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martes, 2 de julio de 2013

MIERCOLES SANTO SEVILLA (I).

DEL HOLOCAUSTO A LA GLORIA...


Pues con las cosas, que estamos ya en el mes del pleno verano, donde pronto los “Carmenes” marcarán el pulso procesional de los tiempos litúrgicos y aun me quedan unas cuantas historias que recordar de lo que fue mi pasada Semana Santa. Y curiosamente voy a tener que contarles en el mes carmelita, la jornada del Miércoles Santo, donde este año, después de unos cuantos sustos, vino a inaugurarlo la dolorosa del Carmen que ha llenado Sevilla en los últimos años de un ligero sabor a mar cuando su palio azul se hace barca bendita para sumergirla en ese mar de devoción, de arte y categoría que es la Semana Santa sevillana.
Pero la jornada comenzó bien temprano, creo recordar que sin mucho miedo a posibles lluvias aunque el medio día creo que si estaba marcado por una inestabilidad que podría un día más poner la gloria de la Semana Santa en peligro. Pero en el último ensayo de costaleros en Linares, antes de la Semana Santa, el compañero Josito, al ayudarme a ponerme la ropa me aconsejó que el morcillo de mi costal necesitaba ya un recambio, sobre todo por su flacidez. Esta decisión, quizás tomada algo tarde hizo que me dispusiese a llegarme hasta cualquier local de temática cofradiera de la ciudad, que abundan en la misma, a adquirir uno nuevo, basándome en las características que me había aconsejado este loco del costal y amigo linarense. Por ello pensé en el famoso establecimiento  “Primer  Tramo Cofrade” con bastante fama en sus ropas –de hecho ahí adquirí mi primer costal- aunque la verdad tampoco tenía otro más a mano que conociese. Por ello me encaminé hasta Javier Lasso de la Vega con Óscar, con la promesa a Cris de que tardaríamos poco…
La verdad es que con iglesias abiertas, con la tranquilidad de estar en el centro, quien no hacia una paradita en San Gregorio para paladear el decimonónico sabor del Santo Entierro, donde nos sorprendíamos de ver a un hombre que se paró, en una actitud muy devota ante “La Canina”… le rezaría a la cruz digo yo… la esencia de la Semana Santa de finales de XIX triunfaba, el neogótico, Astorga, el paso alegórico por antonomasia de Sevilla y la sublime talla recostada del Hijo de Dios, era sin duda el Amor dormido en su sepulcro de rico según Sevilla… y salimos y el patio de San Antonio Abad abierto como es costumbre, para aquellos que buscan la  veneración a San Judas Tadeo, el Judas que si venera Sevilla, aunque al Iscariote también se le tenga aprecio, sin él ya saben, no habría Semana Santa… al mismo le dejé una velita, como las cientos que iluminan este singular patio que da acceso a la que mejor no les digo lo de siempre, “hermandad más antigua de Sevilla” porque ahí me vendrían los más estudiosos a decirme que es una gran mentira, y ya paso de polémicas… pero lo cierto, que había que volver a encontrarnos con Jesús Nazareno, con su singular paso, con su cruz al revés y a la Inmaculada pasionista junto a San Juan sobre el que siempre le suelo referir a mi padre, en las retransmisiones de la Madrugá sevillana, que es un “apoteosis de paso que se pasea por Sevilla”, las palabras de Dubé de Luque, en los noventa aún colean por mi casa cuando se pasea media catedral de Venecia, por la calles de la Madrugá santa… y me hizo soñar que como será, algún día, Ellos lo quieran, que la tendré que disfrutar y sentir por los poros de mi alma… poco tiempo después Cris nos anunciaría que él se quedaría y que se sorprendería con el Silencio por antonomasia por las calles de Sevilla.






















