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sábado, 18 de junio de 2011

UNA NUEVA PASTORA A LA GLORIA DEL COSTAL...

Pues una gloria más al saco en la provincia de Jaén que decide marcar sus pasos al compás del costalero. El pasado lunes me pasé un momento por la ciudad de Andújar para contemplar la salida de la Divina Pastora de la ciudad iliturgitana que procesionó sobre su sencillo paso pero adaptado para eliminar las mecánicas ruedas y llenar su galera del trabo de los hombres de la arpillera y la trabajadera. A las órdenes del joven Francisco José Villar Soriano, componente del cuerpo de capataces que guía el andujeño José Carlos Prieto –capataces a su vez de otra Pastora, la de Jaén- anduvo el paso a los sones de la Agrupación Musical de Ntra. Sra. de las Angustias de la misma ciudad con marchas como esta que suena en el video que realice, “Pasa la Virgen del Refugio”.





Procesión sencilla, con un paso sencillo al que le sobra la luz artificial pero que dice mucho al agregar un nuevo eslabón para la introducción de este estilo en el mundo de las cofradías letificas en nuestra provincia, tan falta de esto que hace que los pocos pasos que salen de esta manera tan sevillana en toda la provincia se encuentre desbordados en las igualás con peones solicitando un hueco llegados de muchos rincones de la provincia y fuera de ella. He aquí un motivo para que estas humildes corporaciones crean en este estilo y conseguir, casi sin miedo a equivocarme redimensionar la devoción y la expectación en sus anuales salidas procesionales.



viernes, 17 de junio de 2011

LA HISTORIA ENTRE PILAR Y ESPERANZA...

Tras la entrada que dediqué a la historia que rodea el por qué luce el paso de palio de la Esperanza Macarena una miniatura en plata de la Virgen del Pilar y la participación en el tema del amigo zaragozano y capillita de las sevillanas maneras Pepe Lasala exponiendo otra variante sobre al asunto, os muestro esta fotografía publicada en el número de mayo del año 2008 del Boletín de las Cofradías de Sevilla en la que según me parece a mí surge una nueva hipótesis.
Se nos muestra un primer plano frontal del paso palio de la “Señora de Sevilla” junto a la muralla en el año 1898 bajo el mítico palio negro que realizó el taller de Juan Manuel Rodríguez Ojeda para su virgen entre 1890-1891 y que en la actualidad pertenece a la hermandad de la Estrella de Triana, intercambiado su utilización cada año con uno más nuevo del taller de Fernández y Enríquez diseñado por Antonio Garduño, basándose en el simpar e inconfundible estilo del que nos muestra esta antigua fotografía realizada por el fotógrafo alicantino Arturo Cerdá y Rico.
Obsérvese a los pies de la “Reina de San Gil” – no en el lugar más común de la actualidad, junto a las primeras tandas de candeleros, jarritas y llamador- como aparece un elemento que por lo menos a mí me parece la Virgen del Pilar con su singular ráfaga y el manto que luce la columna o pilar igualmente labrado por maestros orfebres. A lo mejor me equivoco porque no soy persona cualificada y Dios perdone mi atrevimiento para lanzar nuevas hipótesis pero si esa es una imagen de la patrona de la Hispanidad a los pies de la Macarena… ¿desde cuándo se produce este hecho y por qué razón?

jueves, 16 de junio de 2011

LA CRUCIFIXIÓN EN EL GOLGOTA ZAMORANO Y MADRILEÑO...(X Estación).

Continuando con los pasos que integraran el multitudinario Vía Crucis de las Jornadas Mundiales de la Juventud en Madrid del mes que ya se empieza a palpar por el clima, agosto me detendré en esta ocasión en la estación que los asistentes con su santidad el Papa a la cabeza conocerán de la peculiar Semana Santa de Zamora, fiel al modelo que estilan en el norte de España y que es conocida como la “Semana Santa castellana”•.
Paso de la Elevación.
Se representará el pasaje de la Crucifixión de Nuestro Señor, fiel reflejo del estilo y la valentía iconografía que se gasta por allí arriba a comparación de los misterios andaluces donde siempre se buscan sobre todo las cosas la prominencia de la figura de Jesús entre el resto de imágenes secundarias. En este conjunto no ocurre como puede pasar en Sevilla, Málaga o Jerez de la Frontera en los misterios de la Exaltación en los que la cruz ya está a medio alzar o exaltada y por ende Cristo ya está crucificado –aunque también posean esta escena, llamada como “La Elevación”-. En este conjunto se pierde esa perspectiva, recreando un pasaje más real, quizás sin buscar esa mística que debe estar cercana al ojo del espectador al contemplar siempre el rostro de Cristo. En esta escena vista de a pie de calle, solo podremos ver una magnifica perspectiva de sayones en el arduo, doloroso y trágico trabajo de atravesar las manos y pies de Jesús con los clavos para su suplicio final en la cruz mientras la Virgen, San Juan y la Magdalena contemplan llorosos la escena.




