La señorial cofradía blanca de la parroquia de la calle Concha Espina de Madrid por fin ha completado el juego de jarras de su glorioso paso. Con ésta completa las denominadas jarras grandes, conocidas en el argot como las “orejonas”, apelativo que utilizaba para referirse a ellas un mítico hermano, Emilio Butragueño, que tanto luchó por conseguir alguna para engrandecer a la hermanad blanca. La pieza como las otras cuatro es una obra del joyero suizo Jörg Stadelmann, realizada en plata, con 74 cm de alto y con un peso de 4 kg. Completa el juego que comenzó con las jarritas o violeteros frontales, las conocidas como los “cantaricos” conseguidas gracias a la gran gestión entre 1956 y 1960 donde se consiguieron cinco consecutivas, gracias a la importante gestión del gran hermano mayor, don Santiago Bernabéu y la participación de históricos hermanos como Alfredo di Estefano, Puskas, Gento, etc… época en que la hermandad se forjó la grandeza actual. En 1966 se consigue la última jarrita gracias al tesón de hermanos como Amancio, Pirri o Velazquez. Completar el juego con las orejonas costó mucho trabajo y se hizo esperar, con la frustración de grandes hermanos que no las pudieron conseguir. Pero en 1998 el hermano Mijatovic comenzó a completar el juego de orejonas, en una época de gran esplendor con hermanos mayores como Lorenzo Sanz y el actual hermano mayor, Florentino Pérez. En 2000 con la aportación de los hermanos Morientes, Macmanaman y Raúl. En 2002 con la portación nuevamente del hermano Raúl y el actual segundo capataz, Zinedine Zidane. El flamante nuevo capataz, Carlo Ancelotti ha guiado a hermanos como Sergio Ramos, Gareth Bale, Marcelo y Cristiano Ronaldo a completar el ansiado juego de jarras. Lo que ocurre que la cofradía es tan ambiciosa que ya está pensando en uno nuevo grupo de jarras por si este se queda obsoleto, así que ahora a por la decimoprimera…
Perdónenme que me salga de la línea por un día, he querido darle un matiz gracioso de la temática del blog a este inolvidable día para el madridismo… ¡HALA MADRID!... Y NADA MÁS.
Eso, perdóname Martes Santo sevillano, porque parecía que era mi presencia la que nublaba el cielo de Sevilla, cual gafe que mi figura seria la que atraía el agua hasta el legendario suelo de Híspalis. Tres años consecutivos viendo que esta jornada parecía un extraño día donde en las iglesias había pasos en exposición, sin sentir la magia de la calle, donde en Sevilla los templos ponen un cartelito imaginario en las tardes de Semana Santa donde se lee: “CERRADO, DIOS ESTÁ EN LA CIUDAD”…
Este año tenía que ser, así lo quiso Dios, el de prácticamente no respirar el aire de la que ya sin duda es la Semana Santa de mi corazón, cada día más, algún año, ya lo decía hace unos cuantos, no tendría la suerte de perderme por sus calles casi toda la Semana Santa por Sevilla, “suerte” que paradójicamente era por estar parado, el año pasado estuve a punto pero cosas de los hoteles con ofertas especiales sin devolución hicieron que me dejaran, pero este año, ya lo verán si Dios quiere, casi me vi negro para pisar la vieja Isbiliya un solo día, bueno fue dos, pero de Semana Santa uno…
Siempre decía, en cada crónica de Martes Santo sin ser santo, que la pena me embriagaba al cerrar una nueva decepción, porque nunca sabría cuando volvería a ver las cofradías de esta jornada en la calle, como por ejemplo, el Viernes Santo ya llevo desde 2010 igualmente sin poder disfrutarlo, aunque el motivo de este año ha sido bastante diferente. Esta ha sido la Semana Santa soñada desde hace mucho tiempo, la del sol y un calor digno de la festividad del Bautista por lo menos, aunque me pregunto en que ha podido mejorar el ser humano para que este año si nos dejara. Por ello, por fin volvió el Martes Santo a Sevilla, que por lo menos pudieron disfrutar algunos viejos compañeros de viaje, como Cris, Félix y Óscar que por fin anduvieron la gloria sin el guía de los últimos años, por ello ilustraré esta entrada con algunas fotos que hizo Óscar, el cual por lastima este año no ha podido ilustrar mis crónicas, bueno si, hubo un momento en que estuvimos juntos.
