Buscar este blog

jueves, 26 de abril de 2012

LUNES SANTO...YO SOY, HASTA CON CAPOTE. (I)

Ciertamente los pronósticos meteorológicos nos dijeron muchas cosas o nos decían lo que les convenían...¿según la publicidad hotelera de la web?... Si por ellos hubiese sido no hubiese caído ni una gota de agua o no abría parado de llover en toda la Semana Santa. Pero había una coincidencia mayúscula entre todos los medios y esa era que el lunes era el día más indicado para visitar templos, mojarse las túnicas y llorar de impotencia. Así amaneció el Lunes Santo, muy negro y el amigo Cris con el ojo “colorao” de una infección. Así que el día comenzó buscando un Centro de Salud para que sanaran a mi más fiel escudero capillita. Ya en el centro sanitario del pueblo que vio nacer al que ayer mandó al cielo del Bernabéu la esperanza y el sueño de una final de champions, comenzó a llover. Obviamente había que volver a enchufar las radios de los móviles, a dejarnos las baterías cada día en lo mismo para comprobar como se podría presentar el día.
Y la primera parte evidentemente era nefasta… el Polígono, bueno el Cautivo de San Pablo como les gusta que lo llamen a sus hermanos y el otro Cautivo, el del Tiro de Linea NO se la jugarían. La iconografía implantada por los trinitarios, las que nos vienen del extrarradio no se pasearía por Sevilla. Sobre todo me dio mucha pena por la hermandad del Polígono, en la que en cinco Semanas Santas dentro de la nomina no ha podido llegar a la Catedral en las tres ultimas. Hace tres años les caía la mundial de agua y de críticas, el año pasado se les presentó un día similar al de este año y fueron cautelosos para luego no llover en todo el día y este año el mismo “castigo”. No se si allí arriba el Dios Cautivo y Rescatado Eterno tendrá algo con ellos, como hermandad y grupo cristiano cuentan que son ejemplares, que lo suyo es mucho más que unos cofrades capillitas pasea cofradías como dirían nuestros peores “enemigos”, que la labor cristiana en su barrio es ejemplo que deberían tomar las que tiene más solera. Este año estrenaban puerta, porque siguen trabajando a una velocidad de vértigo para que pronto los anti “vísperas” olviden los inicios y la puedan equiparar a la magnificencia de la semana más importante del año en Sevilla. La lluvia se está empeñando en que la recordemos humilde, en construcción, para que cuando al Señor y a su Madre del Rosario se les antoje parezcan una hermandad con cien años mínimo. Seguro que la vuelta a la calle será grandiosa…


