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domingo, 13 de mayo de 2012

SÁBADO SANTO... VIVIR EL LUTO COMO EN LA GLORIA. (I)

La decepción que me llevé el Viernes Santo hizo que despertara la ilusión y la valentía de volver a revivir un Sábado Santo en la otra ciudad eterna… Sevilla. Tan solo he vivido un Sábado Santo, el más grande de Andalucía y seguramente de España. Y algunos cambios significativos desde entonces se han materializado en la jornada del luto. Una jornada que nos aria vivir la enigmática estampa del riguroso duelo y tristeza como en la misma gloria. El día que como entoda esta santa semana se despertó por Jaén encapotado de nubes, no podía ser otra vez más… Hacia que nuevamente te pensaras el viaje que hoy ya seria de ida y vuelta. Los pronósticos meteorológicos tampoco daban la tranquilidad, pero ese día parece que Dios nos llamó para una nueva jornada antológica. Cierto, porque aunque cuando íbamos por Écija el cielo seguía igual, la radio comunicaba que no habría riesgo alguno en esta jornada procesional en Sevilla –en Jaén, según nuestra diócesis no es apto…-, he incluso anunciaban que la primera ya estaba en la calle, porque si, el Sábado Santo ya tiene a su hermandad del extrarradio, la que se adelantó al astro rey en el día, el cual oculto por la nubes tuvo que declinar la rodilla ante ese otro Sol que sale en Sevilla desde hace tres Semana Santas en el medio día del antaño Sábado de Gloria – que en realidad así lo viviríamos-, la Señora refulgentemente revestida de sol, en esa pequeña galaxia llamada “Plantinar”.

Así que Cris y este servidor de Dios y de ustedes se presentaban una jornada más para intentar redondear esta nuevamente aciaga Semana Santa de 2012. Nuestra ultima comida de la semana en Alfonso XII para emprender una nueva visión que no viví en mi primer y ultimo Sábado Santo. Aquel día lo abría la Piedad de los Servitas y ahora lo hace la hermandad del Sol, esa sufridora hermandad que naciese como una especie de cruz de mayo en la Sevilla de la II Republica, cuando ninguna hermandad se atrevía a luchar contra la sociedad de entonces y unos niños se impusieron como la “otra valiente” sacando una cofradía, como casi juego de niños por las calles del centro histórico de Sevilla. Justamente en la casa de al lado he dormido yo más de una noche, en esa perdida calle Pajaritos que vio nacer un sueño que se materializa cada Sábado Santo después de muchos sufrimientos, demasiados... Y buscamos la Puerta del Arenal para contemplar esta singular y polemizada hermandad, aunque lo hicimos algo tarde como para encontrarnos en plena calle Castelar al paso de palio de Nuestra Señora del Sol. He aquí donde quizá se concentra la mayoría de las polémicas.







Hermandad de bandas propias, la de cornetas legendaria en el estilo, la de música con menos renombre entonaba "Quinta Angustia" de José Font Marimón para marcar el compás del palio de madera y pinturas, para reducir su definición. Hermandad construida con un corte fúnebre para encajar en la jornada más desahogada y donde se suele respetar el carácter serio de la liturgia del día. Hermandad de barrio alejado que lógicamente va siempre ganando metros, quizás hace que este tipo de marchas no se saboreen más mientras los separados nazarenos de altísimos capirotes de ruan verde escoltaban al sin duda único paso de palio de Sevilla. Ciertamente llamaba poderosamente el conjunto, la sacra conversación, la ráfaga y la conjunción donde reina más la madera que la orfebrería, materia indisoluble hoy en día en los pasos de palio. A Cris verdaderamente no le convenció lo que vio, si yo dijera que me maravilló también les mentiría. Hay por ahí diseños que nos indican que a ese paso le queda mucho por hacer, abra que esperar porque sin duda terminado debe de dar otra visión, aunque en los últimos tiempos se vislumbra más y más modificaciones, eso si, las pinturas para un provisional vale, pero donde se ponga un bordado… sin duda creo que la hermandad del Sol se puede erigir como el máximo exponente donde se pueden mirar tantas y tantas hermandades de fuera que quieren seguir los postulados hispalenses y a la vez tiene que afrontar la difícil tarea de no caer en la mera copia… no siempre se consigue, pero quizás Sevilla con esta hermandad se da cuenta lo que cuesta hacer las cosas con pocos hermanos y pocos bolsillos generosos. Pero si duda a mi este paso de palio no me dejó indiferente, ganas tengo ya de poder ver la hermandad dentro de 10 o 20 años y si estas palabras no estaban mal encaminadas...