Esto no es una crónica, esto es un homenaje a la baba que se me cae al contemplar estos videos, de las cofradías en su entrada en Campana, que pareciese que Sevilla estrenase jornada, de lo que me llevé tres años sin poder mostrarles a mis amigos, porque por fin el Cerro del Águila se volvió hacer centro, veinticinco años lleva ya la hermandad llevando y sorprendiendo a Sevilla, porque solo en esta ciudad creo que se puede obrar este milagro de kilómetros con tanta elegancia. Sobrecogedor el misterio del Desamparo y Abandono llenando la Campana al son de “El Cáliz”, cual banda sonora del cadáver del Hijo de Dios abandonado a su suerte, entre viles centuriones y sayones en el holocausto en que la tristeza de Dios lo inundó todo de tinieblas. Las que se abren para recibir a la Reina Coronada de los Dolores, al son de la marcha más popular de la hermandad que le abrió las puertas del Martes Santo, la que lo cierra; Santa Cruz y la solemnidad de “Cristo en la Alcazaba” e inundarlo todo del júbilo de esta hermandad de corte decimonónico de extrarradio con los compases de la para mí siempre especial “Coronación”…
Que ganas, cuantos días ya sin embriagarme del más peculiar caminar, el de Cristo crucificado, vaya paradoja, clavándose en cada zancada profunda de sus costaleros en el alma de Sevilla. El Cristo que los Javieres sevillanos dirán con más énfasis; “este es el Cristo de miarma”, el Señor de las Almas, sin más alarde que un pesado cofre de oro donde una genial cuadrilla mueve a un Cristo en silencio como para mí, pocos se mueven. Benditos Palacios, pero que buenos son ustedes hasta para llamar al silencio de una Campana donde quizás lo que menos hay ya son sevillanos que saben a lo que van… si alguna vez fuera costalero de Sevilla, me gustaría serlo bajo el Cristo de Ómnium Sanctórum… que pellizco tendrá que mis amigos se fueron a verlo salir. Algunos no me entienden, pero las hermandades pequeñas de Sevilla me pegan un pellizco especial, será porque quizás pienso que ellas son el modelo para las de fuera que no pueden alcanzar la excelencia de las grandes hispalenses, cuantos no firmaríamos sacar nuestra hermandad mínimamente como los Javieres… llega el palio, de corte clásico pero la verdad de los más flojos artísticamente hablando de la ciudad, pero el estilo, el andar lo hace para mí una joya digna de paladear con regusto que aun la Virgen de Gracia y Amparo no me ha concedido. Levanta “masisa”, tambor destemplado, bella Señora con singular presencia y por lastima una marcha de Abel Moreno que para mí no se amolda al ser de esta pequeña pero grandiosa cofradía, en algunas obras, el onubense no estuvo acertado con el carácter de cada hermandad aunque en esta, el palio le costó encontrar su sello.
Y sonaron platillos nuevamente por la ojiva de San Estaban, por fin el sol tostó la clámide púrpura del Cristo de la Ventana, Salud y Buen Viaje, sobre todo para los que tenemos que ponernos en carretera para sumergirnos en el éxtasis de la diosa Híspalis. “¡Salve Rey de los Judíos!” le gritaban los burlones sayones, hecha música curiosamente en los instrumentos de la Redención y el andar de frente, que los Ariza fieles al selecto grupo de los “anti-cambios” le insuflaron a esta cuadrilla donde la figura del “hermano costalero” dio algunos quebraderos de cabeza a esta sevillanísima corporación. Y en la ojiva se hizo nuevamente el milagro de ver emerger el palio de la Virgen de los Desamparados, triste recuerdo aquella oportunidad perdida de verlo en balcón en la collación de la judería. Por cierto estrenando manto que dicen lo han hecho unos aficionados, pa´ mi pueblo los quiero yo…
Cuentan mis amigos que la recogía de los Estudiantes es de esas que no se pueden explicar con palabras, solo hay que estar allí e embriagarse del sabor que siempre dan las hermandades de negro. Llega la joya de Juan de Mesa sobre su sobrio paso recién restaurado, el Cristo de la Buena Muerte volvió a enmudecer a Sevilla con su impresionante figura. Y que rabia no perderme en esos escalofríos silenciosos que te producen los grandes pasos en los grandes momentos. Nuevamente suena a Abel Moreno con una marcha que no encaja, nos muestra el paso que como diría su capataz, Antonio Santiago es una catedral dentro de otra catedral cuando el palio de la “recién lavada de cara” Virgen de la Angustia entra en la santa metropolitana… una de las joyas de Sevilla, y dicen que el Martes Santo no tiene ná…
