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miércoles, 9 de septiembre de 2015

LA EVOLUCIÓN DE JAÉN... MARTES SANTO.

Lo cierto es que la apuesta musical de los pasos en aquel año 1994 en Jaén aún estaba a un nivel bastante alejado a lo que vivimos hoy. Por ello, veinte años después veo acertadísimo el montaje de estos videos con diferentes tipos de música en lugar del sonido ambiente, clásica lo más normal y la locución – de Luis M. Álvarez Pedrosa-, que como vengo diciendo, me parecen magníficos textos salidos de un para mi desconocido en esto de la literatura cofradiera, Emilio Lara López. Suena música arabesca –me gustaría que me ayudasen a descubrir su nombre- porque el Martes Santo pone sus vistas en el rincón jaenero de la vieja leyenda del Lagarto, el barrio de la Magdalena, y desde su iglesia sale su popular cofradía, de las clásicas de la ciudad, por ende de las más antiguas que en los años ochenta tuvo que gozar de tal esplendor que éste que les habla la conoció, siendo tildada como de las más esperadas aunque su apuesta procesionista distara de la mía. Siempre he escuchado hablar de la Magdalena o la Clemencia como una hermandad muy jaenera, que eso es sinónimo de una fiel seguidora de las costumbres que se han ido forjando en la ciudad en aquellas décadas precedentes, aunque algunas provengan de otras urbes.








Es la hermandad que defendía su canon a muerte, hubo quien me contó que alguien solicitó eliminar los cirios eléctricos de los pasos y le contestaron que “esto no es Sevilla”, como si eso fuera algo imperecedero de los tiempos en Jaén… por ello sus pasos a doble hombro, con su compás de lado a lado, y una algarabía de barrio –como dirían en Sevilla-, pero podemos decir que según Jaén. Sus titulares, el Caído, el Cristo de la Clemencia -joya seguramente salida de Salvador de Cuellar oculta bajo una policromía muy posterior-, la Magdalena a sus pies y la Virgen del Mayor Dolor – la del manto con los escudos de los municipios de la provincia- junto a San Juan siguen estando ahí y los pasos de los dos Cristos también. En el primero un sayón parecía patear al Cristo de Navas Parejo –hermano gemelo del “Chiquito” de Málaga- para que se levantará que se sustituyó por un verdugo desgarrador de Tirao Carpio –hoy eliminado también del paso-. El toxiriano realizó también los candelabros de guardabrisas que sustituyeron los faroles de forja del crucificado, donde también se sustituyeron los faroles del Caído que portaba una cruz de sección plana y decorada siguiendo el modelo del Abuelo por una arbórea y es que aunque fuese con cuentagotas, Sevilla si plantaría su cruz en esta hermandad. El palio de corte escueto de brocado se sustituyó por uno de formas juanmanuelinas, y la candelería eléctrica, llegaron los cirios, las bandas de cristo de tipología sevillana he incluso se cambió el son, creo que aun sin costal, de andar sobre los pies cargando el paso sobre los dos hombros, pasos que se me olvidaba en las anteriores entradas eran guiados por campanas en lugar de llamadores, que también ya han hecho acto de presencia en los pasos de la más “festiva” cofradía del Martes Santo. Era la pionera en poner mujeres bajo un paso y hoy ya son varias las cuadrillas femeninas en los pasos jaeneros.

Y es que esta jornada era de largas filas de nazarenos, porque la misma sigue contando con dos cofradías como antaño. En una era la capa más de barrio llevando el orgullo del mismo hasta el centro y la otra era la larga fila de la penitencia. Sonaba la alegría de la “Primavera” de Vivaldi –buen gusto el que eligiera las piezas musicales- para pasar a la oscuridad, el silencio y la música gregoriana para ambientar más el espíritu de la siguiente cofradía, la hermandad de silencio de Jaén, la del Cristo de la Humildad y Silencio. Salía una hermandad de un corte más próximo a la rigidez del norte que a la del sur, un pequeño crucificado que bien pudo tallar el mítico Juan de Reolid en el siglo XVI jiennense. No hay capirotes, ni cirios, solo unos faroles que seguían a una cruz de Santiago que realizó el escultor Constantino Unghetti, el mismo que la portaba y el mismo que restauró el Cristo para la salida procesional en la fundación de esta corporación que basaba sus fundamentos en el rigor para experimentar su penitencia pública. Salía de noche y sobre un sobrio paso de madera barnizada portado al modo malagueño, y es que entonces, en Cristo Rey la carga propia de la capital de la Costa de Sol dejaba su sello contundentemente. Se mecía a su son por las calles totalmente apagadas mientras un fogonazo de un foco invitaba a la belleza según se veía entonces con esta cofradía y llenaba de una peculiar rancidez el jubiloso Martes Santo que se respiraba en el casco antiguo.