Poca gente la seguía, seria la hora para marcharnos apresurados a buscar la primera parte de la cofradía, la que por fin le dio sentido a la música de unos músicos que llevan décadas mostrando el Sol a Sevilla pero sin poder rezarle a su Cristo. Y ese Cristo es muy especial, un “resucitado” lo llaman los menos doctos en pasos alegóricos. Sin duda que la imagen es el Señor, el nacido en un establo de Belén, pero he aquí que se hace materia la historia de un profeta, como titularía una marcha de Presentación de Dos Hermanas. La profecía que anunciaba que Dios se haría carne, en concreto un varón y sufriría la mayor de las torturas y vejaciones para llevarlo a la muerte en la cruz. Esto nos anuncia este extraño “resucitado”, impresión que despierta al ver a un Cristo vivo, con todos los signos de su martirio mostrándonos el artilugio de su suplicio, su trono donde reina, mostrándonos la crudeza de su misión que siendo rey asumió con resignación para pisar la calavera de Adán, la primera de la historia y empaparla con su sangre para así conseguir la reconciliación con su Padre Eterno, con el primero de los pecadores y así con toda su descendencia, que en su Divina Misericordia caminaba como Varón de Dolores por la plaza Nueva y la calle Tetuán, ganando metros, en su recortadito paso de reminiscencias decimonónicas para hacer más “mustia” si cabe a esta hermandad de barrio con nazarenos de cola. Tenia ya ganas de verlo en persona y no me decepcionó y eso que no soy muy enamorado de la obra de Bonilla Cornejo, imagen grande y portentosa que quizás espera esa ampliación del canasto que igualmente anuncio en su día la corporación, pero seguramente la construcción en tiempo record de la capilla desde donde se le “exigió” salir aparcará quizá todas estas mejoras de momento, más con los tiempos que corren. Aunque aun así no descansan en adecentar sus pasos, como por ejemplo la inclusión de dos ángeles en los castados del canasto y esos faroles conjugando con los candelabros arbóreos al estilo del paso del Cachorro. Siguió su caminar abierto y rápido para que nosotros nos encaminásemos a un rincón lleno de sabor cofradiero de la ciudad donde haría las veces de mini carrera oficial. La confluencia de Laraña con Orfila seria nuestro destino para contemplar el discurrir de dos hermandades que caminan casi seguidas, los Servitas y la Trinidad.











Llegamos un poco antes de que ni siquiera se viera la cruz de guía de la corporación de San Marcos bajo las “setas” de la Encarnación, pero esto hizo que estuviésemos en primera fila, lo que supuso que nuestras narices se dieran de bruces antes los suntuosos pasos que estaban por llegar. Y como el día es el del luto por antonomasia con permiso del Viernes Santo, la para mi preciosa hermandad de los Servitas comenzó a pasar ante nuestros ojos con sus nazarenos negros y un nutrido grupo de sabia nueva, de niños monaguillos. Pero cuando llegó ante mi el primero de los pasos me di cuenta que se me había olvidado la gran impresión que me dio este paso en aquel primer Sábado Santo de 2009. Proporción justa y medida, un barco aunque no lo parece el que pasea, a la voz de la familia Villanueva al completo al sublime conjunto de la Piedad donde el Cristo de la Providencia es abrazado por la Virgen de los Dolores. José Montes de Oca en estado puro, que me gusta el inconfundible estilo de este imaginero sevillano del XVIII, del que pronto hablaré nuevamente en su versión gloriosa. Un paso peculiar sin duda, ideado como casi todo en la cofradía por Dubé de Luque, donde nos asombraba la maravilla de su talla salida del maestro Bejarano del que sin duda apuntaría que es una de sus obras más relevantes y quizás menos destacadas. Y arriba se recrea un paso muy peculiar, una de las diferencias de una de las Piedades de Sevilla a comparación por ejemplo de la que vimos el Miércoles Santo. Sin duda yo este paso lo definiría como un altar de cultos andante o un besamanos andante cuando se omite el típico monte del calvario y se realza la realeza de los personajes divinos sobre una peana de plata, algo que se acrecentó con el estreno del tapiz que visto desde arriba retrotrae a una alfombra en los montajes de cultos y ya para de contar con el estreno de la peana donde descansa la cruz del martirio, de la cual pende un magnifico sudario bordado en hilos de seda. Tambor destemplado llenaba la calle de luto y sobriedad mientras la banda de música del Águila de Alcalá de Guadaira interpretaba la marcha “Amor y Amargura”, en esta también singular particularidad, la de llevar banda de música tras un paso que debe de interpretarse como de Cristo, como vimos el miércoles por el Baratillo. Una particularidad más que asentada que en su día también levantó ampollas entre el pueblo cofradiero, que se podría extrapolar a la hermandad que le precede en carrera oficial, el Sol la cual vislumbrábamos en la lejanía entrando en Campana al son de la marcha “El Cáliz”.