El mismo pasado fin de semana me cruzaba con un amigo bailenense donde curiosamente me hice amigo de él esperando ver salir desde su balcón a la hermandad de San Benito. No pudo faltar preguntarle si por fin alcanzó ver al “Pilatos”, la Sangre y la “Palomita de Triana” salir a su calle de Luis Montoto… cuando volveré a perderme en la majestad de la Roma imperial trianeando aunque nos venga desde el barrio de la Calzada. Platillos y cambios para uno de los modelos más copiados de los misterios con agrupación agregándose en la lista de los pasos que han cambiado su típico friso de clavel rojo por los “exóticos” de variada flor y color… un diez para el que marca los cambios, no porque sean buenos, con pellizco, elegantes, etc… sino porque los clava en todas. La sobriedad, el clasicismo, la sevillania, la música clásica de cornetas, el retablo andante, el barroco renacido en las manos de Buiza lo trae el Cristo de la Sangre, seguramente aquel que vivió en Triana tenga poco que ver con esta maravilla, siempre ensombrecida por el poderío de la Presentación al Pueblo y la belleza de la Encarnación, la que cierra esta cofradía tan ansiada por este que les habla desde que la “Loba Capitolina” se perdiera por la calle Águilas en mi último Martes Santo como los “dioses” de la Calzá mandan…
Y la noche se abre desde San Nicolás, cuando la Candelaria ilumina el caminar de su Hijo de la Salud, el pequeño nazareno de ropajes tallados de la Semana Santa de Sevilla. “Qué raro” le pareció a un compañero de trabajo que lo vio por televisión en directo, que este año por este costero de Andalucía hemos podido hasta elegir canal para ver la Semana Santa en directo de Sevilla, aunque yo a esas horas estaba en una ciudad que también le embriaga a este compañero mío, Granada. Bello exorno floral para este coquetísimo paso y la llamá hace uno de los estrenos, ya que la cuadrilla volvió a levantar al cielo al nazarenito de San Nicolás… tambores destemplados, extensión del recurso de campana tubular en las bandas de cornetas y Triana eleva una oración al cielo de Sevilla, casi rezando el “Vía Crucis de la Salud”. Y tras Él la majestad luminosa del paliazo del color del agua cristalina de la Virgen de la Candelaria… por fin pudo la Campana volver a ver a esta dulce Señora moverse al son de la marcha pregonera de Marvizón que llevó al sevillano a la gloria…
Y la gloria que más recordé aquella tarde, caminando por la noche granadina, sabiendo que en Sevilla se había hecho la gracia del Martes Santo fue perderme en la mirada del Dios que siente la brisa costalera de Sevilla en su espalda, el que mira a la ciudad por la parte de atrás, ya que Él más que buscarla, la ve alejarse. Grandes los Gallego, su opera prima volvió a desglosar el buen hacer por las calles de Sevilla, de una ciudad que no podía evitar la Bofetá al Hijo de Dios. Excelencia suprema del maestro Lastrucci. Seguramente el imaginero de la calle San Vicente, si viera esta actualidad les daría las gracias a los Gallego y a las Cigarreras por conseguir cerrar tan magníficamente su “obra de teatro”, con el aroma del otro arte, el efímero. Elegancia, estilo Bofetá, el mismo Manolo Gallego cierto día me lo explicó en una magnifica charla del mismo, que no sabía porque los comparaban con el Herodes, cuando su son es diferente. Él mismo llama al martillo, el que decía que no era “poeta”, correcto en las formas como lo definió José Luis Garrido Bustamante en no sé qué libro, pero sabe apretar el nudo, y esos también son poetas, Alberto Gallardo lo definió cierto día como “sevillania”… poesía es la Bofetá de Sevilla hecha cofradía, quien sienta la magia del costal, sea un diletante convencido, un fatigas de la buena música y un tocado por la gracia del buen gusto, nunca puede perderse la mirada alejándose de Jesús anta Anás… hermandad de “misteriazo y de “paliazo”, la belleza de la Morena de San Lorenzo es algo que no puede pasar desapercibido, la castiza sevillana perfecta si la Madre de Dios hubiese nacido en Sevilla, y para saber quién es Ella, enhorabuena a su hermandad por mostrarla a Sevilla según la conoció López Farfán… “El Dulce Nombre” es su nombre…
¡Ai! Martes Santo como te eché de menos, que ilusión de tres años de buscar los repelucos en una oscurecida plaza de la Alianza, no pudo ser y los que Tú quisiste, Cristo de las Misericordias fueron los elegidos. Nuevo itinerario, que cuentan que salió ganando por lo que nos muestra la estampa nueva, por lo menos para mí de ver a este Dios Roldanesco sentado sobre su trono real del Santo Árbol de la Cruz, repartiendo esperanza, desde que nació en un sueño imaginero para el servicio de la fe, entrando en Campana silente, desde el Duque. Si el primer palio entró con su marcha, la Virgen de los Dolores de Santa Cruz le devolvió el gesto a la Reina del Cerro y entró con una de sus marchas, obviamente la más sobria de las que atesora, “Santísimo Cristo del Desamparo y Abandono”, como siempre magistralmente interpretada por la banda de Tejera, la banda de las rancias de Sevilla… con ingredientes así, como no hacer una entrada en Campana colosal y es que como le dije a un viejo amigo, Sevilla en los últimos veinte años se ha desmarcado del resto del mundo más que nunca.
