Buscar este blog

domingo, 7 de agosto de 2011

SEMANA SANTA EN AGOSTO...MADRID A LA VUELTA DE LA ESQUINA. (XII, XIII y XIV estación)

Quien me lo iba a decir hace poco menos de un año cuando comencé a mostraros en la medida de lo posible quienes eran los pasos que integrarán (D.M) el Vía Crucis de las Jornadas Mundiales de la Juventud de Madrid que llegaría a este mes, con más o menos asiduidad para mostraros esta vez las últimas tres estaciones en una sola entrada. Mi falta de conocimientos sobre las mismas, para poder hablar desde una perspectiva propia me ha hecho hacerlo de una manera más resumida.



Las tres se engloban en un estilo que podríamos definir como “castellano”, alejado en las formas andaluzas en un concepto general y sobre todo de las sevillanas. El primero de ellos será el misterio del Descendimiento que llegará a Madrid desde la ciudad manchega de Cuenca. Un misterio que tendría que renacer de las cenizas en 1945 el escultor comprovinciano Luis Marco Pérez tras perder su cofradía el primitivo misterio en los sucesos anticlericales de la guerra civil. Un misterio que es procesionado en un paso con varales exteriores en la jornada del Viernes Santo siendo considerado como uno de los de mayor mérito de su autor, que aunque poseedor de un estilo propio sigue muy fiel a la escuela a la que estuvo muy vinculado como es la valenciana, advirtiéndose la misma en la impronta de su imaginería, también presente en la Semana Santa de Ciudad Real. Curiosamente en honor suyo Alfonso Cabañas, compuso la Marcha Procesional "Marco Pérez ha muerto".



Las siguientes estaciones representan el triste final de Jesús muerto en el regazo de su madre, tal como seria aquella primera noche de vida en el humilde establo de Belén siendo un bebe. Tras bajar de su trono real de la cruz, ser llorado por su madre para ser depositado en el sepulcro desde el que se levantará al tercer día, en la primera resurrección de la humanidad, la que marcaría la redención hasta el día del juicio final en la que el Padre Eterno impartirá justicia. Y para representar estos pasajes evangélicos, Madrid gozará de la imaginería de un escultor al cual considero otro “Dios de la madera”. Si en Sevilla Martínez Montañés es punto y aparte –con Juan de Mesa de la mano-, en el norte creo que brilla con nombre propio el imaginero del siglo XVI y XVII Gregorio Fernández. De origen gallego (nació en Sarria), se instaló en Valladolid atraído por la corte entre 1601 y 1606. Tuvo un gran taller con varios aprendices y colaboradores. Era muy conocido por todo el norte de España, incluso Castilla, Extremadura, Galicia, Asturias y el País Vasco. Allí desarrolló un taller con numerosos seguidores.





Valladolid será su gran escaparate y donde dejará gran parte de su arte, por eso de esta misma ciudad castellano-leonesa llegará a Madrid la imagen de la Piedad, la Quinta Angustia que realizase en 1625. Procesiona en la tarde del Jueves Santo durante la Procesión de Penitencia y Caridad en la que es alumbrado por su Cofradía titular, la de Nuestra Señora de la Piedad. La Quinta Angustia de Gregorio Fernández es una obra realizada para ser vista de manera frontal, su destino como imagen para ser colocada en un retablo hizo que el escultor no la tallara por la parte trasera aunque posteriormente se le hicieran algunos arreglos para convertirla en uno de los pasos procesionales más sobresalientes de la Semana Santa vallisoletana.