Aquí ya se cumplía los pronósticos, por fin relucía un sol resplandeciente sobre Sevilla que hacia que aguantásemos con gusto el calor. Y llegó el paso palio de la hermandad con los ecos si no recuerdo mal de “Virgen del Valle”, por la Señora que vive en la calle. En este caso es un conjunto de palio de cajón más común, aunque la mezcla de bordado y liso de la bambalinas exteriores le da su sello inconfundible ante el magnifico conjunto recientemente concluido con el manto que nos maravillaba a pocos centímetros de él. Se perdió por la calle Orfila bajo los sublimes ecos del maestro Gámez Laserna y su inmortal “Sevilla Cofradiera”, el primero que se dio cuenta que eso de “cofrade” no tendría sentido lingüístico.





Y la jornada del luto se comenzó a reconvertir cuando nazarenos de cruz trinitaria nos invitaban a un trocito de gloria, la que traía la hermandad de la Trinidad. Me dice el amigo Agustín López Marjalizo, costalero del calvario de las Cinco Llagas, que en la hermandad aun se guarda el viejo espíritu que la caracterizó en épocas pasadas cuando la misma era una cofradía de Jueves Santo, jornada ya de por si respetada por las formas de los días grandes y tristes de la Pasión pero donde aun se puede seguir manteniendo ciertas “licencias”. Una hermandad casi de barrio que la completan tres pasos, pero que tres pasos… el primero es muy especial, las alegorías se hacen presente en este día, rescatando del olvido la Semana Santa antigua donde proliferaban. Un barco dorado atravesaba la calle Laraña al compás, por fin, de las Cigarreras, ya podríamos escuchar bien a la banda del barrio de los Remedios. Y sobre ese barco, por cierto aun si finalizar – como los respiraderos y algunas cartelas- llegaba un paso que no todos saben identificar. Tras nuestra había un grupo de personas visitantes en la ciudad, que por el habla nos hacia mirar para el norte. Entre ellos explicaban el significado del conjunto escultórico, al parecer por la mañana habían estado en la basílica de María Auxiliadora y se lo habían explicado. Y les contaron que Sevilla pudo un día materializar el “decretazo político” más importante de la historia; que Dios se aria hombre para la Redención de la humanidad. Y como nadie sabe darle una lógica a nuestras mentes sobre que es el misterio de la Trinidad, Sevilla nos la explica de la mejor manera y humana de entenderla. Tres imágenes, como tres reyes en el cielo. En una Dios Hijo nos retrotrae al Cristo de este paso, sentado como Cristo Rey portando como cetro la Cruz de su Redención, al lado el que seria el Padre Eterno, simbolizado como en toda la historia del arte como un hombre de apariencia muy mayor, de cabellos y amplias barbas plateadas en el que se dibujan los grafismos del eterno Juan de Mesa. El primero tres potencias sobre su cabeza y el segundo el triangulo, el ojo que todo lo ve… tres personas en una y una paloma en medio del tridente divino nos simboliza de aquello que no se puede ver, lo que Dios nos simbolizó con una paloma, el Espíritu Santo. Llega el barcazo con aires trianeros, poco entendidos por muchos en esta jornada, las Cigarreras entonan sus clásicos, “Y tu Estrella” y “Maestro”, las Cigarreras con chispa como dirían muchos capillitas que rozan los cuarenta. La hojarasca del paso nos inundaba dibujando a las imágenes entre los recovecos diseñados una vez más por Dubé de Luque, donde una mujer con los ojos vendados nos invita a la fe, a la fe ciega, la que desprenden las cofradías...

CONTINUARÁ…

jueves, 10 de mayo de 2012

EL MORANCO COFRADE...

