Seguramente esta entrada les guste a mi amigo Óscar Ortega, y a su hermano Sergio si la ve igualmente porque seguro que les traerá muchos recuerdos como a mí. En esta última quincena ha venido abriendo el blog una fotografía de un barcazo. El misterio de la Sentencia de la hermandad de la Yedra de Jerez de la Frontera dando sus últimos coletazos en su apoteósica recogía allá por la Puerta del Sol, la de Jerez no se me vallan a confundir con la de las campanadas de Madrid. Una escena y una hora que retrotrae a la misma que a esas horas se celebra en la capital de Andalucía por la calle Resolana… hay muchas diferencias evidentemente pero es que algo tiene que rezuma “macarenismo”… será que durante años era siempre reconocido por que las imágenes secundarias que escoltaban al Señor que gubiase el valenciano Carmelo Vicent Suria, pertenecieron al antiguo misterio de la Sentencia de Sevilla hasta que las sustituyeron por el actual de Lastrucci y puntito “Duartinao”.
El suntuoso paso de madera y oro deslumbra al personal, para mí el mejor paso del eterno Antonio Martín Fernández que soporta al misterio que aun huele a pintura fresca recién policromada por el maestro Arteaga. Hermandad popular, incluso van a coronar a la bella Esperanza –mas macarenismo…- que siempre marca el contraste en la Madrugá en la tierra del flamenco y el vino fino. Y fino es el andar del misterio, demasiado para ser llevando con esos portadores de molía porque para mí señores, costaleros y diga lo que día el DRAE son los que llevan al Señor o a su Madre Bendita con el viejo sistema de los gallegos del puerto de Sevilla…con costal. Según el amigo Bonilla, jerezano que ha portado pasos de las dos maneras dice que darle la prestancia que da el costal con molía es más complicado… pues entonces abra que quitarse el sombrero ante tantas cuadrillas jerezanas que verdaderamente lo bordan.
En estos días una fotografía de esta recogía, con este sereno Cristo de la Sentencia y Humildad los han recibido para recordar que estamos en el mes de Santa Cecilia, la cual siempre las bandas cofrades han homenajeado. En la misma se vislumbra mí siempre admirada y respetada Agrupación Musical de Ntra. Sra. de la Estrella de Dos Hermanas que desde hace unos años acompaña a este sublime misterio y que en otra ocasión puede que les hable más de otras cosas que rodean a esta popular hermandad jerezana. Pero hoy, viendo la fotografía me he parado a buscar en youtube esta recogía y me encontrado con la sorpresa de la marcha que les interpretó la banda en la última revirá –si la foto pertenece a 2010-. Seguro que Óscar, Sergio o Vicente –puede que a hasta otros que lean el blog y ni lo sepa- les traerá esos recuerdos del año 2001 cuando en la Expiración de Bailén, nuestra “banda de la Cruz” tocábamos la marcha con la que la mole jerezana se despedía hasta otro año… “Virgen de la Estrella” de aquel mítico trabajo discográfico… “La luz de nuestros años” que aun hoy nos sigue estremeciendo con su sentida melodía… por eso la Estrella será siempre la Estrella.
El título de esta entrada pertenece a un blog que acaba de cumplir un año de existencia. Un buen rincón cofradiero “andujeño” donde se versa sobre Semana Santa, religiosidad popular, arte, historia y sobre todo de la hermandad de su creador, la Cofradía de la Santa Vera Cruz de Andújar.
Desde el primer día que lo visite me sentí identificado con el título del mismo, que ahora me he venido a enterar que proviene de un antiguo programa de radio que presentaba o en el que colaboraba el autor de este rincón cofradiero. Como conozco así por lo alto la Semana Santa de Andújar, no menos atrás se iba a quedar esta cofradía por lo que pronto entendí a qué venia eso de “Escuadras a Tramos”… esta hermandad se pierde en la noche de los tiempos, fundada por bula papal en 1427. Seria esta pontificia hermandad uno de los gérmenes de la religiosidad popular de la actual provincia de Jaén de la que se podría hablar largo y tendido de los diferentes avatares. Para ello les invito a conocer su web así como el blog referido.