Y para terminar la imagen de Cristo Yacente, un prototipo de imagen e iconográfico muy extendido en el trabajo del eterno imaginero nacido en la provincia de Lugo. Son famosos sus ejemplares e inspiradores únicos de un estilo tan personal que difícilmente hace dudar la procedencia de los mismo con contemplar a simple vista la impronta que desprende las imágenes de Fernández. La imagen que estará en Madrid vendrá desde la ciudad eternamente conocida por su Acueducto Romano y sus jugosos cochinillos asados, Segovia. Se encuentra en la Catedral de Santa María de Segovia y procesiona cada Viernes Santo. Sigue fielmente la línea estilística de otros ejemplares similares realizados por el maestro -al menos once ‘yacentes’ nacieron de las manos del imaginero- siendo mundialmente conocido por su temática de “yacentes”, habiendo llegado gran cantidad de ellos a nuestros días, aunque con cuatro de ellos de excepcional calidad, todos ellos en Valladolid, principalmente por ser esta ciudad el centro creativo del escultor y por ser la sede del Museo Nacional de Escultura. Otros yacentes son los de Medina de Pomar (Burgos), el del El Pardo (Madrid), el de Monforte de Lemos (Lugo), el de la Catedral de Astorga (León) y el protagonista de esta entrada, que si dios quiere podrá contemplar en toda su magnitud el sucesor de Pedro en el trono vaticano, Benedicto XVI.



Y para la próxima, Sevilla… la “Panadera Divina” espera impaciente en la calle Orfila para dejar por unos días su tierra y pasear el poderío de la religiosidad cofradiera de su tierra…aunque evidentemente no se hayan prodigado tanto en el evento…

viernes, 5 de agosto de 2011

GLORIA... A LA VIRGEN DE ZOCUECA.

Hoy nuevamente como cada 5 de agosto es la festividad de la patrona de Bailén, la Virgen de Zocueca. Desde el pasado día 20 de julio viene “presidiendo” la cabecera del blog una pieza muy singular donde queda representada una reproducción de la “Capitana Generala”. Algún que otro al verla se quedó descolocado porque no sabía adivinar de que se trataba ya que evidentemente no era la imagen real.
La misma se trata de “la gloria” del techo palio de la Virgen de los Siete Cuchillos, la dolorosa que camina cada Semana Santa en su paso palio con la hermandad de la Santa Vera Cruz, la misma que tiene el honor de ser la primera “madre” del costalero en Bailén. Algunos dirán que locura digo cuando la Virgen de los Dolores fue portada por una cuadrilla hombres cofrades de la hermandad una década antes, pero es que aquí al final se ha impuesto utilizar la palabra de origen sevillano para nombrar a los hombres y mujeres encargadas de portar los pasos, la mayoría de ellos a la usanza “malagueña” o de varales exteriores y tan solo dos, los de la hermandad de la Mulica y este paso de palio portados desde el interior a doble varal sobre el hombro, aunque la dolorosa del Santo Cristo como he dicho lo hizo unos años, no con polémica y muchos problemas con el antiguo estilo de los “gallegos” del puerto de Sevilla.
No son dadas las cofradías bailenenses al detallismo iconográfico de los pasos, la ejecución de los mismos en la mayoría de los casos de producción en serie hace que posean algunas capillitas donde se representa algunos pasajes evangélicos, bíblicos y escudos como el de la misma hermandad y el de la ciudad. En 1991 estrenaría la corporación del Santo Cristo el primer palio realizado íntegramente siguiendo los parámetros creados por el genial cofrade sevillano de la Macarena Juan Manuel Rodríguez Ojeda, en los denominados palios con caídas con formas curvas, “de recorte” como son llamados que abandonaban los estáticos de “cajón”. Curiosamente antes de esta pieza la Virgen de los Siete Cuchillos procesionaba bajo uno de cajón, pero siguiendo un estilo más artesanal y autóctono , creado por los mismo hermanos para llegar al primer año de la década de los noventa del siglo pasado a encargar unas de las piezas más a destacar entre las insignias que componen los pasos bailenenses. Sobre soporte de terciopelo negro y el bordado en oro e hilos de seda de la bambalina frontal exterior –aún sigue así aquel proyecto-, los entonces noveles bordadores de la capital del Santo Reino; Juan Carlos Colmenero y Javier García –por entonces, solo habían realizado unos cuantos trabajos en la hermandad de los Estudiantes de su ciudad- realizaron igualmente “La gloria”, elemento que usualmente es colocado en el centro del techo encima de la misma imagen titular del paso y en la que es representada infinidad de elementos, normalmente vinculados con la advocación, la cofradía o la ciudad. Y para este palio se decidió que se colocase una reproducción de la Reina de todos los bailenenses, la Virgen de Zocueca siendo el único ejemplo que yo conozca de la patrona de Bailén en los programas iconográficos de los pasos de las cofradías penitenciales de la ciudad. A veces se utiliza la pintura para elaborar estas piezas de los palios, como la segunda que se ha realizado en Bailén donde queda representada la Inmaculada Concepción en el recién estrenado palio de la Virgen de la Amargura pero para palio del que trata la entrada se realizó de bulto ejecutada con brocado adamascado rojo las vestimentas para emular el ajuar con la que es vestida cada 20 de julio, el mismo que le regaló la Reina Isabel II. Los bustos de la virgen y el Divino Infante, desconozco completamente quien pudo ser su autor y en que material están realizados, coronándose con su típicos atributos, realizados en materiales muy sencillos. Una filigrana barroca borde el perímetro de la misma, escoltando a la Virgen seis cabecitas de ángeles alados completa esta curiosa gloria, que hiciese que muchos se preguntase que “pintaba” la Virgen de Zocueca en un palio de Semana Santa… está claro que los mismos no firmarían una cátedra de iconografía. Según me conto mi padre, pudo ser por consejo de los jóvenes bordadores o del algún cofrade de la hermandad que conociese el paso palio de la Virgen del Mayor Dolor de la hermandad del Nazareno de Linares en el cual también luce en la gloria a la patrona de su ciudad, la Virgen de Linarejos la cual también celebra hoy su día grande… al menos mi padre por entonces conocía este detalle y eso casi sin duda es porque alguien más aventajado en la hermandad lo comentó.

