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sábado, 16 de junio de 2012

¿Y SI FUERA MIÉRCOLES SANTO?

Se imaginan que la fotografía que abre la entrada no perteneciese al glorioso junio, mes donde se celebra la festividad y culto al Sagrado Corazón de Jesús. Como vemos la instantánea nos sitúa en Sevilla, en un enclave lleno de sabor “semanasantero” como es la calle Alemanes. En la misma figura el hoy asentado y popular Sagrado Corazón de la hermandad homónima del barrio de Nervión. Como muchos sabrán las glorias no hacen ningún tipo de carrera oficial, es decir sus salidas no son como las penitenciales las cuales tiene por objetivo realizar estación de penitencia a la Santa y Metropolitana Iglesia Catedral… por lo menos la integradas en los días grandes. Las glorias realizan sus anuales salidas por las calles de su collación parroquial, es decir el Sagrado Corazón de Nervión lo más cerca que está de la Giralda es en la típica estampa del paso por la avenida y la emblemática torre de incomparable marco en la lejanía. Pero el Pregón de las Glorias hace que por lo menos una vez en la vida, los titulares letíficos pisen suelo catedralicio y vean dibujarse a sus titulares por el primer templo de la ciudad y el incomparable callejero del centro de Sevilla, a esta circunstancia pertenece la fotografía que he decidido colocar como presentación de la entrada.
Pero aunque el culto al Sagrado Corazón es el protagonista de esta entrada, no lo será ni la imagen ni la corporación del barrio del Sánchez Pizjuán. Pero no saldremos de Sevilla, porque les invito a imaginarse, como ejemplo a este portentoso Cristo de Illanes procesionando junto a un paso de misterio en la noche del Miércoles Santo. Y háganlo los que no conozcan la historia que les voy a relatar, porque en el pasado existió la intención de que el icono del Sagrado Corazón también fuese uno de los pasos desde donde se impartiría “el evangelio de los pobres” de entre todos los de la ciudad. Quizás los avatares de la vida hubiesen dado para que una imagen de la poderosa planta del Sagrado Corazón de Nervión se convirtiera en una de las imágenes de la pasión.


Hoy en día cada Miércoles Santo, desde la iglesia de San Vicente procesiona la hermandad de las Siete Palabras con tres pasos: Nazareno de la Divina Misericordia, el palio de la Virgen de la Cabeza y el misterio tradicional, el calvario de las Siete Palabras, durante muchos años el único paso de la corporación. Así en el siglo decimonónico esta hermandad solo contaba con este paso y quiso incorporar un segundo, que no seria el palio ni el nazareno, es más, el palio surgiría de aquel proyecto de paso que como veremos no llegó a fructificar.

En Cabildo General de 28 de abril de 1878, el Mayordomo, Francisco de Paula Morales Bermejo, a la sazón sobrino del Hermano Mayor, José Bermejo Carballo (uno de los padres de la investigación cofradiera), presentó dos láminas -no se especifica quién las dibujó- para tomar ideas del misterio representando al Sagrado Corazón de Jesús, eligiéndose una de ellas -la más pequeña- y nombrándose una comisión para conseguir el propósito. Sin embargo, no fructificarían los trabajos de la misma cuando en otro Cabildo General de 16 de mayo de 1886, es decir, ocho años después, de nuevo el Mayordomo propone la realización del nuevo paso, a lo que el Hermano Mayor se opone hasta tanto no se extinguiese el déficit que presentaban las cuentas de la Hermandad. La descripción de aquel paso de temática alegórica obviamente, la conocemos: "Aparecía sobre unos grupos de nubes el Divino Redentor con los ojos elevados al cielo y la mano derecha señalando a su corazón en actitud de pronunciar las palabras del profeta: «Paratum cor meum» (mi corazón está preparado para el sacrificio). A la derecha del Salvador estaba arrodillado el Ángel de la Misericordia con la Santa Cruz, dando gracias al Señor, porque sin mérito alguno por parte del hombre, y sólo por la bondad de su amante y generoso corazón, iba a sufrir por Él muerte de Cruz, conquistándole con su sangre la vida eterna. Al lado izquierdo se hallaba de pie el Ángel de la Justicia con el peso y la espada vuelta hacia abajo, demostrando que aplacaba la indignación Divina con el voluntario sacrificio de Jesús, apartaba el Eterno Padre la espada con su justicia, con la cual amenazaba castigar la prevaricación de nuestro primer Padre. Delante, y en posición más baja se encontraba un grupo de cuatro figuras que eran Abraham, Moisés, Isaías y David, los cuales representaban a los Santos Padres y Justos de la antigua Ley, que detenidos en el Limbo suspiraban ardientemente por la venida del Mesías Redentor que había de sacarles de aquel lugar y darles la posesión de la Gloria Eterna, de la cual estaban privados por la transgresión del Paraíso”.
La fotografía que les adjunto es un boceto realizado por la sevillana Rocío Sáez Millán para dar una idea de cómo seria aquel misterio alegórico. El imaginero y hermano de la cofradía Emilio Pizarro Cruz seria el encargado de realizar la imagen del Señor en 1891 y a la sazón de todo el conjunto escultórico. La imagen del Cristo seria especial porque presentaría notables diferencias ante la más acostumbrada iconografía con la que presenta esta alegoría de Nuestro Señor Jesucristo tales como ser imagen de vestir lo que nos puede retrotraer a la imagen de un Cristo en el misterio de la ultima cena aunque el típico corazón fuese tallado en su pecho, obviamente descubierto. En 1892 el tallista Antonio Cruz Gómez comienza la ejecución de las andas que deberían portar a este singular paso que quizá hoy en día podría retrotraernos al barco trinitario del Sagrado Decreto. A diferencia de hoy en día, la mentalidad de entonces no contemplaba el sacar un paso incompleto como hoy en día vemos, mostrando poco a poco los procesos de construcción, idea que una vez más Sevilla impregnó a tantas y tantas poblaciones que siguen sus maneras de trabajar. Por este motivo el paso estuvo bastantes años esperando su estreno para gozo de sus hermanos, algo que nunca llegaría a suceder y no se tiene constancia del por qué, aunque se piensa que las dificultades económicas de entonces fueron el motivo, eran otros tiempos muy muy diferentes a los actuales…