Pero si alguien como yo se para a conocerlos –gente que se interese por conocer la historia de las cofradías jiennenses-, rápidamente encontrará las grandes similitudes que tendrían estas antiquísimas hermandades, con ejemplos como la hermandad crucera de Linares y sobre todo mi cofradía de cuna, la Santa Vera Cruz de Bailén. Gracias al amigo Juanjo Villar Lijarcio he podido comprobar la existencia de franciscanos en Bailén durante el siglo XVI los cuales fomentarían la creación como en otros tantos lugares de estas hermandades que darian culto al Santo Árbol de la Cruz. Los mismos que cobijaron y estuvieron unidos a la misma corporación iliturgitana hasta la fatídica fecha de 1936.
Cuentan los legajos que mi cofradía bailenense contó con la imagen de un Nazareno como titular primigenio casi seguro junto a alguna representación de la Santa Vera Cruz. La misma llegó a contar a partir de 1660 con dos titulares más, un Cristo amarrado a la Columna y el discípulo amado, San Juan Evangelista. Por los mimos derroteros ya venía funcionando la hermandad iliturgitana e incluso de similares trazas la de Linares. La hermandad de Andújar rendía culto y procesionaba el Jueves Santo –día de salida fundacional de la Vera Cruz de Bailén- la imagen de un crucificado, un Nazareno, un Cristo de la Columna, San Juan Evangelista y la dolorida imagen de la Virgen María en la entonces y casi única advocación de los Dolores. La organización de la aquella hermandad se hacía por un, llamémosle “sistema” denominado de “escuadras” consistente en una especie de delegación o grupo de hermanos que se encargaban de todo lo relacionado de un titular en concreto que a su vez respondían ante el “Gobernador ” de la hermandad. Esto se podría explicar para entendernos, como varias cofradías en una.
La hermandad de Linares también funcionó similarmente –la actual hermandad de la Vera Cruz, se podría considerar la escuadra de la Humildad y la cofradía de la Columna la heredera de su correspondiente escuadra- y la hermandad bailenense igualmente aunque la historia nos depara un decaimiento de la cofradía mientras las dos escuadras sobrevivían, la de la Columna y San Juan evangelista, pero sobre todo la de la Columna goza de tal esplendor como para llegar a separarse de su cofradía y crear unas nuevas e independientes – aquí surge la actual cofradía de San Juan-. El buen desarrollo de la misma daría como para llegar a hacer suyas el primitivo titular del Nazareno e incluso el titular cristífero de la otra hermandad penitencial del pueblo, el Santo Entierro de la hermandad de la Soledad. Estos avatares como ya he contado en más de una ocasión darían de si la actual hermandad de Ntro. Padre Jesús Nazareno de Bailén que mirándola con la historia en la mano nos habla más de la primitiva cofradía de la Santa Vera Cruz que la que conocemos hoy en día y que se puede considerar la heredera de la primitiva.
Hasta la guerra civil llegarían ambas cofradías o más bien ambas Semanas Santas, Andújar y Bailén con características similares aunque puede que la andujeña con mayor esplendor humano y artístico, de echo apuntan a que probablemente el Nazareno que pereciera en las llamas del 36 saliese de las manos del “dios de la madera”, Juan Martínez Montañés. Poco o nada se conoce del trabajo del eterno imaginero de Alcalá la Real por estas tierras pero ¿por qué no? Si en la Rambla, Vergara (País Vasco) o Sudamérica hay imágenes de Juan de Mesa, ¿porque no pudo trabajar Montañés para un círculo donde no fue fecunda la escuela sevillana?… pero como se hartan de repetir los historiadores, solo un documento le puede dar veracidad a esa historia contada por el boca a boca.
El resurgir de ambas cofradías tras la guerra sería bastante dispar, de echo la Vera Cruz bailenense ya llevaba más de una centuria sin parecerse en nada a sus orígenes, algo que acrecentó tras la refundación de postguerra con la inclusión de nuevos titulares y pasajes e iconografías evangélicos como “La Oración en el Huerto” o el Cristo de Medinaceli y la inclusión de varios días de salida penitencial en la Semana Santa. Sería la cofradía ya de puro derecho del Nazareno la que revitalizara el culto a la imagen de “Jesús con la cruz a cuestas” y al Señor de la Columna, el cual es su verdadero y primitivo titular que dio origen a la escuadra que terminaría convirtiéndose en la actual Cofradía.
