hay que dar el paso adelante aunque sea tan complicado, siempre llevados por nuestra humanidad… cuando resucitó, tres veces le preguntó que si lo amaba, para que vean que el Señor también se las guarda “en el bolsillo”… pero simplemente le mostraba que había que tener memoria, para no volver a caer en la misma piedra, curiosamente a él que lo llamó “la piedra” le dejaba el “bastón de mando” para seguir extendiendo su legado…
Pero se hacia la Semana Santa, había una nueva oportunidad, los allí presentes, o a través de las radios o televisiones, incluso las redes sociales, desde toda la ciudad se miraba la henchida de Paz cara del Señor de los hermanos del Carmen, el doloroso, de Sevilla, porque se erguía como la “valiente” que podría salvar un nuevo día para la gloria…
Poco tardó en llegar el palio azul mar cuando amanece, de la Virgen de Berlanga, representaciones de la Marina y los padres carmelitas antecedían la salida con rodilla en tierra de la Virgen del Carmen. Con ese nudo en la garganta que levanta siempre estas maniobras a María también se le ponía una cara de calle espectacular. La música sonaba y los marines convertían la calle Feria en una playa improvisada como si una Virgen del Carmen buscase el oleaje  de un infinito mar… y es que sin duda poco a poco le están dando este matiz a la hermandad cuando la Salve Marinera nos volvió a dibujar un feliz y nuevo Miércoles Santo, aunque eso sí, ya sería diferente y nuevo. Pero la sevillania y el cofradierismo local se alzaría poderoso con la primera levantá de los hombres de los hermanos Gallego, comenzaba a andar sobre los pies, con el movimiento del palio como me gusta, sin estridencias, con los varales antiguos de Montesión, elegante como lo que nos presta Sevilla a todos los que las buscamos, ya habrá tiempo de enriquecer ese paso pero la banda de Aznalcollar terminaba de regalarnos la salida más perfecta, cuando hizo sonar una genial partitura que yo mismo he reivindicado en esta mi casa… una marcha que me suena a mar, a marinero, así quizás lo comprendió López Farfán cuando la escribió para la que era la reina más marinera de la ciudad, la Esperanza dela calle Pureza. Gracias Carmen por verte bajar con ese aire tan sevillano y tan marinero, que hasta un malagueño utilizó esta marcha para darle un matiz de mar a su pregón y para su “niña de San Juan”… solamente no me gustó que la parte “vocal” de la marcha se hiciese a boca abierta, cuando es a boca cerrada, en lugar de una “A” es una “M”, como se me puede escuchar en el video, pero gracias por hacernos disfrutar de la elegancia de la marcha “La Esperanza de Triana”, con ella se gestó una grata sorpresa en lo musical, entre otras cosas claro, porque sin duda la música marcó la salida del Carmen Doloroso.


Se hacia la gracia, pero era la única en la calle, solo nos quedaba buscarla nuevamente bajando la Alameda de Hércules o seguir soñando de que la mecha ya estaba prendida, bajo un cielo ahora soleado, que cambio a cuando estábamos en el Corte Ingles hablando, con Sergio, parece ser, Santizo contemplando el suelo del Duque mojado y lo peor, mojándose. Y optamos y confiamos de que la siguiente se echaría a la calle, y visto lo visto que mejor que volver a su ensoñadora salida allá por san Martín, volvíamos nuevamente a la recoleta plazuela de naranjos por donde saldría uno de los pasos más impresionantes de Sevilla. Y buscamos pellizco y encanto y la salida de la Lanzada sin duda nos lo podía ofrecer. Por allí ya había gente pero la antelación nos hizo coger buen lugar, frente a frente por donde el neogótico explosionara en la bendita gloria de la primavera… pero habría que esperar, que tarde de estar a pie quieto, pero se aguantaba, igual que otros años… sin sillitas hubiese, por lo menos yo, muerto… por cierto por allí aparecía levantando el revuelo el periodista deportivo Tomas Guasch, como gusta estar con buenas cofradías y rodeado de buenos madridistas…














