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sábado, 27 de diciembre de 2014

SEMANA SANTA BAILÉN 1994

Llegamos en esta ocasión a la Semana Santa de Bailén de hace justamente veinte años. La Semana Santa de 1994 para quien mejor me conozca, para quien sea asiduo al blog no fue para este que les habla una Semana Santa más, incluso los meses previos, la cuaresma no se sucedieron de la forma que más me hubiese gustado y ojala que nunca más vuelva a sufrirla. Aunque por otro lado fue de unas vivencias, de unas novedades, de una fragancia a gloria difícil de olvidar… paradójico con las escenas que luego vivía al volver a casa. Una cuaresma y mucho antes viviendo sin madre, aunque me salió otra que quizás me daba más manga ancha para comenzar a jugar a las cofradías. Las vivencias que viví aquel año con los amigos montando procesiones infantiles, convirtiendo mi garaje en iglesia o casa hermandad improvisada, sin nadie que me parara los pies, dibujando recuerdos y momentos que aún siguen perdurando en la memoria de quien las hicimos realidad, aunque ya seamos hombres, algunos padres e incluso el líder en muchas cosas de aquellos días sea hoy sacerdote, haya sido ya pregonero de la Semana Santa de Bailén e incluso sea uno de nuestros actuales párrocos… entonces vestía a una dolorosa de “juguete” y hoy viste nada más y nada menos que a la Patrona de Bailén.
Aquel año fue duro, Dios tenía pensando que necesitaba un nuevo ángel en sus filas y no lo sé, tendré que esperar a mi turno para saberlo, pero se lo tuvo que llevar por más que no lo quisiéramos. Le tocó anunciarla a un cartel la verdad poco bello y trabajado donde aparecía el nuevo Resucitado –hoy excluido del procesionismo- sobre, en un escueto fotomontaje, el Santo Entierro que mostraba por última vez su estampa clásica de dormir en la urna. La fotografía del programita incluso era más digna del cartel, con el Nazareno “el viejo”,  el cual aún recuerdo que me lo dio Antonio “el cojo” junto al altar de la Oración en el Huerto en la capilla del Santo Cristo.