Aunque muchos ya tendrán trillada esta fotografía, hoy se las muestro porque en los últimos tiempos mucha gente me ha salido a la palestra con el asunto de la “afición” cofradiera de Cesar Cadaval, el famoso humorista que junto a su hermano Jorge llevan haciendo reír a Triana, Sevilla, Andalucía y a España desde los años ochenta de la pasada centuria, con su dúo “Los Morancos”… “Los Morancos de Triana”, porque ellos son de Triana y en particular del Tardón, el barrio León, el paraíso de naranjos donde vive el Soberano.
Y la verdad que su figura también es famosa por se visto siempre rondando cada Lunes Santo al que es su Cristo, el Soberano Poder de la hermandad de San Gonzalo. Y es que Cesar es cofrade, parece ser el que le gusta la Semana Santa de los dos hermanos, incluso hay una marcha compuesta por el – o silbada, según dicen-, como no, dedicada a su hermandad “Azahar de San Gonzalo”, incluso el pasado año dio el pregón de la Semana Santa de Triana a los pies del Cachorro.
Pero su devoción no viene dada por el “figurismo”, o eso creo si no que al Soberano lo lleva tan dentro como el más desconocido de sus devotos. Cuando su hermandad era una de las “pequeñas” de Sevilla y a él lo conocían sus amigos y vecinos, colaboraba ya con el resurgir que experimentaría su hermandad en los años setenta del siglo pasado. Y esta fotografía nos lo muestra, en el círculo, bien jovencito vestido de negro como contraguía de uno de los barcos más admirados y codiciados de Sevilla. Ante el antiguo canasto de la “luciérnaga del barrio León” posan los costaleros evidenciando que allí también se tuvo que aprender, véase las ropas. El de las amplias barbas es el hoy mítico Bienvenido Puelles, uno de los grandes culpables de que la hermandad hoy lleve 2000 nazarenos, y allá por donde pasa el barco del Caifás no quepa un alfiler. Un jovencísimo Manolo Garduño ya gobierna el barco que le dejara si esperarlo en herencia el eterno Juan Vizcaya, el que también tuvo a sus ordenes a Cesar Cadaval, tal como lo dejo dicho en su pregón de la Pasión según Triana…escuchen a partir del 0:52.

lunes, 7 de mayo de 2012

LA PASIÓN CONCEDE LA VENIA A LAS GLORIAS...

La fotografía resume el titulo de esta entrada… nuestra más bendita gloria, la Semana Santa les cede el turno a las Glorias. Esas Glorias de sevillanas maneras que también nos apasionan a todos aquellos que somos afines a esta manera tan particular de religiosidad popular, tal como la entiende el ámbito sevillano y que cada vez se extiende por Andalucía y también por España. Ya lo dije por diciembre con la protagonista con la que eché el casi definitivo aldabonazo al periodo letífico en esta casa en el pasado año, que también abriría este periodo. Santa Lucía vuelve desde la Santa Iglesia Catedral a su provisional casa de San Román y se recrea la estampa de la nostalgia cuando su perfil se dibuja ante el portentoso azulejo del Cristo del Amor de la Colegiata del Divino Salvador. Un año a esperar el Domingo de Ramos, cuando ayer se produjo ese otro “Domingo de Ramos de la Glorias”. El sábado fue el pregón de la Glorias de Sevilla, esas que magistralmente, una vez más el maestro Marvizón a sabido dibujar sobre pentagramas.



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Y la gloria empezó con una leve polémica, cuando el paso hagiográfico se dispuso a encaminarse en busca del primer templo de la ciudad. La hermandad optó por engrandecer el traslado – lo de ayer fue procesión extraordinaria- sin el más normal acompañamiento de banda de música por un trio de capilla. Ciertamente en los últimos años muchas glorias se están “ennegreciendo”, es decir están optando por la inclusión de marchas fúnebres para el caminar de sus gloriosos titulares, pero esto ya quizás sobrepasa la barrera de lo impensable. Ciertamente “los pitos” como los llaman en Sevilla, son un elemento inconfundible de las hermandades mas “mustias”, su escueta y sobria melodía invitan a la meditación, la sobriedad y a la seriedad. Música más digna para un vía crucis o una estación de penitencia que para la alegría que levanta la gloria, la que nos trae la Resurrección del Hijo del Hombre. Dicen que era porque el traslado se iba a realizar con el rezo del Vía LUCIS, que no es lo mismo que el Vía Crucis. El Vía Lucis nace en el verano de 1988, cuando el Padre Sabino Palumbieri, Profesor de Antropología en la Universidad Salesiana de Roma, propuso la creación de un nuevo conjunto de las estaciones, centrado en la Resurrección y los acontecimientos posteriores de la misma, a fin de hacer hincapié en lo positivo, la esperanza de la historia cristiana que, aunque no ausentes de las Estaciones de la Cruz, está oculto por su énfasis en el sufrimiento. La primera gran celebración pública de esta devoción fue en 1990, tras lo cual ganó un mayor valor. Ciertamente no se si este tipo de música podría encajar con este rezo que exalta los pasajes posteriores a la Resurrección, es decir no se si esta música sacra encajaría, pero así son las cofradías de Sevilla, quizá fue un recurso económico, las Glorias de Sevilla no se pueden comparar con el poderío de las penitenciales, en este sentido las Glorias de Sevilla son más terrenales.