El cambio de esta hermandad ha sido brutal, donde aun creciendo el número de varales, acabar apostando por un paso llevado desde el interior, a doble varal pero con el son de los pasos de silencio hispalenses, es así, la más castellana de la ciudad puso sus vistas en la rancias y sobrias sevillanas aunque los nazarenos sigan vestidos igual y con el farol. El paso, tallado por José Carlos Rubio Valverde seguía siendo sobrio, pero la sobriedad que entendemos el andaluz, cargado de tallas pero invitando a la rigidez, a lo rancio, a lo mustio. La cruz plana se cambió por arbórea y por fin vio el Cristo la tarde de su tierra. Suntuosos bordados llegaron a la entonces humilde cofradía y el paso se concluyó, un monte morado con la calavera de Adán a los pies del Señor e incluso el sobrio hachón de cera dio paso a retorcidos candelabros, y también llegó el costal y un son más abierto en esta cofradía donde se decía que no se contemplaba la opción de un paso con la Madre de Dios, era el silencio junto a Cristo crucificado solamente. Decía el narrador que era la procesión sin Virgen María, que en cual esquina se quedó llorando la misma pero todo ha cambiado tanto que los hermanos mustios jaeneros le dieron Madre a su Dios de tintes renacentistas, una bellísima Señora de grafismos que nos retrotraen a los tiempos gloriosos del barroco granadino, pero con la gracia sevillana, la que como ya en más de una ocasión les he contado, realiza el veleño Israel Cornejo. Tan solo contemplando a la dolorosa y la saya que vistió – del estilo, según parece mal llamado “romántico”- el día de su bendición me puedo hacer una idea del paso palio que le querrán montar para seguir los pasos del Cristo silente que no le lloraba su Madre detrás, con el nombre se fueron a la más bella verdad y por qué no decirlo, sencillo… Madre de Dios. Ella por ahora llora en la capilla y yo ansió verla envuelta de incienso por las calles de la capital… porque Ella es quizás mi dolorosa predilecta de la ciudad.

domingo, 6 de septiembre de 2015

LA EVOLUCIÓN DE JAÉN... LUNES SANTO.

El Lunes Santo de aquel video de 1994 era el tradicional lunes de la Semana Santa donde comenzaba esa particularidad que tiene Jaén en la que quitando los dos domingos, al menos un crucificado sale a sus calles. Y no uno cualquiera, una de las joyas imagineras que nos hablan del profundo pasado y origen de la religiosidad popular en nuestra tierra. Aún quedaba para que la Amargura o más bien el Despojado llenaran de dos cofradías esta jornada que se habría en la plaza de la Merced con la cofradía de los Estudiantes. El Cristo de la Misericordias, siempre atribuido y no sé con qué contundencia a Bautista Vázquez “el viejo” elevaba sobre el viejo trono dorado de Canales a uno de los valiosos crucificados en el arte del antiguo Renio de Jaén. El lunes traería el andar hispalense, incluso el costal pero esta hermandad seguía el son de la época, con ese paso que llaman jaenero que emerge del andar del seguramente primer gran paso que abandonó las andas y quien dice que las ruedas en la capital, el del Abuelo. Después de aquello vendría el sobre los pies sevillano pero a doble varal, las agrupaciones tras el paso – en el video se intuye banda de música tras el Cristo-, incluso la Pasión de Linares –cómo olvidar ese fogonazo de sol en el interior de la iglesia al son de la marcha “Al Cristo de los Estudiantes”-, el cambio de paso buscando con el color caoba una sobriedad que incluso alcanzaba a que el Señor saliese en silencio pero la idiosincrasia de entonces hacía de esta hermandad una cofradía más alegre, algo que motivó que la música siguiese tras el Señor del “bambú” aunque se buscase en las cornetas y tambores esa sobriedad, al parecer, tan ansiada desde la fundación de la hermandad.