La Cofradía de Andújar recibe entonces en donación una nueva imagen del Señor de la Columna realizada por el imaginero pacense, Juan Blanco Pajares en 1944 y una imagen de la Virgen de los Dolores aunque para renacer tan solo dos escuadras sin poder llegar a resucitar la escuadra del que era Señor de la Cofradía y de la ciudad, Ntro. Padre Jesús Nazareno, llamado de “los Espejitos” por la decoración de los mismos en una de las cruces del Cristo y las andas doradas en las que procesionaba. La hermandad no llegó a recuperar el esplendor y el titulo durante las décadas posteriores a la guerra, sumergida la misma al igual que el resto de la provincia en ese estilo austero o dejado que siempre la caracterizó y que en aquellas fechas se asemejaba al de las tierras del norte, el llamado coloquialmente “castellano” para llegar a tocar fondo en 1989.
Pero no tuvieron que esperar mucho, porque en 1990 llegaría un nuevo aire renovador y que ¿estilo tendría la culpa? Las ancestrales escuadras pasarían a llamarse “tramos” o el “gobernador” se comenzará a nombrar como hermano mayor… todo eso venia rio Guadalquivir arriba… Sevilla y su inspirador estilo vendría a darle un gran giro de tuerca para convertir a esta antiquísima hermandad de raíces tan equidistantes en otra pero lo mejor de todo, es que sin duda le daría el mayor esplendor de sus más de quinientos años de historia, eso sí salvando las distancias socio culturales de cada época histórica.
Recordando de memoria, comenzarían en unas sencillas andas, en la noche del Miércoles Santo a procesionar al Cristo de la Columna –un Cristo con sudarios de telas naturales, como antaño tenía el bailenense-, revestidos de túnicas de cola y negro ruan del más puro corte sevillano, aunque solo tomando los modelos de allí porque aquí en Jaén también se vestían los nazarenos con túnicas de cola y de negro, los colores y las capas solo las pudo traer el macareno Juan Manuel Rodríguez Ojeda. Años después comenzarían el proyecto de paso siguiendo los dictámenes del que es considerado paso origen de todo aquel que bebe de las características sevillanas, el paso de Jesús del Gran Poder de Sevilla. Así la hermandad encomendaría al cordobés José Carlos Rubio Valverde un paso de “Bombo” para ser portado por hermanos costaleros, los hombres del noble oficio del costal que ya inundaban la antigua Iliturgi para convertir su Semana Santa en una de las punteras de la provincia. De talla oscura iluminado por cuatros faroles tuvieron el acierto de completar iconográficamente el canasto con imágenes de santos relacionados a su antiquísima historia como pueden ser San Francisco, Santo Domingo, Santa Ana o San Bartolomé –por su actual y antiguas sedes canónicas-y los cuatro evangelistas de tetramorfos en las esquinas del paso. Unas imágenes realizadas por el cordobés Manuel Luque Bonillo, autor del Señor de la Humildad y Misericordia de Bailén. Imagen que seguramente y vista desde mis ojos aficionados sea la de mayor interés dentro de su producción cristífera porque en lo que se refiere a imágenes marianas puede considerarse como la mejor o de las mejores de su producción la Virgen de los Dolores que talló para la Vera Cruz de Andújar. Una imagen de unos rasgos muy particulares, alejándose de los estereotipos más imitados y solicitados que bajo mi punto de vista la hace encajar perfectamente con el estilo de hermandad que están trabajando.
Me preguntaban mis paisanos de San José Obrero que opinión tenia de Luque Bonillo y si lo conocía. Podrán recordar que les contestaba: “si la hace como mínimo, como el San Juan de la Vera Cruz de Andújar será una gran imagen”. Y ese es la opinión que tengo del San Juan de esta hermandad, de lo mejorcito de su producción para engrandecer estos dos antiquísimos iconos devocionales de la ciudad de Andújar para gloria de su trabajo. He aquí una nueva revisión de la historia, seguramente las ancestrales imágenes procesionasen en pasos o andas a parte como era la costumbre más arraigada para ahora en pleno siglo XXI y tomando la capital hispalense como modelo, conjuntarlos en la llamada escena del “Pasmo” o “Sacra-conversación” como algún día procesionará este conjunto de la Virgen de los Dolores con San Juan tras los “Cristos” de su hermandad.