Aun así la santa siciliana recorrió esplendorosa en su vuelta a San Román, se dio el pistoletazo de salida a unos meses donde ellos o ellas serán los protagonistas cofradieros en Andalucía, y si Dios lo ve oportuno volverán a ocupar su espacio en estas páginas. Por San José Obrero, otro año Antonio Santiago comenzó su maratón de glorias, mandando el paso del santo patriarca que estrenaba hermandad penitencial. Otra hermandad que se vestirá de nazareno y que naciera de la devoción letífica, así septiembre no verá al palio de la Virgen de los Dolores si no me equivoco, aguardará a las vísperas del año próximo y el coqueto paso de San José albergará la poderosa zancada de un Nazareno, el de Jesús de la Caridad que llenará de “Semana Santa” su barrio, al igual que lleva años llenándolo de gloria.

domingo, 6 de mayo de 2012

MIÉRCOLES SANTO... BAJO EL PALIO DE SEVILLA (y III).

Aunque estábamos a media tarde, para nosotros el Miércoles Santo alcazaba su fase final. Antes de la media noche querríamos estar de viaje hasta tierras jiennenses, por esa razón el Miércoles Santo nos sigue sabiendo a poco, porque indudablemente hay que estar hasta las horas de la madrugada para poder intentar saborearlo todo. Y la hermandad que nos venia de la calle Adriano era una de las que aun no la habíamos podido sentir desde cerca y al completo. Aunque la Magdalena se encontraba casi al cupo de su capacidad si pudimos encontrar hueco bien cerca del cortejo como verán en las fotografías. Larga hilera de nazarenos con un cirio de color curioso: azul, el mismo que llevaban los candelabros de su paso de misterio. No se si este color tendrá otro fondo de peso en la liturgia como puede ser el rojo, color que parece solo se puede usar por las hermandades que rinden especialmente culto a Dios Sacramentado o que tan solo el Baratillo lo tome por cualquier peculiaridad de su idiosincrasia o su historia, los colores simbolizan muchas cosas y todas ellas al final se pueden extender a todo lo que conlleva nuestra iglesia, por ejemplo, los pasos del Señor suele llevar flor roja, símbolo de la Sangre derramada por Cristo en la tierra por la Redención de la humanidad.










Y un tupido monte de flor roja servía de enorme cojín donde la Virgen de la Piedad acomodaba al Señor de la Misericordia. Hoy día de la madre, que mejor muestra para comenzar esta crónica, del inmenso amor de una madre con su hijo, siempre diferente a cualquier amor. Ella lo abraza, tras su muerte. Jesús es más hombre que Dios, eso pensaría todos los que lo vieron morir, todos menos Ella, la que sabía que su hijo era el Hijo de Dios desde aquel día con Gabriel. Los ejércitos celestiales no aparecieron, muchos se sentirían engañados, pero es que la batalla se estaba desarrollando en otro mundo… ya se lo dijo a Pilatos allá por Torreblanca o la Calzada; “mi Reino no es de este mundo”. Estudios recientes basados en la Sabana Santa de Turín y el Pañolón de mis amigos de Oviedo, indican que si el hombre de la Síndone era el mejor de todos los nacidos, este piadoso y fraternal misterio no se desarrolló. Que el reo estuvo casi una hora boca abajo mientras seguramente le desprendían el “patíbulum” de los brazos, con su cabeza envuelta por el Pañolón de Oviedo como símbolo de respeto ante su más que desfigurado rostro. Seguramente María no lo abrazó ni lo lloró bajo la cruz, la cual incluso se descomponía para descender al cadáver, en los evangelios nada dice sobre este episodio, pero el arte cristiano lo creó para realizar la máxima función de la imaginería y la escultura religiosa, mover al pueblo a la piedad y los valores que nos trajo aquel que se dibujaba dormido sobre el regazo de su Madre. Enorme conjunción artística para una de las tres piedades de la ciudad, la más joven de todas. Ortega Bru realizó su opera prima para la ciudad para completar la dulzura de la dolorosa de Fernández-Andes. Y venia cadenciosa, ganando metros poco a poco, alargando la zancada con los cambios de la música que le interpretaba la banda de Sol, un día más sin ondear al viento su popular llorón de plumas. “Siete Palabras” de Miraut fue la música con la que La Piedad emocionó a toda la plaza, todos vieron a su madre y el que no, debería hacérselo mirar… me acordé bajo el canasto dorado, maravillado del conjunto de algunos amigos a los que le insisto que ese es el modelo. La forma sobria y a la vez de barrio que le imprime el Baratillo a su paso de Cristo, aunque parezca más un paso de Virgen es sin duda una soberbia opción para aquellos que quieren felicidad bajo el cuerpo muerto y desplomado del Hijo de Dios… izquierdo por delante y paso atrás, como que no…
Y tras Él, siguiendo ese reguero del albero de la Maestranza, por fin podría ver a ese palio que solo conocía en su estado estático recibiendo a hermandades de trianeras maneras. Y con “Triana de Esperanza” llegó fina, sublime, poderosa… me encantó que ritmo más alegre y a la vez sobrio que traía la Virgen de la Caridad en su Soledad. Ángeles toreros se enfundaban la montera con arte y categoría para la Reina de ese oficio tan perseguido por un sector de la sociedad. Sin duda, abajo va una cuadrilla de toreros, una vez más el trabajo de los Palacios me hace ver que estos capataces son buenos, muy buenos. Levantá gorda ante la puerta de la Magdalena, que no hubiese desentonado nada si las hubiesen abierto, y por cosas de la meteorología hubiese devuelto el saludo que tantos años le viene rindiendo el que dormía ocasionalmente en su interior… el Soberano Poder de San Gonzalo. De auténtica delicia fue contemplar el magnifico compás que traía la otra Reina Baratillera, magnifico su paso, otros de los de “sentarse de culo” mientras seguía su camino con una nueva marcha rítmica, de las “alegres” que le da ese contrapunto de hermandad de barrio, una de las diferencias claras entre las otras dos hermandades de piedades de la ciudad.