Este fue el Martes Santo que se recreó en Campana, este fue el Martes Santo de Sevilla que me tiré tres años ansiando y que este año volvió a hacerse realidad pero no para este simple capillita, quizás yo fui el gafe Señor, por eso os pido perdón Sevilla, os pido perdón cofradías del Martes Santo, pero que sepáis que si se me presenta otra vez la oportunidad, y Dios me lo concede… volveré…
Cuando el aroma del incienso, el rumor de multitudes, de cientos de pasos rozando el pavimento, del atronador son de bandas, de los silencios más impactantes, del sonar de bambalinas contra los varales, de refulgentes dorados elevando a Dios clavado en el Santo Árbol de la Cruz, etc… que aun nos parecen tan cercanos, que aun los seguimos saboreando, y a la vez aguardando en un nuevo año de espera, la ciudad de Sevilla ha vuelto fiel a su idiosincrasia de abrir su “segunda semana santa”, en la que mucho de lo descrito anteriormente vuelve a resurgir para gozo de devotos, cofrades y sobre todo de los que el procesionismo es la sangre que fluye por sus venas para disfrutar de la vida, los capillitas. Si, un año más las Glorias ocupan la primera plana en la religiosidad popular de las calles en la vieja Isbiliya, pasamos de la gran gloria de la Pasión a la verdadera Gloria litúrgica que abre la Resurrección, que se abrió por San José Obrero, barrio y cofradía en su rama penitencial que ya he podido conocer y el Pregón de Glorias con la salida extraordinaria de la Pastora de San Antonio pero que con motivo de esta feria de abril por mayo, no ha sido hasta este fin de semana cuando de verdad se ha calado en el alma como cuando la luna del Nissán ya ilumina la noche del Domingo de Ramos y el capillita ya consigue situarse de que está inmerso en la misma Effetá.
Pero en este sábado día 17, fecha que como sabrán está muy marcada en mi vida, también pasará a la historia de una corporación cincuentenaria de la ciudad. Si uno busca información de la hermandad filial sevillana de la Virgen de Araceli, como puede ser en la imprescindible obra documental del profesor Martínez Alcalde, lo primordial que va a encontrar es que era una hermandad sin culto externo, es decir, no tenía instaurada una salida procesional anual como la gran mayoría de las letificas sevillanas. Pertenecía a ese grupo de hermandades que se sustentan en el culto interno a sus advocaciones, esta misma, fundada por un grupo de lucentinos residentes en Sevilla en 1944 en honor de la Patrona de Lucena y del Campo Andaluz. Tan solo algunos traslados o alguna salida extraordinaria, como en 2006 donde en un paso provisional y comandado por Antonio Santiago, iluminada por los famosos –para esta casa- candelabros errantes de la Divina Enfermera hizo acto de presencia ante el que es su pueblo, aunque su espíritu sea cordobés.
Y es que uno ve fotografías o videos de la procesión del pasado sábado y no puede nada más que sentir una envidia, pero muy sana al contemplar como en Sevilla parece tan fácil montar una procesiona a niveles más que dignos, que en otros lugares tildaríamos de sublimes. Una devoción más desconocida, a esta imagen réplica salida de las manos del fecundo artista Antonio Castillo Lastrucci, por la que no cobró nada ya que la que tuvo la dicha de traernos a este genio de la gubia al mundo se llamaba como la patrona de Lucena, con reminiscencias romanas, Araceli Lastrucci del Castillo. La imagen fue bendecida el 12 de octubre de 1944. Estas pasadas fechas, incluso el Domingo de Ramos me he podido postrar antes sus divinas plantas en varias visitas que he realizado a su sede canónica, San Andrés, donde convive con la señorial hermandad de Santa Marta, siempre recordando que su hermandad por fin conseguía tomar un rejuvenecedor auge y cambiar ya los datos de las guías y programas donde una nueva cofradía de gloria abandona su carácter interno para darle mayor realce a la devoción a la Virgen María, con su apuesta clara de llevarla al encuentro de un pueblo que se vuelca con la religiosidad popular.
