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miércoles, 18 de febrero de 2015

¡YA ES CUARESMA!

ENCUENTRA LAS SEÑALES QUE TE LLEVARAN A LA GRACIA.
Pregonan que la cuenta atrás da comienzo justamente cuando su ciempiés ciego posa suavemente, sutilmente, los zancos que sostienen su majestad, que son pilares que elevan su humildad, el amor, que sostienen el Prendimiento detenido para un nuevo letargo en el mármol sagrado. Dicen que cuando venía como apresurado, como impaciente comiéndose con zancada larga la calle Julio Burell, para muchos ya comenzaba la rutina del tachar en la imaginación los días que cuelgan del papel de las tardes del olvido, intentado estar… en otra cosa o engañándose con parecidas pero falsas señales. Pero no, es ahora cuando llega de verdad la cuenta atrás, como siempre ha permanecido, porque los tiempos están marcados inexorablemente y es ahora cuando las señales imperecederas vuelven a resurgir de los armarios y los baúles de la memoria, aquella que comenzó a escribir el guion de un nuevo año cuando los ciempiés ciegos de la gloria se perdían por los portones de la melancolía.
Es cierto hermanos, que todos, seguramente tenemos unas nuevas campanadas que se toman con mucha menos alegría e entusiasmo que las de la última y siempre fría noche de diciembre. Se va la semana de las fugacidades, donde Dios se hace una casa y vive una vida entera por las calles de Linares y comienza un nuevo ciclo soportado por la trabajadera de la depresión de estar todo un año esperando y sentir que cuando ya ha venido, se ha esfumado rápidamente por la vía de un tren que parece el haz de luz de una espigada serpiente de cera y su senda ni sabe al humo bendito que desde el pesebre ha marcado su divina presencia.

Son signos, como ese olor patente por las calles, que se tornan más tibias y alargadas bañadas poquito a poco por un sol, que poquito a poco calentará las pinceladas de piel del Hijo del hombre y sonrojará las doloridas mejillas de la Madre cuando por fin, tras esta cuarentana con sabor a gloria, inunden las calles con la gracia de la pasión, el éxtasis por una muerte y la melancolía de la llegada de la gloria y un nuevo año con la resaca de la resurrección. Ya están aquí las señales que nos llevarán al domingo más esperado, y para nosotros hermanos, para el jueves que no es cualquier jueves. Las señales nos traerán fantasmagóricos fogonazos de parihuela desnuda hecha ciempiés ciego de gloria, y la primera vez nos parecerá que es como un sueño, una mala jugada de la mente, en sí, estos días serán una constante quimera hasta que, quizás allá por la calle que ruge como un león castulense cuando llega a corneta, tambor y compás el Prendimiento, la Semana de Dios nos grite por los cuatro vientos del alma que ya es la hora… de sentir y regocijarse porque el cielo se ha afincado y acomodado en la tierra.
Pero parecerá que es la hora, porque nos queda poco mis impacientes hermanos, y lo mejor es abrirse al pellizco y la magia cargada del misterio barroquizante de esas pirámides luminosas donde estrellas parecen caer como en una universal cascada dibujando los escalones hacia el paraíso donde reina su silueta, de la mansedumbre más gloriosa, cautiva, maniatada y prendida entre el terciopelo de la penitencia. Antes de que Dios se suba en su carruaje de oro y su madre en su señorial cama, como las de las antiguas damas bajo palio, nos tocará sentir la fragancia de la humildad hecha vestimenta sencilla, sobria, del candor hebraico para la que el Rosario es la cuenta del día a día, cuando sabe que el “octubre” de su Hijo comienza a arañar horas a la noche. Llega el tiempo en el que el Soberano seguirá en su letargo de impaciencia, aunque transformará su alcoba, blanca, parca y plana del último concilio en la más sobrecogedora alcoba del que es el único Rey que los hombres nunca podremos destronar, a modo de recibidor más común, para hacerse una vez más uno de nosotros, y sentir, y cargar con todos nuestros problemas. Llega la hora de ir a compartir los momentos junto a Él, esperando que sea la hora… en el quinario o cuando San Agustín se convierta nuevamente en un alcázar real en la tierra y lo encontremos rodeado entre una multitud recubierta de la arpillera de la gracia, en la tiniebla que nos trasporta a la meditación, la reflexión y al paladar de lo indescifrable. Llega el “octubre” morado del Soberano, en las puertas si no lo leéis imaginároslo, será señal de que hemos querido estar con Él y al entrar percibiréis aquella bienvenida al subir los peldaños de San Agustín, donde… “vive el Hijo de Dios en Linares”. Es la antesala, es como la expectación del nacimiento, pues ahora será el de aquel nuevo renacer del que habló al maestro Nicodemo, del que se nace sin tener que volver a la matriz de la madre cuando su sangre y su sacrificio vengan abrir las puertas del cielo, unas puertas que para nosotros los mundanos abriremos, si así Él lo ve conveniente en la tarde del jueves que no es un jueves cualquiera...

*Artículo firmado por mi mano para la editorial del boletín de cuaresma de la hermandad del Prendimiento de Linares.

martes, 17 de febrero de 2015

EL JUEVES...