Tras Él, la Virgen, como dice el narrador, de azul y plata, la Virgen de los “clavitos”, la “Gioconda de Jaén”… Ntra. Sra. de las Lágrimas embutida en la construcción de su paso de palio, el que contrastaba la sobriedad siempre encorsetada a los palios de cajón con la gracia más de barrio que siempre ha llevado esta dolorosa que llegó desde Córdoba, hasta hace bien poco, como ya les comenté en una ocasión en que la idiosincrasia del mismo dio un cambio radical aunque la sobriedad y frialdad genial del “Invierno” de Vivaldi ya parecía preludiar que esta hermandad sería en 2015 una hermandad con tintes sobrios. Se bordó ese palio, un manto, se completó la orfebrería, se modificó los respiraderos y sobre todo Ella trajo esa sobriedad tan ansiada convirtiéndose en el palio más fúnebre de toda la ciudad y todo ello seguido de la inclusión del costal donde el capataz sevillano Ricardo Almansa ha formado a estos hombres hasta darle, para mi uno de los mejores andares de la ciudad e incluso de la provincia a lo que se refiere a pasos de palio. El éxito trajo la inclusión de la arpillera bajo el paso del Señor este mismo año que siguiendo una línea similar al del Calvario de Sevilla le realizó Tirao Carpio, el cual tambien realizaría la actual cruz. El repertorio de la banda se enfocó más a las marchas más clásicas y sobrias y los Estudiantes pasaron a crear el gran contraste de la jornada, de una periférica hermandad de la Amargura que trae la alegría de los barrios y a una sobria y gran cofradía de centro que llena de encanto los aledaños del viejo Jaén, aunque ya entonces se hiciera famosa con el canto de la tuna a su salida y en nuestros días siga siendo el contrapunto que tal vez como ya dije en una ocasión, la evolución y el tiempo haga que termine por desaparecer.

jueves, 3 de septiembre de 2015

SAN JUAN "JAVIER" QUIERE CALLE...

Es la noticia del momento, sin irme de collación, el próximo Martes Santo si sus hermanos lo ven conveniente en un inminente cabildo, desde Ómnium Sanctorum saldrá a la calle Feria una nueva imagen titular en la Semana Santa de Sevilla. Los Javieres han sido una hermandad de estampas históricas con sus imágenes titulares, lo fue cuando la Virgen acompañó en el calvario que flota como el humo del incienso por Sevilla al Santísimo Cristo de las Almas hasta que para Ella se construyó un paso de palio en el cual viene procesionando hasta el presente año. Si en la vecina San Juan de la Palma, el autor del Apocalipsis hace más perfecta a la Amargura, quizás un poco más arriba el discípulo amado haga más perfecto el son y el llanto contenido de la Gracia y el Amparo del barrio.
Este fotomontaje nos puede hacer una idea de cómo podrá ser la estampa si al final los hermanos votan que sí. Espero que lo hagan, pienso que ese paso palio aun le cuesta arrancar, llenar a Sevilla, aunque los hombres de los Palacios le den otro soberano paseo cada Martes Santo. Siempre he pensado que en el palio, los hermanos de San Francisco Javier no encontraban el sello a comparación de la magnificencia del paso de cristo. Tal vez este San Juan, de los mejorcitos que no procesionaban en Sevilla –que por cierto vaya nivelito tienen unos cuantos- le de ese sabor y esa esencia, rotundamente fúnebre a mi parecer, al palio de Gracia y Amparo.