Y digo “Cristos” porque me faltaba la joya de la corona cuando en 1997 devolvieran a la devoción de Andújar al antiquísimo “Cristo de los Espejitos”. Aquel que dicen que era de Montañés y por ello, el entonces desconocido Francisco Romero Zafra tomaría como modelo el icono pasionista más reconocido del mundo que saliese con toda probabilidad de las manos del “dios de la madera”, Ntro. Padre Jesús de la Pasión de la iglesia del Divino Salvador de Sevilla. Zafra crea un sobrecogedor Nazareno, dentro de sus más personales particularidades y dentro de su primera etapa artística siguiendo las líneas del Nazareno del Jueves Santo sevillano, el cual es reconocido en el rostro del Nazareno iliturgitano. Para redondear el trabajo, el cordobés hizo un guiño a su paisano más inmortal en lo que se refiere a las artes santuarias, Juan de Mesa y Velasco e imprimió la zancada y valentía del Nazareno que Mesa gubiase para la provincia cordobesa, en concreto la ciudad de La Rambla. La imagen seria revestida con túnica corta y lisa como suelen ser los cánones actuales ya que la anterior seria revestida a las modas dieciochescas con las largas cabelleras de pelo natural y túnicas bordadas de cola… un nuevo paso al frente. La imagen se asentaría sobre el paso de Rubio Valverde pasando el Señor de la Columna a uno nuevo, de líneas más sobrias que sería portado por hermanas costaleras.
La hermandad trasladaría hace pocos años su salida a la tarde noche del Domingo de Ramos, montando para su estación de penitencia una especie de sala o habitáculo anexo a la parroquia desde donde salen sus hoy enormes o dejémoslo en más grandes pasos. Una nueva apuesta por la estética y la proporción en lugar de realizar pasos más pequeños que pudiesen salir por las reducidas puertas que por desgracia nos legaron en nuestra provincia. Esto es un bosquejo de la historia y vida de una hermandad que decidió seguir su ancestral estilo austero, cogiendo a finales del siglo XX el modelo de las cofradías de negro en Sevilla para acercarla a su mayor esplendor, creando todo tipo de insignias como las que se trabajan en la vieja Híspalis pero sin olvidar la rica historia que tenían tras de si, para basarse en las mismas y reinventarse en lo que conocemos hoy. Una de las grandes culpables del enriquecimiento cultural y cultual de la vida cofradiera de Andújar, con ejemplos como un bar o asociación cofrade que ya no sé si seguirá en activo llamado “Casa Pilatos”.
Por todo esto tenía ganas de dedicarle a esta hermandad comprovinciana un espacio en esta mi casa, porque los tengo como uno de los tantos modelos a seguir, donde intentar reflejarse porque ellos también provienen de las “escuadras” y se reconvirtieron en “tramos”, y ese es un sueño personal que por desgracia cada vez decae más, sentir en mi tierra “de escuadras a tramos”…
Una de las figuras más singulares de la Pasión de Cristo y por ende de los pasos procesionales es la imagen del centurión romano que traspasó con su lanza el costado de Cristo para comprobar si el Hijo de Dios ya había entregado su alma al Padre Eterno, en lugar de romperle las piernas para acelerar su muerte en caso de que aun siguiera vivo. El mismo es el conocido como Longinos, el cual tras aquel suceso se arrepintió para ser convertido en santo.
En Sevilla figura en dos pasos: el Martes Santo arrepentido y postrando ante el crucificado del Desamparo y Abandono de la hermandad del Cerro del Águila y el Miércoles Santo representando un instante antes a los lomos de un caballo tras haber clavado la llamada “Sagrada Lanzada” en el costado del crucificado de Antonio Illanes que toma su advocación por este pasaje evangélico.
El evangelio de San Marcos (15, 29) narra que un centurión traspasó con su lanza el costado de Jesús del que brotó sangre y agua. Según la tradición y los evangelios apócrifos ese centurión se llama Longinos (Longinos procede del griego longke, o sea, lanza) y era de la ciudad italiana de Lanciano. Precisamente en Lanciano se encuentra el gran Milagro Eucarístico en el que una Hostia no sólo se convirtió en el Cuerpo y Sangre de Jesús como siempre ocurre, sino además ocurrió de manera visible.
Según Ana C. Emmerich, Longinos, el centurión que le traspasó el costado de Nuestro Señor con la lanza, era un joven de más o menos 25 años de edad, un poco débil y nervioso, que tenía problemas graves de la vista. La mayoría de los soldados se burlaban de él, al verlo tan débil físicamente. Sin darse cuenta fue instrumento para que la profecía se cumpliera. Busco una lanza que estaba cerca y con las dos manos la tomo, traspasó el Costado de Nuestro Señor.