Esta es la idea que plasmó el conocido imaginero local del siglo XIX Ramón Álvarez Prieto con el último misterio que realizaría para la Semana Santa zamorana antes de fallecer en 1889 realizado en madera de pino. Este artista Nació en Coreses (Zamora) el 22 de Septiembre de 1825 junto con su hermano gemelo Santiago - Mauricio, siendo los más pequeños de cinco hermanos.

Pasó su infancia en Coreses, y la pobreza, pronto hizo que Ramón tuviera que abandonar la escuela, para cuidar el ganado de un hojalatero del pueblo, de quien aprendería su futura profesión. Durante el periodo de 1835 a 1839, la familia emigra a la capital zamorana en busca de prosperidad, asentándose en los barrios bajos de la urbe, probablemente en la calle Buscarruidos. En la Escuela de Dibujo de la Sociedad Económica Amigos del País, Ramón, adquirió sus primeras nociones de dibujo, pero la falta de medios hace que tenga que dejarla para entrar a trabajar en un taller de latonería.

Virgen de la Soledad.
Abriría su propio taller hojalatero con 20 años. Su buen hacer hace que le adjudicasen los trabajos de mejora del alumbrado público de la ciudad. Alrededor de 1857, Ramón, abandona la hojalatería, y empieza a dedicarse al dibujo, a la escultura y a la restauración de muebles y obras artísticas. Es en esta época, de donde proceden sus primeros trabajos escultóricos documentados.
Su aportación escultórica a la Semana Santa de Zamora es extensa comparable a ejemplos como Víctor de los Ríos en Linares, León Ortega en Huelva o Lastrucci en Sevilla, del que por cierto se inspiró y utilizo como modelo la Virgen de la Soledad de Zamora, obra de Ramón Álvarez para realizar una de sus dolorosas más personales como es la Virgen del Consuelo de la hermandad del Silencio de la ciudad de Almería.

Volviendo al misterio protagonista de esta entrada -el de mayores proporciones de cuantos realizó- , el cual procesiona en la madrugada del Viernes Santo con la cofradía o Congregación de Jesús Nazareno y es recomendable contemplarla desde las alturas – de hecho se ha instalado en el Museo de Semana Santa donde un gran espejo en el techo para contemplar mejor el grupo escultórico-como pueden ser los balcones. Cobró por este trabajo 2.750 pesetas comprometiéndose a terminarlo en 1881 posponiéndose esta fecha hasta 1885 a causa de varios problemas personales y físicos.
Será portado por el paseo de la castellana sobre su sobrio y sencillo paso como es costumbre por aquellas tierras por una cuadrilla de 44 cargadores, siendo extraño o a destacar que los pasos no sean portados a ruedas.



martes, 14 de junio de 2011

GLORIA DE PADUA PARA TORREBLANCA...


Mientras escucho la colosal marcha, clásica y llena de sabor que el maestro Antonio Godino Villar le dedicara a la devoción protagonista de esta entrada –que no a esta imagen en concreto-, la que interpreta los instrumentos de la Agrupación Musical Ntra. de los Reyes en el primero de los videos que muestro de este santo en el alejado barrio sevillano de Torreblanca –el cual da nombre a la parroquia- en honor de Fernando Martim de Bulhöes e Taveira Azevedo, aquel portugués nacido en Lisboa en 1195 que los siglos conocieron y conocen como San Antonio de Padua.
Tomó este nombre en 1220 en honor del ermitaño egipcio del Emremitorio de Säo Antonio dos Oliväis este religioso entregado a la obra de Dios que muriera en Padua en 1231 bajo el hábito franciscano y que once meses después sería elevado a los altares para ser venerado en todos los rincones del mundo.
Al compás del “Himno de San Antonio”, que mejor marcha para ello, me detendré hoy en la ya tradicional salida procesional de la imagen de este santo en la barriada de Torreblanca, una historia que comenzara allá por 1961, desde los inicios de la parroquia y que daría de si una grandiosa hermandad de penitencia la cual no pisa suelo catedralicio en los días grandes por las distancias geográficas. Un ejemplo a seguir según mi parecer, de cómo entre gentes humildes, muy sencillas se puede levantar una hermandad con letras mayúsculas que deja embobado a todo aquel que se acerca a esta barriada cada Sábado de Pasión cuando se convierte en cofradía y un enorme misterio de rico oro y un paso de palio hace de este alejado rincón del centro sevillano un día grande.