Se atrasaba la salida pero al final habría suerte, y que rabia tener que estar hablando así toda una Semana Santa, la Lanzada también se echaría un año más a impactar a Sevilla con las dimensiones de su barco donde Longinos atraviesa el costado del mejor de los nacidos, una escena que curiosamente por vergüenza, no fue capaz de contemplar el que poco tiempo antes lo había negado, su costado emana sangre y agua por él y por toda la humanidad.  Umbral ajustadísimo, casi lamiendo las paredes, otra de las “cuadrillazas” a mi entender de Sevilla, también se lo comenté a mi buen amigo iliturgitano, el poderío de la cuadrilla de Ismael Vargas que poco a poco obran el milagro de sacar este Gólgota errante. Una tupida alfombra de lirio color penitencia parece acomodar a las decaídas marías, mientras se dibuja el perfil de recién restaurado e imponente San Juan Evangelista buscando al Señor de crucificado. Al caballo le pareciese no poder sostener ante tan esponjoso terreno mientras Longinos apunta al Rey de Reyes, Arteaga frente a frente a Illanes, estilos y épocas diferentes que vinieron a terminar lo que le faltaba a este paso, un Longinos de categoría. Triana vuelve a levantar la ilusión de los amantes de la música, entonan esa marcha real, que a mí, que quieren que les diga, me suena más que nada a Semana Santa, y sin cesar los trianeros nos vuelven a recordar que emana del costado de Dios por nuestra salvación… “Sangre y Agua”. Revirá perfecta, con la salvedad de girar hacia su derecha, los retrasos, acortaban itinerario de ida y buscaban la Campana lo más directamente posible por San Andrés. Acabó la marcha y la cuadrilla seguía demostrando eso que dice su capataz, que el paso pesar, pesa, pero que su cuadrilla no lo nota… he ahí el resultado del trabajo bien hecho… y algunos que aspiran a ser iluminados me siguen diciendo que el costal es una matanza…
Así se aguanta los kilos, madre mía, como los mueven, para salir con la fuerza que piden los pasos, lo que pedía en Jaén… decisión y fuerza, y sobre todo andar… se volvía a elevar el hermano pequeño del retablo de la catedral para llevarlo a cielo donde los capataces de la gloria se encuentran asomados, como Máximo Castaño. Triana hace nuevamente la magia de la música que solo Sevilla supo legarnos, “A esta es” gritaría Vargas, y es la música, con ecos de Salve agrupacionera, la que llena la plazuela para dibujarnos tal como buscamos un momento irrepetible, para contarlo a los cofrades del futuro…
Tras Él como no, la Virgen que rescató de la hecatombe napoleónica el genial Juan de Astorga, ante nosotros se nos presentaba por decirlo de alguna forma, su primera dolorosa documentada, Ntra. Sra. de Guía, una dolorosa que en tiempos remotos tenía que acompañar a su Hijo al pie de la cruz, hasta que sus hermanos consiguieron estabilizarla bajo un palio que si los artistas del gótico lo contemplasen se quedarían absortos ante la genialidad de los nuevos rediseños. Un himno pausado nos traería una acompasada y de barrio, marcha que la verdad no conozco su nombre, y es que esta Virgen le tocan muchas de esas marchas que pocas veces se escuchan o eso me parece a mí. El palio con canastilla de Sevilla revira con igual elegancia que el Señor, el corte de sus bambalinas colabora a esta elegancia, que a Óscar sin duda le marcó, me dijo que había sido el primer palio que había saboreado de verdad este año, que así es como a él le gusta ver los pasos de palio, que así se hacía costalero de palio de verdad. Todo pareció tan corto pero allí se echó mucho tiempo, y lo que nos quedaba por seguir disfrutando antes del adiós, y este año de una vez por todas, tenía que contemplar como mandan los cánones la salida de los Panaderos y ver moverse por Sevilla a aquella que hace unos días les conté pudo tallar otro Astorga aunque no llevase su sangre, la que llaman ya, la “Reina de Madrid”, la Virgen de Regla…
Fotos: Óscar Ortega.