Llegamos al Duque, y desayunamos, creo que fue el único desayuno en tres días en la capital hispalense. Trago rápido al zumo, que se pierden la vitaminas, como me espetó Óscar y es que disfruta que cuente estos detalles… y llegamos al Primer Tramo, charlando con la señora que lo regenta y me fui con el morcillo nuevo, mucho más duro, un pelín más ancho, pero con la media tristeza que me lo quise llevar con un nombre bordado y no quedan con la palabra PRENDIMIENTO, obviamente ideados para los costaleros del misterio de los Panaderos pero que en Linares también podría valer, incluso esta cuaresma, uno de los contraguías de la Virgen de Regla, Luís Miguel Sánchez Fajardo, tuvo el honor de levantar la parihuela de ensayo del Soberano de Linares y nos recordó que el también era del Prendimiento, al fin y al cabo, el mismo son… curiosidad para la posteridad… pero como dije, no había y me tenía que llevar uno de los que hubiera, y de los que necesitaba solo eran los bordados, así que mejor que llevar sobre la séptima vertebra a una de mis locuras… AMARGURA.
Salíamos y ya se nos estaban haciendo largos, los diez minutos que íbamos a tardar, pero las piernas nos llevaban solas hasta una de las protagonistas que ansiábamos contemplar en la tarde, allá por San Martín de Tours un año más la mole de la Lanzada levantaba el asombro de todos aquellos que buscaban al Dios de la hermandad imperial de Sevilla. Y como uno es creyente y confía en Dios y en sus súbditos, y sabe que si le pides con devoción te puede conceder aquello que le pidas… una fotito a la Esperanza Divina Enfermera, que este año Félix no se pudo plantar ante ella a pedirle buen porvenir en el gremio, pero si le podíamos enviar un trocito de la Virgen “enfermera” a través de whatsapp a su novia, a Toñi, para que ella también confíe en que Ellos existen y Ellos son los que mejor les pueden guiar en la vida… seguramente fue Ella quien quiso viajar a través de la tecnología telefónica para llenaros seguramente la mañana de algo de Esperanza, y nosotros solo fuimos meros instrumentos…