Presentado por mi segundo capataz, en una casa acogedora, con bebida buena no garrafón y como mucho pellizco cofrade, el protagonista del cartel lo vale, para quien quiera, comiencen así de bien la cuaresma, los datos, los pueden leer en el cartel. Quedan horas para comenzar a entrar en el túnel de los sueños…

lunes, 16 de febrero de 2015

LOS LIENZOS "CORPORATIVOS" DE RAMÓN LOPEZ.

Dentro de las actividades que organiza la Asociación del Instituto de Estudios Bailenenses para fomentar la cultura de Bailén y luchar por las cosas de su idiosincrasia se encuentra una nueva exposición cargada de una fuerte dosis de bailenensismo. En la sede de la misma, situada en la calle María Bellido se levanta desde el día 10 de febrero hasta el 27 del mes en curso una exposición que viene a mostrarnos la obra de un artista local, que vivía en el conocimiento de unos pocos y que con actividades como la del IEB podrá extenderse a un conocimiento más generalizado. Una muestra pictórica, y mucho más del artista local Ramón López López de los Mozos, el que también destacó como poeta aunque como digo tal vez estas facetas culturales nunca se elevaron a un reconocimiento social, quizás por ser más bien un entretenimiento de un pintor de brocha gorda de profesión y de la fina, supongo, en sus ratos libres.
La muestra es amplia y rica en contenido donde podemos observar todo tipo de trabajos donde obviamente destaca la presencia de su pueblo y sus cosas, con algunos cuadros que en cierta medida forman parte del paisaje de los rincones más populares de Bailén, lienzos conocidos y otros completamente desconocidos que particulares han cedido para la ocasión donde se puede ver las iglesias – las paredes de San José Obrero las pintó por primera vez él-, santuario, paisajes, personas e incluso un curioso cuadro de una escena prehistórica con dinosaurios que lució durante muchos años en un reconocido bar bailenense, hoy día ya cerrado al público. La pasada tarde, sin esperármelo pasé ante las puertas del IEB y decidí entrar a conocerla de la mano de un gran cicerone como es Pedro de Manuel Pérez y rápidamente algo captó mi atención, algo que como imaginarán debe ser motivo para entrar en la temática de esta casa. Porque la exposición muestra la nostalgia de la Semana Santa de Bailén, e incluso nos abre una nueva página desconocida de la misma. Había un cuadro que me pegó el pellizco del recuerdo, donde se reflejaba la calle Amargura de hace más de veinte años, la que conocí de niño, pintada desde la perspectiva que Ramón López debería tener al salir de su casa de la calle Iglesia que se enmarca entre las paredes de la cuesta más cofradiera de Bailén, es curioso donde vivió este hombre antes nació mi abuela hasta que se subieron arriba en la calle Jaén. Cuesta cofradiera que conoció a uno de los verdaderos protagonistas de esta entrada, aunque la misma valga como homenaje al desaparecido pintor y así les incentive a visitarla. Gracias a la cesión de Pedro de Manuel y las fotografías de Juan Aguilar Villar les puedo mostrar aun si estar allí, pero obviamente es mejor ir a verlas, una curiosa historia que pocos recuerdan y que yo sabía medianamente de oídas, hasta que una imagen, que vale más que mil palabras, lo ha refrendado.


En la exposición se muestran cuatro pequeños lienzos, según me cuentan documentados a la mano de Ramón López, donde se representan cuatro titulares de la hermandad de la Santa Vera Cruz, en concreto: la Santa Vera Cruz, lienzo recuperado por la cofradía para exornar el paño o antipendio del ambón de las lecturas. El resto pertenece al Cristo de Medinaceli, la Virgen de los Siete Cuchillos –la anterior, hoy Verónica- y Santa María Magdalena, lienzo que como apunté conocería aquella vieja calle Amargura cuando abría el cortejo de la cofradía que seguía los pasos de Jesús Nazareno. Estos lienzos estaban ideados para figurar a modo de cartela frontal y centrada en los estandartes, o gallardetes –que como me apunta Paco Linares, quizás sea una denominación limitada a Bailén- que en esta provincia nacieron de una evolución de los Simpecados marianos que se utilizaban más comúnmente para el rezo de los rosarios callejeros. Una pieza, al parecer creada en Sevilla que se limitaba a representar el misterio mariano con “ave marías” bordados o algunas figuras que representaban la Inmaculada Concepción. Este tipo de estandarte, sin ahondar mucho en los detalles de la historia, llega hasta Jaén y hace las funciones de “Cruz Guía” es decir, habría los cortejos de las procesiones más comúnmente, y en algunos casos también hacia la función que en Sevilla se le da a la bacalá, como estandarte corporativo con la singularidad de figurar una pintura –hoy también se apuesta por medio relieves tallados y policromados, pero en pocas ocasiones- donde figuraba la imagen más representativa de la cofradía o la misma que iba tras ese cortejo. En Bailén, lo que yo he conocido han sido siempre pinturas, incluso se conocen antiguos con pinturas como el de San Juan que posiblemente nos pueda mostrar cómo sería la imagen desaparecida en la Guerra Civil. Esta cofradía pues como solo tenía un paso hasta 1994, pues anunciaba también lo que venía en el cortejo, como en la hermandad de los Dolores hasta 1990 que llega el crucificado. En Ntro. Padre Jesús siempre he conocido sus gallardetes con la pintura del Nazareno, siempre basándose en el que se perdió en la Guerra Civil que abría todos sus cortejos, aun con la incorporación reciente de cruces de guía, estos estandartes siguen figurando tras las mismas, sin darle un valor como en otros lugares de separar tramos de nazarenos como se hace en Jaén o Linares, incluso fuera de Semana Santa, vuelven a su función antigua de abrir procesiones ya que no se aboga por la cruz de guía o alguna cruz parroquial. En “Jesús” abrían todos sus cortejos ya viniesen el Amarrao, el Santo Entierro o el Resucitado. En la Mulica ídem de lo mismo donde figuraba el titular fundacional, la Entrada de Jesús en Jerusalén aunque con el nuevo estandarte queda representado a sus dos actuales titulares con una Piedad pequeñita bordada en hilos de oro sobre el lienzo del Cristo que abre la Semana Santa. En la Santa Vera Cruz siempre he conocido dos gallardetes y ambos con una cruz bordada en el centro, uno antiguo, de bordados de un corte decimonónico conventual con una bella cruz flordelisada –forma que seguiría para la cruz blanca del caperuz- y otro más moderno de más escueto diseño, pero ambos con cruz bordada, éste de imborrable recuerdo para mi. Es lógico pensar que con tantos pasos, no se le hiciera un gallardete a cada uno. Por ejemplo, en la hermandad de los Dolores se tiró por el camino de en medio con la realización del actual gallardete donde se eliminaba la imagen y se colocaba más o menos lo que se puede catalogar como el escudo de la hermandad, un corazón ricamente bordado atravesado por el puñal de la profecía de Simeón, emblema ancestral de los Dolores de María. Se podría decir que se hizo una mezcla de la simbología de la bacalá… escudo corporativo pero sobre base de Simpecado o gallardete como decimos en Bailén.