martes, 2 de agosto de 2011

¿CÁDIZ EN SAN BERNARDO?

Me encuentro por casualidad este video donde se nos muestra la hermandad de San Bernardo a su salida el Miércoles Santo de 1981. Aquellos tiempos “gloriosos” que tanto añoran algunos, de populismo desbordado cuando el crucificado de Andrés Cansino era acompasado por los acordes de agrupaciones musicales… los mismos que ven una aberración “El Refugio de una Madre” aludiendo poca seriedad para un crucificado… pero lo mejor del video es la salida de la bellísima Virgen del Refugio que tuvo que tallar Sebastian Santos para recomponer la devoción destruida en este mismo mes hace 75 años, en aquel día aciago del comienzo de la guerra civil que marcaría para siempre a este arrabal. Y también añoran algunos las cuadrillas de entonces, movidas parece ser más por el “boom” de los costaleros hermanos donde también se vislumbra un poco la perdida de las raíces con esos movimientos desmesurados, esas levantás… antecedentes porque no decirlo del “serrucho” del caballo de Triana y para terminar, haciendo honor al título de la entrada vemos que el paso olvida cual es la idiosincrasia de la ciudad y realiza la primera chicotá al compás de la marcha del maestro Vidrié, “Rocío” a lo que solemos llamar “costero a costero” pareciendo más bien un paso cargado por alguna cuadrilla de “cargadores” gaditanos que los hombres del costal sevillano, con su característico andar de “sobre los pies”… me quedo con la evolución actual.

domingo, 31 de julio de 2011

EL PATRIMONIO IRREMPLAZABLE ...

