Buscar este blog

martes, 17 de septiembre de 2013

"CAVALLERÍA FRANCISCANA" POR SAN BUENAVENTURA...

Fue en aquellos años de mi niñez y mi más incipiente juventud, en esas Semanas Santas que les vengo mostrando a quienes quiera ver cómo fueron mis inicios, cuando conocí la música que marca el compás a la tan especial dolorosa que protagoniza el video que les adjunto. En este momento lo estoy escuchando solamente, no puedo escribir y ver el video en youtube claro está y mi memoria viaja como les digo a mis ilusionantes Semanas Santas de mi pueblo, cuando aún pensaba que cada “gloria” local era insuperable, como piensan hoy muchos, desde jóvenes a los más viejos, y de los que sigo pensando que mala suerte no sentir esta Effetá tan bendita.
Era subiendo la calle Silera, el Santo Entierro bailenense era el paso, cuando escuché aquella melodía que me embriagó y me llevó al éxtasis melancólico de la Pasión y sobre todo, de la Muerte, aunque dulce, del más bendito de los nacidos. Poco después supongo que investigaría cuál sería su nombre y algo de su historia, en los videos que les mostraré aun faltaría mucho para que la banda de Bailén la interpretase tras los tronos bailenenses. Conocería que su nombre era “Soledad Franciscana” y que su autor era la “estrella” de las marchas para banda de música, por aquí ese término de “de palio” aún no se destilaba y aun ni se ha terminado por asumir. Como decía, su autor era el onubense Abel Moreno, el cual dirigiendo a la banda de Soria 9 se alzaría sin ninguna duda como el compositor con más pellizco de finales de los ochenta de la pasada centuria, siendo el que acapararía todas las portadas en la década de los noventa, la década en la que me hice un “jartible” de las cofradías, porque aquella época sería en la que disfrutaría de mi condición localista y la pasada, la primera del siglo XXI, la que Sevilla y sus variantes ocuparían y terminarían por asentarse en mi corazón a la espera algún día de que mi localismo se afilie a esas “variantes”, como porque ejemplo hizo la última ciudad que me llevó a la Effetá… Córdoba, el pasado sábado, donde se alzó como la ciudad magna de las cofradías en el mundo.
Poco después conocería quien era esa Soledad Franciscana, una dolorosa bellísima, de mirada al cielo que procesionaba de una manera muy extraña, o dejémoslo en diferente a comparación de cómo lo hacen la gran mayoría de la dolorosas sevillanas, es decir, bajo palio. Un paso barnizado o color caoba como dicen en la vieja Híspalis, salpicado de plateada orfebrería y suntuosos candelabros  dibujaban lo que es un paso de cristo más común, en todo caso, el de una Piedad, pero no, aquí solo estaba Ella, la Madre de Dios tan sola que pareciese que tras el sagrado entierro de su Soberano Hijo, volvió al Gólgota para meditar su angustia al pie del madero que comenzaba a erigirse como el símbolo que los siglos grabarían a fuego en tantos corazones de aquellos que siguieron las enseñanzas, de aquel al que trajo al mundo en un humilde pesebre en la tierra de su marido José…
Seguramente esta escenografía tan peculiar, creo que implantada por su más similar “vecina” en estilo, la Soledad de San Lorenzo –y archicopiada en toda Andalucía, incluso en Málaga- tenga algo de alegoría, como la aceptación de los designios de Dios, de una Madre entregada a la causa de la Redención, la cual había triunfado sobre el santo árbol de la cruz, donde aún pende el sudario que descolgó a Dios hecho un simple cadáver. La Virgen de la Soledad de San Buenaventura, “apellido” que le da su sede franciscana, la talla de Gabriel de Astorga, el mayor discípulo del imaginero de la belleza mariana, Juan de Astorga –su padre-, es la protagonista de esta entrada en Campana, donde cada año, quizás desde el año 1987 en que fue compuesta, me enamora con su marcha.
Luego conocí decepcionado, porque es lo que trae el aprendizaje de este mundo, que muchas de las genialidades del músico militar onubense era en muchos casos auténticos plagios, si es que se le puede llamar así reinstrumentar y modificar otro tipo de música para crear sus marchas. La parte que me emocionó aquel Viernes Santo en la Silera, el trio, pertenecía a una ópera de Pietro Mascagni titulada como “Cavallería Rusticana” que adaptada a una melodía y una sonoridad inconfundible de su estilo calzaba a la perfección dentro del modelo de marcha fúnebre que extendió en sus más productivos años. Por curiosidad, dicen que Abel Moreno Pertenecía a esta hermandad, por lo que la actuación de su banda del Soria 9 le costaba a la hermandad el simbólico precio de una peseta.
Como pasa el tiempo, desde el Viernes Santo de 2010 llevo si contemplar esta singular cofradía en la tarde del Viernes Santo, cuando me aposté en su estrecha calle Carlos Cañal y las saetas luchaban contra los rallos del potente y añorado, en esta jornada, sol, para la Cruz de Guía y para la Señora que mira siempre al cielo. Sé que la obra de Abel Moreno no goza de la calidad de los grandes compositores, el mismo indica que componía para bandas donde las situaciones sociales de su época se enfocaban a un mundo de músicos aficionados que no podrían interpretar partituras escritas para profesionales, pero a veces también cuenta la banda, y aquella tarde Viernes Santo, cuando el paso de caoba y plata se levantó al cielo del luctuoso día, comenzó a sonar la marcha como nunca antes la había sentido y me hizo volar a emociones del pasado, de otra forma pero llenando de nuevo mi nueva vida, “Soledad Franciscana” o la “Cavallería Rusticana”, qué más da, se grabaron en mi alma allá por San Buenaventura…