Que me gustaría documentarles, por ello tiraremos de imaginación e hipótesis, cuando siendo un niño cierto día contemplé uno de los lienzos que les muestro, el de María Magdalena en un cajón de los armarios de la capilla. Entonces dijeron que era de la antigua cofradía que no se reorganizó tras la guerra, con lo cual la Santa Vera Cruz heredó sus pocas pertenecías salvadas y la nueva imagen de Juan Francisco García de la que ya solo queda hoy el busto de la misma. Se contaba que hubo una época en que cada procesión se le cambiaba el lienzo, no sé decirles como seria aquel proceso y tal vez para ahorrarse ese trabajo se decantó de que el titular que siempre le ha dado nombre fuese el que figurase en el estandarte, el santo árbol de la cruz, incluso eliminándose la cartela de Ramón López por cruces bordadas, como años después también optaría, como he apuntado la hermandad de los Dolores.
Ahora mismo no cuento con más datos del periodo en que se realizó esta curiosa particularidad, la que me puso en la pista una fotografía sobre la cartela del Cristo de la Expiración – la cual no conozco su paradero- que cierto día me enseñó Antonio Saavedra en su bar, el cual me contó esta particularidad que yo no conocí. Al parecer esta cartela no sería de Ramón López, por lo menos en la muestra del IEB no figura –y si habría de más pasos como la Oración en el Huerto- y tampoco sabría decirles si las cartelas antiguas de San Juan, La Virgen de los Dolores, La Mulica – sustituidas por el escudo como dije o por nuevos lienzos- y Ntro. Padre Jesús pudieron pertenecer al mismo, incluso la de la Virgen de Zocueca y San José Obrero, siendo esta última parroquia respetuosa con la costumbre en el nuevo estandarte para la procesión del Santo Patriarca de cada primero de mayo, donde sobre el mas autentico Simpecado sevillano, por su forma con dos picos simbolizando la inmaculada concepción –como en algunas ocasiones se ha obrado en Linares-, se representa un lienzo de la actual imagen de San José e incluso en el guion concepcionista de la inmaculada también se opta por un lienzo de la Virgen de Martínez Salazar, llevando esta particularidad a este tipo de insignias. El actual estandarte o Simpecado, porque cuando está dedicado a la Virgen debería de llamarse así, de la Virgen de la Cabeza también opta por reflejar una imagen de la titular, en este caso del icono principal del Cerro del Cabezo, aunque en esta ocasión no sabría aclarar si es una pintura o una fotografía.
Hay que advertir que no es que estemos ante obras colosales de la pintura, más bien tienen un valor sentimental como algo autóctono salido de la medula espinal del pueblo bailenense, por ello pues aunque las imágenes nos recuerden a las originales no intentemos tratarlas como fehacientes retratos. La más simple es la de Jesús de Medinaceli que nos lo muestra frontalmente, con sus atributos iconográficos y con un fondo de colores tostados, como con rayos de divinidad, quizás imitando la vieja capilla o altar. Saltaré ahora al de la Virgen que obviamente se trata de la imagen seriada de una Verónica que se convirtió en dolorosa y que tras la llegada de la actual imagen volvió a su función primigenia. Obviamente el alcance de similitud con la imagen real es bastante bajo pero la podemos reconocer aun así, sobre todo por la vieja diadema y su atributo más alusivo, el corazón con los siete puñales clavados, toda vestida de negro, tan solo tocada por un lienzo blanco que le enmarca la faz, quizás nada que ver con un tocado, que nos puede dar una idea de cómo se tenía que presentar vestida en el tiempo en que se pintó este lienzo además de si supiésemos la fecha en que se pintó, podríamos situar aún más desde cuando la hermandad de la Santa Vera Cruz cuenta con dolorosa. Este lienzo abre otra hipótesis, y es que la hermandad debería contar con dos piezas, es decir dos gallardetes porque en la misma procesión del Medinaceli saldrían ya dos pasos, y estas cartelas sirvieron para anunciar la imagen que venía tras el cortejo de nazarenos negros y capa blanca.
En las dos restantes, Ramón López dio juego a su imaginación y creó un ambiente o paisaje para representar la Santa Vera Cruz y la Magdalena. En el instrumento martirial la recrea fielmente, con sus característicos remates e INRI, sola y abandonada en el monte calvario, donde parece intuirse la ciudad santa de Jerusalén con esa calavera alusiva al lugar, ya que Gólgota significaba el “monte calavera” o tal vez otro guiño iconográfico de la calavera de Adán, el primer hombre que cuenta la tradición estaba enterrado ahí mismo, y sobre su calavera era Dios hecho carne en Jesús la bañaba con su sangre para la reconciliación de Dios con el hombre entregando su misma vida humana por nosotros a través del primer hombre.
La siguiente es la que más me llamó la atención, la cual juraría haberla visto en mi niñez en un cajón de los armarios de la ermita del Santo Cristo, incluso semi-cosida a un viejo estandarte que creo no tiene que ver nada con los dos actuales y que entonces dijeron que pertenecía a la mismísima cofradía de la Magdalena desparecida en la Guerra Civil, aunque han pasado más de veinte años, ya poco puedo asegurarles lo que vio un simple niño. Esta cartela me llamó poderosísimamente más la atención que el resto porque podría contarnos muchas cosas. Si como bien nos anuncian la pintó Ramón López es lógico pensar que nos apuntara al modelo que tuvo que tomar, la imagen que gubió el conocido como “Paquito el Tomatero”, según error tradicional, en madera de encina o chaparro. Motivo por el que se le denominaba como “la chaparra”, aunque observando la figura podemos observar que nos puede recordar a ella, pero lo cierto es que de ningún modo era un retrato de la misma. Por ejemplo, esta Magdalena se nos presenta de pie al contrario de la imagen de bulto que se presentaba de rodillas. Ello me ha hecho pensar que tal vez el lienzo nos muestre a la imagen desaparecida en la Guerra Civil, de esa cofradía extinguida aun por estudiar más y de la que apenas nada conocemos. Ramón López pudo inspirarse en su recuerdo, porque cuando la guerra estalló ya contaba con veinte años de edad y la suficiente conciencia para poder recordarla. O tal vez no, solamente que se permitió la licencia de modificar algunos aspectos escenográficos de la santa de Magdala. Se me asegura que el lienzo es del artista bailenense por ello quizás tengamos que descartar que verdaderamente este lienzo sea anterior y por consiguiente no obra suya y sea el que anunciaba a aquella antigua cofradía en sus cortejos, y con ello nos mostrase como pudo ser la imagen desaparecida.