Así que llegó el Saludo, esa chispa de la gracia que nos anunciaba que venía lo más grande. La fuerza de un niño es diferente a la de un adulto o quizás menos niño. Lo mismo que me angustiaba de vivir aquella situación, disfrutaba con la llegada de la semana que ya tenía claro, creo que nunca sería algo digno de una moda que acarrea la edad. Como el año anterior, las cofradías crecían y sobre todo las cuadrillas de costaleros, como precisamente le gusta llamarlos a alguien que aparece en primera plana bajo los varales de Ntro. Padre Jesús, que al ser entonces el más alto ocupaba el primer puesto en la andas del mítico Cristo de la historia bailenense, manchándose seguramente la rodilla del traje de “guapo” que ya por entonces se había convertido en pieza indispensable si se quería pertenecer a las cuadrillas de “Jesús” o la “Virgen”. El trono del Nazareno –nuevamente “el nuevo”- hacia la “reverencia”, el cual crecía en número de anderos y los costeros del trono igualmente se llenaban por primera vez de más hombres. Como en los últimos años poco más que reseñar al evento de aquel año, la opulencia floral del Cristo, sonando las cornetas de La Carolina tras el mismo, digna mención a esta cofradía que desde entonces vino luchando para que sus pasos no caminasen en silencio por la simple razón de no contar ni poder costear una banda, algo que la otra hermandad comenzó a subsanar con la banda de la hermandad de San Juan.
Aquel Domingo de Ramos, por ser precisamente ese domingo no haría como hice todos los anteriores, irme a Jaén a visitar a mi hermano al hospital, nuestro Cristo lo quería aquí a partir del miércoles, Él también quería despedirse de él. La mañana de ramos fue como siempre me dice el amigo Pradas; luminosa, es cierto, pareció que en los noventa las nubes le dieron de lado a Bailén. Monte blanco, Jesús en su entrada en Jerusalén hizo pisar a su Mulica terrenos benditos de la flor de la pureza muchos años, un año más, sin mucho más que destacar aunque si me quedaré con algo que el otro día, caminando por la Ronda histórica de Sevilla le comentaba a mi amigo Antoñin… que bien sonaba en aquellos años la banda de música de Bailén, la cual estrenó el “éxito” que años después arrasaría en la procesiones… la versión de palio de “La Saeta”.
He de decir que los videos seleccionados pertenecen a las grabaciones caseras de mi buen amigo Carlos Madueño y a un video que comercializó la cofradierísima familia Herrera en aquel año, que tanto visualicé que al final pocos días pude salvar para capturarlos, por eso pido nuevamente disculpas por la calidad de los mismos. Siempre me dice mi madre que nunca olvidará en que año llegó el Cristo de los Domingos de Ramos por la tarde –desde entonces-, el que lleva después de veinte años sin ver en la calle. A mí me sigue pareciendo increíble como en tan poco tiempo la hermandad de San Juan subió estrepitosamente. Juan Rusillo tuvo que volver a agrandar su pequeño paso de ruedas además del estreno de los terminales o cabezales de los varales. Si apenas dos años antes los jóvenes anderos arrastraban las patas, aquel año seguramente se erguía como la cuadrilla más numerosa, llenando al igual que la hermandad de Jesús los costeros del trono. ¿Porque crecía el trono del evangelista? Simplemente porque estamos ante el estreno del paso de misterio de Ntro. Padre Jesús de la Sentencia. Las andas se prepararon para albergar el primer misterio creado con esa intención de la Semana Santa bailenense donde se escenificaría la injusta pero necesaria sentencia al Hijo de Dios. Ya he ahondado en muchas ocasiones sobre aquel hecho histórico por eso destacaré la presencia de la nueva imaginería de Miguel Arjona Navarro, que aún me parece estar oliendo el especial aroma de los óleos de las policromías recién aplicadas mientras “Carape” enseñaba orgulloso en la ermita a varias personas la imagen de Poncio Pilatos. Roma ponía sus pies en la vieja Baécula –mientras los señores arqueólogos me den motivos más contundentes para no pensar así- y el cónsul revestido a las maneras del emperador –como ideó un tal Lastrucci- levantó el asombro de un pueblo que aún no terminaba de asimilar los pasos de gigante que daban las cofradías de su pueblo. Como pasa el tiempo cuando algunos de los bebes que se ven en brazos de sus padres o abuelas –hoy mujeres y hombres de 20 años- ven alejarse el rosa de los claveles del paso, aun me parece estar viendo a la florista Mari Paqui (q.e.p.d) colocándole la flor a aquellos centros, que llevándole la contra a la junta de gobierno hizo el delantero de tal forma para que se le viera algo la túnica al Señor, de un color de un cierto tono cardenal que hoy en día se están poniendo muy de moda en Andalucía. Aquellos domingos entre enero y mayo que me iba a Jaén previo paso por la papelería de mi amigo Perea y me compraba los primeros videos del Correo de Andalucía, como aquel donde salía de la hoy basílica de María Auxiliadora el Cinco Llagas con agrupación y hacía sonar la marcha “Sagrado Decreto”. Los de la banda de San Juan también los tenían y aquella marcha, transcrita de oído era tocada en los primeros pasos “del” Sentencia por Bailén, como podemos escuchar en el video, recibiendo como nombre, al desconocer el suyo propio obviamente como el Cristo de aquel video… “Cinco Llagas”.
¿Quién me arreglaría la túnica por entonces? Supongo que sería mi tía… llegaba el Lunes Santo y llegaban nuestros días grandes. La primera procesión en la que un padre comenzó a saber que temperatura tiene el asfalto bailenense cuando el tiempo de la luna llena del mes Nissán cubre la ciudad de antiguos ecos de batalla. Penitencia por un favor divino… a veces me pregunto si aquella penitencia era suficiente, si para nosotros salir era y es un placer. Jesús rogaba igualmente en el huerto de los olivos aunque Egudiel lo mirara con la tranquilidad de los cielos. Todo igual, una procesión inalterable durante años. Sus tronos de ruedas, sus largas filas, calle los Campos, Jardines, la calle Ancha, la banda de la hermandad… fue como siempre pero no era como siempre, el aire estaba enrarecido como hace dos mil años sintió el Hijo de Dios en Getsemaní.
Hace apenas uno días le comentaba a alguien quien era para mi entender el siguiente protagonista. Martes Santo y Bailén se disponía a recibir a su Dios… el Cristo de Medinaceli salía a habitar entre nosotros un año más, haciendo que largas filas de devotos dejasen al Señor de Bailén sin los sones de la banda que iba cerrando junto a la Virgen de los Siete Cuchillos. Rodilla en tierra para este Cristo que ya trasciende mucho más allá de la cofradía, Cristo del pueblo, rincón de desahogos cada viernes a los pies de su capilla. No te reprocho nada porque entiendo que cuando es lo que es hay que darse punto en boca, aquel hombre descalzo, aquel día se confundía entre tantos y tantos que solo Él sabía por qué lo siguen tanta muchedumbre. El eco de los toques de campana, en cada recogía aun los llevo guardados en el corazón, mientras Limón daba sus órdenes, que aquel año sin ni siquiera llegar a ser un “capataz poeta” hizo algo que jamás podré olvidar mientras tenga un mínimo de sensibilidad y amor en mi corazón…
Llamá de unos pobres cristianos a las puertas de la Soledad para salir en penitencia con el Cristo de la Soledad por las calles de Bailén… Miércoles Santo y Bailén ya sobrenombraba al Cristo del Buen Morir como aquel que vivía en la antiquísima ermita de la Virgen de los Dolores. Llegaba el turno de la cofradía “de la Virgen” de sacar a su Cristo, tumbado como los crucificados salen en los vía crucis, con el rigor de no llevar una banda, más de lo que es una hermandad de silencio, aunque en ocasiones el pueblo llegase a entender el rigor de callarse cuando pasa un paso. Es curioso que ya desde los primeros años esta procesión llegó a llamar a la espiritualidad del pueblo y sus hermanos, dibujando hasta nuestros días las más largas filas de nazarenos o penitentes como aun mantenemos diciendo en Bailén. Aquel día volviste bajo una gorra para comenzar la despedida…
Jueves Santo en que don Eduardo (q.e.p.d) me lavó los pies mientras desde mi hueco de falso apóstol le veía la espalda al Cristo, que por ser de mi cofradía también era mi cristo… el Ecce Homo. Él abre el video, saliendo de la Encarnación –previamente bajado para comenzar la procesión desde allí- con rodilla en tierra para dibujar aquellos Jueves Santos. El Amarrao con sus costaleras estrenando monte de flor, San Juan bajando desde su ermita porque en la Sentencia se me pasó contarlo, desde aquel año estos cofrades comenzaron a dibujar con la imaginación el dintel de una puerta en el atrio de la pequeña ermita de la Limpia y Pura, por ello San Juan ya no fue bajado un Jueves Santo de mañana más por su hermanos, sino que comenzó su cortejo desde su sede canónica horas antes de comenzar el itinerario conjunto. Resumen de todo el recorrido al que mi amigo Madueño le dio por embellecer metiendo algunas marchas de palio porque según él salía harto del machacante tambor de las bandas de entonces, donde la interpretación de marchas era bastante más reducida. Aquel año la banda de San Juan comenzó a cimentar poco a poco lo que es hoy día en lo musical porque tristemente ambos colectivos han decidido separar sus caminos después de más de medio siglo de unión… llegaron las primeras trompetas, una pequeña versión de “La Saeta” y sobre todo algo que tuvo que alzar tanta polémica que solo duró aquel año, la interpretación de la “retreta floreada” que hacía a la cuadrilla mecer el paso para el fervor de las pasiones populares y para la desaprobación de los más estrictos con el rigor de la Semana Santa… lo que está claro es que aquello hizo de la cuadrilla la más querida del pueblo años después.
Madrugá de Viernes Santo nuevamente con el Nazareno “el viejo” llenando de pellizco la calle de la Amargura, imagen que tras su letargo de olvido se asentó de forma prodigiosa en el devocionario local. San Juan, la Verónica y la Virgen de los Dolores dibujando una procesión que entonces ya comenzaba a hacer trasnochar a los más jóvenes de la localidad entre la movida e ir despues a la Amargura y después a tomar churros por la zona de la calle Colón, por donde la Virgen de los Dolores camina con la marcha “María Stma. de la O” de Abel Moreno. Igualmente se acrecienta la fama de los multitudinarios encuentros en la recogía donde Jesús esperaba los pasos de San Juan y su Madre en la confluencia de García Lorca con la calle Iglesia y cada hermandad volvía a recrear la esencia del día de saludo con el lucimiento de sus cuadrillas. Aquella noche hubo un detalle curioso, era tan larga la fila de penitentes de la Santa Vera Cruz –hoy extinguida esta procesión por justamente lo contrario- que yo estaría bajo mi caperuz en la calle del Prado para perderme aquello que ocurrió metros antes cuando ante mi puerta Bernabé Limón dirigió a sus hombres y encaró el trono de la cofradía para que uno de los suyos volviera  soñar con volver abajo, un detalle que jamás se ha vuelto a repetir en la historia de la cofradía y que jamás olvidaremos aunque cada Madrugá las ventanas no volvieron abrirse… en sí fueron muchos detalles que para un creyente a través de las cofradías como soy yo, no puede evitar aun apretarme el nudo en la garganta con el recuerdo.
Nuevamente el mediodía del Viernes Santo se vestía de túnicas blancas, negro y rojo. Procesión del Calvario y la Piedad sin mucha más reseña que años anteriores. Como he vendido apuntando, la jornada de la procesión general fue especial porque era cuando disfrutábamos de nuestro “Mostrenco”, cómo en el día de la elegía de mi hermano ya les comenté… (Pinche aquí).