Las calles Quevedo y Cervantes emergían en la plaza mientras a Óscar le retrotraían a su vida cotidiana en Madrid, y por ellas buscábamos nuevamente el hotel para “despedirnos” de Sevilla, yo hasta el Sábado Santo y Óscar hasta cuando Dios lo disponga nuevamente. Salimos del hotel –gratísima experiencia, ojala vuelva muchos años más- en busca del parking del Duque  o más bien de la Concordia con las maletas para ir nuevamente en busca de la Esperanza… aquella que este año por marzo cumplía diecinueve años… pero el cielo un día más  comenzaba a asustar y allá por donde se abre el Miércoles Santo las cosas no estaban muy claras, en Nervión aún no había noticias claras… el temor a que el Miércoles se convirtiera en un día como el martes nos ponía nerviosos, y es que hoy con las calores me sigue amargando pensar en las ultimas Semana Santas… encima en el Parking, en un despiste, me subí aparatosamente a lo alto de un bordillo que podría haber deparado un reventón del neumático y tener que viajar de vuelta con una rueda de repuesto. Incluso me encontré que una luz delantera estaba fundida y tendría que volver en la noche “tuerto”. Ciertamente me puse muy nervioso pero al final no fue nada, pero no sé, el susto que me entró me costó quitármelo, cuando por la avenida de Torneo en busca, un Miércoles Santo más de la alcoba de la Virgen María en Sevilla, “El Llamador” nos indicaba que íbamos a vivir un nuevo Miércoles Santo en Sevilla, nunca antes vivido… el Dios de la Sed y su Madre de los ojos color “cielo Andalucía”, el que ansiamos los cofrades desde hace tres años, decían hasta el año que viene… este año el palio de Charo Bernardino no levantaría la algarabía de Sevilla soñando con un Miércoles Santo de lo más normal… completo.
El percance en el parking, la Sed no salía, cambio de planes, nueva experiencia, temor a que se repitiera el Martes Santo… ciertamente me indispusieron, me pusieron de muy mala leche, con lo que me costó este año poder volver a la Semana Santa de Sevilla, todo parecía que se iba a esfumar… atravesando la Resolana, al vislumbrar el arco de la gloria según Sevilla, llegué a tentar a Dios… bueno a su Madre y frustrado exclamé: “ay Macarena, seguro que ya ni me guardas aparcamiento…” dudé de Ella, dudaba de los designios de allí arriba, quien no duda cada día de Ella… pero busqué aparcamiento en una basílica hasta las trancas, buscando el corazón del barrio de los macarenos, como siempre por las puertas de San Gil y… el mejor aparcamiento de la zona estaba esperándome… Óscar se reía, me decía: “pero que suerte tienes siempre…” pero a mí se me frunció el gesto, sabía que eso venia porque la vecina de verde se marchaba riéndose, la vecina que dicen está entre el llanto y la sonrisa. Los agobios me los quito Ella de un plumazo, me solucionaba el aparcamiento para todo el día bien cerquita de su casa, y tan solo quedaba entrar en el reino de los cielos, porque la Virgen es la misma en cada iglesia, en cada pueblo, pero un pajarito me contó que en la pradera de los atardeceres eternos, en donde se vive de verdad, hay un especie como de casa de campo que se asemeja mucho a lo que cada viandante ve cuando pasa ante la Basílica de la Macarena, y que en esa casa es donde vive la nacida sin mancha y que Garduño la peina para siempre casi como si estuviera en casa, ya que dicen que su alcoba está entre el camarín y el palio de la Macarena… entré algo triste, sintiéndome mal, lo reconozco y no me avergüenzo de contarlo, como si le hubiese faltado a mi madre o a un ser querido, me costó levantar la vista y contemplarla como siempre; radiante, bella, tan real y tan de otro mundo, pero allí estaba la Esperanza y casi me daba un tirón de orejas por ser a veces como soy… como siempre, la basílica llena de aquellos que la buscan, por cualquier motivo, desde el turístico, el curioso hasta el que la tiene como una vecina más… casi como su segunda madre.