lunes, 16 de septiembre de 2013

MAGNA ES CÓRDOBA... (I)

UN GÉNESIS PROMETEDOR...

Eran pasadas las tres de la tarde cuando en el coche nos adentrábamos dejándonos a la izquierda el estadio de futbol renombrado en honor al arcángel que pisó la tierra que hicieron grande los árabes. Desde 2006 no sabía lo que era que me llevasen a disfrutar de esos días que ansío durante el año, curiosamente, mi C-4 dormiría en mi garaje extrañado y pensativo de cómo sería eso de que no le pegara una nueva paliza y que al volver llenáramos todo su interior con el aroma del incienso. Y es que el trabajo hizo que el sábado estuviese despierto 24 horas ininterrumpidas, desde que a las cinco de la mañana comenzase una jornada de mucho sudor, el que no paró de brotar por mis poros durante el resto de la siguientes horas, donde hubo mucha calor y mucho calor pasionista… es curioso mi primer viaje cofrade conduciendo yo un coche fue un Martes Santo hasta esta ciudad que ya nos recibía para regalarnos un jornada histórica donde nos mostraría una gran ración de lo que son sus cofradías.
Córdoba se prestaba a darnos un anticipo de gloria bajo el calor de septiembre, y a Dios gracias, porque cuatro días antes los meteorólogos querían darle la razón a esos que creen que si les ponen a los tractores un palio, el tema de la sequía en los campos estaría solucionado para siempre. Las explanadas del ferial o del estadio del Córdoba, la verdad no lo sé, parecía indicarnos que sería buena opción aparcar ahí, y comer en el “Rafalete”, pero le indiqué a David donde suelo yo aparcar, por cierto, esta nueva experiencia fue acompañando de dos cicerones de lujo, mis amigos David Parra y Eugenio López Muñoz, que por fin se dio un respiro del trabajo para volver a sentir la magia de la pasión, acompañado también de mi paisano y amigo Pedro Guerrero y de Cristóbal David Valdivia, “Cris”, con el que volví a gozar como Dios manda de nuestra locura desde que lo dejara en Sevilla en una desconcertante noche de Miércoles Santo. Así que David se encaminó hasta el entramado de calles que circundan la entrada al puente de Miraflores y el Romano, pasando por la glorieta del Campo de la Verdad donde en horas el Descendimiento cordobés se encaminase a cruzar el puente y a su vez nos cerrara la jornada.
Aunque le advertí que en este día, con tantas visitas previstas, que sería imposible, dio unas cuantas vueltas sin éxito, casi llega a buscar otra zona, mientras este que les narra le espetaba a Guerrero, que sería difícil, que allí no estaría la Macarena “guardándome el sitio”, ya que a él le gusta todas estas verborreas mías… pero siguió el camino, y al llegar a la Torre de la Calahorra y buscar nuevamente la glorieta,  y quizás buscar sitio algo más lejos, allí estaba, aun fresco de haberse ido el coche que minutos antes lo ocupaba, el aparcamiento más cercano al puente, en definitiva al centro, donde las masas moverían la fe y lo que no es la fe en esta jornada histórica de la ya tildada hasta la saciedad “Magna de Córdoba”… seguramente, en ese momento, en la soledad de su camarín por los cielos de San Gil, la Señora de verde, la del llanto y la sonrisa, enmarcaría la misma y diría; “será iluso”…
Pisábamos suelo cordobés y el calor ya nos avisaba de lo que nos esperaba. Al final comeríamos en los restaurantes que circundan la Mezquita-Catedral, como no, algo muy cordobés: salmorejo y flamenquín, mientras tanto se nos incorporaba Cris que llegó por la mañana en autobús. Apenas acabado el deguste culinario, comenzaba la larga “chicotá” para comenzar a empaparnos de la gracia cofradiera cordobesa y comprobar que es lo que nos podría ofrecer, hacía ya unos cuantos años que no visitaba su Semana Santa y la última extraordinaria de paso pasionista fue en un sábado similar a este con la Virgen que cerró la corta pero eterna y gloriosa cerrera del gran Juan de Mesa y Velasco, uno de mis grandes ídolos, tal como le diría un buen visitante de esta casa, de leer mis historia y ocurrencias, a un buen amigo hace pocas fechas.
La estrechez de Deanes volvía a abrirse a nuestro paso para llegar hasta las Tendillas y buscar el primer objetivo de la tarde, el que buscaron muchos, ya que la primera en ponerse en la calle, la Coronación del Zumbacón, quedaba bastante lejos del centro. Un vía crucis que abría curiosamente un palio, el que llaman “El palio de Córdoba”, por lo completo vamos, en el que reina precisamente la advocada como “Reina de los Mártires”, la dulce Señora de grafismos lastrucienses que cada Madrugá de Viernes Santo camina en el riguroso silencio por el que lleva apostando su hermandad setenta años. Pero en dos ocasiones especiales se ha movido al compás su palio de Elena Caro con la genialidad de la música, y esta fue la segunda ocasión. La plaza de San Ignacio de Loyola se encontraba repleta de deseosos de llenarse como nosotros el alma de la pasión, la verdad, parecía un nuevo Domingo de Ramos cuando de San Hipólito emergió el escueto cortejo y llenó todo del embriagador aroma del incienso.