Según los evangelios apócrifos (Longinos aparece nombrado en las Actas de Pilatos junto a Stephaton que es el soldado romano que le da a Jesús la esponja empapada en vinagre), cuando Longinos, sacó la lanza del Costado de Nuestro Señor, una cantidad enorme de Agua y Sangre salió de Él. Longinos fue empapado por toda su cara y cuerpo de la Sangre y Agua de Nuestro Señor. Esto fue una gracia similar a la del Bautismo que entró en el alma de Longinos. En este momento se arrodilló pidiendo perdón en público por sus pecados, proclamando que creía en la Divinidad de Jesús, siendo la primera persona que lo proclamó, antes incluso que los apóstoles tal como representa la imagen que realizo Juan Manuel Miñarro para la hermandad del Cerro.
Existe otro curioso texto de un apócrifo de la Pasión, la conocida como Correspondencia entre Pilatos y Herodes: “Y has de saber que Procla, mi mujer, dando crédito a las apariciones que tuvo de él cuando yo estaba a punto de mandarle crucificar por tu instigación, me dejó solo y se fue con diez soldados y Longinos, el fiel centurión, para contemplar su semblante, como si se tratara de una gran espectáculo. Y le han visto sentado en un campo de cultivo, rodeado de una gran turba, y enseñando las magnificencias del Padre… y se dirigió a ellos en estos términos: “¿Todavía no me creéis, Procla y Longinos? ¿No eres tú por ventura el que hiciste guardia durante mi pasión y vigilaste mi sepulcro?”. Se mezclan en la figura del soldado romano varias escenas, la del autor del traspaso del costado de Cristo, la del centurión que se convirtió tras ver los prodigios posteriores a la muerte de Jesús (Mt. 25: 54) y la del guardián del sepulcro que no fue capaz de permitir la milagrosa desaparición del cadáver de Jesús. Todas estas escenas se fundieron en la iconografía de Longinos, que tras su conversión simbolizaría la transformación del hombre pecador a las nuevas enseñanzas de Jesús. Los Evangelios sinópticos (Mateo 27:54, Marcos 15:39, Lucas 23:47) mencionan el testimonio de un centurión que convertido por la muerte de Cristo, había exclamado "Verdaderamente, este era Hijo de Dios". Es este el que se relaciona con Longinos.
En cuanto a su iconografía Longinos se representa por tanto como centurión romano existiendo básicamente dos variantes, las que lo representan montado a caballo y los que lo representan solo ya sea de pie o de rodillas. Longinos vio el cuerpo traspasado de Jesús y fue sanado y convertido. Él dejó el ejército, se fue a Capadocia y fue martirizado por la fe. Ahora es conocido como San Longinos y celebra su festividad el 15 de Marzo.
Desde San Martín de Tours procesiona integrado en el paso el magnífico trabajo que realizó el trianero José Antonio Navarro Arteaga en 1999 dibujando una de las magníficas representaciones que se pasean por Sevilla. Una imagen que desde hace unos años figura en una capilla de la iglesia, no sé si de manera expositiva o para recibir culto como santo que es aunque choque bastante el pararse a rezarle a una imagen que te recuerda a un personaje secundario de los pasos de Semana Santa en lugar de lo que sería más lógico iconográficamente, tal como se representa como icono más famoso, el realizado por Bernini que se venera en su capilla en la iglesia de San Pedro del Vaticano junto a la reliquia de la Lanza.
Hasta cinco han sido las imágenes que ha procesionado la hermandad entre los avatares históricos que ha sufrido la hermandad, con cambios de sede, profanación francesa y los cambio de titular cristífero que han vivido en su centenaria vida.
En 1703 se realizó la imagen más antigua de Longinos que se conoce tras encargar la hermandad a un desconocido artista la talla de San Juan, las Marías, Longinos a caballo, los dos ladrones y un sayón para componer el paso de misterio. De todas estas imágenes, solo se conserva en la actualidad la de San Juan Evangelista. Junto a Longinos se realizó un sayón que realizaba una función como su palafrenero resultando quemadas en 1810 por las tropas napoleónicas, salvándose el caballo. Posteriormente se reconstruyeron las imágenes de Longinos y su palafrenero en 1849 por el escultor José Sánchez quien en 1851 reformo al Longinos haciéndole una nueva cabeza. Este Longinos fue sustituido en 1898 por Emilio Pizarro que reformo en 1899 el antiguo caballo y el sayón, siendo suprimido este último en 1957 y en 1970 fue cedido a la Hermandad de Jesús Despojado para su Misterio. En cuanto al Longinos de Pizarro y el antiguo caballo fueron sustituidos en 1987 por el de Elías Garó. La imagen de Garó seria vendida a la Hermandad de la Lanzada de Campo de Criptana (Ciudad Real).