Tocaba volver sobre nuestros pasos, sobre todo para ver que nos encontrábamos con un claro objetivo, ver antes de marchar al otro Soberano Poder de Sevilla, el del Prendimiento soñado por los tahoneros de Sevilla. Pero antes nos encontramos bulla, mucha bulla. Los aledaños a la carrera oficial estaban casi colapsados de personas deseosas de cofradías.




Por la calle Orfila venia la hermandad “castellana” de la ciudad, vamos lo digo por la advocación del Señor nada más. La hermandad del Cristo de Burgos traía su inconfundible caminar serio y de rancio abolengo por las calles de Sevilla. Aun no había pasado al que también se le podría llamar Santo Crucifijo de San Agustín ante la puerta de la capilla de San Andrés, es decir la Cruz de guía de los Panaderos aun ni había asomado y las tres o cuatro primeras calles del recorrido de la hermandad de la calle Orfila ya se encontraba casi colapsadas esperándola. Así que recibiendo las primeras penumbras de la noche nos apostamos en el tramo de la calle Amor de Dios comprendido entre la confluencia de San Miguel y Javier Lasso de la Vega. Casi apabullados esperábamos a la corporación de San Pedro y un nuevo crucificado para la tarde. Eran nuestras últimas horas en la ciudad y no podríamos esperar a más tarde para disfrutar de cofradías. Mirando al reloj se palpaba un año más los considerables retrasos mientras entre tanta multitud comenzó a hacerse el silencio por donde atravesó fugazmente el crucificado de Bautista Vázquez “El Viejo”, el mismo que modelase uno de los grandes símbolos de la ciudad, el Giraldillo. Que diferente tuvo que ser su caminar en los tiempos en que lo creó el artista salmantino y uno de los padres de la escuela sevillana de imaginería, cuando seguramente un cabello postizo ondeara al viento junto al movimiento del faldellín en la sevillana estampa de la noche de los tiempos. Pero Sevilla al final lo sevillanizaría para que se recortara tal como lo disfrutamos en estos últimos coletazos del Miércoles Santo. Silencioso y apresurado se marchó el Señor y casi de la misma forma nos llegó su Madre, más sevillana aun bajo su suntuoso paso de palio. Ejemplo de hermandad sobria con paso “Juanmanuelino”, para que vean muchos que la sobriedad no solo la da el palio de cajón. No pudimos disfrutar de los sublimes ecos de la banda de Tejera, solo de su monótona caja marcando el compás de los hombres de Antonio Santiago, para darle ese sabor antiguo y sobrio a la segunda Virgen de la Palma de la jornada, curioso que en el día se repita advocaciones por doquier.