El Domingo de Resurrección se levantó con la triste noticia del adiós de mi tío Alfonso Lendínez, viejo veterano de las cofradías bailenenses, sanjuanero de sangre que curiosamente bajó a mi casa aquel Jueves Santo para visitar a mi hermano… su San Juan se lo tenía preparado aun con el trabajo que ya le costaba bajar al centro, pero el motivo era importante porque a sus bisnietos los quiso como aquel hijo que su San Juan nunca le pidió al Señor, porque hay que tener en cuenta que el vivió su cofradía solamente con la devoción al discípulo amado, al Señor de la Sentencia ni lo llegaría a conocer. Igualmente los recuerdos en mi casa de aquel día son… para no contarlos, mientras tú parecías irte y Dios te abría las puertas del cielo, aun miro a aquel rincón donde me cobijaba asustado… Ese cielo que buscaba aquel Resucitado de Olot, recientemente estrenado del año anterior que la cofradía trajo para sustituir el anterior debido a su mal estado, el que levitaba sobre la losa del sepulcro y miraba al cielo sobre un tupido monte de clavel blanco -como ya eran los caperuces de los nazarenos y anderos-, al compás de las cornetas de La Carolina llegando  a su antaño llamada capilla de la Consolación y cerrando una Semana Santa inolvidable para este simple capillita mientras aun me perecen ver a aquellos dos chavales, hoy hombres que lanzaban los claveles del Señor como alabanza y alegría por la Buena Nueva… después nos llegaría una tremenda tristeza, un largo camino de superación, pero sin perder la fe de aquellas sus palabras… “Yo soy la Resurrección y la vida, el que cree en Mí, aunque muera… vivirá”. La mano traspasada del Resucitado hoy día me pone una meta… algún día volveré a abrazarte.

martes, 23 de diciembre de 2014

EL GALEÓN "DEL SENTENSIA"

Ésta tan desbordada universal devoción y la fama de la Esperanza Macarena en el mundo –no descarto que algún planeta con vida inteligente, en alguno de sus bares, si los tuvieran, tuviesen una cuadro de la Esperanza- que parece que todo lo que es Ella y todo lo que la rodea es el único universo que contemplan todos los que se acercan hasta sus divinas plantas. Leyendo su historia y lo que Ella y su hermandad suponen para el mundo cofradiero sevillano y cada día más mundial, podremos encontrar a veces casi obsesivamente como se refieren a la gracia mariana de su hechura, al populismo de su cofradía en el cortejo del palio, al primer besamanos, al color de sus vestimentas, a la glorificación de su estética y como no, a la importancia de su paso en el resto de pasos de palio que conocemos hoy en día tras la realización de los conjuntos que la han sustentado y cobijado más recientes, es decir, el hoy palio de la Estrella, el palio rojo de Rodríguez Ojeda y la revisión de aquel con el actual, que curiosamente es el que menos se publicita de su historia, posiblemente porque parte del rojo de Juan Manuel, aunque para mi entender le dio un giro de tuerca más y aportó una nueva visión estética que iba más allá del mítico palio Juanmanuelino.
Pero me voy por los cerros de Úbeda… no vengo a hablarles de nada de lo más propio de la Esperanza, bueno si, de algo muy importante, de su Hijo que aunque todos sabemos es el Gran Poder, los macarenos más auténticos saben que es el que vive un poco apartado de la universalidad del camarín en la basílica, viviendo frente a frente con la otra “gran olvidada” ante el caudal desbordante de la Esperanza, la Virgen del Rosario. Cristo Cautivo de “el” Sentencia, magistral ejemplo de religiosidad e idiosincrasia sevillana de seguir entendiendo al Hijo de Dios como un Rey de los mundanos al que hay que revestir de oro, entre la teatralidad del genio de Lastrucci. Todo ello sustentado por el protagonista de esta entrada, uno de los pasos más singulares de Sevilla que tuvo quizás la mala suerte de ir a parar a una hermandad donde no sé si es lo que más vende, pero la obsesión de la gran mayoría solo tiene un punto de mira… la Esperanza.
Bendita obsesión pero si por algo soy macareno –de corazón, no de nómina-, es por la filosofía histórica de la hermandad, algo que por cierto a veces me da la sensación de que hoy día ya no se está a la altura innovadora de antaño, hoy parece que las grandes no, grandísimas apuestas artísticas también se han alejado de San gil o que simplemente ese aura de “clásicos”” del que se está llenado la Semana Santa hispalense considera que ya está todo hecho, claro está, viéndolo este que suscribe desde fuera.
Yo creo que si el paso de la Sentencia estuviese en otra hermandad, no se cesaría de hablar de él, porque creo que lo merece, enorme barco que por sus trazas y volúmenes no me extraña que cuenten que es de los que más pesa de la ciudad. Es un paso que la verdad, antes de verlo por primera vez no me decía nada especial por fotografías y videos, obviamente sabía que era una joya pero como la gran mayoría de las cosas que se pasean por Sevilla. El canon sevillano se dibujaba por sus rincones pero le veía algo extraño. Llegó el momento de verlo en la basílica, aun me queda verlo en movimiento donde sin duda cambiará radicalmente como les pasa a todos. No sé si era el ajetreo del día, si el poder de atracción de su Madre hacia el resto pero no le prestaba la merecida atención. Fue el día que visité el museo – el viejo y sobre todo en el nuevo- y opté por contemplarlo con la visión para la que estaba dispuesto en la sala expositiva, como una obra de arte a la que le falta su Amo, el que le da sentido y que hace o debe de hacer que en la iglesia o en la calle todas las miradas vayan hacia Él cuando descansa sobre su retablo errante.
Se realiza en 1955 para sustituir al paso anterior (José Gil, 1910) , que era una gran obra del canon más implantado desde el resurgimiento decimonónico de las cofradías que constaba de canasto de bombo, respiraderos, enorme en proporciones, candelabros de guardabrisas, etc… el paso de misterio sevillano por todos conocido del que aún se conservan piezas en la basílica. La verdad desconozco el motivo para sustituirlo por nuestro protagonista, siendo donado a la hermandad por otra de las familias más reconocidas del mundo del arte español como fue la de Juanita Reina, aunque en algunos lugares se dice que fue ella quien lo donó y en otros dicen que su padre, pero vamos me imagino que si fue éste, obviamente gracias a la riqueza que obtendrían del trabajo de la eterna “reina de la copla” –hasta para esto la Macarena se sumerge en ese mundo-. Como pasara con la obra de Ojeda, el reconocimiento artístico se lo llevaría el que simplemente dirigió las obras pero sin dar un golpe de gubia, ese fue Juan Pérez Calvo, el cual formó un tándem de artistas de la talla que se convirtió en unos de los talleres más prolíficos de retablos –como todos los de la basílica macarena- y pasos de la ciudad y fuera de ella, de los que tendré que hablar algún día en esta casa por sus trabajos más desconocidos en la ciudad de Jaén.



