Encuentra más fotos como esta en Cofrades El folclore popular al servicio de la devoción, solo ha necesitado una parihuela y algunas insignias prestadas, como el manto blanco de camarín de la Señora que los próximos sábados convertirá a Sevilla en el centro de la religiosidad popular del mundo… la Esperanza Macarena. Una parihuela para sacar a la Madre de Dios gloriosa de la iglesia de San Andrés como solo Sevilla sabe entender, a sus mañas y maneras, curiosamente sin Antonio Santiago al frente como la última vez que salió a costaleros. La banda de las Cigarreras, la banda de las glorias por antonomasia fue la que marcó el compás en esta histórica salida que pretende asentarse en el calendario letífico sevillano, en el mes de María; mayo. Por cierto, aconsejo a todo el que guste que visite el santuario del icono primigenio en Lucena en un paraje sin igual, con unas vistas dignas de contemplar. Yo la visité hace ya casi veinte años, cuando tuve la dicha de estar en los famosos talleres de orfebrería Angulo de la ciudad para la contratación de la hechura de los respiraderos de la Virgen de los Siete Cuchillos de Bailén –por ahí guardo aun algunas estampas de titulares lucentinos, que conseguí aquel día-. Pueblo orfebre que realizó las preseas reales de la imagen sevillana, curiosamente copiando las originales de Lucena que paradójicamente no fueron realizadas en el pueblo, sino en Sevilla, por el que muchos llamaron “el Montañés de la orfebrería”, Cayetano González, aunque ciertamente los eruditos apunten que él más bien fue proyectista, que el trabajo los hacían sus empleados como Rodríguez Ojeda no daba ni una puntada a sus bordados. Cuenta la Virgen de Araceli con cofradías filiales además de Sevilla en Córdoba, Málaga, Madrid, Écija o Tarragona.
El centro se tornó otra vez del olor del incienso, y el eco bendito de la música procesional y el racheo de los hombres de abajo, para traernos la gloria, esta vez de estreno, para pegarnos el pellizco que en Sevilla apenas descansa en todo el año.
En un día como hoy he decido retomar la serie de entradas que les muestra la Semana Santa de mi pueblo, la Semana Santa que viví en mi niñez. Pero en esta entrada me saltaré unos cuantos años y jornadas y volaremos hasta la tarde del Viernes Santo de hace veinte años, es decir 1994… en la misma podremos seguir contemplado los resquicios que por entonces quedaban de la famosa procesión General el Santo Entierro, donde los pasos bajaron tanto en número que tan solo la Santa Vera Cruz aportaba más de un paso a la misma. La Expiración, el Calvario pero con la cruz desnuda, “La cruz sola” como siempre la hemos llamado, la Piedad, San Juan Evangelista y cerrando el cortejo Ntra. Sra. de los Dolores. El Dios Expirante del Santo Cristo sobre su ya antiguo trono de Díaz Roncero, la Piedad sobre su también antiguo paso y el peculiar y cargado estilo floral que lucio por aquellas fechas, y que cuando siga la cronología natural comentaré más detalladamente. Como igualmente analizaré el cambio de las ruedas a varales de la cofradía de San Juan, aquí vemos al popular evangelista bailenense estrenando nueva modificación en su viejo trono, ya que aquel año estrenó el misterio de la Sentencia, el último en que procesionó con la primitiva apariencia de Palma Burgos antes de que lo remodelara Arjona Navarro. También destacar el sonido de su banda de cornetas y tambores, que ya comenzaba a mirar hacia el estilo agrupación musical y a montar marchas algo más complicadas y bellas, alejándose poco a poco del estilo castrense. La Virgen de los Dolores como siempre, acompañada de la banda de música de Bailén en la que se hace palpable quien era el nombre propio de la música procesional de aquel periodo… Abel Moreno.