Y no se pudo comenzar mejor cuando la banda de Julián Cerdán de Sanlúcar de Barrameda –que por cierto, como ha pasado de moda esta gran banda- comenzó a interpretar su música, seguramente para que la cuadrilla colocara el paso de palio ante el umbral de la puerta. Pedro y yo comenzamos a disfrutar como no está escrito, la verdad no pudo comenzar mejor la Magna, que escuchando la genialidad de Pedro Gámez Laserna… “Saeta Cordobesa”, sin duda himno de la Semana Santa cordobesa y clásico donde los haya en la actualidad en el panorama cofradiero nacional. Sus mustios y evocadores sones llenaban la plazuela de recogimiento y silencio aunque no pudiéramos ver moverse a la Virgen a su compás, mientras este que les habla grababa esperando un palio aparecer, pero no aparecía, por ello les dejo un video donde pueden escuchar esta genialidad de marcha, que pudo evocar a los tiempos de la banda de Lepanto, como si al frente aun estuviera don Pedro Gámez esperando la salida.


Y la Virgen salió, y lo primero que veíamos en un costero, era un palio muy macareno, sin duda el taller de Caro siguió las trazas del palio rojo de Juan Manuel hasta la saciedad. Salía con el paso a tierra pero sin el movimiento que tal como diría Barbeito, el que producen los costaleros, sin el mismo, los pasos irían de gracia desprovistos. Pero aplaudo lo que vi, unas ruedecitas quitaban trabajo y esfuerzo innecesario, seguramente descomunal, a la cuadrilla, y también que por la estrechez de la puerta se dejarían medio paso en los dinteles de la puerta, aunque este recurso ya lo contemplé el Domingo de Ramos de 2003 con la Borriquita en San Lorenzo, curiosamente mandada por el mismo capataz, por Lorenzo de Juan. Un recurso que quita vistosidad pero hace que gane la integridad y aguante físico de la cuadrilla, por eso sigo pensando que aunque Sevilla es la referencia – y al terminar el día me quedó aún más claro-, en todos sitios se pueden aprender cosas beneficiosas, lo digo yo y me lo reafirmaron esas dos “instituciones” que me acompañaban que de esto también sabrán algo, de hecho me hicieron recodar mis tiempos de llegada a la hermandad, en la que a veces me daba hasta vergüenza abrir la boca mientras ellos comenzaban a opinar sobre todo aquello que captaran sus pupilas.
Se alzó el palio, un poco desacompasado, y comenzó su caminar con una chicotá abierta pero con mimo al compás nuevamente del inmortal músico nacido en Jódar, sonando una marcha precisamente dedicada a la Ella aunque la misma pocas veces pueda escucharla, el directo hizo que me enamorase definitivamente de una nueva composición de Gámez Laserna, “Salve Regina Martyrum”…