CONTINUARÁ…

miércoles, 3 de julio de 2013

MI "BAUTIZO" EN MÁLAGA... DE LA ESPERANZA AL ALIENTO DE MENA.(II)

Recuerdo cierto día en que puse como ejemplo el modelo malagueño como gran recurso para aquellas hermandades que vivían en iglesias desde donde les era casi imposible poner su cofradía en la calle desde la misma, ya sea por las puertas o el callejero para poder apostar por pasos de tamaños más proporcionados a la grandeza de la Semana Santa andaluza. Es decir, la hermandad vive como desde hace siglos en una iglesia pero para la salida procesional tendría que trasladarse a casas de hermandad mayores y adaptadas para el procesionismo. Hubo quien me dijo que esto alejaba a las hermandades de la iglesia, y lo único cierto es que las aleja en las más estrictas distancias entre la iglesia o capilla con el recinto de hermandad, pero no en el sentimiento ni el arraigo. Llevaba ya unas horas por Málaga, y conocía el centro, donde viven la gran parte de sus hermandades y en ocasiones pasaba ante esas puertas enormes de las casas cofradieras y pensaba que las mismas solo sentían la magia de la pasión un día o como mucho unos cuantos días al año… he aquí una esencia genuina palpable de Málaga, para buscar sus titulares durante el año hay que tener un destino distinto a cuando en Semana Santa las hermandades se hacen cofradía, a veces estando considerablemente lejos de la iglesia donde está radicada e incluso del entorno devocional de las imágenes.
El casco antiguo de Málaga tenia sabor y entramado a antiguo, te hacia imaginar los antiguos tronos, muchísimo más pequeños con esas altas peanas de carrete, que un día por la influencia que irradió la capital hispalense todo vino a cambiar, para mejor ¿o no? Se apostaba por más suntuosidad en los pasos, que ellos quieren llamar tronos, y aunque sus primeras muestras retablísticas andantes llegasen a venir de Granada, hay que recordar cuales son las andas de estas características más antiguas documentadas en Andalucía, donde no se conocen otros de similares circunstancias en la historia andaluza ni española… las andas de Ntro. Padre Jesús del Gran Poder de Ruíz Gijón evidentemente para Sevilla. Con probabilidad desde el paso del Gran Poder los cofrades andaluces que pudieron o como pudieron entendieron que las parihuelas donde se trasportaban las imágenes sagradas para llevarlas al pueblo también podrían ser más ricas para mayor gloria de Dios y su Madre Bendita. En Málaga, sobre todo tras la explosión tanto local como internacional de la decimonónica Semana Santa hispalense, las cofradías, la Semana Santa y por ende los tronos comenzaron a ganar en suntuosidad y en tamaño, que unido a la posterior orden eclesiástica que “expulsaba” a las cofradías de las iglesias, es decir para la procesión de Semana Santa no podían salir desde sus sedes canónicas, sino desde otros recintos que en su mayoría fueron los antaño populares, hoy día casi erradicados, tinglaos callejeros. Unas construcciones efímeras en calles que eran ocupadas por una horas por las hermandades para poder salir en su estación de penitencia, algo que hizo que la medida y la desproporción hiciera crecer quizás como en ningún otro lugar se hubiese hecho, el tamaño de sus tronos.
Las casas de hermandad vinieron a solucionar esta poco estética, menos digna, manera de poner una cofradía en la calle… ahora dejando las callejas que había pisado durante la mañana, buscando el sur de la ciudad, nos encaminamos a buscar la Málaga moderna y de grandes avenidas que comenzaría en Zamarrilla… así contemplábamos el nuevo paisaje cofradiero en busca de la gran protagonista de la jornada, la considerada como la Señora de Málaga, la mayor devoción mariana de la ciudad del popular actor de Hollywood; Antonio Banderas, el cual en este día no iría bajo sus plantas -aunque en el salón de tronos se encontraba su familia-, en el llamado “submarino” del impresionante trono de la Virgen de la Esperanza… se cumplía XXV años de su coronación y su basílica y casa hermandad eran un hervidero de devotos, cofrades, curiosos y de este simple capillita que por Ella decidió en un día inolvidable conocer como las hermandades de Málaga se hacen cofradía por las calles marineras de su tierra, pero eso sería en la tarde… aunque antes había que conocer como diría allí… todo el “aparato procesional”.