Que sería del barco donde sorprende su hijo de la Sentencia, si no estuviese allí, hablaríamos de un San Gonzalo, un San Benito… seguramente mucho más, pero es que Dios lo tiene tan complicado en esta casa, donde su Madre se convierte en esa Diosa revestida de sol, coronada de estrellas y la luna a sus pies del Apocalipsis que siempre está “El Sentencia” en un segundo plano, aunque el mismo haya tenido que montarse una legión fiel y casi romana de seguidores macarenos. Que tendrás Macarena, que en el bar de Sergio siempre te busco en esa estampa que daban en las mesas petitorias –para caridad, esto no es comercio en la casa de Dios-, la misma que te pasó Óscar por tu remozado manto de tisú. Curioso, hoy estaba leyendo sobre una hermandad andaluza donde se decía que el manto de su virgen está considerado el mejor de su género… quien escribirá esos rankings, porque está claro que por la Macarena y Sevilla no se ha pasado… obviamente Óscar se llevó la reprimenda del guardia de seguridad, pero es que una devoción tan enorme, como no llevarte aunque sea un poquito de su suave roce, si desde abajo se presentía su aliento, mientras las mariquillas nos hacían ver que algún día, alguien descubrirá que la Esperanza Macarena respira… que tendrás Macarena me preguntaba a salir, encendiéndote esa luz para que tu ilumines a los míos, que tendrás que muchos que no pueden evitarlo, salían como te cantó horas después un saetero, que tendrás que todo el que te mira tiene que romper a llorar…
Sin La Sed, buscamos el centro, sin tener aún muy claro como acabaría el Miércoles Santo, con nubarrones y sol, y buscamos por última vez en la Semana Santa el bodegón allá por la plaza del Museo… allí que me perdone la Macarena, la esperanza se tambaleaba, yo que quería este año verla como Dios manda, la cofradía, o mejor dicho, la primera cofradía torera de la jornada dejaba igualmente a Sevilla y a su populoso en el recuerdo, barrio de San Bernardo, huérfano de la Salud crucificada y del Refugio de su Madre… incluso creo recordar que el cielo les daba la razón a las dos primeras hermandades en echarse en estación de penitencia , cuando comenzó a llover con la intensidad digna en Sevilla para suspender una estación de penitencia, y haciendo tambalearse a esa regla que siguen las cofradías, en la que cuando se echa una a la calle, todas le siguen detrás…
Es curioso que yo censure a aquellos capillitas, cofrades, semana santeros que cuando van sobre todo a Sevilla, se desvíen en otros entretenimientos que no sea la Semana Santa. Creo que eso además de ser un “espectáculo”  es una escuela inagotable de sabiduría donde cada oportunidad debe de ser aprovechada al máximo, cualquier detalle por insignificante que parezca, es una lección magistral… siempre decía que como alguien pude perderse el ver a una hermandad por darse unas vueltas por el Corte Inglés, ciertamente como lean estos los dirigentes de esta multinacional, son capaces de denunciarme, pero llovía sobre Sevilla, casi a la hora en que debería salir la Estrella de los mares de la calle Feria estaba próxima… había que entretenerse en algo, y desde el Duque, los artículos cofradieros del Corte Ingles llamaban mi atención… y hasta allí que fuimos a echar el rato, ya ven como no se puede hablar muy alto, estaba en el Corte Inglés en Semana Santa.
Allí dentro nos encontramos un personaje peculiar de la Semana Santa sevillana, curioso personaje para muchos que aún no conocen todas las esencias de las cofradías sevillanas. Nos encontramos a un encendedor de cera de los pasos, pero uno de los especiales, los pertenecientes a las sagas de encendedores, porque si, en Sevilla también hay familias o grupos de personas que obran como profesionales pero sin cobrar –que yo sepa-, y salen cada jornada encargados del encendido de la cera de los pasos. Aunque no conozco su nombre, si sé que pertenece a la saga de la familia Santizo, la cual, su patriarca llegó a ser hermano mayor de la hermandad de Torreblanca. Sin conocerlo entablamos conversación con él ya que llevamos unos cuantos Domingos de Ramos caminado junto a él, tras el misterio del Señor de las Penas de Triana, y se sorprendía de que gente de Jaén –Cris espetó que él era de Linares- también lo conociese, por cosas así Sevilla, le pese a quien le pese es… bueno que os lo explique Antonio García Barbeito en su pregón: “Yo no digo que ella tenga lo que ninguna otra tiene. Digo que si alguna viene a compararse, que venga...”
La tarde pintaba mal, pero no quedaba otra que continuar, y un día más esperar, y la tarde sería de esperas… había que subir nuevamente hasta los dominios de la Madre de Dios en Sevilla, hasta la calle que hasta que Ella no la pisa, parece que no ha llegado la Semana Santa a su asfalto, a sus paredes… la calle Feria. Pocas horas antes, cansados, veíamos como Ómnium Sanctórum no nos esperaba para contemplar su catequesis plástica del martes, viendo desde la puerta de un bar como la selección española le daba al resto de España, al otro resto una noche de martes más… y no queríamos lo mismo, pero lo temíamos, pero hasta allí plantaríamos nuestra primera espera de esperanza, de un nuevo Miércoles Santo,  al final, Dios nos plantaba un nuevo Miércoles Santo donde he empezado todos, en los dominios donde Dios seria negado, a un nuevo compás, a un nuevo trinar de platillos y cajas de esencia sevillana y esa salve marinera volvería a retrotraer en nuestros oídos ese rumor de mar en oleaje cuando las Vírgenes del Carmen se apoderen de los mares de esta nuestra querida y difícil España…
Oscar estaría súper  acertado con la cámara, cuando con apenas dos fotografías pueden contemplar cómo se puede pasar del holocausto a la mismísima gloria… ven como llovía cuando llegamos, que llegamos tan solo por llegar… y el cielo comenzó a abrirse y el Carmen Doloroso nos eternizaba la espera sobre esa pared donde llevo dos noviembres viendo la gloria de María para Todos los Santos, la esperanza dio su fruto y porque Ella siempre lo quiere nos quiso despedir con la gloria, se hacía un día más la Semana Santa de Sevilla, el Carmen Doloroso se erigía en nueva “valiente” para gloria de las cofradías sevillanas y eso es que Dios tendría ganas de que recapacitáramos contemplándolo, como mira con amor y sosiego a aquel que le había jurado la misma vida horas antes y lo iba negando, hasta tres veces, dándonos una lección de vida y amor para caminar en este valle de lágrimas… las que derramó San Pedro hace apenas tres días desde la torre que corona un Giraldillo…