Un San Juan con un devenir historio de lo más singular. El discípulo amado llega a la corporación en aquellos años en que la cofradía tan solo era el paso cristo formando con la dolorosa el “Stábat Mater”, me extraña que no pensaran crear con él un perfecto calvario. La imagen fue adquirida según Andrés Ugarte –fuente primordial para el sanjuanismo hispalense- a un comerciante de la calle Feria, titular de una antigua colchonería –otros apuntan a un anticuario-. Era solamente la cabeza y parece ser que las manos, que curiosamente llegan desde Hispanoamérica con destino a una céntrica vivienda de Sevilla y de ahí va a parar al comerciante referido, el cual lo llevó a la conocida y cercana “casa de los artistas” donde convivían varios talleres de artes suntuarias para que lo restaurasen, donde al parecer se le realiza un cuerpo totalmente anatomizado. La hermandad lo adquiere sacando dinero de una rifa de un reloj de plata y el donativo de un anónimo hermano que luchó para que se quedase en los Javieres ya que una hermandad malagueña estaba muy interesada en él. Un dato que aporto a esta historia es en relación al autor del cuerpo que se desconoce, apuntándose a la figura de Francisco Buiza como su posible autor. Obviamente Buiza trabajó en la casa de los artistas y además en aquellos años era toda una eminencia en la creación de imágenes para Málaga, así que alguna a las que les trabajó pudo ver la imagen mientras la restauraba e insistir en ella.
Juan Manuel Miñarro -que en caso de la aprobación, adaptará al San Juan para que pueda salir en la Semana Santa de 2016. Sustituiría la peana por una más pequeña, ya que en la prueba se comprobó que la imagen consta de más altura, 1´75 cm, que la dolorosa. Además, se sustituirían las articulaciones y se añadiría un sistema de rotación para que pueda mirar a la Virgen en el paso- la restauró en 1998 y fue quien apuntó a la figura de su maestro, Buiza, al estudiar la impronta del cuerpo, y además intenta catalogar la cabeza situándola en el siglo XVIII y como posible autor al genio José Montes de Oca, el cual, según el criterio de unos, lo que gubió es una imagen de San José que se reconvierte en el discípulo predilecto de Cristo.
Una desconocida imagen para muchos, de gran prestancia que puede llenar un hueco más de la catequesis plástica de la Pasión hispalense, dándole más categoría si cabe al llanto contenido de la Señora de los Javieres.

martes, 1 de septiembre de 2015

¿NAZARENOS EL VIERNES DE DOLORES? EL CARMEN Y YO...

Esta pasada cuaresma, en la intensa agenda que supone cada fin de semana de la inigualable cuarentena hacia la gracia en Sevilla, se encontraba expuesto en besapies en la antiquísima Ómnium Sanctórum uno de los Cristos más jóvenes de la Sacra Pasión Hispalense, Ntro. Padre Jesús de la Paz en las Negaciones de San Pedro, el titular de la hermandad del Carmen Doloroso. Antes de nada, decir que fue la primera vez que lo besaba y creo que tocaba, y he de confesarles que me acerqué como dije, completando el extenso programa que me preparo cuando voy, sin ninguna intención más especial de que me venía bien para lo que había por la zona, ya que es tanto lo que se desarrolla en la ciudad cada fin de semana morado, que es inevitable dejarte muchas cosas en el tintero. Pero ante Él pronto percibí que me estaba esperando, fue especial aquel beso y poder hablarle tan cerca.