Donde sobre todo destaca la genialidad del paso es en el canasto, los respiraderos y candelabros prácticamente siguen el canon establecido en cientos de pasos, pero en el canasto se dibuja una obra que aun basándose en la planta del paso sevillano se presenta unas formas novedosas como la singular cornisa, alternando talla y planos, el movimiento del canasto que sin ser de bombo el tallista Rafael Fernández del Toro dejó la que quizás sería su mejor obra que como dije a veces se le adjudica a la mano de Pérez Calvo, el cual solo era el jefe de la empresa. El dorador de aquella sociedad fue Antonio Sánchez al que se le atribuyen toda la hechura de algunos pasos fuera de Sevilla. A destacar los nuevos conceptos iconográficos que se aportan como la disposición sumamente rompedora de la imaginería del paso donde centraliza en el centro de cada costero los componentes del “Tetramorfos”, es decir los cuatro evangelistas cuando es el lugar más inusual. Una imaginería o una concepción de la misma quizás un poco vanguardista, más teniendo en cuenta quien fue el genio que realizó las quizás cartelas de un paso más grandes de la Semana Santa, amén de toda la imaginería del paso, el eterno Luis Ortega Bru. Las mismas tiene la particularidad de no ajustarse a lo que podríamos llamar marcos o medallones como las llaman en otros lugares, hornacinas, capillas, etc… de la misma talla del canasto que se dispersaban comúnmente en los centros de los canastos, las esquinas he incluso dividendo medidamente la superficie de los costeros que al ser más largos pueden ocuparse por más cantidad. Estas rompen ese canon, siendo de tal tamaño que prácticamente llenan todo el hueco del canasto haciendo del mismo un auténtico retablo expositivo de las magistrales escenas bíblicas donde se representan:  el Nacimiento de Jesús, la Adoración de los Reyes, Milagro de la Resurrección de Lázaro, la Expulsión de los Mercaderes del Templo, Entrada de Jesús en Jerusalén , Prendimiento de Jesús, Azotes en la Columna, Coronación de Espinas, Caída de Jesús, Exaltación de la Cruz, Traslado al Sepulcro –muy inspirado en su misterio de Santa Marta-y la Sagrada Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo. La filigrana tallada por Del Toro y dorada por Sánchez enmarcan estas escenas que en un principio fueron ideadas para ser barnizadas en su color, idea muy propia de su autor que fuera formado en el arte contemporáneo y que tanto chocase en la Sevilla cofradiera. Una página más a sus remodelaciones artísticas cuando Rafael Barbero las policroma al modo más del gusto capillita en 1959 y en una nueva ocasión en 1979 por Luis Sánchez eliminando con ello seguramente ciertos conceptos visuales y por consiguiente ideas artísticas que idease Ortega Bru.
La última singularidad de este canasto lo encontramos en las esquinas donde aparecen sendos relicarios –de Fernando Marmolejo- escoltados por dos ángeles cada uno, igualmente salidos de la gubia de Bru, donde aparecen pequeñas imágenes de San Gil, San Basilio, San José y Santo Domingo de Guzmán. Unas esquinas que en cierto modo rompen con lo establecido en el paso sevillano donde sin duda aires malagueños pudieron inspirar al diseñador de los trabajos al utilizar un recurso muy común en el neobarroco que se destiló para los tronos malacitanos con la presencia de conchas de almeja –Vieira- sirviendo como de especie de hornacina para cobijar los atributos de plata.






Esta es la joya única que también posee la cofradía de la Esperanza Macarena, la que hizo gala en su tiempo de esa búsqueda de exclusividad, de aportar una vez más algo nuevo y que aún perdura porque apenas este paso a transcendido a la hora de inspirar nuevos trabajos de los artistas andaluces –quizás el trono del Traslado al Sepulcro de Málaga-. Enorme galeón que lleva sobre si al bien más preciado y desconocido de los macarenos puros de la casa, entrecortándose en la Madrugá entre las plumas de la centuria, dibujando esa estampa única cuando el paso comienza a andar con el costero largo, al compás del singular toque romano del maestro Hidalgo y el quejio inconfundible de las cornetas de sus romanos. Hoy, en esa búsqueda de contar cosas nuevas he querido mostrar una joya de la Semana Santa hispalense absorbida por la imparable veneración a la que en Sevilla dicen es la Madre de Dios… y es que tan pocas palabras lo puede explicar todo.

domingo, 21 de diciembre de 2014

LOS VÍDEOS DEL CORREO (XXVIII)

Ya lo avisé hace pocos días en la página del blog en Facebook –la cual es un complemento a más contenidos del blog, el que les vuelvo a recomendar seguir si les gustan mis aportaciones capillitas dándole al Me Gusta- de que había entrada de los videos del Correo de Andalucía al caer. Es tan lógico por todo lo que he removido para conseguir el video que les muestro hoy y que tan difícil se me hacía dar con él en internet. Hace unos años un usuario de la web de los videos colgó casi toda la colección de la “Pasión de Sevilla”, la colección comercializada en el año 1996, videos que por otra parte comenzaron a implantar el modelo más requerido de videos cofrades, captando enclaves y chicotás propias de la esencia del más puro arte efímero de las cofradías. Aquel usuario se demoraba en el video donde debía aparecer la hermandad de San Gonzalo, incluso le llegué a preguntar cuando lo colgaría encontrándome con la tristeza de que ese video lo tenía deteriorado. Pero no cesé en mi búsqueda hasta nuestros días. Incluso alguien de mi pueblo se prestó a regalarme la colección que según él aun la tenía incluso sin desprecintar pero por una cosa y por otra el video no llegaba a mis manos. En aquellos tiempos lo llegué a ver porque yo nunca lo adquirí, me lo dejaba mi buen amigo Carlos Madueño que quizás aún lo tenga en casa de sus padres, pero al estar residiendo hoy día en la mismísima calle Daoíz de Sevilla, rezumando el olor de Santa Marta, se me hacía complicado que me dejara el video para poder capturarlo, porque hasta ese punto he llegado para ofrecerles al mundo capillita mis sensaciones cofradieras y poder ilustrar esta entrada que ya se resistía casi cinco años.
Pero el Soberano esperaría, así lo supongo, Él que nunca tiene prisa y ha querido que sea hoy, que la verdad no es ningún día de especial significancia. Entro en YouTube  como cualquier usuario del mundo para buscar cualquier cosa y en las recomendaciones leo y detecto las palabras clave: SAN GONZALO – POSTIGO - 1995. El ratón se fue como si el enlace fuese un imán y me puse a echar a volar los recuerdos…
Este video podría ser como otro cualquiera –dar las gracias al usuario “Último Tramo”-, aunque siempre había algunos que conseguían levantarme el pellizco especialmente, algo que no pasaba por alto y bien lo explicaba y lo dejaba claro. Describiendo el momento podría hablarles de la atmosfera que encierra el momento, la penumbra con la que llega el Soberano ante Caifás, con su inolvidable paso de singular bombo y la balconada, siendo “luciérnaga” bendita llenando de misterio ese rincón con tanto sabor a cofradías que hoy día, al volver a verlo me doy cuenta de lo afortunado que he sido por contemplar tantas veces en vivo y en directo, por ser en los últimos años uno más de esa bulla que lo contemplaba en 1995, después de que aquellos soñadores videos me lanzasen a lo que ha sido mi vida, ver la “butaca” del Caifás llenado de magia el rincón donde vive humildemente la más Pura y Limpia en el Arco del Postigo.
Suenan las Cigarreras llenando todo de más misterio cuando suenan los evocadores sones de la marcha “Señor de Sevilla” y el viejo galeón anda muy poquito a poco, sobre los pies, demasiado diríamos hoy a comparación de lo que hoy hace esa cuadrilla, y con el aura de aquellos tiempos lleva a la sorpresa y al éxtasis con su particular andar como diría el narrador de la película… “parece acunado por ángeles bajo costales de arte que se deslizan con orgullo por las calles de Sevilla entre alabanza y belleza…”
Es curioso, que hoy veamos la calidad de la cuadrilla y observemos la gran mejora técnica con los años, donde ahí nos parece ver lo que entonces les tenía que costar más realizar, ya que en nuestros días parecen que andan de memoria. Un paso que ha llegado andar sin parar de cargar las marchas de sus cambios de paso, quizás exaltación a su sello propio que entonces comenzaba a explotar y a maravillar a tantos y tantos cofrades y capillitas… a otros no. Es curiosa la Campana de este último año que ya se nos marcha, irreconocible a comparación de muchos de los últimos años que si la comparáramos con este video no encontraríamos tantas diferencias. Tras Él “Cristo para Sevilla” de Ortega Bru, llega su “Virgen para Sevilla”, la que nadie sustituyó y aún sigue estando ahí removiendo poco a poco los corazones de unos desorbitados devotos de su Soberano Hijo, y también de su forma de andar, con esa estética mundana al servicio de la fe. Poco más que añadir al paso de la Virgen de la Salud bajo el antiguo palio, embutida en la para mi “festiva” forma de andar de la época con el movimiento de las bambalinas del palio, al compás de “Pasa los Campanilleros” marcha propicia por su rítmica a aquella filosofía estética a la hora de moverse los pasos de palio en contraposición de la marcha con la que se pierde la Virgen por la calle Arfe… “Virgen del Valle”.
Pero el gran motivo de este video es que el mismo protagonizó una de las convivencias que con más profundidad emotiva se han guardado en mi corazón, el gran motivo por esa obsesión por poder volver a ver el video y poder exponerlo en esta casa. La última vez que lo vi aun le quedaban muchos años para que naciera esta bitácora del capillismo pero aquella visualización se quedó plasmada en mi alma al ser uno de aquellos días donde absorbía además de muchos y buenos conocimientos, el sabor de la verdadera palabra HERMANDAD, ese sentimiento con el que hoy en día me siento tan decepcionado al comprobar muchas de las realidades por la que se mueven ciertos cofrades en las cofradías de cualquier rincón del mundo.
Creo que sería por estas fechas, porque frío hacía, pero me encontraba en un lugar que en estos tiempos climáticos siempre desprendía un calor especial, no eran solamente los calefactores de secretaria, era un sabor acogedor y de un cierto aire rancio que impregnaba de magia aquella vieja casa hermandad del Prendimiento de Linares que al final pereció para convertirse en un bloque de pisos que me cuentan hoy, apenas están ocupados. Eran tiempos donde viví una comunión especial entre hermanos donde y sin que esto parezca una comparación –porque no lo es- respiré unas nuevas sensaciones que me atraparon y me terminaron de envenenar de la gracia para siempre. Junta de gobierno, hermanos colaboradores, costaleros y los chicos de la banda nos dejábamos nuestro tiempo en el placer de estar allí todos juntos alzando una seña de identidad, que éramos cofrades pero así lo pienso, más aun éramos capillitas. Aún recuerdo la chimenea consumiendo la leña de olivo que seguramente habría encendido el Maikel, el recordado Loren el cual nos regañaba diciéndonos que la suciedad del Burger King la limpiásemos cuando terminásemos, o quizás fue un día de esos de convivencia que surgían porque sí, porque había un detalle a tener en cuenta, el protagonista de esta historia tenía una copa en la mano…