Entraba por primera vez en un salón de tronos, las iglesias efímeras de las hermandades en Semana Santa y lo cierto es que ante las proporciones del trono, todos nos quedamos absortos, era el paso de palio más grande que había visto en mi vida, ya sin varales era una mole increíble de pensar que se pudiera levantar por seres humanos, que por cierto, nos preguntábamos porque los mismos no llevan almohadillas para aliviar el roce en el hombro, esto era hierro contra carne prácticamente. Ciertamente porque días después me dio por comprobarlo, pero entonces hubiese jurado y metido la mano en el fuego de que al canasto o “cajillo” como prefieren denominar allí estaba salido de las manos del genial artista malagueño Francisco Palma Burgos, incluso así lo catalogué en reiteradas ocasiones durante el día, aunque lo observase y encontrara que le faltasen muchas de la esencias artísticas del imaginero que duerme el sueño de los justos en Úbeda. Como ven me gusta admitir mis errores… Pero lo cierto es que tan descomunal trono fue diseñado y realizado por el también taller malagueño, por lo menos coetáneo en el tiempo a Palma Burgos, de Adrián Risueño Gallardo. Nos llamaba la talla femenina con venda en los ojos, “será la fe, que es ciega” como nos tiene iconográficamente bien enseñados el misterio del Sagrado Decreto de Sevilla…
Un edificio de trazas modernas, con unos frescos en el techo que la verdad no me gustaron nada y unas paredes recubiertas de expositores donde se guardaba en gran patrimonio que ostenta esta hermandad, ricos bordados tanto de talleres sevillanos como de los actuales malagueños. Pero en medio de todo reinaba Ella, la Esperanza, lo que me más me sorprendía era que la imagen es de un tamaño normal, como otra cualquier dolorosa de Andalucía y a la vez encajaba perfectamente en la proporción de sus descomunales andas, sin duda es la imagen que he visto más alta en un paso en mi vida, y ya la atura que alcanzaba el palio, el grosor de sus varales o barras, los candelabros o “arbotantes”… sin duda pura esencia malagueña, con mucho arte y genuinidad aunque se palpaba la gran influencia de lo bueno traído de Sevilla, ello me ratificó que la Semana Santa de Málaga, merece mucho la pena y un respeto a su idiosincrasia y todos sus valores y como ha sabido evolucionar inspirándose en la cuna de la Semana Santa andaluza. Nuestros cicerones nos contaban historias y anécdotas de la Virgen, incluso que eran amigos del vestidor de la misma, y las fotografías volaban por whatsapp, estábamos en el olimpo cofradiero malagueño, veníamos del Dios de la ciudad, estábamos ante su Madre y aun nos quedaban dos pesos pesados de la ciudad, donde también vivimos experiencias para guardarlas en el corazón…
Nos contaron algo así como que la hermandad tiene un sano frente a frente abierto, los devotísimos de la Madre ante los devotísimos del Hijo… en la basílica se encontraba huérfano de la compañía de su Madre, una de las más importantes imágenes que hayan dado la imaginería contemporánea española, el Nazareno del Paso, una imagen con poca esencia barroca que talló uno de los grandísimos baluartes en la línea temporal del arte en este país, el valenciano Mariano Benlliure. Aunque algunos se sorprendan, porque creen conocer todos mis gustos e incluso hasta donde llegan mis conocimientos, tenía muchísimas ganas de conocer al Nazareno del Jueves Santo -casi Madrugá- malagueño, porque sin duda su autor me muestra cada vez que lo contemplo, que el arte y la unción sagrada pueden maravillar sin tener que seguir casi copiando las esencias de los grandes maestros nacionales del siglo de oro. Incluso me quedé muy con las ganas de conocer a su “hermano” crucificado, que casi vive frente a frente, el Santísimo Cristo de la Expiración, pero nos decían que estaba cerrada su sede canónica y ya será para otra ocasión, si Él lo ve conveniente…
Una basílica sencilla, sin apenas decoración, la cual espera un mastodóntico retablo donde recibirán los rezos los titulares de esta populosa hermandad perchelera, nos dibujaba sobre un dosel al Nazareno de Benlliure, pero ahora había que seguir la ruta y la siguiente parada seria la que fue la sede de esta hermandad, una de las iglesias claves para entender la Semana Santa malagueña… Santo Domingo, y allí ya sentía en mi interior las vibraciones marciales con encontrarme con el primer y único “novio de la muerte”, por la más buena de todos los tiempos, mientras nos acercábamos, en un salón de tronos relucía bien grande la palabra… MENA… y el vello se erizaba.
Por Santo Domingo nos encontrábamos las puertas cerradas aunque el desconocimiento nos hacía buscar alguna puerta, pero antes encontramos a la que podríamos llamar la “Virgen de la ventana de Málaga”, en un símil con el Cristo de la hermandad de San Esteban de Sevilla, el cual puedes ver a todos horas desde la calle sin tener que entrar en el templo. Junto al puente o pasarela peatonal de Santo Domingo o de “los Alemanes” se encontraba la capilla callejera donde otra de las dolorosas más malagueñas en sus grafismos recibía la visita de devotos y curiosos, la Virgen de los Dolores del Puente Coronada, dolorosa del Lunes Santo que es conocida por recibir culto desde que se pierde la memoria de los vivos a las faldas de Santo Domingo. Pero justo al lado había abierta una puerta desde donde nos invitaban a entrar… la verdad me resultó un momento extraño, que nos invitaran a entrar, ¿Por qué y para qué? que ante el paisaje parecía como una especie de tienda, pero no, para muestra sorpresa era la entrada al camarín de nada más y nada menos, que del Santísimo Cristo de la Buena Muerte y Ánimas, para el universo cofradiero el Cristo que sigue siendo de Pedro de Mena y Medrano, aunque un jovenzuelo Francisco Palma Burgos lo levantara de las cenizas o de su desaparición misteriosa y al enseñárselo a los profesores de las escuela de Artes y Oficios de San Telmo, le espetaran: “… Paco, tú has comenzado por donde nosotros acabamos”.