Y del mítico director de Soria 9 va parte de esta entrada, donde sin duda se nos muestra un acto que solo se realizó en aquel año, que a muchos le gustaron y algunos lo añoran, a mí me gustó según el pensamiento cofradiero que tenía entonces. Cuando el cortejo fue llegando a la plaza de la Constitución, cada paso fue colocado en cada uno de los accesos a la mítica plaza bailenense para dejar paso a una solemne despedida del paso del Santo Entierro, que por cierto salía por primera vez sin la urna, adaptándose como ya cite en una ocasión al estilo más castellano de procesionar al Jesús Yacente en el Sepulcro, acompañado por la banda de cornetas y tabores de la cofradía de la Borriquilla de La Carolina. La Expiración se situó en la calle iglesia, la famosa esquina del banco Banesto. La Piedad y la Virgen de los Dolores en la entrada a la plaza desde el “llanete de Bautista” desde donde emergen la calle Oro, García Morato y Héroes de Bailén, entre dos bares que por este tiempo hacían el agosto con sus caracoles, “El Cojo” y “Clemente”. San Juan hizo lo propio en la calle del Castillo y el único que no necesitó una boca calle fue el paso del Calvario, que al ser un paso más pequeño y a ruedas se colocó en la esquina donde se encuentra Informática Suinsa. Cuando el Santo Entierro llegó a la confluencia de la calle Martín Ruíz con Conde de Torreanaz se apartó hacia la antigua calle de “las Torres” y dejó pasar a los pasos de San Juan y la Virgen de los Dolores. Así la plaza se enmudeció cuando comenzó el lento caminar del Hijo de Dios muerto por nuestros pecados ante los pasos de cada cofradía al compás de una marcha que desde entonces se convirtió en la marcha de moda durante unos años, sobre todo por el solo de trompeta que interpretaba Manolo Cámara que para mí se convirtió en una nueva marcha por descubrir y sin duda que marcó una banda sonora de mi vida… su autor, ya lo dije; Abel Moreno, muy prolífico también en el campo de la composición del pasodoble taurino, aunque esta marcha de tintes fúnebres, el maestro onubense la calificó como “pasodoble fúnebre” a la memoria de un torero, Paquirri… los compases de los cornetines de la Maestranza de Sevilla aún siguen erizándome el vello, fue “Lloran los Clarines”…
¿Y por qué pego este salto en el tiempo y me detengo en este momento? Cuando he vuelto a ver el video, al subir el Cristo de la Expiración la calle Silera he pensado que metros antes aun estabas vivo… hace veinte años por hoy, a estas horas ya estarías en el cielo hablando con Él, con cara de tu “Mostrenco” y te estaría explicando el por qué no cumplió el deseo que le pediste aquel día desde el balcón de la tita Pepa en la calle Real. Le pediste que el año que viene, el que ocupaba tu hueco bajo el varal sobraba, porque querías volver, pero Él te explicaría mientras aquí todos estábamos destrozados que estaba preparando una cuadrilla de elegidos que llevarían su amor por todos los confines del universo y tu deberías ser su costalero, o más bien su andero, porque las cuadrillas divinas tienen la característica de que solo se necesita el alma para portar el paso del Divino Redentor… fueron meses duros en el hospital, los médicos decían que los enfermos como tu podían hacer vida normal y que podías irte a tu casa cuando quisieras, pero parecía que de allí no podías salir. Pero llegó la gran Semana de Dios, que a todos tanto nos apasionaba y Él quiso que volvieras, te concedió el privilegio del volver seguramente para despedirte de nuestro mayor instrumento que nos ha acercado a su regazo… las cofradías. Yo tenía tan solo doce años y los recuerdos que me vienen de aquellos días desde el Miércoles Santo por la noche hasta que tuviste que irte otra vez casi de urgencia el Domingo de resurrección son los peores que he vivido en la que para mí es la semana de tocar el cielo con las manos…
Aquel Viernes Santo en la plaza del reloj, junto al paso del Calvario vimos pasar al Hijo de Dios, que también se hizo hombre para pasar todas nuestras lacras e incluso morir, vino a darnos lecciones de cómo seguir para adelante, aunque la humanidad siga o sigamos sin entenderlo, exigiéndole más de lo que le damos. Pero su muerte superó a la muerte, porque Él es la resurrección y la vida, y como creemos en Él sabemos que aunque moriste ya vives para siempre allí en su reino. No me extrañaría que de las primeras cosas que le preguntaras al Eterno fuese si podías hablar con tu idolatrado Freddy Mercury, aquel que cada vez que suena en esta vida me hace pensar en ti y me emociona como en aquella ceremonia