La impotencia y la rabia inundan mi ser cada vez que observo fotografías como la que abre esta entrada. Se trata de nada más y nada menos que de la joya de la corona artística que poseía mi pueblo, el retablo que realizó en el lejano año de 1586 el seguramente imaginero retablista más cotizado y afamado del Santo Reino, Sebastian de Solís junto a Blas de Figueredo. Esta portentosa obra fue la gran pérdida del patrimonio devocional y artístico de mi pueblo –solo se salvaron unas columnas-, Bailén en los malditos días de la Guerra Civil Española. Si es que que como diría mi amigo Pedro Soriano: “teníamos una mini-catedral y todo se lo cargaron”. No le falta razón cuando uno se para a pensar en todo lo que se perdió, seguramente en el mes de agosto de 1936 cuando justamente un mes antes, al comenzar la guerra los sectores radicales de la izquierda comenzó a atacar a la iglesia católica y sus afines, considerada “enemiga” al estar siempre afín a la ideología que defiende su misión -con o sin partidismo, cada cual piense lo que crea conveniente-, la derecha y que “apoyó” aquel alzamiento militar con Francisco Franco a la cabeza. Que se podría esperar cuando la II República trajo un aire antirreligioso, radicalizado por los sectores más humildes del bando ajenos a una cultura que los hiciera ver la tragedia que suponía borrar del mapa el patrimonio artístico de España ¿tan solo por herir los sentimientos de sus “enemigos”? aquello puso a la iglesia en ojo del huracán, siendo atacada en los primeros compases de la misma y sobre todo en los primeros días de la guerra y en menor medida –conforme iba ganando terreno el llamado “Bando Nacional”- hasta el final de la misma. En Bailén al parecer esta “corriente” destructora llegaría como he dicho un mes después o por lo menos eso apunta las pocas crónicas de los actos sacrílegos al patrimonio devocional como es el caso de la Virgen de Zocueca y la Virgen de los Dolores.








Todo el rico patrimonio de la iglesia de la Encarnación perecería en las llamas, un patrimonio que en la mayoría de los casos no hemos podido conocer y disfrutar. Saber por lo menos quienes fueron los artistas del pasado que dejaron su arte para la posteridad del por entonces pequeño pueblo de casas encaladas, alfareros y campesinos. Y lo que es peor, también ardieron multitud de archivos de la parroquia que seguramente hoy en día nos hubiesen desvelados nombres y fechas de las que por lo menos gozar y llorar, teniendo que acudir con la esperanza de encontrar algo a archivos provinciales, diocesanos –los que dejaron igualmente- o protocolarios. Incluso inventarios que nos diera una idea de lo que albergaba la vieja parroquia en aquellos días de calor y desasosiego, que nos hace limitarnos como siempre al boca a boca de una generación cada vez menos abundante y en la que su conciencia ya les juega malas pasadas. La trágica destrucción de la patrona, la Virgen de Zocueca a hachazos para usar su “cuerpo” para guisar una paella y  un niño Jesús que al parecer se encontraba en el altar mayor son algunos ejemplos del rico patrimonio con el que contaba la entonces única parroquia de Bailén, amén de elementos como el órgano y el coro. De menos calidad artística era el camarín que realizó el valenciano José Romero Tena en 1912 para la Virgen de Zocueca, que de trazas neogóticas “tapaba” la portentosa obra retablística del siglo XVI. Seguramente habría que meter en el saco la talla de Santa María Magdalena de su hoy inactiva cofradía como una de las imágenes destruidas en la Encarnación y sobre todo alegrarnos de la salvación, casi inexplicable de la portentosa talla, quizás de la escuela genovesa del “buen ladrón” San Dimas que aún hoy sigue coronando el primer escalafón como obra de arte de primerísima categoría en la ciudad.








Aspecto de como quedo la iglesia.
Las cofradías perdieron sus bienes más importante; sus titulares. Por entonces la Semana Santa comenzaría el Jueves Santo con el titular histórico de la hermandad de Ntro. Padre Jesús Nazareno, es decir el Señor “Amarrao” a la Columna que según los más viejos era una imagen que sorprendía por su aspecto y anatomía, seguramente fiel heredera de la imagen que igualmente pereció esta vez a manos del ejército napoleónico en 1810 y que podría seguir la línea estilística de las grandes obras que se realizaron en el siglo XVII. Aquella imagen según me contó nuevamente mi amigo Pedro Soriano, tal como le contaron sus familiares más veteranos, se intentó rescatar por sus antepasados llegando demasiado tarde cuando los asaltantes ya se habían apoderado de la antigua capilla de la Consolación, su actual capilla que hace siglos fuese la original de la Santa Vera Cruz. Las imágenes de la cofradía del Nazareno eran los mismos titulares actuales, es decir: “Amarrado a la Columna”, “Jesús Nazareno”, “Santo Entierro” y “Cristo Resucitado”. Imágenes que tuvieron que realizarse posteriormente a 1810 para sustituir a las primitivas que fueron destruidas, imágenes aquellas que nos arrebató el sable francés y que al no existir la fotografía no hemos podido conocer. Obras que seguramente saliesen de la mano de Sebastian de Solís o su hijo Juan, por su relación documentada con este pueblo entre una enorme lista de imagineros giennenses y granadinos que conformaron la estatuaria religiosa de esta provincia.