Lo cierto es que este comienzo fue bastante fructífero, el asunto pintaba bastante bien. Los recorridos de ida estaban bastante medidos con antelación y en esta primera parte de la jornada se disfrutó bastante. Como digo todo estaba programado, por lo que en pocos metros no encontramos ante una nueva puerta por donde saldría un nuevo paso para la gracia cofradiera de la ciudad. La misma estaba inundada de gentes venidas de todos los rincones de España e incluso las caras “famosas” del orbe cofradiero sevillano también se dejaban ver como el presentador del Llamador de Canal Sur Radio, Fran López de Paz que subía la rampa de San Nicolás por donde el barco donde navega la Sentencia enmudecía a la multitud. Se abría la escueta puerta y aparecía ante nosotros un barcazo el cual dejaba poco espacio al aire al habitáculo donde se encontraba. David Arce llamaba a sus hombres, unos hombres que arrastran buena fama en la costalería andaluza, y en este sentido había ganas de verlos. Se alzaba a pulso aliviado mientras los “Sones de Sol” inundaban los rincones de San Nicolás. Era la primera de las grandes bandas sevillanas que participaron en la magna que contemplábamos mientras los costaleros bajaban los costeros y con los movimientos tan precisos, casi mecánicos, emergieron este barcazo de Guzmán Bejarano que en el directo me impresionó bastante más que por fotografías y videos. Sin duda, ya que dejaron recaer sobre mis hombros la tarea de dibujar los itinerarios en busca de cofradías, lo intenté con aquellas que este que subscribe aún no había contemplado en la calle, y la Sentencia era un paso que tenía bastantes ganas de conocer.
Ejemplar el trabajo de la cuadrilla, mientras reviraba a los sones de “Sentencia de Cristo” en la escueta rampa, en un espacio donde prácticamente cabía el paso y poco más. Líneas muy rectas del canasto, adaptado seguramente al poco espacio del que disponen para salir de la iglesia que sustentaba al misterio de Miguel Ángel González Jurado -muy en la línea del modelo en el que dicen se guía la cofradía; la Amargura de Sevilla-, el cual me agradó bastante más en el directo al igual que la talla del paso, algo que me ocurrió igualmente con el protagonista de todo, el que movió la fe del pueblo con su mirada perdida en el horizonte; el Señor de la Sentencia… sin duda Martínez Cerrillo fue más grande de que lo algunos se piensan. Sonaba “Soledad de San Pablo”, cuando la cuadrilla comenzó a dibujar su caminar largo, dicen que acompañó a David Arce, Antonio Villanueva, uno de los hijos de la dinastía de capataces de Sevilla, que fue invitado por el mismo capataz cordobés, pero por allí yo no lo vi –aunque los videos me lo muestran en el costero contrario al que yo estaba-, mientras las plumas al viento nos dibujaron el adiós… me quedé decepcionado por no poder podido a ver vuelto a contemplar este paso en otro tipo de vía.
En un principio pensé que después de esto buscaría la Santa Faz que recordando mapas debería estar cerca, y después Pasión que iría levantando el júbilo de los cientos de “banderos” que inundaron la ciudad, ya que el mismo como quizás no podría ser de otra forma, iba acompañado de la Agrupación Musical de Ntra. Sra. de los Reyes de Sevilla, algo que con los avatares de la jornada no pude llegar a contemplar, pero si el paso del Señor, pero eso será más adelante…


Las previsiones sobre el sitio, en el momento, nos llevarían hasta la inmortal plaza cordobesa, la mundialmente conocida como plaza del Cristo de los Faroles, aunque en realidad sea la plaza de Capuchinos para así poder contemplar la salida de otro de los barcos de Córdoba, pasos que por cierto me los esperaba más grandes e impactantes. Por San Miguel señalaba al punto donde hace diez años nuestra querida banda del Rosario estrenaba en Semana Santa la genial partitura de “Blanca Pureza” tras el paso de la Borriquita, algo que le señalé a Eugenio, siguiendo nuestro paso por la cofradierísima calle San Zoilo en busca de la recoleta plaza encalada y de firme empedrado que recuerda fuertemente a otros tiempos. Allí esperaríamos la primeras chicotás de un nuevo Cristo salido de las manos de Martínez Cerrillo, acompañado de una banda que la verdad deseaba escuchar y con el imprevisto no previsto de que antes pasaría por allí el Dios que también le va gritando al Caifás cordobés que… “YO SOY… LA REDENCIÓN”.

CONTINUARÁ…

jueves, 12 de septiembre de 2013

SALIDA EXTRAORDINARIA EN BAEZA.

No para la Semana Santa en este año, cuanta salida extraordinaria después de algunos años de auténtica sequía. En este caso, tal como me lo pide Antonio José Marín Perales, les invito a la salida extraordinaria de la hermandad de la Humildad de la renacentista Baeza. Una buena oportunidad para conocer las grandezas de las cofradías baezanas y más con esta que cuenta con uno de los Ecce Homos más peculiares del panorama artístico religioso de nuestro país, una imagen que suele apuntar como posible obra del legendario Pablo de Rojas o de Raxis, aquel que se considera el maestro del más grande sacando a las figuras divinas de la madera, Juan Martínez Montañés.
Ilustre Cofradía de la Humildad de Ntro. Sr. Jesucristo y Ntra. Sra. de los Dolores del Rosario
Baeza (Jaén).

Actos con motivo de su 450 aniversario fundacional.

Después de un año cargado de eventos para celebrar dicha efemérides, la cofradía de la Humildad de Baeza se dispone a celebrar como colofón a dicho año los siguientes actos:

Durante los días 18, 19 y 20 de septiembre a las 20:00 en la S.I. Catedral de Baeza:

Triduo en honor de los titulares, el Santísimo Cristo de la Humildad y Ntra. Sra. de los Dolores del Rosario, predicado por los párrocos de la localidad:

Día 18: Rvdo. Sr. D. Domingo Antonio Pérez Fernández, párroco de Santa María del Alcazar y San Andrés

Día 19: Rvdo. Sr. D. Manuel Peláez Juárez, párroco de San Pablo

Día  20: Rvdo. Sr. D. Mariano Cabeza Peralta, párroco del Salvador y capellán de la cofradía.