Y es que muchos son los críticos, quizás duros, con esta hermandad por lo que ofrece a la ciudad de Sevilla, urbe con las quizás cofradías más sobredimensionadas del universo. Qué si pocos nazarenos, qué si poca esencia personal, y sobre todo la calidad o nivel de su patrimonio. Hay quien no se muerde la lengua para no solo decir que el misterio tarde o temprano se cambiará, si no que en el lote también irá el Señor, que como en estas mismas páginas he mostrado fue remodelado y trasformado profundamente por su autor. La verdad que yo no voy a decir que sean unas obras de una alta calidad, pero eso en esto de las cofradías nos pese más o menos a los diletantes es algo que no suele afectar e importar tanto como pensamos al devoto. Cuestiones aparte, a mi este hermandad me es simpática, me cae bien, y no paro de querer seguir conociéndola en esta etapa de adaptación a ser una más de la Semana Santa de Sevilla. Y les digo que un Miércoles Santo en el que esté en Sevilla, ella es inamovible en mi itinerario personal, aunque ya va tocando cambiar el ir siempre a la salida, Él quiera concedérmelo un año más…
Antes de marcharme aquel día, pasé ante la mesa de recuerdos típica de la costumbre hispalense en los cultos y exposición de pasos y vislumbre el cordón carmelita de su medalla, tan simple y quizás no tan rimbombante entre las de la gran solera de la vieja Isbiliya. Sinceramente sentí la oportunidad, ese pellizco que en algunas ocasiones me ha dado en similares circunstancias y me la traje de recuerdo, la colgué en el espejo retrovisor del coche, y ahí me acompaña como si fuese un cofrade de los hermanos de la Santísima Virgen del Carmen en sus misterios dolorosos, quizás por haber sacado como costalero a una Virgen del Carmen o quizás por la foto que les adjunto…
Y es que en aquel momento recordé lo que muestra la misma, una hoja de un desgastado especial de Semana Santa del diario “El Correo de Andalucía” del año 1996. En el mismo se preparaba la Semana Santa de aquel año, siendo yo un chaval que parecía una aspiradora absorbiendo lo poco o mucho que le llegaba de la Semana Santa sevillana. Estaba esta página que mostraba dos hermandades que no me sonaban de nada, “El Carmen” y “Torreblanca” y les digo la verdad, leía y releía cada rincón de la misma y me quedaba totalmente desconcertado.

Primera salida de una hermandad pero con nazarenos, lo que quería decir que ya salía antes pero sin “penitentes” como diríamos en mi pueblo y que entonces yo aún seguía a raja tabla. Les prestaban un paso, el de Sagrado Corazón de Nervión –momento en que conocí la existencia de esta hermandad letífica- que ni sabía cómo era. El mismo no cogía por una puerta de una iglesia –la Misericordia- donde harían estación de penitencia ¿pero eso se puede hacer a otro lugar que no sea la Catedral? Me preguntaba en mi ignorancia. Al parecer tenían una Virgen dolorosa, la que salía en la foto, que era advocada como del Carmen ¿pero si eso es un “nombre” de gloria? Me seguía preguntando en mi juvenil e inexperta formación. El nombre de la iglesia me sonaba raro no, lo siguiente… y así tantas cosas, pero lo que más me llamaba la atención es que esas dos hermandades salían el ¡¡¡Viernes de Dolores!!! Y el ¡¡¡ Sábado de Pasión!!! ¿Pero cuál es ese día? también me preguntaba… si señores lectores de Simplemente Capillita, esta página de periódico me mostró que era eso de las vísperas, donde ya entonces muchos o algunos, no lo sé, decían que empezaba la Semana Santa -cuando eso para este que suscribe solo era posible contemplando en el Domingo de Ramos al Hijo de Dios a lomos de una “Mulica”-, por la simple razón de que salían pasos acompañados en penitencia por nazarenos o incluso sin ellos. ¿Ven lo que eran las vísperas? dos hermandades, y hoy entre esos dos días hay el mismo número que muchas grandes ciudades andaluzas tiene para toda la semana, y no solo eso, las vísperas también llegaron a otras ciudades andaluzas. Los siguientes años en el mismo especial seguí conociendo a aquellas dos curiosas hermandades, con la ampliación del misterio, el cual igualmente me llamó poderosamente la atención la escena escenificada, las tres negaciones de San Pedro a su amigo, Jesús… de la Paz. A Torreblanca también le cogí un afecto especial, pero fue el Carmen la que me prendió el pellizco. Hoy me pregunto curiosamente, al conocer su origen netamente mariano, cómo apostaron antes por el paso de misterio en lugar del palio para salir a la calle. Algunos, capillitas ellos, al montarse en mi coche me han preguntado de que hermandad es y se han extrañado cuando les digo que el Carmen Doloroso, se esperarían más la Macarena, la Amargura o San Gonzalo, pero esta es la razón o por lo menos el principio de por qué me tira tanto la hermandad del Carmen Doloroso, la cual por lo menos tuve la dicha de estar en el día del estreno de la dolorosa que les da nombre, ya en el Miércoles Santo sevillano, y como no, el día que se dio la noticia de que entraba en la nómina de la Semana Santa, fue un día de júbilo para mí. Es más, un año la web de La Pasión Digital o Arte Sacro, no recuerdo bien, para el día de los inocentes dio la noticia de que Santa Marta se iba al Sábado Santo y el Carmen Doloroso ocuparía su puesto, y aunque me sorprendía la operación, yo sin tener en cuenta el día que era no vean después la decepción… Para terminar les dejo con el único video que he encontrado más próximo a aquel periodo, ojalá alguien colgase alguno de aquellas salidas del Señor sobre el paso del Sagrado Corazón de Nervión.