Como he dicho, la quema de archivos obstaculizan la investigación en estos menesteres, al igual que con estas imágenes de las que tampoco se conocen su autor y procedencia, tan solo con guiarnos por las fotografías públicas y conocidas hasta la fecha de aquellos titulares; el Nazareno que al estar íntegramente revestido a la usanza y moda del XVIII resulta complicado adivinar una futurible atribución y la del Resucitado, que al parecer se integró en la que seguramente fue la gran cofradía de penitencia de entonces en los primeros años del siglo XX. Observando la fotografía y conociendo las corrientes artísticas de aquel momento no es de extrañar que saliese de algún taller valenciano como podría ser Pio Mollar o Romero Tena, el cual trabajó para Bailén antes y después de la fratricida guerra –tras la misma realizaría la Virgen de los Dolores-. La nube sobre la que descansa el triunfante Cristo, el tratado en el modelado de los cabellos de la cabeza y barba o el trabajo en la anatomía del cuerpo parece indicar a la escuela levantina. Todas perecieron en las llamas, incluso recuerdo como en el colegio, el que fuese mi profesor de historia D. José Calvillo nos relató que al parecer la imagen del Nazareno fue arrastrada por algunas calles en irreverente procesión, incluso siéndole extraído uno de los ojos por unos de los milicianos para arrojarlo al balcón de un médico del pueblo, el cual era considerado “fascista” por su condición social y económica.

Nueva Imagen tras la guerra.
Igual suerte corrió la imagen de San Juan Evangelista, de la cual no conocemos fotografía alguna que nos mostrase como era aquella imagen, sirviéndonos tan solo de la antigua pintura del viejo estandarte para hacernos una idea de cómo era aquella efigie, la que intentó plasmar años después Juan Francisco García. Curiosamente una vez escuché una singular historia alrededor de las burlas que recibió este antiquísimo icono devocional bailenense en la que me narraron que una mujer que participó en aquellos sucesos, a modo de mofa se vistió con la túnica y mantolín del discípulo amado y simuló el movimiento estático de la imagen como si fuese sobre sus pequeñas andas o parihuelas. A los años al parecer comenzó a padecer una enfermedad degenerativa en la que sus manos y brazos se le quedaron prácticamente paralizados en una postura muy similar a la que tomó en su mofa al evangelista, intentando imitar la iconografía del San Juan bailenense y que en su caminar también quedo afectada de tal manera que hacia recordar el mismo que imitó aquel verano de 1936. Aquella mujer ya falleció…