Longinos ante el crucificado de los Desamparados de Montañes.
Imagen de palafrenero.
Imagen de Elías Garó.
Imagen de Garó en Campo de Criptana.
Imágenes de no mucha pericia artística que realizaron durante décadas su función secundaria para representar el momento de la Lanzada hasta que Navarro Arteaga realizara el magnífico conjunto actual, el cual tuvo que intervenir la imagen del equino de nuevo tras un percance ocurrido tras la Semana Santa de 2003. Sufrió un accidente cuando fue bajado del paso de misterio, hecho que obligó a realizar una profunda restauración por parte de su autor, saliendo totalmente reformado en la Semana Santa de 2004.
Cada día que pasa me siento y me veo más como algunos definirían “un rancio”, un “mustio”… Hace unos años alguien me contaba y me intentaba transmitir lo que producía las cofradías sevillanas como la que aparece en el video. “Esto es lo más complicado de entender, un izquierdo entrar antes por los ojos”… y mucha verdad que tenia o eso pienso ahora porque de eso hace ya diez años y yo no lo comprendía. Hoy gracias a Dios y a la Virgen, con cara de Amargura como la protagonista del video lo voy entendiendo más… menos mal. Me gusta la Semana Santa y si es la sevillana más en todas sus facetas pero uno vive lo que les trae este video y solo puede callar e intentar captar todo aquello que pueda atrapar su corazón.
Domingo de Ramos del año del Señor de 2010, el reloj puede que marquen las dos de la madrugada por que la Señora de la jornada y la que algunos dicen de Sevilla en épocas lejanas se postra ante el Convento del Espíritu Santo. Convento sobre convento tras haberse parado metros antes ante las madres de la que seguro será su gran amiga en el cielo Santa Ángela encaminándose entre la última bulla del día a su estremecedora recogía. Vuelve la Amargura rasgado las tinieblas con su cielo “ojedinao”, con su pena anaranjada de un jardín encendido paseado por Sevilla. Antes lo hizo su Hijo el despreciado por un ignorante recubierto de oro que se atrevió a tildarlo de loco reluciente mientras Él guardo silencio…lección anticipada para todos los asistentes para que sepan comportase ante su Madre, las de todos.
San Juan de la Palma la espera y el jovial del paso la acompaña mientras suena esa opera cofradiera haciendo perfecto el momento y perfecta la noche porque tal como diría alguien del que ni me acuerdo…en la Amargura hasta Herodes es perfecto… Joaquín Turina hizo grande una ópera mediocre con su genialidad, será porque tuvo que inspirarse en momentos como los que regala la Amargura cada Semana Santa para darle sentido a las notas en un pentagrama y crear Margot. No hay mejor banda sonora para contemplar un paso palio y no olvidarlo jamás, afortunados sean los que se agolparon y abrazaron aquella noche a la Virgen de la Amargura…
El pasado domingo tuve o tuvimos que entrar mis amigos Félix y Cristóbal mas un servidor en ese extraño grupo que denominaría un amigo de “raros”. A ese grupo pertenece el susodicho amigo mucho antes que yo, cuando lo llamaban “loco” por coger su coche en octubre o noviembre y cruzarse median Andalucía y asistir a una procesión de gloria en Sevilla, raro porque parece ser que si no es ir a ver un paso Cristo –si es con cambios más aun-, un paso palio o un macro-concierto de bandas –por supuesto de cornetas o agrupación- es que tu coeficiente capillita roza el “frikismo”.
Así y con la experiencia aun fresca de Córdoba, cogimos nuevamente el pasado domingo la nacional IV para pisar de nuevo y desde el Martes Santo la capital hispalense. En un año de secano a lo que se refiere a salidas extraordinarias de hermandades de penitencia, que mejor que visitar a unas de sus glorias más ilustres, la Madre del Amor Hermoso y Mediadora de todas las Gracias de la parroquia de Ómnium Sanctorum, la que todo el orbe cofradiero hispalense conoce como “Reina de Todos los Santos”. La ciudad se presentaba nuevamente esplendorosa con algunas nubes que querían ganarle la partida al sol que iluminó la ciudad que nadie podría imaginar y que Dios quiso crear para buscar el barrio de la Feria, esta vez la Cartuja y Triana quedarían para otra ocasión para adentrarnos por ese entramado de calles donde es difícil encontrar una sin referencias a sus devociones más universales, la Macarena. Y Ella nuevamente me hizo un huequecito en sus dominios para aparcar a los pies de la que fue su casa durante tantísimos años, la iglesia de San Gil, la ahora más callada iglesia que viviría la gran explosión de esta sin igual corporación y sufrir igualmente el ataque cobarde de las llamas en los tiempos del “anti-Dios”.