Así el pasado sábado se paseó el Doctor Evangélico de sevillanas maneras, siempre en un fin de semana próximo al día de su festividad, el 13 de junio en una salida gloriosa con unos de los horarios más tardíos en el ámbito de las glorias, encerrándose siempre en las primeras horas de la madrugada. Sevillanas maneras, porque este barrio también es Sevilla procesionando esta imagen que realizase el imaginero local José María Gamero Viñau en 1992 siendo una imagen de vestir y de tamaño académico, vistiendo su hábito franciscano, siendo en su parte inferior algo más corta que retrotrae a la escena de un Cristo Cautivo. En su mano derecha porta una vara de azucenas y en la otra al Niño Jesús, talla completa aunque adornada con ropajes diáfanos.
En 1997 se completó el paso que sigue los cánones de los pasos de Cristo con canasto y respiraderos realizado por un grupo de hermanos, y más concretamente por Manuel Romero Palomo, quien ya había ejecutado los apliques en 1995 terminado todo el “caoba” o barnizado y candelabros dorados.
A las órdenes de Manuel Rocha Cayón y su equipo de auxiliares se paseó esta singular gloria, con el acompañamiento de agrupación musical, una de las pocas que no sigue el parámetro de paso de gloria= música de palio caminando como no al estilo de los pasos de Cristo siendo un claro ejemplo de la pujanza de la hermandad en su barrio de la que podríamos considerar una de las glorias de las vísperas.







jueves, 9 de junio de 2011

REINA DE LAS "MARISMAS" DE SANTIAGO...

Ya están todas las hermandades del Rocío de Sevilla camino de la aldea de Almonte para rendir pleitesía en la noche de Pentecostés a su Blanca Paloma… bueno todas no, hay una que su Pentecostés es bajo la luna del parasceve, y su carreta un paso palio para cubrir a la sin pecado concedida que llora la pasión de su hijo cada Lunes Santo cuando en Santiago es besado y traicionado. Perdónenme lo rocieros pero es que yo no soy muy de romerías y aunque los entiendo más que de sobra, aquí para hablar de Rocío, tiene que ser de pasión.
Así que les dejo la Campana de la Virgen del Rocío, la que le da nombre a su hermandad aunque unos la llamen el Beso de Judas o la Redención. Paladeen su paso por el inicio de la carrera oficial de esta dulce señora que tallase hace más de cincuenta años el genio Antonio Castillo Lastrucci con unos rasgos que recordaban a la que manda en Sevilla. Unos rasgos que se encargó de acentuar más si cabe el otro genio que cosas de la vida no realizase ninguna dolorosa para la ciudad –quitando el Rosario de la Milagrosa-, Francisco Buiza. Que duende esconde su figura de perfil macareno y aire almonteño cuando camina al compás de su remozado palio, elogio a los hombres que comanda Paco Reguera de darle ese son estético a sus dificultosas bambalinas cuando nos llega con su carta de presentación, al compás de su marcha que además es marcha cofradiera por antonomasia en su ciudad cuando el maestro Vidrié le decídase la eterna partitura que lleva su nombre, el de la Blanca Paloma por bandera. Cuentan que la obra no es genuina, su autor parece ser que más bien cogió la melodía de una canción hispano americana e introdujo la parte esencial y más reconocida con el solo de flautín, rememorando esas noches y esos días de camino por las marismas a partir de la obra “La Procesión del Rocío” de eterno maestro sevillano Joaquín Turina. Ecos rocieros de Lunes Santo en el inicio de la Campana para adentrarse en busca de la Santa Iglesia Catedral por Sierpes, tras los pasos del “olivo de Santiago” nuevamente con aires de arena y raya real al sonar la marcha “Rocío de Santiago” donde el flautín rociero nuevamente es protagonista al entonar esa salve que produce en los rocieros un escalofrío y un nudo en la garganta, el mismo que sentirán cuando en la madrugada del lunes de Pentecostés salten la reja y vuelva esa otra madre de devoción universal a centrar las miradas de las estrellas para la Reina de las Rocianas.


miércoles, 8 de junio de 2011

CON LA ESPERANZA DE LLEGAR AL PILAR...