Creo que era siempre Ripoll el que amenizaba las veladas con sus videos de la banda u otros conciertos, que alguien se quejó –seguramente los no músicos- de que siempre era lo mismo y en eso que cambio el chit y puso arte efímero… este video fue el elegido, seguramente no por casualidad, en la casa este Soberano del Tardón tenían también un gran hueco en los corazones de muchos que ya llevaban la tira de años caminando tras esa butaca sanedrita por las calles de Triana. Comenzaba a sonar “Señor de Sevilla”, con esa penumbra que relaté al principio y alguien comenzó a llamar al maestro… “¡Andrés! ¡Andrés! ven, que está San Gonzalo…” con su parsimonia, con su mirada inconfundible, con su serenidad, con su gran presencia y gesto serio aun me parece verlo venir entre la noche que se apoderaba del patio de la casa y ponerse a mirar al televisor en la misma puerta del patio, junto a él su escudero Eugenio, dibujando como el San Juan de la Amargura la silueta inconfundible de su amistad, prestos a vivir lo que su otro Soberano les iba a mostrar en la televisión. Vinieron nada más que para ese momento, se hizo el silencio que parecía que de verdad el Soberano iba a pasar por mitad del salón, se mascaba que todos esperaban un algo, un detalle del que fue un líder total, era la admiración y el cachondeo, la seriedad y el desparpajo sin ser un tipo de esos que nacen o van de graciosos, un maestro para muchas más cosas que de cofradías, todos lo observaban mirando al Soberano en el Postigo y yo lo observaba, intentaba impregnarme de esa sabiduría que no te la podía dar un libro ni un video. Fueron los tiempos del aprender a ver lo que son de verdad las hermandades. Se marchó con el aire poderoso el barco a por la calle Arfe y Caparrós volvió sobre si, se salió de la pequeña burbuja que se formó junto a la chimenea y con su elegancia solo espetó: “teniendo mejores chicotás que ésta, siempre son una auténtica lección”, dándose la vuelta con una leve y pícara sonrisa, con su cubata en la mano pegándole un trago, en busca de su gente más cercana o simplemente con los que estuviera hablando, porque a todos nos hacía sentir su gente, los que nos encantaba gratuitamente aprender de su simple personalidad, con la respuesta hecha risas de los que más lo apreciaban y entendían y lo intentaban siempre picar por su filosofía ante el andar de otra famosa cuadrilla de Cristo en Triana que hace lo que él nunca hubiese consentido y nunca hizo… andar para atrás. En su mirada se mascó el amor por ese Cristo, por esa filosofía que llevó a la suya hasta llamar al Cristo de su vida al igual que al Señor de San Gonzalo… Soberano, algo que aún perdura. No fue nada a simple vista, pero para mí me pareció un mundo, hoy aprendo a callar o decir lo justo como hizo aquel día y este video aun estando años sin verlo me recordaba siempre aquel acogedor y preciso momento donde la Semana Santa aun nos quedaría tan lejos, y matábamos la espera con estos momentos que también son dignos de las vivencias más fuertes junto a las cofradías. Hoy ha sido sumamente  gratificante el poder haberlo contemplado nuevamente. Tras tantos años y más aún emocionándome al ver que el Soberano, el de Triana y el de Linares aun me siguen pegando el pellizco de la gracia recordando los momentos más especiales de mi vida…