Y por Santa Genoveva este año no surgiría la valentía, ni el Cautivo ni las Mercedes pasearían su elegancia que nos viene desde lejos. Ya teníamos el principio de la jornada borrado y a esperar si por lo menos pasaría como el año pasado. Pero en el viaje desde Camas norte hasta la Cartuja comenzó a caer un diluvio. Aparcando, el “gorrilla” al vernos las sillitas –hoy si, digan lo que digan- vio que éramos capillitas y con pena nos decía que vaya día para cofradías. Seguía lloviendo y nos fuimos directamente a comer sin saber donde iba a comenzar el día, si es que lo abría, cofradieramente hablando. Tras la comida, recordé que alguien alguna vez me dijo que en plena hora de la comida es el momento idóneo para ir a besarle la mano a Dios…
Así que por segundo día nos encaminamos por San Vicente en busca del barrio del santo martirizado en una parrilla, San Lorenzo. Los muros de su iglesia cobijaron durante siglos al Dios de Sevilla hasta que se hizo su “casita” propia justo al lado. Los días primeros de la Semana Santa, son los días en que el Señor de Sevilla, Ntro. Padre Jesús del Gran Poder baja desde su camarín y nos cambia su pie por sus manos. Para que sintamos su tacto divino, su poder, porque suyo es el reino, el poder y la gloria, por los siglos de los siglos… nunca antes se la había besado, las enormes colas me hacían siempre desistir, pero mi confidente tenia razón; había cola pero no llegaba ni al umbral de la basílica. Así que mejor que besar la mano del Señor, mientras la lluvia continuaba, ella sola le dio la razón al Polígono y al Tiro de Línea. Pero el momento no fue uno más, ya desde fuera de la cola impactaba ver al icono de Juan de Mesa tan de cerca, frente a frente. Comprobé in situ la conocida desproporción adrede de la cabeza, ciertamente en este sentido no gusta observarlo tan de cerca. Comprendí cual era el don del cordobés, porque cuando la imagen se encuentra en las alturas, como debe de ser; en el cielo no se aprecia tal idea escultórica para la mejor contemplación… seguramente si viviese el maestro no estaría muy de acuerdo con este acto piadoso en el más estricto sentido artístico y su visualización, que no devocional, seguramente él no pensó en que la imagen algún día estaría tan cerca del fiel. Porque él la hizo para que caminase por las calles de Sevilla, sobre esa maravilla dorada que le talló Ruíz Gijón para completar su excelencia real, la que esperaba incompleta su llegada, tal cual trono real sin su monarca, por cierto recién restaurado. Pero estar ante Él, eso no se puede explicar con palabras, nada de lo que les cuento llega a poder ser fehacientemente a lo que vivo, pero esos escasos centímetros a su cara se grabaron a fuego, quien pudiera estar horas y horas estar así, seguro que Juan de Mesa y tal vez el pintor Francisco Fernández de Llera recibieron un don divino para dejarnos lo que viene venerando Sevilla durante siglos, seguro que allí arriba decidieron que en Sevilla tenia que haber un icono inquebrantable de piedad para Dios con el hombre y ese tenia que ser Jesús del Gran Poder. Su rostro se quedó en mi retina y mi beso en su desgasta mano, hecho cautivo esperando el día y la hora de cargar por Sevilla por todas nuestras incorrecciones. El lacito morado de la visita ya va prendido a la ropita mi sobrinito para que lo siga protegiendo. Por cierto Óscar tuvo el detalle de inmortalizarme en este primer e inolvidable besamanos, espero que sigamos besándolo muchos años más.


Pero fuera el cielo siguió llorando, hay que ver que solo lloviese esa semana en todo el mes de abril, seguramente no lo tenemos contento. San Gonzalo y Redención posponían sus salidas, los partes meteorológicos nos volvían locos un día más. Así que decidimos volver al coche, en la Cartuja y sentarnos cómodamente a escuchar la radio, porque el día no tenia pinta de ser muy santo. Pensamos que si surgía el milagro por el Barrio León, allí estaríamos más cerca y si no marcharnos al centro y aparcar y seguir esperando la respuesta de las hermandades. Así, unos ligeros claros parecieron que traían la buena nueva, la hermandad informaba de un parte de mejoría aunque el Cecop (Centro de coordinación operativa) decía todo lo contrario, que lo peor estaba por venir.


