Gusta caminar por esas calles como Parras y rezumar historia popular de la cofradía cuando va devuelta y a su vez contemplar la suntuosa carreta del Simpecado de la hermandad rociera que al igual que la Esperanza recibe el eterno “apellido” del antiguo arrabal que al parecer llamaron los árabes de la “Macarea”. Pasar ante los Basilios, bajar la Feria con su mercado de abastos hasta la iglesia protagonista de la tarde y llegar hasta el centro para degustar en sus igualmente especiales bares su rica cerveza y tapitas para llenar el estómago antes de partir nuevamente al barrio donde vive la “Madre de Dios en Sevilla”, con paraita en la Alameda en la hora del café.
Tras esto había que pisar suelo basilical y perderse una vez más en los ojos de la Esperanza, revestida de luto y oro por el mes en el que nos encontramos, a su Hijo de la Sentencia con la túnica de Joaquín Castilla y con esa otra María con la que comparte estribillo del himno que realizara Joaquín Caro Romero… la Virgen del Rosario. La verdad que siempre que la veo me acuerdo del amigo Rafa Ríos y su “niño frito”, seguramente con su blog le estará dando la mayor de las publicidades al Divino Infante Macareno, el cual en la procesión pude ver y saludar acompañando a otra de sus devociones, la Reina de Todos los Santos.
Al llegar a Ómnium Sanctorum comencé a palpar lo que es esta antigua devoción mariana para la ciudad de Sevilla. He visto ya algunas glorias de Sevilla pero creo que ninguna arrastraba la multitud que la siguió durante su recorrido y la salida no fue menos cuando aquello no tenía nada que envidiar a las salidas del Carmen Doloroso o los Javieres, corporaciones penitenciales y vecinas de la hermandad protagonista del día que como muchos sabrán gozan de más reconocimiento social o “tirón” por salir en Semana Santa. Porque hay que contar que habrá muchos cofrades y capillitas sevillanos que seguramente nunca se hayan molestado en ir a contemplar alguna vez esta Virgen –como a tantas otras-, que ni llora ni camina bajo palio… y ya para de contar de la afluencia de personas venidas de fuera como era nuestro caso, aunque dicen que esta es una de las glorias que consigue atraer visitantes foráneos. Uno de sus visitantes fue el capataz José Carlos Prieto que una vez más fue a deleitarse con la glorias sevillanas, caminando entre la gran bulla de cangrejeros –se podía igualar con la que llevaba el paso de misterio de San Gonzalo por la calle San Jacinto a la ida el pasado Lunes Santo- que quería deleitarse con el caminar de María y como no, del trabajo de la cuadrilla de Antonio Santiago. En este punto hago la reflexión de que buscan esas personas durante todo el itinerario más pendientes de no hacerse polvo, intentando no caerse para no ser arrollados delante del paso. Yo me he metido en esas bullas que ciertamente estropean la estética de la procesión engullendo en muchas ocasiones al cuerpo de acólitos y haciendo que el paso no pueda andar pero creo que llegar a las cotas de las que se forman delante de los pasos es rozar el absurdo, porque es que no disfrutas nada si no al contrario vas pasando un mal rato… creo que con un ratico detrás se tiene más que suficiente, aunque lo correcto es ponerse en la acera y si quieres acompañar hacerse hermano y sacar una papeleta de sitio…
Así con este panorama se echó a la calle la antiquísima Virgen que tallase en 1554 el flamenco Roque Balduque, sobre sus portentosas andas que igualmente me demostraron por que para algunos expertos se pueden considerar como las de mayor mérito artístico de la ciudad en esta temática en las que la singulares trazas de talla antigua se alzaban con cuatro altos candelabros y una suntuosa peana que sorprendía por su valentía compositiva y seguramente por su peso… la misma que sostenía a los santos de terracota atribuidos a Cristóbal Ramos unido al Arcángel San Miguel igualmente atribuido a Benito de Hita y Castillo y que viene a darle un poco más de sentido a la advocación de la Señora. Se intuía y se olía el buen gusto, el clasicismo de la hermandad por el impresionante recorrido elegido para la ocasión, porque si no me equivoco cada año lo cambian para acercar a la Virgen al