Día 21 de septiembre a las 18:00 en la S.I. Catedral de Baeza:

Solemne Misa Pontifical de Acción de Gracias presidida por el Excmo. y Rvdmo.  Obispo de la Diócesis de Jaén, D. Ramón del Hoyo López.

Durante la misma se otorgará la Bendición Apostólica de S.S. Francisco, se impondrá la Medalla de Oro de la Ciudad de Baeza al Santísimo Cristo de la Humildady el Fajín del Teniente General de la Guardia Civil D. Francisco Gabella Maroto a Nuestra Señora de los Dolores del Rosario.

A continuación tendrá lugar la Salida Extraordinaria en Procesión de Gloriade Nuestros Sagrados Titulares, desde la Catedral hasta la Parroquia de El Salvador.


miércoles, 11 de septiembre de 2013

BAILÉN 1990. LA PIEDAD

En Bailén tras la procesión de la seis de la mañana del Viernes Santo, casi sin descanso llegaba la procesión de la “hora nona”, es decir, tal como siempre la hemos llamado, la “procesión de las tres de la tarde”, la hora en que el Hijo de Dios exhaló su último aliento. La verdad, desconozco si esta procesión ha existido como tal antes de esta época, ya que según mi padre el primer paso de la procesión, el denominado como el “Calvario”, antaño procesionaba el Jueves Santo, sin respetar esa “lógica” que tanto defiende el bailenensismo de seguir día a día la cronología de la Pasión. Nuevamente se forma una procesión, que parecería una sola cofradía con dos hermandades aportando un paso cada una.
Una vez más la cofradía de la Santa Vera Cruz vuelve a llenar las calles de Bailén con sus típicas capas blancas, y nunca mejor dicho, porque entonces y ya se puede ir viendo y lo que queda por publicar, era la hermandad que más nazarenos aportaba a los cortejos procesionales de la ciudad, lo cierto que esta circunstancia se daba precisamente porque era la hermandad que salía en más ocasiones en la Semana Santa. Aunque en este reportaje, recordemos de una televisión local, la primera seguramente de la historia del pueblo, no sé por qué no se filmó el paso u trono, el que días anteriores se utilizó para la Virgen de los Siete Cuchillos, ya sin su palio y con la Virgen desplazada a una esquina delantera junto a la Magdalena que en apenas horas se ha bajado del trono donde procesionó en la mañana para formar el quizás primer paso de misterio que ha conocido Bailén, donde las mismas lloran a los pies del Santísimo Cristo de la Expiración, siendo la primera de las veces que saldría el crucificado de la hermandad de las dos que lo haría en la misma jornada.
Solo visualizamos la imagen que cerraba el cortejo, la hermandad de la Mulica volvía a salir en la Semana Santa, con sus coloridas túnicas, aunque luciendo el fajín de negro luto al no ser este titular evidentemente nada jubiloso como el del Domingo de Ramos, y evidentemente sus nazarenos sin palmas y si con los pequeños cirios en ese especie de porta-hachones… lo bien que le quedaría un buen cirio color tiniebla. Eran otros tiempos, cuando la Virgen de la Piedad, portando en sus brazos al recientemente “bautizado” Cristo de la Misericordia salía sin banda, el presupuesto quizás no daba para más, y con ello no pasaba nada, aunque poco después esta estampa cambió y en sí, el esplendor de la procesión donde quizás la hermandad vivía su gran jornada, y es que la Virgen de la Piedad siempre ha tirado mucho en la más joven hermandad bailenense desde que llegara allá por el año 1985. Destacar el exorno del paso, no porque me guste, sino por el detalle de las cuatro “piñas” sobre jarras de la esquinas, de flor blanca por ser la Virgen –gracias a Dios esto ya se ha subsanado-, lo que llenaba y completaba este gran paso que vino de Jaén huérfano de las quizás mejores piezas del mismo, los candelabros y cuatro ángeles que aun pertenecen a la hermandad de la Expiración de Jaén. La razón es que no necesitaba candelabros porque salían de día, algo incierto porque en la noche un simple foco sobre el rostro de la dolorosa de tintes maduros era lo único que iluminaba su caminar, en la que era su segunda salida en apenas un par de horas, en la desaparecida “Procesión General del Santo Entierro”, una “magna” como se está poniendo de moda ahora este término. A esta circunstancia parece ser que el próximo año por fin se le pondrá solución.
Me destacan mis visitantes locales la cantidad de personas que abrazaban entonces la procesiones, y es que entonces vivíamos bullas. Como la que se formó por aquellos años en la puerta del estanco de la plaza de la Constitución, ya que una señorita le cantaba un buen ramillete de saetas a la Piedad, una muchacha que venía desde Linares, llamada según me cuentan en su tierra; Ana Ibáñez Soto que por su procedencia despertaba el “chisme” del pueblo, el cual señalaba que la misma era contratada por la hermandad, que sin duda montaba el “pitote” con sus buenas dotes vocales. Este video es muy querido para mi familia ya que ese cúmulo de niños que se visualizan junto al paso, son mis hermanos y este servidor aún muy jovenzuelos, y sobre todo porque podemos volver a ver vivo a mi hermano Cristóbal, aunque él aunque no lo sabía aun, tenía preparado un hueco en el trono de los cielos, donde como a la Piedad, le faltaba un ángel que le adorase para la eternidad…

martes, 10 de septiembre de 2013

GLORIA PARA CALMAR SUS "AMARGURAS"...