Curiosa historia que se realizase un paso y no se procesionase, aquellas andas serian utilizadas en alguna ocasión por el misterio del Santísimo Cristo de las Siete Palabras, hoy en día siguen siendo utilizadas en la misma collación para procesionar al Santísimo Cristo del Buen Fin, las cuatro figuras de los Santos Padres fueron cedidas y posteriormente vendidas a la Hermandad de la Cena, que las convirtió en apóstoles para su misterio, uno de los ángeles, tras ser utilizado como imagen de la Virgen María en un belén que Instalaba la Parroquia, fue transformado en 1956 por Manuel Escamilla en una dolorosa para la propia Hermandad, con la advocación de la Cabeza, desconociéndose el paradero del otro, mientras en la capilla de la Hermandad continuó recibiendo culto hasta 1951 el titular del misterio hasta ser sustituida por una nueva, realizada en Olot, conservándose aún en poder de la Hermandad como único testimonio de aquel paso que pudo pero que nunca llegó a salir.
Así tan solo una imagen de aquel proyecto ve las calles de Sevilla cada Miércoles Santo bajo palio, aquel ángel que se convirtió en la Virgen de la Cabeza, la cual siempre ha despertado un cierto rechazo entre los amantes del arte aunque ello no la prime de la devoción de otros tantos aunque en alguna ocasión llegase a plantearse la posibilidad de sustituirse, aun sigue dibujando su estampa decimonónica al compás de “Pasan los Campanilleros” por Sevilla...
*Algunas fotos están sacadas del Boletín de las Cofradías de Sevilla.

lunes, 11 de junio de 2012

UN TRONO DE PALMA BURGOS EN BAILÉN.

Aun con los ecos eucarísticos de la festividad del Corpus Christi me ha venido a la mente una estampa de mi niñez, una estampa que se materializa en esta fotografía, de poco calidad lo sé, estaba realizada con una de esas antiguas cámaras baratas de carrete que nada tenían que ver con las actuales digitalizadas. En la misma aparece un altar del Corpus de Bailén de aquellos montajes de antaño que hoy en día han desaparecido, donde el olor a juncia inundaba el esplendido amanecer del día del Corpus que conocimos muchos de mi generación. Esta fotografía estará datada en torno al año 1994 o 95, está realizada en la calle Antonio Machado, en la confluencia de la plaza Reding (plaza del Correo) y la calle América, en el tradicional recorrido de la custodia hasta que comenzó a alterarse el mismo cada año por cada parroquia, y a extenderse por otras latitudes de la ciudad.
Un altar con un cierto matiz suntuoso, realizado si mi memoria no me falla por un colectivo de jóvenes implicados entonces en la parroquia de la Encarnación, muchos de ellos catequistas que se encargaron por esos años en engrandecer algunos tramos del recorrido del Santísimo. Lo que pareciese un altar de la cruz de mayo, porque lo corona una cruz de flores de papel con los colores eucarísticos y demás aditamentos como lo que parece ser un sagrario se encuentra una obra de arte que conformó el patrimonio cofradiero de la ciudad y que por desgracia paso casi inadvertido para los bailenenses por varias circunstancias. Ese cumulo de dorados pertenece a un trono muy especial que perteneció a la cofradía de los Siervos de Jesús en su Entrada en Jerusalén y Ntra. Sra. de la Piedad, en dos palabras “La Mulica”. La cofradía más joven de la localidad, aunque ya peine más de medio siglo, fue como todas las cofradías de la ciudad de un matiz humilde. Los difíciles inicios para procesionar a sus titulares se limitaron a un viejo y humilde paso portado a ruedas que seguramente saliese del prolífico taller local del “tomatero”, es decir del taller de Juan Francisco García, de sus hijos y nietos. Cuando en los años ochenta del pasado siglo incorporaron a la imagen de la Piedad decidieron procesionarla sobre los hombros de sus hermanos sobre las escuetas antiguas andas de la patrona, la Virgen de la Zocueca hasta que los dirigentes de aquellos tiempos decidiesen incorporar con mucho esfuerzo pasos de mayor tamaño y lo que no es muy común aquí, de mayor calidad artística.