Como ya indiqué en las entradas resúmenes de la pasada Semana Santa, en concreto en la del Martes Santo sevillano, viví en aquella mañana en la basílica de la Macarena una de esas experiencias que hace singular la idiosincrasia cofradiera en Sevilla. Allí con la imponente presencia de los pasos de la corporación que no procesionarían en la Madrugá por la lluvia y con la siempre gran influencia de público asistimos Félix y yo a una escena, un poco “churreteando” de cómo el sevillano consigue embobar con las historias y anécdotas de sus cofradías a los visitantes foráneos. En un rinconcito junto al barco de la Sentencia, mucho menos concurrido, estaban dos personas a los que no conozco compartiendo una conversación la cual pude escuchar al estar al lado mientras contemplábamos la magnificencia de misterio macareno. Félix no la escuchó, decía que no estaba bien colocado y por más que le insistí que se acercara no pudo vivir ese momento.
Eran dos personas, una alta y corpulenta que por su acento dejaba claro que no era sevillano ni siquiera andaluz y el otro mucho más bajito y delgado, evidentemente era sevillano e incluso de la hermandad, apostaría que de la junta. Rápidamente pude conocer la procedencia del foráneo cuando este le indicó al anfitrión macareno: “que orgullo contemplar a la Pilarica a los pies de la Macarena”… claramente este era “maño” a lo que el sevillano se dispuso a contarle el por qué la Señora de Sevilla lleva a sus pies, en la zona conocida como la “calle de la candelería” en el extremo más exterior una imagen realizada en orfebrería de la patrona de la Hispanidad, la Virgen del Pilar de Zaragoza. Un hecho que hasta hace pocas fechas de aquel día, en mi ignorancia atribuía a la relación que tuvo la hermandad en los tiempos de la dictadura con el régimen y en si con el ejército, siendo tanto la Macarena como la Pilarica símbolos del movimiento llamado “nacional-catolicismo”. Pero no es así y para nada tenía que ver esta singularidad con aquella época llena de símbolos y demás detalles cuando conocí la verdadera historia gracias a la lectura meses antes del primer libro que ha escrito el profesor Andrés Luque Teruel sobre la figura del mítico personaje emblema de la corporación Juan Manuel Rodríguez Ojeda. En el mismo queda reflejado la historia de este detalle del paso palio que ideara el mítico diseñador, vestidor y equivocadamente llamado bordador al referirse a la importancia que tuvo en el auge de la hermandad y la financiación de algunos de sus proyectos la familia torera de los “Gallos” sobre todo centrándonos en la figura de José Gómez Ortega “Gallito” o también conocido como Joselito el Gallo siendo conocida su relación con Juan Manuel y la hermandad en el margen cronológico de 1911, año en que se dio a conocer como novillero y 1920 que fue cuando “bailador” lo envió a los cielos de San Gil junto a su Esperanza en la plaza de toros de Talavera de la Reina.



El popular torero que le regalara las populares y archicopiadas “mariquillas” que adquiriese en París realizadas en cristal de roca francés –y que muchos piensan son esmeraldas- es el primer gran protagonista de que la patrona zaragozana luzca a los pies de la Madre de Dios en Sevilla.
El sevillano comenzó a contarle la historia al aragonés de tal forma que hacia inevitable embobarse con sus palabras, con lo sencillo y directo que se podría explicar, este utilizaba términos muy académicos y no dudaba en explicar de la manera más sevillana quien era “el más grande que ha dado para ellos el toreo”, José Gómez “Gallito” y engarzar la historia de una manera tan romántica, llenándola de misticidad enfocando siempre en el centro la figura devocional de la Esperanza Macarena. Puedo decir que el daba detalles que no aparecen en el libro antes mencionado como que “gallito” comenzaba la temporada taurina en Sevilla y tal como refleja el libro la terminaba en Zaragoza. El torero para comenzar la temporada se encomendaba a su Virgen, la bella perla de San Gil y daba gracias al finalizarla en la basílica de Zaragoza a los pies de la Virgen del Pilar. El sevillano prosiguió indicando que los toreros suelen llevar una especie de capillita portátil donde llevan estampas o figuritas de Cristos, Vírgenes y Santos que nunca compran si no que son las que les regalan, una capillita que presidian siempre su Esperanza y su hijo, Jesús del Gran Poder. Alguien tuvo que regalarle una figurita de escayola de la Virgen del Pilar y la situaba entre los dos iconos devocionales sevillanos. Su objetivo cada temporada era Zaragoza para como he dicho darle gracias por llegar vivo ante Ella.
Cuando llegaba la primavera, Joselito mandaba esa modesta imagen a la hermandad para que Rodríguez Ojeda la colocase a los pies de la Esperanza quedando las dos devociones unidas en las madrugás entre 1913 y 1920. Concluida la estación de penitencia, “Gallito” mandaba retirar la imagen que volvía a acompañarle en la temporada siguiente por España. Según aquel sevillano, en su magistral disertación a la sombra del Señor de la Sentencia, aquella imagen desapareció, seguramente en los alborotados años de la II república y guerra civil cuando la hermandad recibió una curiosa donación. Un hombre –al parecer llamado José Alonso Luque-, de origen canario según las palabras del cicerone macareno, se presentó un día en la basílica para donar unas monedas de plata que pertenecieron a un hijo del mismo que perdiera la vida en la batalla del Ebro en la guerra civil, al parecer el mismo combatiente las llevaba consigo cuando fue abatido de muerte.