de clausura de los Juegos Olímpicos de Londres. También, seguramente conociste a ese hermanito que ninguno conocimos y del que estoy seguro le habrás contado la de veces que te metías conmigo y me hacías rabiar… aquel Viernes Santo, nosotros con túnica blanquinegra, papá iba de traje, descalzo pidiéndole a tu jefe que te dejase un poco más aquí abajo, desde entonces parece que se la tiene guardada y es que como sabrás es complicado para nuestras mentes humanas pensar que ya gozas de una vida mejor, como tantas veces le insisto, que tu lapida ya solo es un símbolo de tu vida mundana, que ahí solo duerme la materia, que el motor del corazón sigue vivo para siempre, porque el que iba muerto estrenado catafalco de flores, al compás del pasodoble fúnebre nos lo concedió… desde entonces sabes que si en algún video o lo que sea suena “Lloran los Clarines”, tengo que quitarlo si esta papá delante, que aun con su enfermedad no olvida aquel momento, en su tristeza y desesperación callada e interna se quedó grabada esta marcha, te sigo echando mucho de menos, todos te echamos de menos, cada vez que veo a tus amigos, suena tu música, el año pasado cuando salí con la Expiración vestido de nazareno quizás tuviste algo que ver para que estuviese presente en el último año de esa estampa que dibujaba el trono que tanto nos apasionó, en una tarde donde te sentí muy cerca aunque yo sé que tú me comprendes por donde se han encaminado mi vida y mi forma de querer al Señor, formas que pueden cambiar, pero que nunca olvidan cual fue mi Cristo o los Cristos que me han tocado el alma… aquella noche lloraron los clarines por la muerte del mejor de todos los nacidos, después lloraron por ti, aún siguen llorando pero con la madurez de saber que cuando nos toque estarás esperándonos, allí, junto a ese de pelo largo y barba que tanto me toca el alma y viviremos para siempre como diría la canción de los legendarios británicos…
Volviendo al video, se recrean momentos que entonces a este que les habla, a mi hermano, a la familia nos ponía los pelos de punta, en la última, de los paseazos que aquella cuadrilla de Bernabé Limón le metía a los titulares de la cofradía cada Semana Santa, cuando todo acababa y los ecos legionarios llenaban el barrio del Santo Cristo porque en paso ligero volvía impactando el Dios de la collación, crucificado por amor… estos videos fueron grabados por una familia que me consta es visitante de esta casa, la familia Herrera, ya te habías ido cuando aquel año fui a comprarles el video a su casa. Tras el acto, San Juan y la Virgen se despiden, donde se palpaba los primeros compases de la para mi extrema festividad que estas cofradías comenzaron a montar con el final de sus procesiones. La vuelta del discípulo amado de Cafarnaúm igualmente en paso ligero a su ermita de la Limpia y Pura, contemplando muchas caras que ya no están con nosotros, como “Periquito Capare” que camina junto a su San Juan como el gran patriarca y director que fue de su cofradía. Por la Soledad el Cristo del Buen Morir volvía a salir para recibir a su madre, como digo de una forma de entender l Semana Santa que entonces me apasionaba y que ya hoy no comparto, yo lo llamo la madurez… solo contemplen una escena en la subida al atrio de la Soledad, se recrea lo que dije, tras aquel acto de la plaza de la Constitución, “Lloran los Clarines” pegó fuerte y sonó en la recogía, las marchas que hoy pienso deberían sonar para esta bella Señora, en esa más lenta revirá, el primer plano de su pequeñita cara dolorida, ese es el compás que más se acercó a lo que los años me han llevado a soñar para Ella…
Pues sí, se acabó la crónica de lo que fue mi Jueves Santo, se han borrado todas las crónicas y la que resta no se realizarán, tan solo dejo como testimonio las fotografías y los videos. Ahora toca reflexionar en que he errado y en que me equivoco y que es lo que me mueve en esta hermandad, hoy estoy decepcionado tan solo conmigo a lo que me parece que he llegado a convertirme, los ajenos y propios no os merecéis este espectáculo. Tal como dice mi madre, toca “aparcar los santos” o por lo menos los de mi hermandad, y sentarme despacio a meditar que pinto en ella, ojala fuese enero hoy para tomar una decisión rápida, vuelve un año largo de calentarme la cabeza, solo te pido Soberano que seas benevolente conmigo…