Dos fueron los pasos que adquirieron de segunda mano en aquellos tiempos, pero hoy tan solo me detendré en este, el que abre como altar de Corpus esta entrada. Aquel trono era transportado igualmente a ruedas, de hecho el lugar donde fue adquirido sigue siendo patente y fiel a este tipo de procesionismo, una ciudad que en el día de ayer también ocupó estas paginas: Úbeda. Y su autor un claro emblema del arte desarrollado en la pasada centuria en la ciudad renacentista, el malagueño Francisco Palma Burgos.
Me comentaba mi buen amigo Alfonso Piñero, que otro buen amigo José María, cofrade de siempre de esta cofradía no podía evitar la satisfacción en aquel año 1988 cuando su cofradía se enriqueció con un paso, trono o carroza del mismísimo Francisco Palma Burgos, autor además de varias de las imágenes más significativas de Andalucía, de otros singulares tronos, de un estilo inspirado en el trono de origen granadino que se convirtió en el mal llamado estilo malagueño, que Palma exportó a Úbeda y otras ciudades como Madrid pero siendo adaptados para ser portados a ruedas.

Trono en Úbeda.
Un paso realizado por el malacitano para la cofradía de Jesús Nazareno de Úbeda, en concreto para su titular mariana, la Virgen de los Dolores, obra de igual ejecución al cincel de Palma Burgos. Curiosamente para sustituir un antiguo trono que también acabaría en Bailén y que aun hoy sigue prestando sus servicios aunque con varias modificaciones. Aquel trono según algunas voces, supongo que acreditadas, apuntaban que no era de mucha calidad, algo que me sorprende porque comprándolo con otros del mismo autor y con más resalte favorable de la crítica no le encuentro mucha diferencia. Aquel trono seria nuevamente sustituido por la cofradía ubetense, pasando a portar el conjunto de San Juan Evangelista y la Santa Mujer Verónica en 1975 y entre 1972 a 1979 fue utilizado por la hermandad del Resucitado de la misma ciudad para portar a su titular, la Virgen de la Paz.
Diez años después la cofradía bailenense se encontraba inmersa en la creación de su cuadrilla de portadores para la Virgen de la Piedad, la cual según se lee en su libro de historia recientemente publicado recibió la ayuda de algunos ubetenses para esta encomienda. Seguramente de aquellos contactos llegaron las gestiones para la compra del trono a la cofradía del llamado “Jesús de las Aguas”, Nazareno y Señor de Úbeda, la cual cobró un millón de las antiguas pesetas por su enajenación.
Pero aquel trono trajo un problema, bueno dos. El primero era su tamaño, era una obra realizada para otras características, lo cual sus dimensiones chocaban con las características de la puerta de la Encarnación. Y es que la portada principal de nuestra iglesia emblema, bello ejemplo de la talla en piedra de los siglos de oro atribuida a Juan Aranda de Salazar, no es obstáculo para que por ella salgan pasos de unas grandes proporciones, pero el problema viene en el cancel interior que si es algo más estrecho, lo que hace que los pasos se tenga que realizar algo más angostos… ¿habrá algún día un valiente que consiga modificar y agrandar ese cancel? Por el momento ante la iglesia hemos topado con este asunto…
Así que el trono de Palma Burgos, sin duda el más rico artísticamente hablando de los que había contado la ciudad alfarera en toda su historia no podía salir por las puertas de su sede canónica. Aun recuerdo como siendo muy pequeño mi madre me llevaba en la tarde del Sábado de Pasión al garaje de una vecina la cual cedía su espacio para que allí se montase el trono, se le exornara con flor para en la mañana del Domingo de Ramos se encarase ante las puertas de la Encarnación y sus hermanos sacasen a la imagen de Jesús en su Entrada Triunfal en Jerusalén a lomos de una “Mulica” y la subiesen en aquel trono que destacaba por sus dimensiones, con un sistema que ideó uno de sus hermanos, Pedro Camacho para que pudiese procesionar por las calles de Bailén la popular imagen.
Todo lo recuerdo por sombras, por que tendría unos 6 o 7 años pero no se borra de mi memoria las enormes dimensiones a comparación con lo que había en la ciudad, es más mi padre aun hoy me cuentan que lo comenzaron a llamar despectivamente en el pueblo como “el tanque”, pero lo cierto es que en realidad contaba con las proporciones más apropiadas para un paso, proporciones que algún día se verán nuevamente y vendrán acallar a los ignorantes de entonces… y los de hoy. Parece ser que aquel trono no cuajó demasiado, apenas procesionó 3 o 4 años, la ultima que yo recuerde fue en aquella mitificada Procesión General del Santo Entierro, seguramente del año 1990 como subía entre las ultimas luces del día la calle Iglesia en busca de la plaza de la Constitución, entre los huequitos del caperuz se me quedaron grabadas esas conchas del almeja en pan de plata tan típicas dela talla procesional malagueña que custodiaban las esquinas del mismo.
Con la formación de la cuadrilla de portadores las imágenes comenzaron a procesionar sobre el mismo paso de la Piedad – ese mismo año “La Mulica” ya lo hizo el Domingo de Ramos en el otro paso-, se suprimió el paso de “La Mulica” en la Procesión General, e incluso la misma comenzó a decaer hasta su desaparición. Ahí comenzó el adiós de aquel trono, que seguramente ya no volvería a ver la luz del día hasta aquel día del Corpus que muestra la primera fotografía.
El segundo problema que trajo aquel trono, y que lo llevaría a su desaparición fue el estado de deterioro con el que ya contaba, pues ya tenía más de treinta años de servicios a sus espaldas. El ataque de los xilófagos, es decir de la polilla se hacia patente y una restauración de marcado carácter científico era algo que ya se escapaba de los presupuestos de las cofradías bailenenses. La Desinsectación de la obra unida a la restauración completa que incluiría la imprimación de una nueva capa de pan de oro hizo que el trono pasase al olvido, ya que con el coste de su restauración se podría comprar dos pasos nuevos, obviamente muy alejados en su categoría artística con la de esta obra.
Llevo años buscando una fotografía que nos mostrase aquel trono con la popular imagen de los talleres de Olot “cabalgando” sobre el mismo por la calles de Bailén, pero mi búsqueda sigue siendo infructuosa, solo he encontrado esta fotografía en un blog de la hermandad del trono en las dependencias de su casa de hermandad evidenciando el estado de deterioro al que llegó. Me comentaron que aquel conjunto se desmontó y se lo llevo alguien de Sabiote (Jaén) para no sé que labor, sentenciándose finalmente su definitivo adiós de la historia de las cofradías bailenenses.