Igualmente perecería a la hecatombe las imágenes titulares de la Santa Vera Cruz, la misma cruz la cual conocemos gracias a la famosa fotografía de 1930 en su discurrir por la actual plaza Prim o del Mercado con los cuatro angelitos pasionistas que la custodiaban, la cual por sus trazas me recuerda sobremanera a la misma en la que procesionaba el Cristo de la Expiración de Úbeda, igualmente destruido en aquellos sucesos pero en su ciudad y que saliese de la mano de Luis de Zayas lo que me hace pensar que aquella cruz saliese del taller de la familia Zayas en Úbeda. El Cristo de la Expiración de Bailén seria donado por la familia Martínez y Ramón pocos años antes, en 1916 –los cuales volvieron a donar el actual tras la contienda, amén de varias cosas más para las cofradías bailenenses- y que seguramente saliese de algún taller valenciano o quizás seriado como el actual que volviesen a donar en 1941… la falta de fotografías nos hacen suponer deliberadamente. Estas imágenes –también parece ser que existía la Santa Mujer Verónica- fueron quemadas en la puerta de su actual sede, la capilla del Santo Cristo en la cual llevaba poco tiempo establecida tras la pérdida en el pasado de su primitiva capilla, la actual de Ntro. Padre Jesús y residir lo más probable en la Encarnación. El resurgir tras la guerra de esta hermandad seria…como decirlo… digno de estudio.
Al parecer la ermita de la Soledad también fue saqueada en el mes de agosto, por unos milicianos que según las gentes de entonces parecían provenir de pueblos de la sierra de Jaén por su acento en el habla para incentivar por no decir a obligar, a los bailenenses afines a la republica a realizar todos estos hechos. Gracias una vez más al amigo Miguel Ángel Perea, podemos conocer como era aquella dolorosa al encontrar una estampa de la misma en esos cajones del olvido, esta vez de la familia de su pareja sentimental la cual es una familia históricamente relacionada con esta hermandad. Gracias a las investigaciones de Miguel Ángel y Juan José Villar podemos conocer que aquella imagen no fue la primitiva fundacional si no una imagen nueva que se realizó para sustituir a la original inmersa en un avanzado estado de deterioro. Aquella imagen fue a parar a la actual capilla de Ntro. Padre Jesús Nazareno y al parecer también ardería en 1936 – tal como indica “Maese Pedro” en un artículo del programa de fiestas de 1947, y que al parecer era llamada popularmente como “Virgen de los Siete Cuchillos”…- y no en 1810 como si ocurrió con el resto de imágenes que recibían culto en la misma. Quizás para ese año aun no hubiese sido trasladada desde la ermita de la Soledad, antaño llamada de San Marcos y San Nicasio siendo de suponer que existieran algunas imágenes hagiográficas – de santos para que nos entendamos- sobre aquellas devociones en la ermita que presidia en su suntuoso camarín la Virgen de los Dolores, realizada en 1779 en la ciudad de Úbeda pudiendo constatar este que escribe que su autor no fue Alonso Pablo Sánchez, ya que en realidad se trataba del presbítero o párroco de la Encarnación que por entonces movería los hilos para buscar un taller imaginero en la ciudad renacentista. Puedo constatarlo, porque leí con mis propios ojos en el Archivo Diocesano de la Catedral de Jaén, legajos en los que aparecía su nombre en un pleito que mantuvo por esas mismas fechas con la cofradía patronal. Abra que investigar talleres imagineros en la segunda mitad del siglo XVIII en la ciudad de Úbeda…

Así a modo de resumen, se podría “catalogar” las perdidas devocionales y artísticas de Bailén, que serían restituidas con imágenes que en la totalidad de los casos no alcanzaban la calidad artística de las desaparecidas, sobre manera las realizadas o adquiridas en casas o fábricas de artículos religiosos realizados en su mayoría en serie, en materiales poco dados al “procesionismo” como la escayola. “Arte Cristiano” en Olot y quizás “Casa Aranda” en Zaragoza o “Santa Rufina” en Madrid, por nombrar algunos ejemplos de aquellos negocios… por que no se les podría denominar de otra manera. Si no hubiese sido por aquellos tristes sucesos, seguramente no estaría hoy “quejándome” de la falta de calidad en la gran mayoría de la imaginería bailenense, “molestando” a tantos cofrades que se desgarran las vestiduras al entrar en este blog y leer mis opiniones, para después infravalorar mi persona. Que culpa tengo, de que al salir del periodo de postguerra no se sustituyeran aquellas imágenes para al final convertirse en la devoción del pueblo llano que no entiende de “mérito artístico”… bueno en realidad tan solo dos son hoy iconos devocionales… basta con ver como para sustituir a la Oración en el Huerto no ha habido tantos problemas como con Jesús de Medinaceli.
Si me gustaría terminar, pidiendo a todo aquel que lea estas líneas –incluso a aquellos que os las hacen llegar por otras vías- que busquen en los “baúles de los recuerdos” en busca de aquellas antiguas fotografías, en las que quizás podamos descubrir como era el patrimonio que perdimos para siempre y si son tan amables hacérmelas llegar, ya sea escaneadas o en persona para que este “criticón” las muestre al mundo desde esta ventana. Pero si el orgullo les puede y no quieren “coronarme”, háganlo por la historia y la cultura de nuestro pueblo y envíenselas a la magnífica web de "Bailén en el Recuerdo" que gestiona D. Blas Galey para el disfrute de todos, de la cual he cogido las fotografías que ilustran esta entrada.
Señor don Juan José Galey del Reino, “Pepón” para los amigos, aquí tiene lo prometido.