No obstante, aun tocaba esperar a lo que seria el colofón del día y para algunos de nosotros de la Semana Santa sevillana, al misterio de los Panaderos. Y no lo hicimos nada mal. Javi nos comentó que había una tienda de bocatas de estudiantes justo al lado, donde los compramos, calentitos para hacer la espera más amena. Gran energía nos dio para recibir en aquel atolladero, un poco alejados al barco de la calle Orfila, al olivo de San Andrés. Barcazo impresionante y genuino, salido en su totalidad del taller de Lastrucci. Curiosas y diferentes las formas que trabajó Lastrucci con los canastos de los pasos y de lo que va arriba que decir… puro teatro. Dicen que exigió cambiar al antiguo titular al realizar las imágenes secundarias. Algunos se desgarran aun las vestiduras por aquella decisión, quitar un Cautivo atribuido a Ruíz Gijón seria hoy un sacrilegio. Pero en aquellos tiempos supongo que la mentalidad daría para aquella circunstancia, la verdad sea dicha todo está tan medido y conjuntado que solo el Soberano Poder de Lastrucci le da sentido mientras en la noche, entre las estrechuras de la zona pareciese producirse un fiel y fidedigno Prendimiento. El caminar de su cuadrilla es esperada por muchos, es la “trianera” del día y otros tantos esperábamos también los sones de las Cigarreras. El barco llegó cadencioso al compás de “Dulce Nombre de María” y nuevamente el paso fue fugaz, poco más que destacar, es lo que mandaba el reloj. Un año más no podría saborear a la Señora de Regla, la que armó el “taco” en Madrid, como decían en la radio, la que hizo que muchos participantes de las JMJ viajasen a Sevilla para rencontrarse con Ella, otro año será si así lo quiere. Había que salir de aquel atolladero, cruzando hasta el Duque y así emprender la búsqueda del coche por las calles de la Macarena. Pero la plaza que preside el inmortal Diego de Velázquez se llenaba de clasicismo y romanticismo para recibir la impresionante altura de las Siete Palabras. Otra escena para recordar en el día de la madre, Jesús nos la entrega para ser Madre de toda la humanidad. Bajo la mirada del sin igual pintor observamos el cadencioso caminar del misterio de San Vicente. Con los horarios que había poca zancada poderosa podríamos esperar, incluso el misterio de los Panaderos ya se encontraba cerca retenido, más no podría avanzar hasta que no pasara la cofradía de aires decimonónicos. Y sin duda destacaré ese aroma clásico que traía la música. Esencia se llama la banda porque dicen que querían recuperar la esencia del estilo… no comprendo tanta historia y polémica por escuchar bandas sin bajos y por ende sin más matices musicales. La verdad que la banda sonaba francamente bien, tampoco se puede pedir menos a un repertorio clásico, nunca será igual tocar “Cristo del Amor” que “El Refugio de una Madre” o “Y fue Azotado”, para el labio y para la maestría interpretativa.





Llegaron con la marcha “Siete Palabras” de Miraut, una vez más en la tarde, aquella fuerza y potencia retrotraía a la Semana Santa ¿antigua?, creo que no, más bien a un periodo de la misma. Ni la Policía Armada ni muchos menos los Bomberos de Málaga sonaron como Esencia ni la Centuria Macarena. Todo tiene su evolución y la actualidad seguramente sea el resultado de 100 años de andadura, lo que pasa que a mi aparecer cuando se comienza a peinar canas, el ser humano comenzamos a valorar lo que había en nuestra juventud como lo mejor y más acertado – el viejo dirá que Valderrama es lo más grande, mi padre Raphael, a mi generación los Héroes del Silencio y a los mas jóvenes la música electrónica…-. Uno que de vez en cuando lee viejas revistas, se da cuenta de ello cuando la opinión de entonces se desgarraba las vestiduras por las nuevas creaciones en aquel momento como pasa hoy en día. Marchas como “Pasión, Muerte y Resurrección” eran tildadas de impropias y que se alejaban de la “esencia” de la Semana Santa. Pues el nombre de la banda lo dice todo, la cual me gustó, calidad y buen hacer le sobra a raudales. Quizás es bueno que se desempolve algo pasado para enriquecer la Semana Santa, el tiempo lo dirá... para otros es solo un capricho de viejos rockeros…
Les dejo con su paso por Campana, es lo más cercano que he encontrado:



Con esta experiencia, escuchar por primera vez en la calle a “Esencia” marcando el caminar del misterio de las Siete Palabras emprendimos el camino en busca del coche atravesando la siempre bohemia Alameda de Hércules y su grupito de “genuinos” habitantes. Había que pasar antes por Luis Montoto para que Javi cogiese su equipaje, atravesando la Ronda para llegar y encontrarnos la hermandad de la Sed de vuelta. Yo en doble fila esperando, la policía mirándome mal y los demás viendo nuevamente el palio de Consolación por San Benito… así volvimos a Bailén, previo paso por Linares para dejar a Cris, triste por haberse perdido muchas cosas por culpa de la lluvia. Al llegar la esperanza crecía al ver el tiempo por internet, luego creo que ya sabrán lo que pasó. La idea era volver el Viernes Santo, pero la lluvia del medio día me hizo desistir aunque luego me arrepintiera, algo que hizo poner la vistas en el Sábado Santo, el día que tan solo Cris y yo volvimos y que si Dios quiere les contaré en la próxima ocasión.

Fotos: Óscar Ortega y un servidor.

viernes, 4 de mayo de 2012

ASÍ FUE SAN GONZALO...

Me llamó poderosamente – todo es poderoso ante el Soberano- esta fotografía de la hermandad de San Gonzalo en el traslado de vuelta del pasado Domingo de Resurrección. Como sabrán muchos y en definitiva mis lectores, esta hermandad tuvo la mala suerte o la “osadía” de echarle un pulso a la meteorología el pasado Lunes Santo, cayéndole la mundial y refugiando sus pasos en la iglesia de la Magdalena; el misterio y el palio en la capilla de la Estrella.
Dirían los más puristas, mustios o más refinados capillitas, que aquella circunstancia se daría por ser una hermandad de segundo nivel o para que no suene tan fuerte, de las que no están en el olimpo de las cofradías sevillanas, llámese Gran Poder, Macarena, Amargura, Amor, etc… esta afirmación me ha hecho recordar la historia y la vicisitudes de la hermandad del Barrio León. El año pasado, escuchando la radio, comentaba uno de los periodistas la sorprendente subida de esta hermandad en los últimos años. Decía que hace menos de veinte años la cofradía entera cogía entre el Altozano y la capilla de la Estrella… hoy el tramo de nazarenos del señor ocupa toda la calle San Jacinto, es decir unos 700m… lo que da un izquierdo por delante o eso piensa mucha gente. Desde que comenzó esta genuina forma de andar el misterio del Soberano Poder ante Caifás, empezó a acrecentar su fama en la ciudad, era una humilde hermandad de barrio fundada en la postguerra, que incluso tuvo que cambiar su Cristo en tres ocasiones e incluso perdió a su primitiva dolorosa. La talla de su paso no era la más sorprendente de la ciudad aunque la balconada que recreaba era completamente autentica y única en la ciudad… el paso se fue a León, llegó un barcazo de Bejarano y la escueta orfebrería de su palio fue sustituyéndose por rocallas de Juan Borrero, incluso se le bordó un palio nuevo y dicen que el proyecto de manto de bejarano es de quitar el hipo. Ortega Bru se saldría de globo ante la genialidad de su Cristo para Sevilla y la espectacular escena con Caifás, incluso renació de sus cenizas a la Salud.
Hoy los Lunes Santo son apoteósicos, arrastran incluso más gente que muchas de esas hermandades de primera categoría, nadie es capaz de llegar a la conclusión de este cambio, los que no la conocimos humilde nos sorprende esas historias, incluso en Linares Andrés o Eugenio nos decían que el primer modelo fue la Estrella y por los Garduños conocieron San Gonzalo. El pasado Domingo de Resurrección fue el día elegido para volver al Tardón, hasta hace cuatro días fecha señalada para vueltas apoteósicas con bandas. Pero ya el Lunes Santo decían que volverían sin bandas, que era una de las nuevas normas del vicario. Ayer leo otra nueva versión, es la hermandad la que quiso darle ese matiz al traslado, que fuese tan solo eso, lo que tuvo que ser era para el lunes, el resto ya sobraba. Si esto es así demuestra que San Gonzalo sigue creciendo para parecerse a esas hermandades que por nazarenos pareciesen de un mismo “escalafón”.
El Soberano caminó en silencio, casi como si fuese Santa Marta entre una multitud que asombra, ven como las bandas y los cambios son cosas secundarias. Él no caminó solo, al revés le costó caminar. Recogió a su Madre en San Jacinto, se despidió de la Estrella a la que apenas el lunes pudo mirar y como solo era un traslado, solos unos pocos privilegiados hermanos los acompañaron, sin túnica claro y dibujaron una estampa del pasado ante un refulgente presente… así era San Gonzalo hace poco poquito.