La verdad no sé cómo explicarles la experiencia, el Señor es espectacular, sin duda para mi uno de los mejores crucificados del siglo XX, siguiendo la esencia de una inmortal imagen del XVII eso sí, pero con la singular esencia de la familia Palma. Su piel morena, el desplome de su cabeza en el intimismo que vivimos hacia resonar en mi alma los ecos de las cornetas del tercio y un mar de hombres con chápela arrancándose con “El Novio de la Muerte”… ya lo dije en cierto día, es la cofradía que más me gusta de aquellas que se alejan de mi modelo… que me acordé de mi padre, de lo complicado que puede parecer llevarlo para que lo conociera igual que yo, con Magdalena llorando a sus pies y la muñequita dulce que me pareció la Virgen de la Soledad con su singular estética… la chica que nos acompañó en la estancia perteneciente a la congregación, nos explicó que estábamos viviendo un privilegio, ya que nunca se abre al público el camarín… el motivo, pues que Santo Domingo abre como tantas iglesias de nuestra Andalucía… lo justo. Por ello la corporación comprendía que en un día así, serian muchos los que vendrían buscando a unas de las imágenes esenciales de Málaga y no podrían decepcionarlos encontrando la iglesia tal como estaba, cerrada a cal y canto. La verdad que el privilegio me llenó el alma, la primera vez y casi sentía cerca su último aliento, porque Él parecía que solo dormía en su enorme trono de la cruz, tal como le dije a Pedro… me ha pasado como con la Macarena, sabía que venía y quería que no se me olvidara y jamás mientras crea en sus enseñanzas y crea en su palabra se me olvidará el día que conocí a Mena, el único Cristo, quizás del mundo que es llamado por el apellido de su autor primigenio para su veneración cuando, entonces se llamaba Cristo de las Cinco Llagas, antes de que comenzara a recorrer las calles de la ciudad que baña el Mediterráneo y las cambiara para siempre…
Fueron momentos intensos, estábamos en la gloria malagueña, quizás aquí se acarició un lógico crecimiento mayor de nivel estético equiparable a la enorme devoción que levantaban estas imágenes, en la capilla de Mena parecía no pasar el tiempo, mientras el frescor de sus paredes nos relajaba la marcha que ya llevamos y la que aún nos quedaba, pero seguro que el Cristo de la Buena Muerte nos quiso regalar el gran día cofradiero que vivimos en los días tórridos del verano, donde seguramente las playas de Málaga centrarían más la atención de aquellos que no ven en las cofradías una pasión de todo el año…

CONTINUARÁ…