El lienzo nos muestra otros detalles interesantes como es la verdadera iconografía de aquella Santa María Magdalena, ya que la misma no pertenece a escenas pasionistas si no posteriores, cuando cuenta la tradición –sin hacerle mucho caso a la “historia” del Código da Vinci- que se retiró en soledad a purgar en penitencia sus pecados, creándose con ello las llamadas “Magdalenas Penitentes” siendo un gran exponente artístico sobre el tema una obra del inmortal Pedro de Mena en escultura y otros tantos trabajos en pintura en pinceles inmortales como Ribera o El Greco. La iconografía es clara, ya que se nos muestra como en una gruta o cueva, de un desierto y con atributos propios de esta iconografía que por no extenderme más no me pararé a explicar -tal vez algún día haga una entrada sobre el tema-, como el crucifijo en la mano, la calavera, los libros sagrados, el tarro de los afeites con los que ungió a Jesús, un flagelo con el que purga sus espaldas como hicieron los primeros penitentes de las cofradías, de ahí la denominación, al ser una persona que practica la penitencia. Escena sin duda inspirada en las iconografías pictóricas sobre el tema, aunque obvie el cilicio que le tortura el cuerpo y reniegue obviamente de la sexualidad, a veces casi desnudez que la marcaba como la prostituta arrepentida. Es curioso la particularidad que apunta a tener aquella desaparecida cofradía y la de San Juan, que rendían pasionistamente culto a imágenes que no concordaban con sus cometidos bíblicos en la pasión, San Juan representado alegóricamente en el tetramorfos y la Magdalena como penitente –algo que ya no desempeña la actual imagen de Tirao Carpio, más propia de pasajes pasionistas-, porque todo apunta que J. Francisco García la realizase recordando la iconografía de la desparecida, la cual no sabemos aún como pudo ser, aunque siempre he pensado que alguna similitud debería tener con la patrona de Mengíbar, una antigua joya atribuida a Mateo de Medina que recientemente se ha descubierto que la actual mascarilla sigue siendo la anterior embutida en un nuevo cuerpo que seguía la esencia del anterior.