viernes, 28 de agosto de 2015

LA EVOLUCIÓN DE JAÉN... DOMINGO DE RAMOS.

Como últimamente me estoy obsesionando con el pasado y con mi pasado, echaré una vez más la vista atrás para recordar aquellos inicios en una de mis pasiones cofradieras, conocer la Semana Santa de otros lugares. Si “El Correo de Andalucía” me mostraba a Sevilla, el “Diario Jaén” e “Ideal” me mostraban la Semana Santa en la provincia de Jaén. Empieza aquí una nueva serie donde no solo me detendré en unos videos que adquirí – colgados por el usuario Franje90- hace veinte años donde “el Jaén” me enseñó a conocer la Semana Santa de la capital. Los mismos serán un punto de partida para comprobar algo que es la gran comidilla de los ambientes cofradieros provinciales, que es el enorme cambio que ha dado la Semana Grande de la ciudad del Santo Rostro en los últimos años, algo que ya empezó en aquel 1994 pero que se acrecentó en la última década. Siempre hemos dicho que Linares o Andújar eran “la Sevilla” de la provincia por ser las primeras en poner sus miras en la capital hispalense para mejorar sus Semanas Santas, según unos y para cambiarlas según otros. Pero el cumulo de cambios experimentado en Jaén ha roto todos los esquemas.