Así que tomamos rumbo muy ligero atravesando la vieja Triana, incluso pasando ante las puertas de las míticas alfarerías para darme de bruces con el pellizco y el duende, cuando de pasada vi a un fiel heredero del primer oficio de Dios trabajando el barro en el torno, “en la rueda” como diríamos en Bailén. Había que encaramarse en la puerta de la Capilla de la Estrella por que el Soberano quería calle y seguramente arrastraría a lo impensable. Y así fue y así se lo advertí a Nico y a Paquillo, como un año más estuvo ahí presente fiel a su San Gonzalo. Le echaron la bravura de bajar hasta abajo y meterse detrás de “su zanco derecho”. La eterna hilera de nazarenos blancos atravesaban Triana, se cumplía un nuevo sueño, todo podría medio salvarse. Gran tramo de niños con sus padres, que gracia más grande y que pellizco en el alma cuando uno de ellos me regaló la estampita, pero uno miraba al cielo y no llovía, pero la oscuridad seguía dando miedo. Y miedo daba cuando por San Jacinto venia el galeón del Soberano Poder más infinito. Había que ganar el tiempo perdido, y no había cambios… pero es que esta cuadrilla no es solo un izquierdo por delante. Cuando hay que trabajar por derecho y comer metros lo hacen con la misma elegancia que las grandes cuadrillas clásicas de Sevilla, de hecho ellos son una de las cuadrillas más grandes de Sevilla. Y Él nos trajo su tranquilidad, ese sosiego con el que irrita a Caifás, el hombre más Dios de todos los tiempos. Y venia de estreno, sus costaleros lo vistieron de primavera para el vía crucis del pasado año –igualmente marcada por valentía meteorológica incluida- y este año tocaba para el lunes más grande del arrabal de casitas blancas y olor a azahar, ese aroma que produce el síntoma que recuerda que es el tiempo mejor del que manda en el barrio y como no de su Madre la Salud. Y no rendiría pleitesía como todos los años a la Estrella, aunque si frenaron la poderosa zancada un poco ante el portal abierto de par en par, y sus cigarreras tocaron “Triana llora tus Penas” como hace 10 años cuando el capitán se quedó inmortalizado para siempre tras su caminar. Y llegaron algunos izquierdos… “pero te quieres callar ya, que YO SOY” parecía querer decir el Soberano para callarle la boca al Caifás con el izquierdo por delante – tal como diría el vecino más famoso del Tardón, Cesar Cadaval, un año mas junto a su Cristo- y la magia de Triana reavivó a la multitud, pero había que seguir, y enganchados al Nico lo seguimos hasta donde Él quisiera. Y fuerte y poderoso, tras el trono de Caifás llegó al Altozano y el cielo no pudo aguantar tanta categoría que comenzó a derramar sus lagrimas… no se me olvida el rímel corrido de las mujeres del barrio que caminan tras Él. Se veía venir me decía Félix, rápidamente los costaleros cercaron las portentosas andas de Bejarano y se subieron a ponerle unos capotes al Señor y al Sanedrita, y unos gorros de plástico – como las bolsas de los paquetes de ladrillos- al resto de imágenes, anecdóticamente menos al esclavo etíope, saltando días después la “sorna” de que hubo racismo en los priostes. La lluvia arreciaba y un mar de paraguas rodeaba al misterio. “Tira para la Magdalena” era el pensamiento mas unánime entre la gente, aunque también estaban cerca, mucho más cerca la capilla de los Marineros o la iglesia de la O, como ocurrió algunas décadas antes. Solo se repitió la escena en el palio de la Salud – otro año sin verla en la calle- que se refugió en la capilla de la Estrella y ya, al Soberano lo llevaron hasta la más lejana iglesia de la Magdalena como en aquel 2005 de inolvidable memoria para este que escribe. La multitud a su alrededor era impresionante y llegué a temer por nuestra integridad, hasta que en medio del puente nos salimos y lo despedimos en el umbral de Reyes Católicos. La escena era sobrecogedora, unos dicen que la hermandad le echó una valentía muy temeraria porque sabían que los pronósticos no eran tan buenos, pero no voy a ser yo quien desmienta lo anunciado por la corporación. Lo que está claro es que a partir de ahí la lluvia se transformó en una fuertísima tormenta que destrozó por completo la inigualable cofradía que minutos antes subía la calle San Jacinto. Las imágenes se taparon a tiempo pero el paso no se tapó y le calló esa enorme manta de agua que aun bajo los paraguas nos puso chorreando… imagínense el paso.

















La escena vivida se podría trasladar a la otra hermandad que le siguió en la valentía, igualmente la Redención se echó a la calle y tuvo que refugiarse en la iglesia de la Anunciación. En ese momento todo parecía acabado, de hecho lo fue. Tan solo nos quedaba tomarnos algo, buscar algún entretenimiento, visitar hermandades o irnos al hotel, el lunes solo había sido una “miajita” de santo, se veía venir, si con las hermandades en la calle el resto comenzaron a anunciar la suspensión de sus estaciones de penitencia, como no, Santa Marta la primera. 