viernes, 29 de julio de 2011

¿DESDE LA PUERTA REAL A LINARES?

Un detalle singular de mi hermandad y más en concreto del paso palio de Ntra. Sra. del Rosario en sus Misterios Dolorosos es la presencia en el espacio llamado “la calle del palio” de la imagen de un Niño Jesús, de los denominados “montañesinos”. Un aspecto peculiar que desde los años ochenta -época revolucionadora de la implantación de las formas sevillanas en la hermandad- creo que no aparecía en ningún otro paso de palio de cofradías penitenciales, sobre todo en pasos de estas características. Tras aquello, aquella característica fue seguida por algunas hermandades de la ciudad y algunas de pueblos cercanos como Bailén e incluso he encontrado un ejemplo de esto en Elche (Alicante).
Te todo esto ya hablé en este mi blog, idea que al parecer surgió del ingenio del sevillano Antonio Garduño Navas, que ante la gran precariedad de enseres para realizar un paso palio de maneras sevillanas en aquellos años de la calle “Republica Argentina-Hermanos Costaleros”, vislumbró la imagen de un niño Jesús la cual tomó y decidió ponerla en este lugar del paso, seguramente con una idea provisional hasta que la hermandad acrecentara su patrimonio y así colocar otro tipo de elemento más común en estas lides. Aquello gustó o se asentó para convertirse en un sello propio de nuestra corporación pero que quizás nadie pudo sacarle un sentido, cuando la imágenes del Divino Infante suelen aparecer con la Madre de Dios en las iconografías letificas –sosteniéndolo en brazos- y no en las dolorosas, más comunes de las hermandades de penitencia.

Pero un día me encontré con una hermandad de gloria sevillana que posee una característica especial. Ella es la hermandad de Ntra. Sra. de las Mercedes de la capillita de la Puerta Real de Sevilla, la cual es una virgen de gloria, con rasgos sonrientes pero con una postura muy de dolorosa, la cual no porta en sus manos a su Soberano Hijo. La imagen del niño Dios procesiona en el paso justamente en la delantera del paso, el cual es de la tipología de gloria, es decir, que no sigue fielmente la tipología de paso palio de Semana Santa pero por su disposición retrotrae al lugar que ocupa nuestro niño Jesús en el palio del Rosario. El pequeño Infante Redentor, obra anónima tocada por la mano de Duarte al igual que la Virgen me recordó sobremanera la disposición de la imagen linarense pero pensé que esa misma circunstancia se podría repetir en otras glorias, motivo que aún no he visto repetido de esta curiosa iconografía donde María muestra el gran fruto de su vida, dar a luz a Dios hecho carne… algo que por qué no, de esta manera se podría llevar a un paso de Semana Santa presidido por la Virgen Bendita.