sábado, 20 de diciembre de 2014

SEMANA SANTA BAILÉN 1993

La Semana Santa bailenense de 1993 la anunció  un cartel con una fotografía del recientemente recuperado para el procesionismo de Bailen, el paso de misterio del Calvario y como portada del programa de la semana grande la fotografía que siempre he puesto de muestra de que el año de hechura de la actual Virgen de los Siete Cuchillos no podía ser 1993 ya que no se podía haber tomado una instantánea de la salida antes de su primera estación de penitencia, que estos video han venido a sacar de toda duda que fue en el año anterior.
En esta entrada la semana de pasión la vuelve a abrir el saludo entre Ntro. Padre Jesús Nazareno, nuevamente con la imagen del “nuevo” –donde se vislumbra el gran deterioro que ya tenía al observarse los bruscos movimientos de la imagen sobre el trono, motivo por lo que no salía en la Madrugá- y Ntra. Sra. de los Dolores, en dos videos diferentes, uno de la televisión local de aquel año, contando con una reportera que veremos en adelante comentar ciertos aspectos y datos sobre las cofradías y alguna que otra curiosidad y otro grabado en las primeras incursiones aficionadas con la cámara de mi buen amigo Carlos Madueño. Poco más que reseñar a años anteriores, no se destacan ningún significativo estreno aunque se palpa la cada vez más en boga pasión por las cofradías y la Semana Santa en el pueblo, contando ya la hermandad de la cuesta de Jesús con una banda de música tras su titular y la Virgen de los Dolores con la entonces banda de cornetas y tambores de la hermandad de San Juan evangelista, contemplando con la añoranza muchas caras y como el tiempo nos ha cambiado, algunos, siendo jóvenes ya tristemente desaparecidos e incluso se ve por ahí correteando, disfrutando porque ya llegaba su tiempo mejor, un niño con sus amiguetes de 11 años que la próxima cuaresma tendrá la encomienda de pregonar la Semana Santa que algunos de hoy dicen que no puede conocer, porque ya no la vive desde dentro como antaño…

El Domingo de Ramos nos lo abre aquella locutora que no sabría decirles de quien se trata, en las puertas de la Encarnación para mostrarnos la procesión de la Mulica de aquel año 1993, embutida en la tónica de muchos años, sobre su paso dorado, con el “derroche” blanco del monte de flor, seguido de la corporación municipal, de la típica estampa de las palmas al cielo donde curiosamente dos entrelazadas caminaron en el paso tras la imagen de la Sagrada Entrada en Jerusalén.

En Santo Cristo se abría el Lunes Santo con su primera estación penitencial de la Oración en el Huerto y el segundo año de la nueva imagen de la Virgen de los Siete Cuchillos por las calles bailenenses. Los pasos a ruedas, el mismo modelo de los últimos años sin nada más que reseñar de aquel Lunes Santo.


Y el mismo enclave nos trae el Martes Santo, donde podemos contemplar la primera vez en que el Señor de Medinaceli fue sacado por su cuadrilla de anderos con rodilla en tierra, donde podemos contemplar el que fuera su mítico capataz Bernabé Limón comandado a sus hombres. Curioso el video en esta ocasión ya que la “periodista” entrevista a un hombre que aquel año se hizo notar en la procesión, buscando según cuenta en la entrevista el milagro del que es sin parangón es el Señor de Bailén, que como vemos se extendía mucho más allá de las fronteras de su cofradía atrayendo a devotos incluso de tierras manchegas… hoy me pregunto que qué sería de aquel hombre que buscaba con su fe el consuelo del Gitano del Santo Cristo. También podemos observar la terminación total de los respiraderos laterales del paso que ya ha pasado a la historia de las cofradías bailenenses. Y como siempre el paso de palio de la hermandad tras sus pasos, luciendo la Virgen aquel año una saya blanca.


El Miércoles Santo es un video extraño donde nos muestra la segunda salida del Cristo del Buen Morir en esta jornada. El atrio de la ermita de la Soledad nos muestra el trono con el crucificado en una postura poco habitual en este tipo de iconografías con la que se procesionó muchos años al Cristo de Arjona Navarro. El paso incluso con su monte nos mostraba al Cristo tendido sobre el mismo, sujetado por unos soportes que alzaban algo más la parte superior de la cruz mientras que la inferior quedaba algo más baja. La contemplación así del crucificado evidentemente se reducía en consideración y hacía al pueblo no entender muy bien el motivo de que se comenzase a procesionar de este modo. Algunos apuntaban la escasa altura de la puerta pero quedaba en evidencia que los primeros años salió erguido sobre el monte y que se tumbaba con un cajillo manual hacia atrás para salvar el dintel de la baja puerta. Años después, este que les habla en la radio pudo descubrir al pueblo el porqué de aquella presentación que al final desapareció para volver a sacar al crucificado como supongo debe de ir un crucificado. La razón es que la idea originaria de una procesión más penitencial, alcanzando el rigor casi del vía crucis que hasta entonces se desarrollaba y comprobaron que los vía crucis en otras localidades –que no soy el único que toma como ejemplo lo de fuera…- sacaban así a los crucificados, sobre pequeñas parihuelas, tal como hoy en día sale la Expiración o el Descendimiento en su anual vía crucis, así que de esta forma querían insuflarle más ese matiz de vía crucis que luego nunca se llegó a rezar entre el silencio que siempre se intentó introducir a esta procesión de la hermandad de los Dolores. Lo curioso del video es que cuando el trono sale ya a la calle se muestra a Cristo erguido, coronando la pirámide del monte calvario lo que nos hace deducir que 1993 es solo los primeros minutos del video y que el resto pertenece, y no se explicar el por qué, a 1992. Por cierto la periodista, con los datos que le aportaran entonces termina de confírmame algo que he venido sospechando durante mucho tiempo en estas páginas, que el trono es el realizado en Úbeda por Díaz Gil y Trillo Olivares para el Nazareno ubetense y que fuese adquirido 1960, fragmentándose en dos para las cofradías de la Santa Vera Cruz y los Dolores de Bailén.


Jueves Santo de Amarrao, Ecce Homo, San Juan y de la Virgen de los Siete Cuchillos cerrando la comitiva. Tiempos de afianzamiento de la nueva cuadrilla de anderos de San Juan y de la popular de mujeres en el Amarrao a la Columna al cual volvieron los sones de las cornetas y tambores de la banda de La Carolina.


La Madrugá nuevamente la abría el Nazareno “el viejo” con sones de banda de música, saliendo de la Encarnación toda la procesión, nuevamente con San Juan y el estreno en la Semana Santa de la Virgen de los Dolores. El detalle a destacar, el segundo año de la Verónica donde vuelve a ser iluminada en el paso por los angelitos de la casa Arte Cristiano de Olot con esa especie de varas con bombillitas que portaban y la conformación de la que sería desde entonces su iconografía en el paso, sin ningún sentido teológico ni histórico a mi entender conformando como una soledad en el monte calvario con la Santa Vera Cruz tras la imagen, cuando seguía a Jesús con la cruz a cuestas y seguramente la misma, si es que existió – este pasaje pertenece a los evangelios apócrifos- no estuvo presente en la ejecución al Hijo de Dios en el monte Gólgota.