Pero de repente llegó la sorpresa, la Vera Cruz salía pero no de cualquier forma. La hermandad crucera sorprendía a Sevilla con la apuesta que intentó aprobar unos años antes la hermandad de Pasión sin éxito. La idea de realizar estación de penitencia el cortejo sin los pasos en días de gran probabilidad de lluvia. Aunque si sacarían un titular, el famoso Lignum Crucis que saca la hermandad en su cortejo. Tan solo lo vimos salir porque nos encontrábamos cerca. Una circunstancia que ha levantado la polémica y si fue o no acertado, lo que está claro es que estos hermanos volvieron a los orígenes de la Semana Santa aunque también pusieron en entredicho muchas de esas normas no escritas que han deparado nuestra actual Semana Santa. Dicen que en el Palacio Arzobispal esto gustó mucho, serán que muchos de nuestros ministros de la iglesia detestan los postulados de Trento, cuando luego no permiten vía crucis…¿será porque lo presidia una imagen? precisamente la bulla no apabulló a este cortejo sin instrumentos plásticos para acercar al pueblo a Dios, simplemente eran hombres y mujeres dando muestra publica de su fe, pagando y humillándose ante el pueblo para el perdón de sus pecados, ¿quien en el siglo XXI va a ir a verlos y sonrojarlos? Que cada cual opine lo que vea conveniente.



CONTINUARÁ…
Fotos: Óscar Ortega y un servidor. Algunas cogidas de la red.

miércoles, 25 de abril de 2012

DOMINGO DE RAMOS... ESTE AÑO VOLVIMOS CON EL AMOR. (y III)

Flamenco era el origen del que lo hizo nacer de la madera en lejano año de 1655, y siglos después, desde otro concepto lo mueve una cuadrilla flamenca. No cesó su trianear por el abarrotado en torno a los pies de la Catedral, la banda dejó más que satisfecha al amigo Cris, porque tocaron prácticamente lo más destacable de su ultimo trabajo discográfico; “Una Vida de Esperanza”, “Historia de un Profeta” -cruzándose a su Madre que entraba a la Catedral-, “En Triana”… todo regado como los buenos caldos del magistral trabajo realizado por los hombres de Vizcaya, moviendo el paso tal como inventara su padre en San Gonzalo. Costeros, izquierdos, etc… pero siempre de frente, como debe de ser… que los pasos paraos están muy feos como diría un capataz gitano, y al costalero no le hace nada de bien, siempre dándole ese aire final de todas las marchas, una autentica maravilla acompañarlos en su paseo mientras Él buscaba estrellas que se pareciesen a su Madre en el cielo ya despejado. Que gran modelo de cuadrilla bajo mi apreciación, y seguramente es de las menos seguidas por aquellos que les encanta andar paraos e incluso echar los pasos atrás… esta es mi esencia, así entiendo la Semana Santa, por ello llevo su medalla… ¿hacerme hermano? el tiempo y Él lo dirá. Con un atronador, impactante y llenando la calle sonó “Sentir”, -muy interpretada este año por la banda- con ella atravesó el embrujador Arco del Postigo, en torno al medio día se nos planteaba la experiencia complicada cuando llovía tras salir de la capilla de las Aguas. Sin duda el caminar tras el Señor de las Penas fue incluso mejor que el año anterior, que hasta entonces consideraba que seria irrepetible. Mejores marchas y mejor aun para mi la cuadrilla mientras la Limpia y Pura de la capillita se despedía de su hijo hasta el año que viene desde su joyero del Postigo… y llegaron sones clásicos para atravesar el Arenal, algunos de los sones cigarreros con los que cuenta la banda nazarena; “Azotes” o “Misericordia Isleña” mientras el barco atravesaba la calle Arfe al son de "A ti, Padre" y plantarse ante una abarrotada calle Adriano, un año mas las “Baratilleras” lo esperaban…