Curiosos lienzos redescubiertos para el conocimiento de nuestra historia, que es lo que deben de hacer las cofradías, mostrar su historia, porque ella es un gran alimento para la cultura de la ciudad, de unos gallardetes que en tiempos remotos también eran utilizados para el adiós del hermano cofrade, estando presente en los velatorios e incluso entierros, algo que en verdad fue uno de los grandes motivos por el que se levantaron cofradías, la asistencia al hermano hasta su marcha al otro mundo. Poco o nada queda ya de aquello, seguramente es algo que ya ha pasado al cajón de las cosas de otro tiempo, siendo un niño vi algunos casos especiales donde el gallardete asistía al hermano difunto, sobre todo en la casas, muchísimo menos en el entierro… por ello tiene mi familia la gratificación y el honor de recordar que cuando mi hermano se fue a la vera del “Mostrenco”, aquella cruz bordada en hilos de oro se alzaba entre la extensa multitud que lo acompañó en el entierro, cuando ya a nadie se le hacía, esa cruz que desde entonces abraza fuertemente allá en la gloria, para siempre…

viernes, 13 de febrero de 2015

PARA TI... SOBERANO.

Observando la portentosa fotografía que ilustra y anuncia a los cuatros vientos el Jueves Santo linarense según la hermandad de Ntro. Padre Jesús del Prendimiento y su amantísima Madre del Rosario podemos encontrar muchas cosas. Un conocido mío, artista por vocación, cuando intenta explicar sus trabajos suele hacerlo sencillamente. Seguramente si estuviera aquí diría: vemos el paso, a la salida, arriba está el Señor, con los romanos, San Juan aquí en este lado, el sayón casi escondido tras el Cristo. Lo rodea mucha gente, aquí el nazareno, el hermano mayor, el guardia civil con su tricornio o este de aquí que está de espaldas es el capataz.
Segundo capataz para ser más exactos, que una mañana me buscó a través del teléfono porque pensó que yo podría dedicarle unas palabras a este acto. Supongo que lo hizo pensando que no lo haría tan escuetamente como lo hace ese conocido mío de mi pueblo o eso creo, quizás ustedes puedan valorar lo contrario. La verdad que desde que salí aquella noche de septiembre de hace 14 años en busca de esta hermandad me han pasado bastantes cosas que nunca he buscado, pero que obviamente han llenado de satisfacción mi alma. Yo que no me considero totalmente preparado para la oratoria me he visto casi a empujones presentando charlas, haciendo programas de radio, pregonando cofradías y hasta la Semana Santa de esa mi tierra que me sigue preguntando que se me perdió aquí. Cómo le iba a decir que no, no solo a Antonio, cómo le iba a decir que no a la hermandad, y como le iba a decir que no al que me empuja desde entonces, el que me sigue empujando, el que cree más en mí que yo mismo. Como le iba a decir que no aquel hombre de tensas y poderosas manos que siendo un niño comenzó a llamarme en una noche calidad de agosto, el que me enseñó la gloria que buscaba, el que parecía que sería uno más y se enganchó a mi corazón de tal manera que aun cuando cierro los ojos y necesito hablar con Dios, es su melena la que comienza a dibujarse entre las tinieblas de la oscuridad que Él siempre llena con su luz.
Este cartel no solo muestra lo que nuestros ojos pueden estar viendo. Muestra la inquietante templanza que arranca a andar de una cofradía que representa ese nazareno de vara dorada, con la gratificación de echar a descansar el alma porque el paso ya se hace templo en la ciudad y todo sigue su curso. En el mismo también podemos intuir esos nervios a flor de piel por comenzar a repartir fe por las calles, esa incipiente sensación que se gesta en el interior de San Agustín, de los que serán su luz, sus pies y su banda sonora. La fotografía detiene el tiempo pero se puede mascar el movimiento de un galeón que parece no tener fin en el callejón, que nos pareciese ya estar viéndolo venir con el primer izquierdo de la tarde, entornando los ojos de los que llevan un año esperando el momento. Y es que el momento sabe a la gloria, tiene más quilates que el áureo pan que recubre el canasto del maestro Bejarano. Creo que es tan buena la toma que encuadra lo esencial con lo único “bonico” que nos dejaron de aquella remodelación arquitectónica, el olivo jugando con la vegetación del jardín, donde ya se ha bajado la rampa que hace girar y girar más de lo que debería al galeón del jueves que queda enmarcado bajo el celeste mariano del cielo. Es fácil observarlo y sentirte parte de la escena, serán las ganas de pasión… que podría llegar a escuchar al que siempre se acuerda de la levantá que Andrés le dedicó al consistorio donde se gestó el despropósito, que solo Él, un día al año, lo llena de belleza y vida. Si se fijan detenidamente tal vez puedan escuchar los compases de “Cristo del Amor”, siempre lo mismo y siempre distinto, el arte efímero que completa su sinfónica de la corneta que aunque no se vislumbre, siempre es fácil distinguirla cuando en medio de todo está el que todo lo llena… y no me refiero al guardia civil. Escolta entregada a la causa, que hace más fácil el camino para el que muchos dicen que es solo madera, pero como dijo el poeta… si es madera ¿quién es el que me habla?
Como no iba a dedicarle unas palabras al que en cualquier rincón me habla con su infinita mirada, revestido de penitencia profunda, tocado por tres del oro divino, como el que le regaló en la epifanía Baltasar, para eso Él es el más sagrado rey, maniatado por todos y por nosotros atravesando la fragancia del incienso que desde Gaspar lo perfuma. ¿Veis sus manos? Esa tensión de su cautiverio, prendido por nuestras culpas y desdichas, que son tantas que las quiere para sí mismo, por eso la soga le aprieta tanto mientras nosotros seguimos escondiéndonos tras el olivo y lo material e intranscendente de esta vida se balancea en una bolsita en la mano del que creíamos era amigo. Estampa colosal querido amigo Juan Antonio que dejas tu arte al servicio y engrandecimiento del arte, de ese arte que llama a la fe que es todo este prodigio llamado Semana Santa. Gracias por elegir a esta hermandad y particularmente a mi Dios. Yo ayudo a ser sus pies, antes fui su músico para llevarlo al pueblo que seguramente lo sigue necesitando tanto, porque el Señor del Prendimiento quizás no es quien buscan pero si es el que necesitan. Linares se encenderá en la mecha de la cuenta atrás para la gracia cuando vean lo que nos muestras en el cartel. Sepa Dios a cuantos podrá estremecer y llamarlos a apostarse a la salida de San Agustín, esa que nos anuncia en el papel que Dios comienza a conquistar su tierra y se abre paso, abriendo el compás porque en el interior de la iglesia ya se eleva al cielo una catedral donde se impregnarán todos los rezos como si de un rosario de sentimientos se tratase.
Las cuatro columnas de la evangelización sustentando el retablo andante del Getsemaní que se puede contener en un relicario, evangelio de los sencillos meciéndose al son, el eco del galope del jinete de la leyenda llamando a la gloria, desde el Pisar por Dios y por los hijos de Linarejos. Nos parece escuchar a sus capataces, me parece estar observando atónito los fogonazos de sol que bombardean la galera ciega de este ciempiés domesticado y aún más, casi presiento como se cuela por el respiradero un olé y un “a esta es” que no sé si vienen del pueblo, del que va vestido de negro o de aquel que ya presume de cuadrilla por los confines del cielo. Tú que eres aficionado al mundo del albero, ¿te aprovechaste de la percha torera del Señor para este portento? El Jueves Santo se abre así amigos, con la luz de las mejores tardes en el ruedo, la que brilla en esta instantánea que ha sido capaz de transmitirme los repelucos del momento que espesa el aire, detiene los relojes y eleva al alma a un estado de éxtasis como si estuviésemos suspendidos en el limbo de la conciencia. Y siempre en medio el que me empuja, el que aunque no se mueva suelo percibir su alegría cuando ante su capilla me acerco que casi se le escapa un… “que tal, cómo va la vida y un te quiero”, yo también te quiero Jesús, Prendimiento, gitano sobrao de compás aunque siempre he preferido llamarte como me enseñó tu capataz, y que verdad más grande me inculcó porque no hay nada de más excelencia, grandeza y majestad en el infinito universo como para llamarlo como a Ti…“Soberano”. Cómo me iba a negar a decirle estas cosas, y me quedo cortísimo, a mi Cristo...