CONTINUARÁ…

Fotos: Óscar Ortega Padilla.

lunes, 1 de julio de 2013

MI "BAUTIZO" EN MÁLAGA... ENTRE LA PASIÓN Y LA ESPERANZA (I).

Era aun de noche, las seis de la mañana del sábado 22 de junio cuando recogía al amigo Antonio Pradas y posteriormente a Pedro Guerrero, grandes amigos ellos por cosas como las que nos ocupan; las cofradías, por ello os invito y os ruego que liméis la asperezas desagradables que vivisteis el pasado sábado, buscar el perdón y aceptarlo, que así lo querrá ese que en lo alto de los pasos os eriza el vello al igual que a mí, porque los errores siempre tienen solución. Por ello me dispongo a contar esta crónica para todo aquel que me visita y sobre todo para haceros recordar la gloria que supone esta nuestra gran pasión, porque gracias a la amistad pudimos vivir un grandísimo fin de semana con aromas de incienso y espeto… y cuantos nos dirán que viajar a Málaga en verano, casi solo entra en la lógica de ir a disfrutar de los días de playa, pero no, nuestra primera gran intención era descubrir como la ciudad malacitana siente la Gracia de Dios y como sus mares se extienden con aires de Esperanza… aunque el domingo nos hincháramos de arena, agua heladísima y rico pescadito en El Algarrobo.
Cuantas veces he pensado en realizar el viaje que acometimos, cuando cada año bajaba de vacaciones hasta sus costas y al final me volvía sin haber dedicado uno de los días a visitar los titulares que mueven la fe por las calles de Málaga. Que mejor que hacerlo con dos grandísimos capillitas y así también conocer en primera persona el fenómeno cofradiero malagueño. Así que por ello salimos temprano, para poder aprovechar al máximo la jornada y poder contemplar el máximo de templos y capillas de las cofradías malagueñas. Por ello, entorno a las nueve y media de la mañana, dejándonos el estadio de la Rosaleda atrás aparcamos junto al estadio del equipo blanquiazul, en los dominios de los “boquerones” para comenzar a trazar un serpenteante camino en busca de los primeros templos. El primero de ellos me comenzó a sorprender, por su tamaño y humildad, dándome el primer chispazo que me indicaba que la grandiosidad de Málaga comenzaba cuando sus hermandades se hacen cofradía y que en cierto modo, iría a lo largo del día comprobando que quizás en las iglesias sus hermandades era más “terrenales”, si nos referimos a la eterna comparación de la que se considera en Andalucía como su gran “rival”; Sevilla. Era la capilla de la Piedad del Molinillo, pequeñísima que se levanta junto a una enorme casa de hermandad, la cual se encontraba huérfana de su impresionante imagen titular ya que la misma se encontraba en una exposición que visitaríamos ya en la tarde. Un fotografía de la obra salida de la mano de Palma Burgos, recibía los rezos de las vecinas del barrio, donde se palpaba que el católico puede también rezar sin la representación plástica, pero que lo cierto es que una imagen no la veo yo fuera de su entorno devocional para exponerla como una simple obra de arte, la imaginería religiosa no nació para eso, por mucho que la exposición se realizase en la iglesia de San Julián…