mayor número de hogares de sus vecinos. Calles estrechísimas por donde se dibujaba la gran altura del conjunto rematado por la típica ráfaga tan presente hasta nuestros días en las glorias y como telón de fondo los casi insuperables sones de la banda del Maestro Tejera que dejó inolvidables momentos musicales, ya sean más letíficos o “alegres” con marchas como “Reina de Todos los Santos”, “Pasa la Virgen Macarena” –sin palabras para definir los contrastes conseguidos en el trio- o “Coronación de la Macarena” destacando la interpretación de la marcha “Glorias de Sevilla” del maestro Marvizón el cual fue acompañando junto a la banda durante el recorrido. Tampoco puedo olvidar momentos indescriptibles con marchas más serias cuando la categoría musical de la formación elevó más si cabe la memoria del eterno músico galduriense que entregó su alma en este mismo barrio hace más de dos décadas, d. Pedro Gámez Laserna con la interpretación de “Saeta Cordobesa” “Sevilla Cofradiera” o “Virgen del Subterráneo”… cada día comprendo más al amigo Mateo Olaya y su pasión por la obra de este hombre que comenzara su carrera en la capital de su tierra, Córdoba. Y desde allí vino igualmente una marcha que desconocía por completo y que gracias al buen gusto de la hermandad y la interpretación de la banda consiguió engancharme en una revirá – por cierto en ese momento iba debajo como costalero si no me equivoco el capataz cordobés “Curro”- entre las calles Divina Pastora y San Blas titulada “Virgen de las Angustias” del maestro cordobés Enrique Báez, su primera composición realizada en 1952 en honor a la Virgen que gubiase Juan de Mesa en 1627 para su ciudad natal. Una marcha muy en la línea del momento de su creación que igualmente recuerda a la música de Laserna o Melguizo. El bueno y medido ritmo de la procesión siguió su camino, me encantó el compás que le daba la cuadrilla al paso, haciéndome sopesar algunas ideas sobre los horarios que se podrían dar en otras procesiones…bueno este es un tema que no viene al caso.
La Virgen llegó a Relator, a los pies de los Basilios donde sonó “Madre Hiniesta” –esperándome sin éxito “La Sagrada Lanzada” de Font Fernández, como ocurriese en la extraordinaria del Buen Fin un año antes-. Nuevamente volvieron a sonar sonidos clásicos llenos de categoría mientras en la confluencia de Relator con la calle Feria y a petición de Félix, observábamos por el móvil como su “Barca” se llevaba por la “potra” un punto de San Mamés con gol en el descuento de Messi. Seguro que el astro argentino ni se imaginará el momento en el que nos informábamos de su gol “churretero” mientras Tejera seguía impartiendo clases de cómo se debe de interpretar una partitura regalándonos la genial marcha del maestro Farfán: “La Esperanza de Triana”. La procesión daba sus últimos coletazos para adentrarse en otra nueva estrecha calle, el Pasaje de González de Quijano a los sones de “Mater Mea” para llegar a Peris Mencheta y encaminar el último tramo que la llevaría hasta Ómnium Sanctorum. Curiosa la circunstancia vivida al contemplar en aquel momento en una parada como no salían de su asombro tres jóvenes, al parecer extranjeras ante lo que estaban contemplando. Un costalero les intento explicar cuál y como era su misión debajo de aquel… ¿cómo lo llamarían? Paso seguro que no, despertándonos la risa a los asistentes cuando vimos su reacción al contemplar el peazo levanta “gorda” que realizó la cuadrilla de Antonio Santiago… como para explicarles la fama que acarrea este hombre en este mundo por tan solo dirigir aquello que estaban contemplando desconcertadas.
Así la Virgen llegó nuevamente a la plaza con “Rocío” de Vidrié y realizar el giro completo con su marcha “Reina de Todos los Santos” del maestro José Manuel Delgado y adentrase “paso a tierra” como en la salida por la estrecha ojiva de la puerta del templo ante las ordenes de Antonio Santiago que nos volvió a demostrar que las puertas de Sevilla tan solo son engañosas… mereció la pena, el viaje y dio gusto ver el ambiente que rodeó a la Virgen en todo momento aunque los miles de cofrades y visitantes aquel día tenían como epicentro de sus sentimientos el Parque de los Príncipes.