Llevo muchos años tomándome, quizás demasiado, a mal las malas lecturas y la incomprensión de algunos lectores que se dejan su tiempo en leer este humilde blog, de este humilde capillita. La verdad es que yo siempre he llevado muy bien que los cofrades o capillitas, según sus pareceres me indiquen que ellos ven las cosas de otra manera a la mía, y lo llevo bien porque si todos pensáramos igual, como diría el dicho “todos estaríamos casados con la misma mujer”, aunque eso no sea contrario a pensar que con mis ideas voy a muerte, mientras mi mente entienda que mis argumentos tienen más peso que el de que me contradice, pero no por ello nunca he intentado minusvalorarlo, ni despreciarlo, ni echarlos a los perros, ni creerme más que él, es más, el otro día mi buen amigo Pedro Soriano me indicaba que mira que me gusta minusvalorarme, a lo que le respondí, “así cuando vienen los palos, no me viene grande la situación…
Es así, así reza el lema del blog cada vez que entran, supongo que habrá muchos a los que no les convenza y que pensarán que es peloteo del barato, para cuando sobre todo soy menos complaciente, seguramente con ellos. He de admitir que soy una persona humana, y según se me trate, el grado de respeto y valor que voy a poner aquí sobre su trabajo no será tomado con la misma medida que con aquel que me tiene puesto a la altura del betún, es lógico, nunca me la he dado del más puro en esta vida, incluso peco demasiado de admitir mis errores. Yo soy de los que no comprenden porque el ser humano tenemos que llegar al insulto, al menosprecio y lo que es peor aún, a la agresividad cuando nos damos cuenta que nos quedamos sin argumentos, una auto defensa natural que no es bien vista en la divinidad… a mí en muchas ocasiones, el escuchar atentamente las razones que se me exponen, me han hecho cambiar de opinión, por ejemplo hoy día no veo igual como hace unos años la figura del hermano costalero en contraposición con el vuerca pasos o saca pasos, lo mismo que el cofrade de golpe en pecho con el aficionado capillita a las cofradías.
Tres buenos ejemplos de lo bueno que me he encontrado en este camino de gloria... Joyanes, Martín y Mondéjar.
He de admitir que en ambos mundos, en los que me he visto sumergido, me he encontrado grandes personas, grandes valores, importantísimos puntos de vista y lo mejor de todo es que en todos he encontrado algo esencial, el halo de Dios… ese halo que siempre me desprende mi segundo Antonio Acuña, invitándome siempre a mirar la vida con una sonrisa, ese halo imparcial de disfrutar de Dios que me trasmitió en Córdoba Federico J. Reloba y que menos la contundente experiencia de Curro, el cual nada más conocerme me hizo un regalo demasiado grande, para este que les habla, que se ve tan insignificante en esta vida, qué decir de la cofradiera, con estas personas he comprendido que “a Dios se puede llegar de muchas formas". Cuantas veces he pensado en cerrar el blog porque la gente veía maldad en mí, y sentía que a nadie le importaba y cuando menos lo esperaba ahí surgían apoyos de los que solo me han demostrado tener un corazón enorme. Gracias a este blog tengo el respeto de muchas personas y la gracia de la amistad de otras tantas que son verdaderos nombres de esta grandeza que es la Semana Santa, desde Jaén, pasando por Almería, Granada, Córdoba hasta Sevilla y asentarnos en la misma Oviedo. El que me tiene como un enemigo o persona de no grata presencia, es porque ellos solitos se lo han ido buscando…
Como me dice Acuña, me seguiré tomado todo lo negativo con una sonrisa, porque la verdad duermo tranquilo con lo que hago, porque mi intención es buena, y el que tengo el privilegio de llevar en lo alto de la séptima que aún me recuerda calambres de la gloria pasada, lo tiene más que claro y si el Jueves Santo, mientras este que les habla iba bajo un Dios Soberano en mi corazón, mi amigo Rafa Mondéjar, otro halo bendito de Dios de cómo hacer las cosas en esta provincia, me levantó al Dios del Gran Poder en Andújar, será porque quizás no tengo que ser tan malo, yo que no soy nadie, en ciudades ajenas a mis raíces la Virgen y ahora su Hijo, el que tiene el Poder y la Gloria volaron a los cielos por este insignificante capillita y eso para mí es muy grande, sentir que no hago nada del otro mundo y el Señor y su bendita Madre me llenen el alma con ese regalo… tal como diría Manolo Santiago; “bendito sea Dios y los hombres buenos”, seguiré en pie porque Él lo quiere, y siempre por Él y por los buenos corazones que me voy encontrado en este camino de gloria…
Fue en Ollerías, sonó “Alma de Dios”, este es el video aunque no se visualiza la levantá, pero les dejo con algunas chicotás más del portentoso Nazareno que en un sueño imaginero, Antonio Illanes legó al pueblo andujeño.