Preparando el viaje pude comprobar que en Málaga había unas cuantas iglesias que atesoraba un alto número de cofradías, tanto de penitencia como de gloria, algo que por otro lado nos vendría fenomenal para así conseguir contemplar el mayor número, algo que al final del día ascendería a 29 cofradías… paliza hubo para ello, pero continuemos. La siguiente parada con mejor éxito seria la iglesia de San Felipe Neri… bellísima iglesia de un barroco muy típico en Málaga que guardaba en su interior desde hermandades tan jóvenes como la Santa Cruz o la de Salutación, con toda su imaginería salida del sevillano Dubé de Luque hasta la atalaya de las cofradías malacitanas, la que si no me equivoco es su cofradía, perdón archicofradía más antigua de la ciudad, La Sangre, donde una nueva genialidad de Palma Burgos era acompañada de la dolorosa del manto malva por excelencia en la ciudad, la Virgen de Consolación y Lágrimas -imagen muy “duartizada”-, advocación que hacia resonar en mi alma los ecos de Alberto Escámez, para eso estábamos en la cuna de las cornetas y tambores, teniendo esta hermandad dedicadas dos de la partituras más inmortales del viejo músico de Linares, junto a ellos una de las pocas muestras artísticas de Amadeo Ruíz Olmos en la ciudad, con la imagen de San Juan. Frente a Ellos, se encontraba la dolorosa que con su singular y sobrecogedora estación de penitencia, quizás sea lo que más haya impactado a mi buen amigo, amante del estilo malagueño, Alejandro Antonio López Godoy; la dolorosa de Servitas…
Atravesando los callejones de la vieja Málaga, llegamos ante las puertas de la capilla-casa de hermandad de una de mis hermandades preferidas de Málaga, no lo sé la verdad, el porqué de esta circunstancia, si será por la advocación de su dolorosa o la curiosa iconografía de su paso de misterio, el cruce al torrente del Cedrón pero la hermandad de la Paloma se encontraba cerrada a cal y canto durante todo el día, porque volví a lo largo del día hasta en dos ocasiones más… de ahí al Oratorio de la hermandad de la Penas buscando al portento de Francisco Buiza, pero igualmente cerrada, casi escondida entre callejones que como la Paloma, la buscaríamos más veces con idéntico resultado decepcionante. Tras comenzar a fallarme el GPS cerebral, y con la ayuda de los malagueños llegamos hasta la iglesia de los Santos Mártires, pasando también ante la sede, cerrada a cal y canto de la hermandad de Viñeros, todo ello por el entorno de la calle cofradiera por antonomasia de la ciudad, calle Carretería. Sin duda este día no se me olvidará por ser la primera vez pisando todos estos lugares emblemáticos que desde la niñez tenia deseos de conocer. De hecho mis primeras revistas cofradieras me las dejó mi buen amigo Alfonso Piñero y trataban sobre Málaga… incluso recuerdo leer en ellas –La Saeta- artículos referentes a lo que en este día se conmemoraba, la Coronación Canónica de la Esperanza… quien me lo iba a decir entonces.