Y todo volvió a ser antológico y la banda alzó al aire lo que siempre grita su capataz de trianeras maneras… “Aire para mis Penas” que plantó al Señor “sentaito” de Triana ante el umbral de la Piedad y la Caridad… seguramente, como pasaría el Viernes Santo con La O, hasta el Giraldillo se daría la vuelta para intentar cruzarse la mirada con el que siempre va mirando al cielo. El silencio se hizo entre la multitud mientras la cuadrilla dejó su carta de presentación. Y con aire se presentó ante el umbral de la mítica capillita de aquel baratillo de hombres de la mar, que descasan el sueño eterno bajo la mirada de la Piedad, como su hijo de la Misericordia, Ella los cobija y los abraza. Y comenzó el sueño de cada año, se presentaba este como el de aquel video que días antes había dejado caer en el blog sobre los riegos de la lluvia. Pero este año venían tranquilos y Sevilla quería ver a sus Penas de Triana poner un año más “boca abajo” a toda la calle Adriano.
Y ante las quejas de los que no se identifican con las marchas nuevas, renacieron los sublimes sones de antaño. Si el padre del Vizcaya inventó lo del izquierdo por delante, un tal Bienvenido Puelles le siguió con la música que debía abrir la nueva dimensión cofrade de la que hoy gozamos. Así, nacieron de su genial inspiración marchas como la dedicada a esta hermandad, música de origen cigarrero nuevamente… “Y tu Estrella”, otra marcha por cierto que he escuchado más de una vez por las calles de Sevilla en esta Semana Santa. Los sones de los ochenta marcaban el compás del Cristo sentado para llegar ante la Piedad, la que le cabe el honor de recibir a la primera parte de las hermandades que vienen de Triana normalmente. Cuando comenzó la chicotá del saludo, la reverencia según Triana, emergió la música recorriendo mi piel un escalofrió emocionante. La Presentación nos retrotrajo a sus orígenes y elevaron a los cielos de Sevilla una de sus primeras marchas y a su vez menos conocidas; “Pasa la Estrella”… esta marcha es especial para mi, porque con ella me comencé a enamorar del Señor de la calle San Jacinto, en aquellas cintas de VHS del Correo de Andalucía en las que con esta marcha entraban en la Campana del año 94 y en la que conocía la idiosincrasia de los misterios del otro lado del rio, e incluso la cuadrilla repitió pasos y movimientos muy similares a los de aquel cada vez más lejano año… en el año 2012, señores y recordando a la locución del mismo, todos los asistentes contemplamos que “cual es el secreto de Triana, cual su don, Triana señores no es un barrio, es otro mundo…” reviviendo aquellos sueños de niños en el sofá, mi querido “Zapatero” me lo quiso regalar ante sus pies… quien me lo diría entonces. Ese otro mundo, Triana emprendía el camino de vuelta, las “Baratilleras” se quedaban contentas y la música se fundió con los metales y con las trabajaderas… “Amor, Corneta y Costal” para la despedida, levantando el asombro una vez mas con el solo de corneta, el Dios de las Penas tenia que dejar hueco a su Madre Bendita, dándole aire poderoso en busca de Triana… este año, dadas las circunstancias no lo acompañaríamos hasta su portal como diría la canción del costalero. Este año si tocaba otra cosa y las vistas estaban puestas en el Salvador, para volver a embrujarnos bajo tan bello marco del Silencio que es Blanco y de las Amarguras de su Madre y después tocaría la recogía de la Borriquita y como no, del crucificado, que este año los niños nazarenos volvían con el Amor…





















El Salvador ya se encontraba abarrotado, bella estampa cofradiera en el entorno mientras no mirases al suelo… vaya “mierderio” dejamos las personas. La espera se hizo cenando una baguette previo sablazo de un local regentado por hindúes o turcos, tal cual “Badulaque de los Simpson” que curiosamente no era de “Apu” si no que se llamaba “Va por ti Montoya”…