domingo, 10 de junio de 2012

LA DESDICHA DE AMADEO RUÍZ OLMOS...

Sin duda que la ciudad de Úbeda es conocida por su impresionante casco histórico, por ese entramado de edificios símbolo de un esplendor remoto que sorprende a propios y extraños. Pero esa riqueza no solo quedó en la arquitectura, si no también en el patrimonio escultórico que hizo que la ciudad contase con grandes iconos de la escuela escultórica de la tierra o Granada. Las cofradías ubetenses podrían contar hoy con un envidiable patrimonio devocional, o la mayoría de ellas pero la fatídica Guerra Civil acabó con todo aquello, no se salvó nada de nada, ni las imágenes de escuela valenciana incorporada en los últimos años del XIX o primeras décadas del XX.
Pero el resurgir de la imaginería ubetense, pero sobre todo la pasionista se inclinó en una dirección que normalmente pocas cofradías de Andalucía siguieron, seguramente una de las notas a destacar y diferentes de la actualidad sea el patrimonio que construyó las cofradías de la ciudad de los cerros a partir de la postguerra. Y es que en aquellos tiempos las cofradías incidían en el resurgir de sus devociones perdidas e incidían a los imagineros en que plasmasen en la madera lo que los siglos venían contemplando.
Aquello hizo que muchas ciudades buscasen al típico imaginero neobarroco o que los artistas del momento se inclinaran por ese arte. Sin duda el siglo XX dio como resultado una escuela nueva, la que muchos llaman el Arte Contemporáneo. El ejemplo lo vimos el otro día con Gabino Amaya y su aportación a Linares. Y Úbeda se inclinó por esa escuela, allí no llego ni Lastrucci, Sebastian Santos, Illanes, Fernández-Andes, etc… como si llegaron a otras poblaciones de la provincia del Santo Reino, quizás algún ejemplo de la esencia granadina pero ni eso.
Hoy los amantes del arte, aquellos que se inclinan más por esto que por el gusto capillita pueden tener a Úbeda como un gran paraíso donde dejaron su legado personajes como Benlliure, Coullaut Valera, Jacinto Higueras pero sobre todo el mayor legado del malagueño Palma Burgos y como no, el del valenciano-cordobés Amadeo Ruíz Olmos.
Por ser hoy la festividad del Corpus Christi me pararé en el misterio de la institución de la Eucaristía de esta ciudad, el cual surgió del genio de Ruíz Olmos. Misterio símbolo de su producción, según los entendidos su obra cumbre para una ciudad que solicitaría sus trabajos para enriquecer ese patrimonio errante que complementa y corona la genialidad del sus calles.