Por los Mártires si parecían que quería recibirnos, había misa, pero que al estar ya finalizando nos pudo brindar la oportunidad de detenernos también en las cuantiosas cofradías que atesoran. En el altar mayor, juntos a los Santos Patronos San Ciriaco y Santa Paula nos recibía el polémico Resucitado malagueño, polémico por el estilo de sus trazas, obra contemporánea de José Capuz que levanta la admiración de unos y el rechazo de otros, aquellos de espíritu más neobarroco… en una capilla, Pradas disfrutaba de los grafismos de su idolatrado imaginero Luís Álvarez Duarte, el cual recientemente ha remodelado sus mismos trabajos para la hermandad de la Santa Cena, en la imagen del Señor y la Virgen de la Paz y junto a ellos la imagen de la Virgen de Araceli, patrona de Lucena (Córdoba), perteneciente a su hermandad filial obviamente de Málaga.
Sin duda que los Mártires fue una de las iglesias más espectaculares y por ello sus capillas serian de las de mayor valor estético que pudimos contemplar, iglesia para detenerse las horas contemplando todo su arte, y rezando claro. El Cristo al que se negó maniatar su autor, Juan Vargas Cortés, tras finalizar la imagen, la del Señor de la Columna de la hermandad de los Gitanos nos sobrecogía con los grafismos que después le insuflaría Francisco Buiza, autor a su vez de la Madre gitana de los malagueños, la Virgen de la O, una autentica madre gitana y castiza para esta popular hermandad malagueña. En otra capilla, con igual suntuosidad, la hermandad del Huerto con su peculiar Cristo y su peculiar peinado de la peluca de tirabuzones que retrotraía a las Semanas Santas de otras épocas mientras las trazas de su retablo aún esperan las benditas láminas de pan de oro. Decían mis acompañantes que las glorias eran netamente sevillanas, en su estética sin duda, aunque perdonen que no conozca mucho el mundo letífico malagueño, las mismas eran la de la Virgen de los Remedios, una que rendía culto a una copia de la patrona de Granada, la Virgen de las Angustias, los titulares de la iglesia en el camarín mayor y una dolorosa de una antigua esclavitud, sin olvidarme de la dolorosa de la Misericordia Reina de los Mártires, obra del sevillano Salvador Madroñal Valle para una asociación parroquial que le rinde culto en el emblemático templo malacitano. En una escueta capilla, luego me explicarían el porqué de tal extrema humildad, la grandiosa cofradía del Santo Sepulcro donde “la Soledad que nació para Hiniesta” me recordó una de mis primigenias entradas. Para lo último quería dejarme la capilla de uno de los Cristos que sin duda me levantó el pellizco en el alma, ciertamente Él era uno de mis grandes objetivos en mi visita a Málaga cuando espero que nadie se confunda, me encontré a mi Soberano Poder de San Gonzalo cargando con la cruz a cuestas… contemplando a Nuestro Padre Jesús de la Pasión de Málaga. Y es que ya lo sabrán, el arte del que lo sacó de la madera, don Luís Ortega Bru me traspasa las fibras del sentimiento, es sin duda para mí el imaginero más grande de su época y quizás el último gran genio de la lista de oro de la imaginería de todos los tiempos. Por ello, lo he querido poner recibiendo las visitas durante estos primeros días de julio cuando el directo le ganó aún más, muchísimo más, la partida a la fotografía o a las imágenes de video. Quise que Pradas me inmortalizara ante Él porque me enamoró y me dejó absorto mirándolo a través de la verja de la capilla, estando escoltado por la también bellísima Virgen del Amor Doloroso.. qué me gustó las diferentes imágenes marianas antiguas encorsetadas en el llamado “estilo malagueño”, y la recientísima imagen de San Juan, que realizó el malagueño Raúl Trillo, adaptándose bastantemente al estilo del inmortal maestro de San Roque, aunque siempre de lejos… Es sin duda esta una de las hermandades más elegantes y sobrias del procesionismo malagueño, atesorando un estilo, yo que respeto –y también disfruto- pero prefiero otro modelo, que más me apasionan de las cofradías malagueñas, un estilo muy influenciado como no podría ser de otra forma, por Sevilla, donde en muchas ocasiones, durante todo el día pude contemplar como la magnificencia que trajo Sevilla a Málaga se mezclaba en muchas ocasiones con idiosincrasias propias con gran estabilidad y elegancia. Por cierto, luego en la noche me llevaría una gran sorpresa en la mismísima calle Larios, muy unida a Ortega Bru y a la hermandad de San Gonzalo de Sevilla…
Sevillania en la puerta de los Mártires, donde en los azulejos despedía al que ya considero como uno de mis Cristos… Pasión de Málaga, para buscar los barrios. Parafraseando a Carlos Herrera, en Málaga igualmente, un respeto que vienen en los barrios. Así buscamos cruzar nuevamente un puente, que gracia tendrá eso de cruzar un puente para las cosas de las cofradías… pero buscábamos el humilde, aun estando en pleno centro, barrio de la Trinidad, allá donde vive el que llaman el Dios de la ciudad… antes en Carretería quedamos con dos hermanos, medio bailenenses ellos, afincados en la capital de la Costa del Sol, donde también disfrutan de la religiosidad popular ya que se sienten atraídos por este fenómeno, los hermanos Fran y Alberto Abolafia, los cuales hace unos años me pidieron colaboración en el blog para su asociación rociera de Torremolinos.