Comenzando por el Domingo de Ramos nos encontramos una jornada con dos cofradías en 1994, una por la mañana y otra por la tarde-noche, aún quedaba para el desdoblamiento de la Vera Cruz con la Oración en el Huerto, y la incorporación de la Virgen de los Desamparados y la fundación y primera salida de la Santa Cena. Esta última hermandad, siendo reciente- erigida como Hermandad el 24 de junio de 2004- aun fue reacia a por ejemplo poner el costal como modelo de carga, siguió los cánones que la ciudad comenzó a tomar desde entonces, llevar los pasos a doble varal pero imitando el paso típico sevillano. Pero en 1994, la Borriquilla habría la Semana Santa aun a ruedas, en un sencillo paso donde posesionaba a la modernista imagen de Jacinto Higueras Catedra –hijo de Higueras Fuentes-, la cual como pasa casi siempre con este tipo de arte con la Semana Santa no sería del gran gusto de la ciudadanía. Con la música puesta por la producción de VHS, suena música clásica, en este caso la genialidad de J.S. Bach con su “Suite para Orquesta nº 1 en Do Mayor”. A la imagen le acompañaba las dos imágenes secundarias de talleres seriados que pertenecieron a la antigua imagen que era un ejemplo más del archirepetido icono que comercializó estas fábricas de imaginería. Sevilla no terminaba de plantar su cruz en Jaén pero el palio de la Virgen de la Paz se comenzaba a construir siguiendo sus directrices, donde figuraba una hermosa imagen de Antonio Dubé de Luque bajo un palio de un singular color, un verde que parecía emular a los de los mares del caribe. El mismo si iba portado por una cuadrilla de portadores, guiados por su “fabricano” –esta figura se podría definir como el capataz y el prioste del paso  en una sola persona- vestido con túnica de estatutos. Una interpretación de “La Estrella Sublime”, con un tempo algo lento volvía a enmarcar sonoramente aquella grabación donde los textos y audios del narrador están a mi gusto a bastante nivel, la verdad esa forma de escribir también influyó en mi estilo. Viajando a 2015  vemos que en el misterio ha cambiado todo, Dubé de Luque talló un nuevo titular, más afín a los gustos cofradieros y su hijo Dubé Herdugo un gran misterio, el que se asienta sobre un galeón aún en proceso de ejecución salido de las manos de Pineda de Sevilla y Felipe Martínez Oliver. El mismo camina hoy al son sevillano, a costal y con cambios, seguido de una agrupación musical, incluso al Señor se le puso una advocación, el que reparte la alegría del principio de todo, ahora también reparte Salud por Jaén. La Virgen sigue siendo la misma pero el paso se enriqueció con piezas de orfebrería, llegaron los respiraderos, candelerías, peanas, jarras o candelabros de cola y dejó ese “costero a costero” como llamarían al antiguo andar jaenero para caminar sobre los pies, en los últimos años también a costal. Esta entrada habla de la evolución pero también podríamos llamarla, la de la sevillanización de Jaén capital. La bambalina de 1994 le siguió todas las caras exteriores y se eliminó aquel curioso soporte textil por algo más común como la malla.
El “Mandolin Concerto in D major” del eterno Antonio Vivaldi enmarca las imágenes de la hermandad, entonces la única, de la tarde-noche del Domingo de Ramos, la cual desde entonces comenzó a ser una de mis favoritas de la ciudad. Como diría el narrador “de cal y fresa” parecía vestir el Cautivo Ecce Homo de esta hermandad cuando figuraba solo en su paso, es Ntro. Padre Jesús de la Piedad en su Sagrada Presentación al Pueblo de la hermandad de la Estrella. Un sencillo paso, pareciese que queriendo ser tapado por la flor todas sus carencias artísticas, con faroles también sencillos, nos muestra a un Cristo algo más pequeño del natural revestido de sencilla túnica blanca y manto rojo tocado por una caña… cuantas veces diríamos mi hermano y yo “esto si es un Ecce Homo”. Aunque hoy sigue estando Él, Romero Zafra y Antonio Bernal lo restauraron y le añadieron la actual corona de espinas “Mesina”, y el paso cambió por uno con base de madera barnizada de Caballero Farfán y orfebrería, con candelabros de guardabrisas en orfebrería que luego serían de talla, y sobre el mismo, pequeño, para poder salir de las estrechas callejas de su barrio, se escenificó el misterio de su advocación con un conjunto realizado por Navarro Arteaga. El Señor comenzaría a lucir túnicas oscuras y bordadas pero viajando al 2015 vemos que recupera en cierto modo aquella estética, de túnica blanca y manto rojo aunque utilizando para ello el brocado como soporte textil. También andaría sevillanizadamente a doble varal hasta la reciente incorporación del costal, con cambios, al son de la música de su banda, fiel seguidora del modelo hispalense.









Tras Él, la guapa Virgen de la Estrella, con el mismo son de la época en el concepto del andar de sus cuadrillas, vistiendo un manto azul, el de salida de su vecina gloriosa la Virgen del Rosario y sobre todo bajo un sencillo palio de malla con ligeros bordados mientras se entrecorta por la estrechuras de su collación en la noche del Domingo de Ramos al son de “Virgen del Valle”. Ella también se sevillanizaría, con piezas de orfebrería que engrandecerían su palio, que dejó la malla y se cambió al terciopelo azul y comenzó a bordarse, estrenado el último año un magnifico techo de palio, todo el conjunto, de los mejores bordados actuales de la ciudad. La Virgen, obra de Sánchez Mesa presenta el aspecto que le insufló Miguel Ángel Pérez Fernández hasta que en 1998 la restaurarían igualmente Zafra y Bernal y le darían la actual prestancia y la doble trabajadera se volvió una sola y el costal la esencia sobre la que caminaría la dolorosa del barrio de la Alcantarilla. Ha todo este análisis habría que añadirle muchísimas cosas, tanto procesionistas como de vida interna y durante el año, pero como somos capillitas, quedémonos en este primer invite en la gloria de las cofradías en la calle…