* Presentación exaltada por mi persona, del cartel "Ecce Agnus Dei" 2015 en la noche del 13 de febrero del año del Señor de 2015.

miércoles, 11 de febrero de 2015

PRESENTACION DE "ECCE AGNUS DEI" 2015

El próximo viernes, día 13 de febrero, a partir de las 21:00h, en la casa hermandad de la hermandad del Prendimiento de la ciudad de Linares –situada en la calle Romea 22 bajo- tendrá lugar el acto de presentación del cartel de Semana Santa de 2015 titulado “ECCE AGNUS DEI” que edita el joven fotógrafo linarense Juan Antonio Rodríguez Salazar. Una elogiable empresa por promocionar la semana grande de Linares con su trabajo con el objetivo fotográfico que emprendiera su camino el pasado año, siendo elegida en este una instantánea donde se muestra a la cofradía del Prendimiento.
Por ello la hermandad le ha abierto las puertas de su casa para darle la merecida rimbombancia a la iniciativa en la casa de todos los hermanos de Jesús del Prendimiento y Ntra. Sra. del Rosario, en un acto donde se mostrará por primera vez al público la bella fotografía, la cual ya he podido contemplar, porque la hermandad y Juan Antonio han tenido a bien contar con mi humilde pluma y mi más sencilla voz para exaltarles lo que la instantánea le mostrará a Linares y en definitiva al mundo para anunciar la Semana Santa linarense, y en concreto a través de la cofradía del Prendimiento.


Rodríguez Salazar con el cartel de pasado año.