Llegué a pensar que Garduño, conocedor del amplio abanico devocional y cofradiero de su ciudad, en aquel instante de trabajo en la década de los ochenta en Linares, al ver aquella pequeña imagen del Señor tomase como modelo a la corporación letifica de la antigua Puerta Real. Pero ahora, tras ir ahondando en la magnífica publicación de Juan Martínez Alcalde con sus Anales de las Glorias de Sevilla me encuentro que el apellido Garduño ha tenido lazos de unión con esta corporación que posee a una de las advocaciones gloriosas coronadas canónicamente de Sevilla. En concreto, Pepe Garduño ha sido o es vestidor de la Virgencita de la Mercedes, incluso Antonio Garduño pintó un pergamino con motivo de la entrega de la primera medalla de oro de la hermandad que posee la Virgen desde 1976, concedida a un hermano muy especial en la historia de esta hermandad, Fernando Garduño Martínez que tras recibirla se la impuso a la Reina de su devoción. Como ven vuelve aparecer el apellido Garduño, el cual no sabría decir a ciencia cierta si aquel ilustre hermano era familia directa del genial vestidor, pintor y diseñador –no menos imaginero- Antonio Garduño Navas.
Incluso el autor de las andas sevillanas Manuel Guzmán Bejarano, autor a si mismo del paso de misterio de nuestro Soberano de Linares era hermano de esta corporación, siendo el mismo íntimo amigo de Antonio Garduño y por el cual trabajó para nuestra hermandad. Así que parece curioso, aunque solo sea una hipótesis propia que puede no tener nada en común, que nuestra curiosa característica pudiese nacer de una hermandad de gloria de la Puerta Real de la ciudad de Sevilla.

miércoles, 27 de julio de 2011

LA TORRE DEL ORO TAMBIEN SE FUE PA' TRIANA...

El deterioro que sufría por 1974 el puente de Isabel II, el mítico puente de Triana daría de por si estas curiosas instantáneas, el Señor de la Tres Caídas y la Morena de Triana volviendo a su barrio en la mañana del Viernes Santo de 1975 abajo el incomparable marco de la antigua torre almohade que duerme los siglos a orillas de Guadalquivir, la Torre del Oro.
El 10 de agosto de aquel mismo año se cerraría la circulación al puente más antiguo de los que sigue hoy en día, ya en la Semana Santa al pasar la hermandad protagonista de esta entrada en su camino en estación de penitencia rumbo a la Santa Iglesia Catedral produciéndose movimientos raros que provocaron carreras del público. Este hecho motivó que a la vuelta los pasos se levantaran a pulso y se “arriaran” sobre los inconfundibles pilares que idearan los ingenieros franceses Gustavo Steinacher y Fernando Bernadet y que fundieran los talleres locales de los hermanos Bonaplata. La obra de restauración duró algo más de cuatro años siendo reinaugurado el 13 de junio de 1977 – entre tanto fue declarado Monumento Histórico Nacional el 13 de abril de 1976- lo cual hizo que durante tres Semanas Santas las hermandades que lo utilizan para “cruzar a Sevilla” alterasen sus itinerarios.

Todas utilizaron el antiguo “Tapón de Chapina”, donde hoy se alza el “Puente del Cachorro” para plantar a Triana en Sevilla y todas a excepción de la hermandad que le da nombre utilizaron el puente de San Telmo para volver al arrabal como sigue haciéndolo hoy en día la hermandad de la O y antaño la Estrella. Este es el motivo para que se hiciese estas históricas fotografías del misterio del “Caballo de Triana” y palio de la Esperanza, dejando por tres años las añejas estampas de la vuelta de la hermandad por el Arenal, los tiempos de la Cárcel del Pópulo, Puerta Triana, el puente y del Altozano inundar a Triana del compás del Moreno, el vecino más antiguo de la calle Pureza y la gracia señorial bajo palio de inspiración ceramista de la Reina y Señora de la vieja Cava. Surcaría la corporación de la calle Pureza tras salir de la Catedral su itinerario habitual hasta el Arco del Postigo sin revirar en Arfe y dejando a las “Madres Baratilleras” huérfanas de su bendita visita para seguir por Temprado, Santander y Paseo de Colón para desembocar al puente que hace suyo hoy día la hermandad de las Cigarreras –la cual no tuvo que alterar el recorrido, aunque algunos años cruzase el rio por el puente de Triana-. La hermandad extendería durante esos años el recorrido por su barrio debido a la cercanía de su capilla con el puente que une a Triana y los Remedios con Sevilla.

Fotos: Boletín de las Cofradias de Sevilla y Diario ABC de Sevilla.