El próximo día cinco de octubre si la Virgen lo ve conveniente volveré a respirar el aire de la “Magna Hispalensis”, a vivir un fin de semana de los que ya echaba de menos en esa segunda primavera que vive la ciudad antes de adentrarse en el invierno. Una de esas jornadas de intenso sabor cofradiero con la salida de varias glorias unida a una salida extraordinaria de una penitencial, como es el caso del romántico paso de palio de aquella Señora que en los tiempos del color sepia veló por el gremio de aquellas sufridas y castigadas señoras que se ganaban el sustento fabricando cigarrillos en la legendaria Fábrica de Tabacos de Sevilla, las cigarreras y su Madre Bendita de la Victoria surcarán Sevilla de vuelta a los Remedios desde la Catedral  levantando el veto que parecía se había instalado en la ciudad con la llegada de Asenjo.
Un sábado donde además estará en la calle la Esperanza Divina Enfermera –las cornetas de Cigarreras supongo abriendo el cortejo de su dolorosa y Tres Caídas de Triana el cortejo de la gloria de la Lanzada…- y la hermandad sevillana filial de la Virgen de la Cabeza de Andújar. No paran las filiales de pasear a la Morenita por media Andalucía, ahora en setiembre u octubre algunas pasearan la majestad de la Morena de Sierra Morena por las calles de Andalucía, en mi pueblo por ejemplo el pasado sábado. El calendario ha querido hacer coincidir esta salida que si Dios quiere no me perderé más si puedo vivir los que se vive en el video… y es que la sede de la filial sevillana, donde vive la imagen de la Virgen que es más antigua que la que se venera en el Cerro del Cabezo, de por sí ya me levanta los repelucos del alma, solo contemplar su plazuela y el portón todo me huele al éxtasis inexplicable de la Semana Santa, a una de las grandes razones de porque me vuelve loco este mundo.

Será un día de gloria, cuando el pequeñito paso convierta el barrio de la Feria en un Cerro del Cabezo improvisado, aunque aquí a diferencia de la salida de mayo de Andújar, pasodobles habrá los justos, yo sé de uno que qué le gustaría terminar por implantar este repertorio que interpreta la banda de la Cruz Roja, donde por cierto quizás salga tocando el amigo Iván Villar. Por ello les dejo esta espléndida muestra de cómo se deshoja la margarita de las eternas vísperas, glorias para María, al modo sevillano donde el aroma de la Pasión tiene su hueco… la primera chicotá es para la que “manda” en el templo, la de la conversación perfecta en el remozado y luminoso camarín, la Madre del que guarda Silencio luminoso o blanco en el Sagrario, por octubre, cuando gira la cabeza pareciendo no querer escuchar al joven pescador de Cafarnaúm se le antoja recordar aquellos momentos en Belén cuando al Despreciado por el mundo lo tenía en brazos recién nacido, para así, con la música, con su inmortal marcha, calmar sus… AMARGURAS.

lunes, 9 de septiembre de 2013

BAILÉN 1990. MADRUGÁ.