Nuestro fotografo en "faena" taurina.
Les invito a llenar la casa de los “prendios”, prendidos de corazón de su Cristo y su Madre Bendita porque el cartel merece la pena guardarlo para el recuerdo, eso si después de colgarlo por los locales públicos para que la llama de la gracia se prenda en nuestros corazones y comenzar a sentir un peldaño más aquello de “parece que es la hora… y no es la hora”. Y por mi parte es un honor que se cuente con mi persona, habiendo seguramente gente más capacitada que yo, aunque me tocará hablar de mis titulares, y eso es ya motivo para que se me amarre al cuello…  no les diré de quien - ya lo verán allí cuando se destape y cuando me toque tomar la palabra-, de una hermandad a la cual llegué esperando mucho menos de lo que la vida me ha traído, gracias en gran parte a las enseñanzas que muchos de sus hermanos me transmitieron, de los caminos de gloria que me mostraron… es una buena oportunidad de devolverles un cachito a ellos y a sus dos hermanos más antiguos, porque para mí es mucho más que un honor el hablarles del que me abraza en la noches oscuras del alma y el que ríe conmigo cuando la vida me sonríe… o quizás de aquella que le dio vida… vayan, no les defraudarán, yo intentaré estar a la altura.
Una Muestra de su trabajo...

lunes, 9 de febrero de 2015

LA MELANCOLÍA...

El pasado sábado fue un día feliz, comenzaba la verdadera cuenta atrás para mí, para aquello que llena mi alma como nada ni nadie en este mundo puede quizás igualar, creo que es así, creo que pocas verdades tan sacadas del fondo de mi corazón les podré decir. Volví bajo la trabajadera de los pasos del Señor con el primer ensayo que nos llevará a su pasión, a otra más, porque la melancolía acabó apoderándose de mí por las intensas sensaciones vividas. Dar las gracias a mis capataces que me dejaron marcharme antes de finalizar, no es que lo quisiera pero solo cabía eso para poder sumergirme en algo que llevaba deseando vivir y sentir desde hace muchos años. Los Cantores de Híspalis presentaban en Linares su espectáculo cofradiero, una magnifica muestra de lo que da de sí el arte de este grupo musical sevillano para mayor grandeza de la Semana Santa, de algo que surge de la simpar idiosincrasia de cantar y exaltar desde cualquier arte a la Semana Santa en Sevilla, aunque puedan ser mundos opuestos.
Aunque al principio el sonido se comía un poco a las voces, el espectáculo fue digno de los más sentimentales capillitas, donde se cantó a la Semana Santa andaluza en un espectáculo que en su principio nació solamente para la  ciudad de Sevilla. Por ello me fui con la pena de no haber escuchado alguna canción como la del Cachorro o la de la Esperanza de Triana –otros de no escuchar “Costalero” sin saber que esa canción no es de este grupo, supongo-, pero me pude emocionar con la más popular de esta temática de este grupo que encabeza el que aún no me explico aún no se le haya dado el pregón de la Semana Santa de Sevilla, Pascual González, que recitó como solo él sabe y que me sorprendió que no dirigiera una sola palabra al público, quizás no sabe que él es más famoso y quizás admirado del grupo entre los cofrades. Sonó “Silencio” y el escalofrío nos invadió y el “Padre Nuestro” ya nos llevó al éxtasis de esta experiencia que acertadamente nos dice que si Dios vive en la gloria… vive en Andalucía.
Actuación que se intercalaba con las marchas de la Agrupación Musical de la Pasión de Linares, con muchos bailenenses en sus filas, la cual no sé si por ellos o por recomendación de Cantores de Híspalis interpretó de los más exquisito o por lo menos de lo que más me gusta de su repertorio, como “Sangre en tus clavos” o “Lloras en soledad”, la verdad creo que sonó todo lo que tienen de Nicolás Barbero más el estreno de una marcha de bella factura cornetera. “Llegó tu hora” es su nombre, pero lo que más me llegó a dentro de toda la noche, es cuando la música me elevó hacia unos profundos sentimientos que se guardan en el cajón de mi corazón. Fue una tarde tan mágica, aun con el varapalo del Calderón, que el nudo en la garganta me apretó como nunca.