Pero Amadeo Ruíz Olmos, seguramente sufrió uno de los más dolorosos trances que puede sentir un artista y es que lo dueños del arte que el creaba decidiera tocar sus obras encomendándole remodelaciones a otros artistas. En 1955 entregó a la cofradía ubetense los primeros trabajos, la imagen del Señor y la de San Juan y San Pedro. En toda la obra el artista dejó patente su concepción para hacer fluir su inspiración creando imágenes con un eterno suspiro, de unas líneas alejadas al neobarroquismo y de unas policromías que le traerían los mayores disgustos. Las mismas se solían identificar por sus matices claros casi pálidos, alejadas de ese barroquismo que si insuflaba más Palma Burgos en las obras que ya había realizado para la ciudad. Varias imágenes de la producción de Ruíz Olmos han sido re-policromadas nuevamente para acercarlas a esos gustos pictóricos, quizás los especialistas si llegaban a valorar el sentido de las policromías que ideaba el autor pero está claro que el gusto capillita no lo veía de igual forma. Un ejemplo lo tenemos en la ciudad vecina de Baeza con la encarnadura de Juan Abascal –aunque para mí en este caso si mejora la imagen, aunque quizás no la necesitase- al Señor de la Columna de Ruíz Olmos o como ya verían en una entrada anterior, con el Señor del Rescate.
Ciertamente es sorprendente que la entonces joven cofradía –un ejemplo más de lo que trajo el “nacional catolicismo”- le encomendase el trabajo a Ruíz Olmos, cuando entonces en la ciudad, Palma Burgos ya era considerado un dios. Pero consiguió arrebatarle el trabajo el cual dicen el malagueño ansiaba realizar… el hilo de la vida nos negaría como hubiese sido un misterio de la ultima cena del eterno artista malagueño.
Pero nos legó la de Ruíz Olmos, aunque a muchos no le entre ese tipo de imaginería, vamos yo no niego que no me gusta el hieratismo de las vestiduras de las mismas, hoy en día lo que se refiere a estas partes de todas las imágenes me recuerda más a las obras, dicho desde todos los respetos, de los falleros valencianos. Pero es que el respeto al trabajo de Ruíz Olmos será la clave para ver esto de dicha forma. Porque apenas acabado el conjunto la hermandad decidió como otras re policromar todo el conjunto, estando don Amadeo aun activo. Un trabajo que realizó el que se quedó con las ganas de tallarlo, Palma Burgos. Hoy en día tampoco cuenta con la policromía del malacitano, si no la de uno de sus discípulos, el ubetense Márcelo Góngora, la cual para mi visión desvirtuó el conjunto, si se compara con fotografías de la época… una muestra de cuando una policromía de menos categoría puede desvirtuar un gran trabajo de talla, todo por eliminar los tonos pálidos y hacer imágenes como se diría hoy día “agitanadas”.





Al parecer el mítico presidente de la cofradía hizo por donde para no disgustar a Amadeo Ruíz Olmos que visitó la ciudad para contemplar su obra acabada y en conjunto, cerrando la iglesia que hiciera que el escultor volviese a Córdoba sin ver a sus imágenes repolicromadas.
Nunca o casi nunca fue entendidas sus policromías algo que hizo que llegara en alguna ocasión a las manos con algunos de sus críticos. Uno de ellos fue un directivo o cargo de junta llamado Manuel López Bajoz el cual apostaba por la opción de Palma Burgos. Al no conseguirlo no escatimó en desprestigiar el trabajo de Ruíz Olmos como para llegar a decirle: “que si no sabia policromar se dedicara a pintar puertas”. Según fuentes fiables, Amadeo se inspiraba para los apóstoles en modelos reales, dicen que para Judas Iscariote sirvió un oficial de su taller llamado Daniel Carrillo pero otra visión tras la contemplación de la obra es que Ruíz Olmos sacara sus desdicha con el cincel y plasmara al directivo ubetense en el rostro del traidor, algo que lejos de ofenderle le enorgulleció y llevo con orgullo de ser el Iscariote y el gran critico de Amadeo Ruíz Olmos.
Una historia singular de un genio del arte de la imaginería de la pasada centuria y unos de los grupos escultóricos de la Ultima Cena más destacados de todo el territorio español en el día que se celebra el culmen de aquella ultima cena pascual con sus amigos, los que horas después lo abandonaron para enfrentarse a sus horas más dolorosas y transcendentales.


jueves, 7 de junio de 2012

¿POR QUE NO PUDO SER CON TRIANA?