La junta de gobierno de entonces decidió que se fundiesen aquellas monedas y manteniendo el recuerdo de Joselito el Gallo y en honor a ese joven soldado, muerto en el Valle del Ebro se realizase la actual imagen de la Virgen del Pilar de la “calle del palio” de la Esperanza Macarena, que descansa tras el “dragón” que comanda Antonio Santiago. Aquel trabajo fue realizado en 1942 por el orfebre Francisco Bautista Lozano.
Así esta bella y singular historia, formó parte del ir y venir de los devotos y curiosos que como cada año llenan la basílica para presenciar a la reina de sus devociones sobre al magnifico paso que ideara Juan Manuel Rodríguez Ojeda con esta singular historia representada a los pies de la Señora y que curiosamente en el paso procesional de la Virgen del Pilar en Zaragoza también procesiona una reproducción de la Esperanza Macarena que une aún más si cabe a estas universales devociones… mucha culpa tuvo de ello en Hispanoamérica José Gómez Ortega “Gallito”.


martes, 7 de junio de 2011

LA PASIÓN BAILENENSE EN LOS 80. (y II)


La siguiente fotografía pertenece a una curiosa escenografía que creaba mi cofradía, recreando un “calvario” pero con el antiquísimo titular de la corporación, la Santa Vera Cruz presidiendo el paso con la Virgen de los Siete Cuchillos –actual Santa Mujer Verónica- y la desaparecida Santa María Magdalena de Juan Francisco García –autor asimismo de la Cruz-. Un paso que seguramente no tendría un sentido iconográfico ni litúrgico que se creaba para poder procesionar al Cristo de la Expiración en un diferente y único paso en la procesión general, sobre su típica y pesada “rampa” –manera en la que llamábamos al monte- exornada de clavel rojo que vendría en el “pack” del paso de la Expiración de Jaén para la hermandad de la Mulica y que la cofradía de la Santa Vera Cruz adquiriría para procesionar a su crucificado, misión que sigue realizando en la actualidad. Esta fotografía me descoloca un poco para poder fecharla, ya que este paso salía en la procesión general por la tarde, pero lo hacía sobre el paso que aparece en la imagen a partir de venir el actual trono de varales exteriores –a partir de 1988 o 1989-, en el cual procesionaba y sigue haciéndolo el crucificado y sobre este el singular calvario. Anteriormente a la realización de las andas actuales el crucificado procesionaba solo sobre este paso, el cual en ese periodo este calvario no procesionaria pero que sería difícilmente de encuadrar debido a los múltiples cambios que ha experimentado la cofradía de la Santa Vera Cruz con sus pasos y salidas procesionales. Este paso era en el que procesionaba la Virgen bajo palio de cajón y el actual “Juanmanuelino” en las jornadas del Lunes y Martes Santo hasta 1995 y que en su génesis perteneciera como segundo cuerpo al trono del Cristo del Buen Morir de la hermandad de la Virgen de los Dolores. Un singular paso que pudiese proceder de la ciudad de Úbeda y salido de los talleres de Torreperogil (Jaén) de José María Trillo Olivares, partiendo de la base de la existencia de un ejemplar muy similar en Torredonjimeno adjudicado su ejecución al referido taller y en el que procesiona la imagen cristífera de la cofradía de Jesús Preso. Obsérvese el ajuar y modos de vestir de la dolorosa y el exorno floral que se repite prácticamente en todos los pasos. Como curiosidad, aquellos centros desuniformes de claveles y gladiolos multicolores era realizados sobre una base de barro envuelto en papel de plata, que por lo menos en la Santa Vera Cruz mi padre cedía de nuestra alfarería, hasta la llegada de las actuales esponjas.