Llegaba las seis de la mañana y Bailén se levantaba, creo que menos como ahora, se hacia noche de fiesta y se acostaba después de ver a Jesús Nazareno subir la calle de la Amargura y comerse unos churros en la churrería de la calle América. Día grande de los nazarenos morados bailenenses, con cuatro Cristos titulares, es el que carga el peso de la cruz sin duda para ellos, tal como lo llaman; “El Jefe”. Creo recordar que aquel año de 1990 volvía a procesionar la imagen de pasta madera que fue la primera en llegar a Bailén tras la desaparición del antiguo titular en los actos sacrílegos del estallido de la Guerra Civil. Lo cierto es que no tengo datos sobre los avatares de esta imagen y la otra, la conocida como “el nuevo”, que nos muestren como procesionaba la hermandad, fotografías antiguas de ambas imágenes nos muestran que ambos eran procesionados, pero no sé con qué alternancia. Pero siendo un niño, por aquellas fechas, en mi subconsciente tenía que esta imagen estaba en la capilla, presidiendo lo que podríamos llamar la capilla mayor y que no sé por qué razón no procesionaba, siendo muchos los cofrades bailenenses que se lamentaban de aquella situación porque lo cierto es que siempre ha gozado de muchas más admiración entre la ciudadanía.
Al parecer el artista local José Antonio Rivas actuó restaurando aquella imagen para ser devuelta al procesionismo local, siendo aquel año, sino me equivoco el primero de su vuelta. La imagen se nos muestra con su primitiva policromía, la insuflada en los talleres donde fuese realizado, seguramente el “Arte Cristiano” de Olot (Gerona), aunque no consta cual pudo ser el taller de imaginería seriada que lo realizase. Aspecto que muchos añoran desde que años después fuese repolicromado no lo suficientemente acertado por Tirao Carpio, el cual le amplió el “stipes” a la cruz, es decir el travesaño más largo y le añadió unas cantoneras  a los cuatro extremos de la cruz, lo único acertado de la intervención, aunque esto es algo que puede que tenga pronto remedio… nos muestra la salida desde su ermita de la calle escalonada a la que da nombre, por la plaza de la Constitución, ante la parroquia de la Encarnación bajando la calle Iglesia y en lo alto de la que es su calle, la calle de la Amargura, la cual desde antaño se ha tomado como la recreación de la sufrida subida al calvario, acrecentada por la curvatura dramática que presenta esta imagen que aunque sea una imagen seriada, no le resta el sobrecogimiento que levanta cuando abraza la cruz una nueva madrugada…
Que añoranza el ver el estrecho de mi casa y como eran muchas casas entonces, algunas ya hoy desaparecidas o muy remodeladas, seguramente en los balcones, mi familia y amigos asomados en esta procesión que era especial para la familia, ya que pasaba por nuestra puerta… ahora la intensidad de mi nueva Semana Santa hace que ni la música me despierte…
Tras Él nos llega un paso que a los más jóvenes les sorprenderá, yo ya lo recordaba por sombras ya que solo me era más patente la presencia de mi hermandad procesionando a la Santa mujer Verónica. Entonces la imagen no existía como tal, y era la imagen de Santa María Magdalena la que seguía el camino de la amargura, sola en el paso, en este caso calzando a la perfección en las andas de Díaz Roncero, ya que la proporción del conjunto en una línea piramidal se podría considerar perfecta, acompañada de unos angelitos arrodillados, de serie, también adquiridos por entonces que portaban unas especie de lamparitas de bombillas que iluminaba a la talla de Juan Francisco García “El Tomatero”. Qué pena me da contemplar esta imagen que ha desparecido en más del 50% en otra de esas intervenciones para echarnos las manos a la cabeza… dicen que la polilla la tenía destrozada –cuando este problema es restaurable-, aunque yo creo que ese cuerpo aún sigue “vivo” y quizás aun prestando servicios procesionales... Considero una gran pérdida sentimental y cultural la de esta imagen, que representa una época y un momento social de la historia de Bailén y sus cofradías, solo su busto se conserva, repolicromado por cierto con peor policromía que la que le insuflara el que por lógica no debería ser un buen policromador, a fin de cuentas el “Tomatero” era simplemente un gran ebanista, la imaginería son palabras mayores. Un leve retallado y una buena policromía hoy en día nos hubiesen legado una gran y verdadera mejora de esta entrañable imagen. Algo que por lo menos se le podría practicar al busto… como olvidar la calavera de Adán, símbolo del monte Gólgota a los pies o más bien, rodillas de la Santa de Magdala.
Tras los primeros pasos, en esta nueva procesión donde se creaba una sola cofradía –como hoy día pero con tres tronos solamente- nos llegaba como en la jornada de Jueves Santo los pasos de San Juan evangelista y Nuestra Sra. de los Dolores. La calle Baeza con su confluencia con la calle Oro nos deja nuevas muestras de aquella Madrugá de 1990. El paso de palio por la plaza de la Constitución para acabar a las puertas del bar Piñero donde en su balcón se le cantaban interminables momentos saeteros a los cuatro pasos. Destacar la presencia junto al saetero en el balcón de un chaval que años después, la Semana Santa de otras latitudes lo sorprenderían, para poco después viviendo escenas como las que muestran los vídeos, me las contara y me prendiera la chispa de la gracia. Años después revolucionaria a toda una ciudad de Oviedo, mi amigo, el que me metió el “veneno” en el cuerpo, Alfonso Piñero.
Y para finalizar, en la apoteósica recogía de Nuestro Padre Jesús, nuevos momentos saeteros desde el altillo del ayuntamiento, a cargo de toda una institución en la cofradía de la sangre morada, de hecho este hombre creo que debe de tenerla del color de la penitencia, contemplar su figura en Bailén es dibujar rápidamente en el subconsciente al Dios de los “moraos” bailenenses,  reconocido por sus hermanos en vida y respetado por todos, no podría ser otro… Diego.

domingo, 8 de septiembre de 2013

EL "NUEVO" CAUTIVO DE SANTA GENOVEVA...