En la Madrugá eterna una chica de vida alegre, de origen “gabacho” y de vida cabaretera llega a Sevilla buscando a un hombre que le dejó marcado su corazón. José Manuel era un joven sevillano algo alocado que en un viaje al país de los grandes vinos vino a cortejar a este joven muchacha. Pero José Manuel tenía novia, de las de sevillanas maneras y la misma se llama como la ancestral gloria de la Magdalena… Amparo. Se hacia la noche más triste y esperada de Sevilla y esta pareja de novios se echaba a sus calles para disfrutar del Silencio de la Concepción de María, o del Poder, grande el, de Dios, o de su Calvario o de la Salud que van pidiendo los gitanos y como no, de las Esperanzas. Y buscaban la que es la verdadera plaza de la Magdalena para presenciar el caminar de una de las Esperanzas, la que trae la algarabía y el sentimiento de Triana.
Allí entre el gentío pasó un Dios lleno de garbo que camina caído para el perdón de sus trianeros, de su Sevilla, de sus hermanos del mundo. Un mar de música blanca que se movía en oleaje aunque curiosamente su camino lo abra un ancla, la cual nunca los para en esa enigmática noche. Pero detrás venia Ella, y José Manuel y Amparo la esperaban cuando entre el gentío, seguramente viniendo por los callejones que dan a la Campana llegaba esta francesa algo perdida, casi sin comprender que era todo aquel fenómeno que se apoderaba de la ciudad. Hombres vestidos de raro traje, que pareciesen del “Ku kus Klan” por esos altos capirotes que parecen rasgar la sobrecogedora noche y detrás de ellos unos suntuosos carros portados por hombres que caminaban al son de músicos tras ellos. No se explicaba muy bien que era aquello, aunque si sabia de manera distorsionada que se trataba de esa semana que es santa que les contaban en su país de origen aquellos periodistas que la visitaban y luego las contaban en los diarios nacionales. “Estos españoles” diría aquella francesa, pero que españoles que le hervía la sangre como para viajar hasta la ciudad del Giraldillo en busca de aquel hombre que la enamoró hasta “las trancas”. Caminaba perdida entre la multitud mientras el palio de Triana pasaba repartiendo Esperanza entre aquella multitud. En eso que la bella muchachita encontró entre el gentío a José Manuel contemplado el evocador caminar de la Virgen de trianeras maneras. La muchacha no venia sola, vino con unos amigos que observaron como José Manuel cogía de la cintura a Amparo. La joven mandó a un chavalito a llamar a José Manuel, el, confuso siguió al niño, Amparo se quedó porque pensaba cantarle una saeta a la Virgen de la Esperanza… José Manuel se quedó sin palabras al encontrarse lo que se podría definir como “una aventura por tierras francesas” mientras en un segundo plano la Virgen lo llenaba todo entre una historia secundaria… una historia que seguramente desde un balcon… de nubes, contemplaba e inspiraba a don Joaquín Turina…

Aquel desenlace terminó en la Feria de Abril, la francesa marchó desolada a su tierra porque el sevillano se quedó con la alegría sevillana de su Amparito. Esta es la triste historia de una joven cabaretera francesa llamada Margot, la que se hizo ópera y después música procesional y se hizo realidad o más bien se intuyó la pasada Madrugá cuando la Esperanza de Triana caminaba en busca de la Campana por la plaza de la Magdalena. El barrio se hizo una vez más; centro, dicen que la Esperanza de la historia puede que se tratase de la Macarena, pero en ningún sitio lo aclara, así ¿por qué no pudo ser con Triana?… que me gustan estas transformaciones…



Fotos: Del amigo Pepe Lasala, el cual con su arte ha inspirado esta entrada...

miércoles, 6 de junio de 2012

LOS VERDADEROS COSTALEROS DE DIOS...

Siempre llamamos al mundo de abajo con apelativos de “Costaleros de Dios” o de María en la otra variante. Verdaderamente que una vez más recordando las geniales palabras de Barbeito, que sentido tendría si rebosante la fe no pensara eso, que arriba llevan eso mismo a Dios… y su Madre Bendita para poder explicarse el fenómeno del costalero, hombre de trono, cargador, horquillero, andero… Pero tan solo es madera, terracota o escayola amen de otras materias en las que están realizadas las imágenes procesionales. Son elementos de comunión con el pueblo, son un evangelio iconográfico que intenta enseñar al pueblo, aunque muchas veces dudo que se consiga ese fin, al fin y al cabo el pueblo se queda con que es el Señor o la Virgen a los que rezarle, amen de los devotos a otras variantes que traen la “fiesta” de la Semana Santa y las procesiones… más me duelan sobre todo si son de sevillanas maneras.
Pero mañana es uno de esos jueves que relucen más que el sol, y relucirá pero la casi totalidad de España lo veremos desde el trabajo o desde el sofá porque aun la crisis continua. Pero mañana Sevilla, Toledo y Granada tendrán la dicha entre otras cosas de pedirle al mismísimo Dios por que irradie la crisis, aunque creo que hasta Él se echará a reír…



Mañana estas tres ciudades como mandan la tradición, los cánones, la herencia ancestral católica española celebrarán el segundo jueves que reluce más que el sol, la festividad del Corpus Christi en la que Jesús Sacramento, el Dios presente en la ostia, en la eucaristía saldrá de sus sagrarios para pasearse por las calles de estas tres ciudades… esta vez no es madera, es pan pero ese pan es bendito, en ese pan esta Él…
En las mismas se sigue respetando esta celebración en jueves, en el resto de España tendremos que seguir esperando al domingo, por mor de meter en el calendario laboral festividades que nadie siente ni celebra, como mucho una escapadita al campo. Pero el Corpus si era un día grande, parecía como el Domingo de Ramos o más pero todo esto se esta diluyendo poco a poco, cada vez la sociedad es mas anti religión o anti iglesia, y esta procesión les huele más iglesia, pareciese que las imágenes se hayan convertido para muchos como en una religión propia donde ellos mismos redactan sus mandamientos y normativas.