El siguiente paso, siguiendo la cronología de la procesión general –aunque lo hacían varios pasos más- es el de la popular imagen de San Juan Evangelista, por entonces único titular de su hermandad presentando la iconografía que crease Juan Francisco García en el cuerpo y Francisco Palma Burgos en el busto antes de la remodelación del cordobés Miguel Arjona Navarro. Luciendo el primitivo nimbo, lo encontramos sobre su paso actual pero en su primitivo estado, mucho más reducido y portado a ruedas como lo tallase el carpintero local Juan Rusillo, incluso luciendo los originales candelabros de madera del mismo autor antes de estrenar los actuales de orfebrería.


Tras el discípulo amado, fiel a la primitiva tradición la Virgen de los Dolores, entonces inmersa su cofradía en una renovación que aria que todas estas escenas desaparecieran en un alto porcentaje, con la adquisición de nuevos tronos o la remodelación de los antiguos para ser procesionados por cuadrillas de anderos o portadores –incluso costaleros- y la implicación de la juventud en las anquilosadas cofradías que aria vivir el mayor esplendor de la historia de la Semana Santa bailenense. La talla de origen valenciano de José Romero Tena comenzó a usar su antiguo trono, el que utilizaba como segundo cuerpo primitivamente el anteriormente mencionado del calvario, adaptado a varales exteriores para ser portada por la oficialmente primera cuadrilla de hermanos anderos que ha tenido esta ciudad y que paulatinamente siguieron las restantes cofradías hasta hacer desaparecer las ruedas, siempre desprovistas de la gracia que le da a un paso o trono los hombros humanos. La Virgen ya se presentaba en las fotografías completamente deslucida a causa de los múltiples focos de luz artificial con la que más bien es bombardeada que iluminada, sobre su primer palio aun si finalizar con unos anagramas del Ave María de orfebrería que lucía en cada bambalina y su candelería de línea lucentina, vestida eso si como sigue actualmente, sin llegar aun a Ella las modas actuales de atavío de las dolorosas. Aquel trono sería sustituido por el actual, compuesto por respiraderos de orfebrería plateada de los talleres de Gonzalo Angulo de Lucena (Córdoba) siendo pocos años después reutilizado para procesionar a actual crucificado titular de la antiquísima cofradía de la Soledad.



Y para finalizar esta curiosa fotografía realizada en la calle Colon del paso de Jesús Resucitado, la actual imagen seriada con el aspecto anterior al actual de una policromía clara y falta de matices sobre las antiguas andas de la corporación del Nazareno con las cuales procesionó el Señor Amarrado a la Columna por primera vez en 1990 al compás que marcaba la primera cuadrilla femenina de hermanas de Bailén. Estas andas se encuentran en la actualidad en la localidad vecina de Mengíbar procesionando sobre ellas la imagen de San Juan Evangelista. En aquellos años sus hermanos comenzaron a vestir su túnica de nazareno en esta procesión pero con el rostro al descubierto, ya que hasta entonces –y aun se debería considerar así- no se consideraba estas procesiones como penitenciales si no gloriosas por lo que sus hermanos realizaban la procesión vestidos de paisano, tiempo después a estas instantáneas vendría el caperuz blanco.
Fueron un tiempos distintos y casi lógicos en la evolución, cuando ciudades como Linares o Andújar ya comenzaban a experimentar los cambios con la ciudad de la Giralda como doctrina y que aquí se podría decir que tomo un aire malagueño, algo que no sería exacto de definir ya que si hubo referencias para cambiar poco después de los años que muestran estas fotografías seria tomando referencias de pueblos o ciudades como Baeza en la cual ya había cuadrillas de anderos o Linares, ya que según la hermandad de la Virgen de los Dolores fueron enseñados en aquella primera cuadrilla por una cofradía de Linares, seguramente la Expiración fiel continuadora en la ciudad de la minas de este estilo procesional entre tanta cuadrilla de costaleros.
Por qué no se llegarían por la calle República Argentina…