Tarde soleada a la hora nona. Jesús se muere en la cruz conformando el misterio que anunciaba la Semana Santa en los carteles oficiales y tras el mismo, la Virgen de la Piedad con el ya hoy advocado Cristo de las Misericordias en su regazo sobre aquel frondoso monte de flor blanca, “bombardeada” de saetas, siempre con el sudario de la cruz enganchándose en el nimbo de su divinidad y aquellos giros sobre el eje que realizaba la cuadrilla, no sé con qué significancia, sin duda fueron unos adelantados a lo que hace la Trianera y la Macarena hoy día en los últimos compases de su estaciones de penitencia…

Esta entrada acaba con la procesión del Santo Entierro, en sus últimas reminiscencias de “general”, bajando la calle Silera donde solo se nos muestra el paso del Cristo de la Expiración, el Santo Entierro en su último año en el interior de la urna, San Juan evangelista con su multicolor y frondoso exorno floral y la Virgen de los Dolores siempre en su misma linea, aunque supongo que la Piedad y el Calvario de la cruz desnuda también tuvieron que participar. Tristemente no cuento con video del gran estreno de aquel año, la imagen de Jesús Resucitado, pero de Él ya hablaremos en la siguiente e inolvidable para mí, Semana Santa de 1994.

viernes, 19 de diciembre de 2014

CINCO AÑOS... EL PERFUME DE LA ESPERANZA.

Ustedes saben que cuando se apaga una vela, o un cirio para que su sabor sea más cofrade, aparece un hilo de humo blanco consumiendo esa llama que pudo simbolizar la fe u otras muchas cosas. Esa vela apagada la soplaré imaginariamente como si fuera la de una tarta de cumpleaños que ni probaré porque en verdad celebro este cumpleaños que hoy se presenta, como aquel que protagonizó mi primera entrada, como aquel en el que un año más me cerró un día glorioso, como le cantó el genio de Herrera… “que sólo estas Cachorro, con tanta gente”, así lo contemplé ayer a última hora entre columnas salomónicas y así creo que me tocará por quinto año consecutivo soplar esas cinco velas de Simplemente Capillita.
Pero he aprendido a sobrellevarlo después de cinco diciembres, desde que un día 19 comencé a montar todo este tinglado, donde ni mi imaginaba las sensaciones y vivencias que me depararía. Pero no hay tarta, ni velas, ni llama pero humo sí, pero no el de una vela de colorines o con forma de número… mi casa rezuma al sabor del cortejo del Cristo de Burgos, una pequeña chimenea de la Cartuja hispalense emana el humo bendito de la gracia, con la fragancia de ese incienso que jamás entenderé que haya gente que no lo aguanta. Comenzaba anoche este día, antes de ir a dormir, comenzaba la jornada como lo hace cada día, tras llegar de la “Roma española” y encendía por la ansias, casi como un niño una mañana de reyes, esa especie de tierra bendita, negra como la cofradía a la que perfuma, como regalo, como auto regalo más bien que me traje de la plaza del Pan o la de Ntro. Padre Jesús de la Pasión. El humo y el sabor indescriptible me hacía volar a esos momentos plenos de sumergirse en la burbuja, donde se presiente la llegada de Dios y su Madre al girar una esquina, como tantas veces les he contado y se te borran todas las penurias mundanas que irremediablemente vuelven cuando sales de la burbuja y vuelves a darte de bruces con la vida. Ese aroma me lleva en este momento a echar a la volar la memoria…










Un techo flotante de plata, como si fuera un ovni divino levitaba sobre la Esperanza echa Virgen María. Así se encontraba, así me escuchó darle las gracias, apresuradamente, sin poder llegar asimilar que contarle a la Virgen de la Esperanza un año más, porque, habrá mejor regalo de cumpleaños que este, el de convertir diciembre, en la antesala a la Navidad en otra jornada netamente de sentimientos capillitas. Sevilla se encontraba ayer abierta de par en par, hasta lo que está siempre cerrado, el motivo de muchas capillas… los belenes que instalan las cofradías. Al amigo Antoñin, que se acercó desde su destino laboral a acompañarnos en la tarde, le comentaba cuando atravesábamos la ciudad en busca de Triana, que en realidad es una gran excusa para entrar nuevamente a la sedes, mirar el nacimiento, decir que bonito está y poder plantarse ante esos titulares que marcan el pulso de la ciudad, y así fue, porque estoy seguro que allí, muchos cuando montan el belén, cuando cogen al rey negro suspiran diciendo… “pero que ganitas tengo de verte alejarte en la cabalgata de la ilusión”… de los niños y los que saben que ya comienza la verdadera cuenta atrás mientras ven a Baltasar alejarse entre una bulla que pronto recibirá otro tipo de carrozas.
Expectación de María junto a Félix, David y Pradas que quisieron vivir el sueño. Larga cola en la Resolana o más bien en Bécquer, evidentemente que se puede esperar cuando la Madre de Dios baja del cielo al mármol macareno. Y un trocito de cielo la cubría, como dice la canción, siempre entre Rosario y Sentencia. Estampas del siglo XIX revolotearon la jornada cuando la Esperanza solo le faltó vestirse de negro y llenarse de grandes hojas de acanto para imaginarnos cómo lloraba la Señora de San Gil en los decimonónicos tiempos. Bello montaje, pero no sé, ese techo de palio parecía llenarlo todo tanto que ensombrecía el trabajo tras la Virgen, vestida con su manto más brillante, el de tisú, el cual creo que nunca le había visto luciéndolo, quizás demasiada distancia entre el techo y la Virgen, supongo que no tuvo que ser fácil encajar la pieza en la idea proporcional del montaje de besamanos, pero un lujo poder contemplar esta estampa histórica. Pradas temblaba aunque a yo no, ciertamente me pareció este año todos más común, será que ya me voy familiarizando con el calor y aliento de la más buena Moza de San gil, pero para el más mariano bailenense que conozco fue la primera vez ante el magnetismo de la Esperanza.





Ella nos llevó a nuestro lugar casi sagrado donde ponen el mejor salmonero que yo he probado, ni Córdoba, ni grandes restaurantes, el mejor, regado con la más sabrosa y fresquita rubia de la fundación, un placer imprescindible en las tierras de la vieja Híspalis. Se alzaba la Sevilla soñada a nuestros pies, en plena hora de la siesta la ciudad hervía de vida y con el estómago bien cargado buscábamos la consulta médica más gratificante, donde la Esperanza, en cinta, preñada de lo más bendito nos esperaba con su mano extendida. Cita sagrada para Félix que la va a convertir en su patrona, Ella que le da esperanza y más trabajo del que se espera, para eso es su compañera, porque en realidad todos los que tiene por profesión la sanidad, sois tan divinos como Ella, Divina Enferma de Sevilla que en San Martín volvió a lucir la grandeza de su hermandad representada en esa capilla donde el Dios de Illanes es traspasado por la Sagrada Lanzada de un Longinos que pierde toda su gloria cuando se baja del barco con aires catedralicios.