Somos muchos los amigos que pensamos que la Semana Santa le podría dar mucho a esta festividad que curiosamente en la noche de los tiempos aportó mucho a la Semana Santa. Hoy en día, curiosamente la celebración de la Pasión, la que acarrea el fervor popular le podría aportar mucho a la procesión del Corpus en cualquier ciudad. Sevilla llenará mañana el cortejo de pasos, de engalanamientos del recorrido de la hermandad pero cuando pase todo se volverá hacer Domingo de Ramos y esta vez, si Él lo ve conveniente saldrá a bendecir el pan y el vino camino de los Terceros, el panorama cambiará mucho entonces… De Toledo poco puedo aportarles, prometo interesarme por los encantos del mismo y al final queda Granada, la cual además celebra su feria, casi como si Dios Sacramentado fuese el patrón de la ciudad. Es sin duda la gran fiesta de la ciudad y su fama recorre el territorio nacional, aunque siga pensado que el de Sevilla gana en esplendor por goleada al resto.



La catedral granadina inclinará nuevamente la rodilla ante la salida de la custodia, aquella que regalara a la ciudad la mismísima Reina Isabel la Católica, y los altares llenaran el recorrido bajo la procesión de los toldos, porque esta festividad está marcada por las primeras calores de los meses veraniegos y el abanico surcará las calles de la ciudad de la Alhambra. Pero si algo tiene de especial este Corpus, aunque sea algo más secundario es de que en Granada no se consiente que para una vez que sale el mismísimo Dios sean unas ruedas la privilegiadas de ser sus pies por las calles de el antiguo Reino Nazarí. Obviamente, recordando otra vez a Barbeito se verían “desprovista de gracia”… y cierto que es, porque en Granada hay unos privilegiados que pueden decir que son los verdaderos Costaleros de Dios…





Carvajal es su capataz, variante granadina de las sagas de capataces que sacan varias cofradías y manejan un elevado numero de costaleros. Sencillas andas, ¿para cuando unos respiraderos?, desde 1992 ya esta bien aunque habría que pensar en un nuevo paso, ese estilo modernista de Orfebrería Moreno sigue sin convencerme, pero aun así son unas andas envidiadas, son las que caminan al compas de los hombres que curiosamente se tiene constancia que el dato más antiguo que habla de estos hombres, era portando la Custodia de Sevilla, aunque la misma hoy en día vaya a ruedas… -Curioso que el año pasado mandara la Custodia granadina el hijo de Antonio Santiago- con este tema los poderosos costaleros sevillanos parece que aun no pueden combatir, pero en Granada si, volverá a caminar al compas racheao llenando de envidia a media Andalucía, sobre todo a aquellos que viven la pasión del costal y piensan que el verdadero Dios tendría que ir así para convertirse en los verdaderos costaleros de Dios… en Granada hay lista de espera así que…





martes, 5 de junio de 2012

"NUEVA CARNE" PARA LA EXPIRACIÓN...

Siguiendo en la línea de la entrada anterior me detendré hoy en uno de los grandes “estrenos” de esta pasada Semana Santa en la ciudad de Linares. Como vemos tenemos un nuevo conjunto fotográfico que nos muestra el perfil de una misma imagen. Nos referimos a la imagen del Stmo. Cristo de la Expiración de la cofradía homónima residente en la iglesia, antiguo convento de San Francisco de Asís.
El estreno ha consistido en su restauración, pero no una cualquiera. Como Linares no es Sevilla, allí no existe la llamada “prensa morada”, es decir un medio que este al día con las noticias de las hermandades. Un medio que además debería darle vida las hermandades o los “kapirotes” de turno, pero aquí como en tantas otras ciudades esa perspectiva de lo cofradiero aun no se asentado. Así que cuando una hermandad emprende un proyecto de poco nos enteramos y tan solo los más “hábiles” de conocimientos artísticos pueden medio vislumbrar los trabajos acometidos en las imágenes y por ende en el patrimonio material de las cofradías.


Así que poco puedo aportarles de cual era el estado de conversación de esta imagen realizada en 1942 para sustituir la imagen fundacional, de probable origen levantino destruida en la Guerra Civil. Gabino Amaya seria su autor, un artista extremeño –curioso que en una publicación de Diario Jaén lo tilde como de etnia gitana y raíces trianeras- inmerso en la corriente artística donde se sumergieron escultores como el nombrado en la entrada anterior, Juan Luis Vasallo. Recibió los consejos de Coullaut Valera, lo que nos da ha entender las directrices de su arte dentro de su poca prolífica producción de imaginería. Seria su primera obra religiosa para Linares, a la que aportaría tres imágenes más aunque hoy en día solo quede Él y el Señor del Rescate. Un crucificado fiel ejemplo del arte de aquellos escultores que tras la guerra se tuvieron que dedicar a la reconstrucción de las devociones perdidas, es decir una obra genuina, llena de originalidad que en poco se parecía en el anterior simulacro escultórico, algo así como lo que exigió Benlliure en Málaga con el Nazareno del Paso o la Expiración. Al igual que aquel crucificado, fue concebido con una cruz de sección plana sobre la que lanzaría al cielo su último aliento clavado a la misma por cuatro clavos, signo inequívoco de que el artista quería crear algo nuevo, no basarse en la escuela imaginera de siglos pasados o por lo menos desvincularse de los más repetidos.