Me resulta bastante curioso el fenómeno que sobrevuela en los últimos tiempos cada vez que se acomete una profunda restauración sobre una imagen, y con profunda me refiero cuando se decide por parte de quien corresponda eliminar la lógica suciedad que se incrusta cada día sobre la “piel” de las imágenes. La verdad, la polémica se va un poco de las manos sobre todo en Sevilla, es lógico, la cantidad de expertos, entendidos o que aspiran a serlo allí es mayor que en cualquier otra ciudad, donde se quiera o no, se reduce siempre a los cuatro que no sobrepasan la cantidad de los dedos de las manos. El último caso lo tenemos en el barrio del Tiro de Línea, donde Jesús Cautivo en el abandono de sus discípulos, tiene cautivada las almas de todos sus vecinos, siendo restaurada por el imaginero que marcará sin duda esta etapa de la vida cofradiera de la ciudad, pero vamos me refiero a lo publicitado, que últimamente está en todos los “fregaos”, Fernando Aguado.
Yo siendo sincero, llevo más de media de mi vida intentando aprender de esto, sin pisar una facultad y exponiéndome en muchos casos a dar por válido lo que simplemente puede ser una opinión, y no la verdad absoluta. Es increíble comprobar como los mismos profesionales se contradicen, llegando a pensar que en las universidades tiene que haber un aula y un profesor para cada uno… como diría los catalanes, será la “pela”…
Que se puede esperar del aficionado, del capillita de a pie de calle que se tiene que guiar por lo que dicen los que se le suponen que son los que saben de esto. Años observando todo tipo de intervenciones creo que me han podido dar una ligera idea para diferenciar cuando a una imagen se le quita la suciedad y recupera su aspecto “con la cara lavada” y las que la gubia y el pincel perfila de nuevo los grafismos de las imágenes. Yo a día de hoy he llegado a la conclusión, quizás mañana me hacen cambiar de idea, de que los que mejor restauran son los que estudian para ello, los restauradores, los que su única intención es arreglar y respetar lo que hay, eso sí, según donde y de quien hayan aprendido. Luego están los imagineros, que como creadores es lógico que dominen la técnica, pero no me ha gustado que en ocasiones se exceden en su labor y tocan lo que creo que no deben de tocar, eso sí refiriéndome a las imágenes que creo que no necesitan más trasformaciones porque de por si nacieron llenas de genialidad, que aunque sé que van contra las normas de la profesionalidad, ante una imagen de escaso valor artístico, yo si apoyo retallados y repolicromados y como ejemplo les dejo este trabajo de Sebastian Montes Carpio, discípulo de Antonio Bernal de Córdoba con el Nazareno de Jódar (Jaén), como devolvió a los galdurienses su Cristo pero con una estética superior y más próxima a las obras de gran prestancia.

Por eso me sorprendo, aunque no debería la verdad, de leer las diversas opiniones del populacho capillita al contemplar las comparativas de Cautivo del Tiro de Línea. Algunas llegan a afirmar que la imagen se ha cambiado, que se ha hecho nueva, yendo más lejos, dando a entender un domino y conocimiento de la técnica que la imagen presenta una policromía totalmente de la línea del imaginero restaurador, Fernando Aguado. Aunque no me fie para estos menesteres de los imagineros, aun poseedores de la formación académica en mantenimiento y recuperación de obras de arte, creo que el trabajo ha sido magistral, que la limpieza ha sido todo un acierto mostrándonos que la imagen que creó Paz Vélez era aún muchísimo mejor que como muchos la conocimos y la verdad creo que es descabellado pensar que se ha podido repolicromar porque es evidente que todo sigue en su lugar, vamos ni un robot hubiese podido hacer un repartimiento de tonalidades, amén de los regueros de sangre, tan idénticos, pero aun así, los “expertos” dicen que hay cambiazo… son muchos, incluso amigos que considero maestros de esto, que no son partidarios de eliminar estas pátinas del tiempo, porque –y en cierto modo creo que tienen razón- con ello las imágenes pierden esa solera tan especial que les insufla el pasar de los tiempos, son como sus arrugas de la vejez, pero dicho esto, simplemente diré mi opinión, y esa es que las imágenes deberían recuperar su aspecto original en la medida de lo posible, y intentar mantener siempre ese aspecto, incluso llegando al extremo de intentar mantener la policromía en las zonas del roce de la veneración, es decir manos y pies de los desgastes producidos en los besamanos y besapiés. Con el paso de los años, la costumbre vence a la costumbre y todo resultará, nunca mejor dicho, de otro color. Tema delicado, basta ver según palabras del imaginero-restaurador, que con los ojos no se atrevió a la limpieza y se palpa sin duda que sigue manteniendo la misma mirada, quizás a algún temor a descubrir un blanco u color del iris que cambiara en demasía, no la mirada que han conocido los que lo han visto desde que saliera de la madera, sino la que en las últimas décadas, tapada por la suciedad han conocido una sola generación, la que cae en el error de afirmar que lo que ellos conocen es lo que ha sido de toda la vida…

Creo que se ha redescubierto una imagen más impactante, más realista por decirlo de alguna manera que nos muestra que la suciedad acumulada quizás no le daba tanta solera y mucho menos le favorecia, incluso un bellísimo trabajo de modelo del cuello que muestra que quizás las túnicas deberían ser remodeladas para que no taparan algo que sin duda le da más humanidad a este Hijo de Dios que encoje cada Lunes Santo, desde su simpar paso dorado, el corazón de todos los que no extasiamos contemplándolo…