Reminiscencias de lo que nos quita las penas atravesando ese casco antiguo que nos absorbía, por la plaza que suena a silencio con el color blanco de la Amargura, ante el señorial palacio de esa señora que recientemente nos ha dejado y que al final visitaríamos. Ecos de caja y sentía melodía de La Saeta al llegar a San Román y entre las casas se dibujaba la casa del Manué de Sevilla, buscando a esa calle Sol que nos deslumbraba por las horas y que huele a la despedida de sábados que no podría ser de gloria, aunque la tenga, porque ya se acaba todo. Y en el final, los Salesianos de la ronda se abrían como aquel día de mayo para recibir a la Esperanza, o más bien Ella nos recibía, con su impresionante hermosura neoclásica, entre Cinco Llagas y el mejor –y sagrado- decreto de nuestras vidas. Ahí se nos sumó Antoñin y su señora novia, y de Esperanza de la Trinidad bajamos la imaginaria muralla que ya no vive ni en la memoria de los más viejos en busca de más esperanza y de la gracia. Y así fue, se lo dije Antoñin, que iba a vivir unas de mis “primera vez”, que no era otra cosa que entrar conmigo en el recientemente remozado templo de San Roque. En el altar mayor, con un montaje más elaborado, evidentemente, que el del año pasado –al no estar en su templo- nos esperaba la dulce Señora de la Esperanza, Esperanza y más Esperanza y nos llenó con su segunda advocación, de la Gracia, porque la magnitud de San Roque me llenó el alma, qué engañosa desde fuera y que medida y hermosa en su interior, sintiendo el dulce tacto de su mano bendita y extasiándome como nunca antes ante el Nazareno de la Penas, que el genio de Illanes legó para la grandeza de la Semana Santa hispalense.







Gracia y sorpresa al salir por la puerta de Domingos de Ramos eternos y contemplar la figura broncínea  de Machín algo más sonriente, resonando en nuestras mentes su “Angelitos Negros” con el compás de un palio porque la capilla de sus titulares ya se encontraba abierta… bendito Belén –de los mejores de la tarde-. La gracia que nos dio María iba a ser grande, porque fue la primera vez en el templo de San Roque pero en la calle ya los había visto, pero es que había una cofradía de la que sus titulares solo los conocía por fotografía y video hasta ayer mismo… al final todo llega. Eran los titulares del mítico cubano-sevillano que parecía cantarle boleros a su Virgen, él que era del color de los viejos hermanos del Cristo de la Fundación, el Dios de los negros de Sevilla. Una vez más, una coqueta capilla nos embargaba, sobre dosel morado el crucificado, la primera vez que lo contemplaba y le rezaba, junto al “negrito” como siempre llama mi madre a uno de sus venerados santos… San Martín de Porres. Y en el altar, dándole nombre a la capilla, a la vieja denominación de la cofradía la Virgen de los Ángeles desprovista evidentemente de ese otro complemento que me queda por saborear, su singular paso palio.



Los regalos del día, que ya se hacía noche, y por ello al final visitaríamos ese viejo convento, de tanta historia donde han enterrado como en los tiempos antiguos a una grande de España. Que menos cuando la vimos alzarse ante nosotros, la iglesia de la hermandad de los Gitanos. La Duquesa de Alba acaparando aun tantas miradas desde el rincón donde ya duerme el sueño terrenal junto al Dios terrenal, su Dios, aquel que cada vez que lo visito, junto a su cercana peana de mármol y le beso el talón, siempre vuelve a impactarme este Dios de los calés, de los payos y hasta de la aristocracia de Sevilla, el que hacia arrancar las lágrimas a un simple niño en su cayada oración, que me hacía preguntarme como tantas veces, que te traerán tantos y tantos a las iglesias en sus corazones. Esa iglesia en la que fue indispensable doña Cayetana para que nosotros gratuitamente pudiésemos ir en busca del Consuelo Gitano, nunca mejor dicho y su Madre de la Angustias reinando en el camarín. Se lo espeté a Félix, que este sigue siendo el recurso que más me apasiona para poner a Jesús y María a la misma altura, entre dioses y santos calés y una grande de España a la que le di gracias por ser una de los míos y por darle a las cofradías y a Dios lo que quizás Él requiera del que más tiene en la cartera.






Se activó el dispositivo para navegar a velocidad de crucero, nos parábamos demasiado y la hora nos consumía, más sin en Laraña no podíamos dejarnos el Belén del Valle –de Valle en Valle-, el que nos volvía a anunciar que esta es la Navidad que nos apasiona y Antonio nos desviaba hasta el Salvador en busca de ese aroma que está perfumándome toda esta crónica. Pero que mejor que oler a Semana Santa cuando las luces de la Navidad ya nos invaden. Vida y más vida por Sevilla, que en el puente parecía Viernes Santo de Madrugá esperando el galope de un caballo. Se cruzaba el puente de los sueños y otra nueva larga cola esperaba en Pureza, y con el reloj casi golpeando las campanas de misa. Pero entramos y mis trianeros se embobaron de la Esperanza del otro lado del rio. Capilla de los Marineros a rebosar de almas, sin perderle la mirada a la señorona presencia de la Reina del Arrabal. Como en toda la jornada todo volvió a ser fugaz y al tener su mirada frente la mía siempre me viene a mi alma la figura de mi madre, a Ella es sin duda a quien más le pido por ella. La multitud la rodeaba tanto que era casi imposible poder contemplarla mientras desde las alturas el Moreno del compás parecía requerir de nuestras miradas. Félix me espetó que prácticamente tres o cuatro personas después de entrar yo cerraron una larga cola que aun esperaba el beso de la Esperanza de Triana y es que no sabe o todavía no se percata que a mí me suelen esperar siempre…















Porque la jornada acabó en la calle Castilla, con una iglesia de La O igualmente repleta –muchos menos que en Pureza- esperando la misa para darle igualmente, como en todo el día, el fugaz beso a esta otra Esperanza que se llama Maria de la O. Acabaron los besos pero siguieron las oraciones, sin parar de correr en San Jacinto ante el orante Dios de las Penas, siempre con el pellizco de reencontrárnoslo el próximo Domingo de Ramos recordando o más bien soñado todos los momentos vividos tras la capa del centurión de su paso, y su bendita Madre de la Estrella pegándonos nuevamente el pellizco de lo que vendrá después de la Navidad, que será el tiempo de las hebreas, Ella que es la primera en vestirse por el tiempo de la cuarentena morada para iluminar a su Hijo recién nacido… Estrella de la mañana, Estrella de la noche, Estrella en la que no me pude parar mucho y hoy me pregunto si fue una señal ante ciertos sueños durante la noche donde una estrella vuelve a rehuirme… siempre igual Señora, siempre tan incomprendido y tan sólo…








Las prisas nos llevaban hasta todo lo bajo, donde con la mayor tranquilidad de la ciudad buscábamos al Soberano Poder de nuestras vidas, pero ya se había apagado todo, quizás aquí no me esperó el Señor por estar todo el día diciéndole a David con nuestra sorna, que antes estaba San Gonzalo que la Esperanza de Triana en nuestras visitas. Fue la pequeña decepción del día, aunque desde fuera poniendo mi mano sobre la cal, bajo al naranjo, le pedía que volviese a ver muchas más oportunidades. Nos fuimos como el año pasado casi corriendo por la Ronda de Triana para encontrar al Cachorro bendito de Dios. Así se nos acabó el día de las desconexiones, de olvidar las tristezas, las penas y todo lo malo que nos aborda el alma en el día a día. El Cachorro de Triana fue el aldabonazo para romper la burbuja y volver una vez más a la realidad… y contarles de esta forma, como con la pasión y la relajación posterior que esta casa cumple cinco años… como siempre solía decir, quien me lo iba a decir entonces, escribiendo esta crónica, celebrando este solitario cumpleaños, siendo como soy, lo que me ha ido forjando el tiempo, lo he hecho siendo el próximo pregonero de mi pueblo –a Ellos también les pedí el apoyo para la encomienda-, quizás merezca la pena seguir siempre de frente…