Lo cierto es que Amaya al aparecer destacó más por su producción en monumentos, en el modelaje de esculturas que luego seria pasadas al bronce, algo así como el maestro Benlliure, todo unido a su estilo, anclado en esas corrientes post modernitas. Esto trajo que algunos de sus trabajos no removiesen el alma de los linarenses, sobre todo en sus imágenes marianas aunque con sus dos Cristos fue al contrario. Observando una fotografía antigua, si algo destacaría es su policromía, sobre todo de esos impactantes ojos rojizos que mostraban todos los tormentos sufridos hasta llegar ahí, a la Expiración.


Durante los años noventa de la pasada centuria, la práctica totalidad de la imaginería pasionista de la ciudad requería de necesitadas restauraciones, sobre todo de las imágenes más antiguas. La sombra de Víctor de los Ríos en la ciudad era y sigue siendo muy larga y el respeto que tenía el movimiento cofradiero de entonces al artista cántabro hizo que muchas cofradías linarenses siguiesen confiando en su reputación. Cuentan que por entonces se hizo famoso un artista leonés que se proclamaba como el “discípulo amado” del escultor de Santoña, José Ajenjo Vega. Quizás con esto bastó para que el mismo pusiese sus manos sobre muchas imágenes linarenses y el cristo de la expiración fue uno de ellos.
Como decía al principio, tengo que hablar de oídas, de lo que me cuentan los buenos estudiosos de su Semana Santa de Linares. Al parecer, este artista lo que más bien hizo es intervenir utilizando métodos pocos aconsejados por los especialistas en restauración, en ocasiones volviendo a re-policromar. Aquella intervención borró por completo aquella inolvidable mirada e incluso la imagen pasó a tener una policromía plana dando como resultado que la imagen aparentase bastante menos valor del que poseía.
Las decisiones de las hermandades son sagradas y soberanas, a nadie se le puede achacar que no sea un experto, más cuando uno no lo es y te viene un tío con un diploma y demás por delante. Así la imagen se desvirtuó en un gran porcentaje, aunque no fuera óbice de una rebaja de la gran devoción que le profesan sus cofrades y pueblo en general. Pero en los últimos meses, la actual junta de gobierno tuvo la valentía de que había que volver a aquellos tiempos, elogiable por otra parte el admitir que su imagen necesitaba una mejora, aunque algunos en los foros nos llamasen “el clan de los súper cofrades”, por que ya sea por estudios o afición veíamos que la imagen necesitaba lo que al final se le ha hecho…






La hermandad apuesta fuerte y decide encomendar un proceso restaurador donde la imagen seria nuevamente repolicromada –Ajenjo eliminó la primitiva policromía según mis fuentes- para intentar en la medida de lo posible recuperar algo del esplendor primitivo. El encargado de los trabajos seria el idolatrado imaginero sevillano Luis Álvarez Duarte, otro gran ejemplo de un imaginero más que respetado y querido en la ciudad, el otro crucificado de la ciudad lleva su firma desde el primer gubiazo, y muchas son las lagrimas de María derramadas por la tierra de las minas que fueron colocadas por sus manos. Apuesta fuerte, si nos referimos a lo económico, seguramente para asegurar un más que asegurado éxito, y no se equivocaron aunque personalmente hay por ahí hoy en día artistas que a mi parecer imprimen encarnaduras de más categoría que Duarte y seguramente más baratos. Las fotografías lo dicen todo, el Señor de Gabino Amaya volvió a resplandecer gracias a la policromía de mayor categoría artística que le ha imprimido Álvarez Duarte, sobre todo en su rostro, más sangrante y donde se vislumbra un intento de acercamiento a aquellos inigualables ojos rojizos. Obviamente se vislumbra las cualidades del autor de la nueva policromía, con una encarnadura esta vez más afín a la escuela sevillana mezclada con este tipo de imaginería de los a veces llamados círculos madrileños. También ha realizado una nueva cruz arbórea, más semejante a las de la escuela hispalense y la sustitución del INRI por la tabla en los tres idiomas. Se adivina en su figura un gran giño a los colores y tonalidades del gran crucificado trianero, hermano de iconografía y advocación, el Cachorro de Triana que ha devuelto a la ciudad un nuevo ejemplo de la singular y admirable imaginería en la Semana Santa de la ancestral ciudad de Cástulo…



Un ejemplo de intervenciones restauradoras que viene a paliar otras muy desafortunadas, o una muestra de cómo elevar la categoría de una imagen, quizás rica en su talla pero pobre en su encarnadura. Los imagineros suelen decir que una mala policromía puede desvirtuar una gran talla y que una buena policromía puede mejorar una talla más mediocre… hoy en día algunos imagineros están repolicromado imaginería seriada con grandes policromías que puede dar la razón a esta afirmación, por que los resultados son espectaculares. Aunque gracias a Dios hoy en Linares también se ha apostado por la restauración científica, por profesionales preparados en este tipo de trabajos, no por meros imagineros. Muchas obras “destrozadas” por Ajenjo Vega han recuperado su primitivo esplendor, incluso la otra imagen de Gabino Amaya, Nuestro Padre Jesús del Rescate fue intervenido en su día por este tipo de restauración, la única más aconsejable, reparar y recuperar lo perdido, con mas énfasis si la imagen es de gran nivel artístico.