En el entorno se vislumbra las consecuencias de la primera parte del día, sobre todo de la presencia de capataces que a esas horas deberían estar en sus “hermandades”, pero Dios quiso que este año vivieran el Domingo de Ramos de diferente manera. Y seguramente no los decepcionaría cuando el poderoso barco del Herodes se plantó ante las puertas de la que llaman la “segunda Catedral de Sevilla”. Las inconfundibles trazas del canasto, la genialidad del misterio y la única y singular imagen del Señor del Silencio se dibujaban bellísimamente estremecedora. La luz de la cera blanca – aunque sean sacramental- bajo la oscuridad del momento brillaba, nunca mejor dicho de manera sublime y el andar casi mecánico de su cuadrilla, nos hacia resoplar a los que intentamos parecernos un día de estos nada más que un poquito. Curiosamente pudimos escuchar algunos de los “estrenos” que la banda del ancla tenía para estos días, que más que estrenos, eran clásicos de la banda que por fin podían incrementar el reducidísimo repertorio del misterio de San Juan de la Palma. Bajaba Villegas al son de “Getzabel”, antes reviró desde Francos con “Consolación y Lágrimas” y se plantó en la nueva revirá del Salvador con esa otra genialidad que le compusiera el Vera… “En tus Lagrimas Amargura”. Siguió solemne, repartiendo baberos y su zancada abarcó nuevamente al mundo, a Sevilla, para atravesar la plaza como un ciclón de sentimientos, contagiándonos a todos su Silencio que hasta Herodes nos miraba mosqueado. Nuevamente la “mustia” en esta jornada banda de Triana entonaba el “Cristo del Amor”, el que tiempo después vendría, para dejarnos nuevamente su inolvidable estela.






Pero tras Él venia nuevamente envuelta en una luz indescriptible la “Sacra Tertulia” por excelencia de Sevilla. La apoteosis material que no consigue calmar su divina Amargura. Ver el palio de la Amargura bajo la noche es sentir que estas ante la gran Semana Santa que a tantos y tantos ha enganchado, la que no deja indiferente e incluso le ha cambiado la forma de ver las cosas hasta los agnósticos. Aunque ciertamente no me gustó el movimiento que traía, a este palio lo veo de los que parecieran que van a “ruedas”, pero ante tanta excelencia todo se reduce en Ella. Dice el amigo Mateo Olaya, que yo y que todos los asistentes fuimos testigos afortunados de un momento sublime, la banda del Águila de Alcalá de Guadaira interpretó la verdadera y única creación que originalmente naciera con la forma marcha que compusiera el señero e irrepetible Joaquín Turina – Margot es una adaptación reciente de una opera del sevillano-, dedicada como no, a su Cristo, el que duerme en el interior de la Colegiata y que ya va para dos Semanas Santas sin pisar su inmortal ciudad, “Marcha Fúnebre a Ntro. Padre Jesús de la Pasión”, como no, al portento que naciese de la manos del “dios de la madera”. Sencillamente fue diferente, una marcha evocadora de otros tiempos, los que siempre nos trae la hermandad de San Juan de la Palma. Y dentro de ese novedoso incremento musical experimentado por la hermandad, en la que entraba esta marcha si no me equivoco, también sonó “Dulce Nombre” de Lerate, otra de las marchas que he escuchado mucho este año. Genial y gran clásico de la celebración pasionista local aunque a mi no me cuadre con el estilo de este hermandad… la irrepetible “primavera” de bordados ideada por Ojeda se dibujaba en busca de la calle Cuna, gran epílogo de la hermandad para seguir con el epílogo…