Desde estas líneas les envío mis más profundo agradecimiento por la bendita paliza que nos dieron, ejerciendo de cicerones, llevándonos hasta tantos templos, que sin dudan se me escapaban de mi mano, gracias a ellos casi acabé andando por el centro de Málaga casi como por mi casa. Así nos llevaron hasta el otro lado del rio, el Guadalmedina, para llegar hasta el templo, creo que de trazas neogóticas donde también viven tres hermandades. Pradas se extasiaba nuevamente con Duarte y su Virgen de la Salud y el grandioso crucificado de la Esperanza en su Gran Amor, sobre sencillas capillas. En otra nos encontrábamos una nueva fotografía junto al Cristo titular del Santo Traslado, el cual nos evocó en la conversación las singularidades de su nuevo conjunto escultórico, tristemente la Soledad de San Pablo está en restauración. Pero allí estaba uno de mis grandes objetivos y por ende de cualquier capillita que visita Málaga, sin duda por su fama, que trasciende más allá de las fronteras malacitanas, el Señor de la túnica blanca, Ntro. Padre Jesús Cautivo, el cual también se encontraba huérfano de la compañía de su Madre Santísima de la Trinidad como les indiqué también hacen pocas fechas, se encuentra en restauración. Sin duda por la cantidad de flores y de devotos ante la capilla se palpó que esta imagen no era una más, Él me sobrecogió, me gustó el directo ya que no han sido pocos que siempre me han comunicado, que en el cara a cara decepcionaba… sin duda la magnificencia de los tronos les restará este encanto, pero lo que si me sorprendió es que una imagen de tal calado se encuentre en un lugar tan recóndito, escondido y sencillo, sin duda el Cautivo pide a gritos un templo para Él solo, el que sin duda se convertiría en basílica menor en nada de tiempo.
Desde la famosa explanada donde se cantaba la misa del alba buscamos la gran avenida que nos llevaba hasta otra recoleta y casi rural capillita donde recibían culto, eso sí junto a una enorme casa hermandad, a otras de las grandes esencias de la Semana Santa malagueña. Una capillita donde rezumaba a malagueñensismo, como puede ser Palma Burgos, su primer Cristo y su obra póstuma, así lo quiso Dios cuando lo guio para gubiar al Cristo de los Milagros y décadas después al Cristo del Santo Suplicio, así lo dejó dicho Paco Palma, “empecé y terminé con Zamarrilla”… la rosa roja casi se me prendió al corazón, mucho deseo de contemplar a la bellísima y coqueta dolorosa de la Amargura con esa rosa del bandolero zamarrilla prendida en su corazón, la que volvió roja tras esconder bajo su manto al bandolero que huía de sus perseguidores y que el mismo prendió con su puñal en el pecho de la Virgen, rosa blanca que se volvió milagrosamente roja como símbolo de perdón… sin duda me seguían impactando las capillas de muchas hermandades malagueñas…
Ahora tocaba visitar a la gran protagonista de la jornada, la Virgen de la Esperanza Coronada, veinticinco años de ello se cumplían y mi primera vez ante la magnificencia real de un trono malagueño…


CONTINUARÁ…