Y el epílogo le da sentido al titulo de esta crónica, cuando en la madrugada ya del Lunes Santo, recordé las siempre impactantes palabras y la rotunda voz de Antonio G. Barbeito en aquellos “Paseos Cofrades”. El Domingo de Ramos del año 2000 fue similar al que vivimos y que quedó inmortalizado en aquel trabajo discográfico. Nuevamente era de noche, entrada en la Jerusalén de Sevilla, Montañés en su perfil de bronce… se preguntó: ¿Cómo viene tan tarde? y los niños nazarenos le contestaron: “este año también venimos con el Amor…”. Y así fue, paradojas del destino, días antes leía en el popular Especial de Semana Santa del Boletín de las Cofradías de Sevilla que este era el único paso de Sevilla que no veía la luna, y en esto que quiso llevarle la contra. Ya me lo imaginé a las horas de su normal salida que esto se podría producir como ya ocurriese 12 años atrás. Tenia ganas de una vez por todas de vivir un gran momento cerca del barco de la ilusión de niños y de no tan niños, de escuchar sus campanitas y que se me quedaran grabadas por siempre… Félix hasta este momento no le hacia loca pasión, aunque Eugenio días antes se escandalizase al escucharlo… pero llego Él, más tarde que nunca, la Borriquita fue el 7º paso en pasar por Campana, no abrió la Semana Santa como mandan los cánones. Se volvió a dibujar lo que fue la antigua hermandad antes del desdoblamiento de cortejos, la cruz de guía abrió a toda la hermandad y las penumbras de la noche abrazaron a la Entrada en Jerusalén más atípica que he vivido. Y el barco dorado relució en la noche, muchos veían su luz por primera vez, fantástica, con su enorme palmera –que me gusta una palmera en estos misterios, ¡fuera olivos!- entre las tinieblas de la noche perfilando el cuerpecito de Zaqueo. Y como es hermandad seria, la música del Sol, sin plumas fue clásica a más no poder, aunque sea un paso “alegre” –para los que siguen buscando el libro de las reglas no escritas-. Venia por Álvarez Quintero al compás de “Soledad de San Pablo”, siempre de frente, sin su característico costero que no apareció en toda la recogía, “Sentencia de Cristo”, “Cristo del Perdón” y “Cristo del Amor” para subir con poderío y fuerza la “rampla” en la que sus niños juegan cada Domingo de Ramos… por cierto Félix cambio de opinión. Y tras el atípico júbilo, llego lo de costumbre… el Amor de Dios crucificado por el hombre. Y este lo fue por un hombre al que cuesta entender que fuera humano. La portentosa figura del maestro Mesa volvió a llenar su plaza, a formar el mejor epílogo, o de los mejores de la Semana Santa. Curiosamente en estos días la portada del Salvador es recreada como portada de la Feria de Abril, por la que entra la algarabía, pero en esta solo entraba la tristeza, la muerte, la pena, el rigor, el negro, la elegancia… la magia de la Semana Santa que no consiguió “eliminar” Rodríguez Ojeda y que por desgracia muchos no saben ver o más bien no tienen la gracia de comprender. Oscar amante del detallismo fijaba su mirada en el epílogo del crucificado, el que lleva a sus pies, el Pelicano del Amor abriéndose el pecho, que grande el detallismo cofradiero, pero que barrocos seguimos siendo en la tierras de María Santísima. Su figura se apagó en la oscuridad de la Colegiata… quedaba su Madre, Socorro del pueblo que la esperaba, pero el día había sido muy intenso, creo recodar que la hermandad entró una hora y media después de lo estipulado. Si, no hace falta que me lo digan, fue una locura pero decidimos dejar al apoteósico palio del Socorro para otro año y buscar el coche en este sin duda diferente Domingo de Ramos, lleno de lagrimas pero también de gloria… pero el broche de oro no acabaría ahí, María quería cerrar como suele hacerlo siempre nuestra estación particular de penitencia, y en nuestro camino a la Cartuja la Estrella más rutilante del día se encontraba portentosa en medio del puente de los puentes de Sevilla, relamiendo su palio “garduñense” las orillas de Triana. Un par de chicotás a tambor la seguimos, no le hizo falta más para pegarnos el pellizco con dos macizas levantás de su cuadrilla que definitivamente a retomado aires “ochenteros” para su dulce caminar, todo no podría ser perfecto pero con la estampa de su bellísimo rostro nos marchamos a descansar para el Lunes Santo…