Se hizo la oscuridad, Juan Luis alzó los brazos, los cantores callaron y volvió a abrirse las puertas del cielo… Pasión volvía a tener presente… la memoria de un amigo. Solemne, sobria y a su vez magistral, triste, melancólica, volvió a sonar aquella marcha que un día me pidió Arcas que le dedicara unas palabras, algo que se quedó prendido a mi corazón más de lo que se puedan imaginar. La historia de la muerte, del adiós, de esa única verdad que existe cuando los seres humanos sacamos lo bueno volvió abrirse sin el resplandor de la eternidad, no hizo falta. Mi amigo costalero, viejo pasionero nunca supo que la música, sabiendo a que estaba dedicada se estableció en mi alma de tal forma que no puedo evitar emocionarme y echar la mente a volar. Junto a mí, estaba un gran tío de esos que me han hecho sentirme especial en algún momento de mi existencia, al que le dije que aquel chaval en el cielo deberá estar orgulloso del homenaje de tal calado musical y sentimental que le brindaron sus amigos. Era la primera vez que la vivía en directo… Porque esta marcha no termina de sonarme a Dios, a su tormento, a ese momento donde el Padre eterno solamente lloró desde que existen los tiempos, si es que para Él existen. Su melodías me transportan a la melancolía de quien se fue, de los más especiales, de los más secundarios y mis miedos mundanos florecieron por mis ojos mientras la banda sonora del recuerdo seguía su curso sobre el pentagrama. No me recuerda a Dios, por eso directamente mi oración no fue para Él sino para uno de sus súbditos que sé que me acompaña, que me levanta cuando poco a poco vuelvo a ver la luz, que nunca deja de creer en mí, que sé que confía en mí, aunque me desespere preguntándole por qué o para cuando. Ese que sé que piensa que quizás los entiendo como pocos pero que sigo cayendo en la trampa de esta cárcel de carne que envuelve al alma. Este valle de lágrimas tan complicado que asfixia cada día, que me hace envidiar a aquellos que lo afrontan con la ilusión propia de la gloria. Y es que tal vez pocos puedan entender que encuentre en lo triste, y las lágrimas la belleza y la gracia divina… la música me dejó trastocado todo el fin de semana, las noticias que no espero escuchar se escuchan, el miedo, el temor y las preguntas sobre que tengo que darle prioridad en mi vida me invadían en el letargo de la melancolía, mientras esta melodía no para de sonar en mi alma que voy a tener que dejar de escucharla porque pocas veces algo me haya hablado tan poco de la esencia de Dios me lo haya traído tan cerca, cuando le pregunto y pregunto sin cesar cual es el papel que me tiene preparado en esta vida, porque contemplo la obra de teatro comenzada y no sé cuándo mi personaje tiene que salir al escenario, si algún día seré un actor principal o solo seré un pobre secundario del que ni la miseria se pueda acordar de él. Aún no ha llegado la cuaresma, ni los retiros espirituales, ni los momentos de reflexión y una marcha que me suena más a despedida que a Dios, de recuentro con el que no lo puede todo me llevó con la emoción a preguntarme ¿qué quieres Señor de nosotros? Sabes que te pido mucho, pero solo me conformo con mi semana, la que me da la vida cuando Tú te montas sobre un borriquillo… ¿es demasiado pedir?

jueves, 5 de febrero de 2015

¿UN PALIO SIXTINO?

Hace tiempo que me di cuenta que en Málaga se están levantando talleres de temática cofradiera y obviamente religiosa que no es que sean los mejores, pero si están ofreciendo al mercado algo que en la gran urbe, Sevilla y en otras, quizás ya no se da, y eso es un producto nuevo, o diferente, con calidad obviamente, con mucha calidad o así lo entiendo yo, aunque en Sevilla siga existiendo cosas que ya parecen insuperables. Anoche mismo le refería a alguien la labor de un pintor que está trabajando mucho para las cofradias andaluzas, Raúl Berzosa Fernández, malagueño él y aun con ello ha llegado a ser el primero que pintará el oficioso cartel de Semana Santa de la Semana Santa más mediática del mundo. Antes pintó para Sevilla y cuando casi nadie lo conocía, -Los Gitanos y la desaparecida Duquesa de Alba sabían bien de su arte- pues yo ya tenía la dicha de saber que su pincel era extraordinario, es lo que tiene querer buscar y aprender de los nuevos valores… hoy ya se puede decir que es un grande.
En septiembre se presentó la que según él y yo lo apoyo incondicionalmente, es su obra cumbre, por calidad y por la dimensión del trabajo. La hermandad malacitana de las Penas levantaba de los cimentos una nueva capilla u oratorio como lo llaman allí, desconozco si hay algo especial para esta denominación, pero capilla parece. Lejos de buscar contemporáneos resultados artísticos medianamente se apuesta por cánones antiguos, donde se da poco juego a una arquitectura más “estridente” y se apuesta y sueña con modelos algo más barrocos, donde el crucificado de Buiza y la dolorosa de Eslava Rubio se asentarán sobre un retablo imitando las grandes joyas del siglos pasados, pero eso será el culmen del proyecto. Aunque obviamente, lo que se culminó el pasado mes de septiembre es para mí el gran aliciente del oratorio, donde incluso las arcas gubernamentales han puesto su apoyo porque saben que apostar por obras de este calibre atrae turismo… -nosotros mientras glorifique y ensalce a Dios tenemos bastante- vamos que cogía el coche y me iba a Málaga a contemplarlo, aunque la próxima vez que vaya espero tener más suerte que la última vez que fui, que en pleno apogeo de un día de visitas por motivos cofradieros, hasta en tres ocasiones durante todo el día me lo encontré cerrado.



Berzosa durante un año se metió en el pellejo del eterno Buonarroti, y sus pinceles parecieron, salvando las distancias la del genio florentino Miguel Ángel al recordarnos a todos con sus portentosos frescos en el Oratorio de las Penas a la mismísima Capilla Sixtina de San Pedro del Vaticano, que incluso así dicen que la calificó Benedicto XVI, nuestro anterior Papa e incluso se bendijo el mismo día que la inmortal obra vaticana, un primero de noviembre aunque 496 años después. Nos encontramos ante una admirable creación contemporánea que merece el calificativo de sobresaliente, llevado al campo del arte, por su riqueza artística y envergadura, resultado que también puede recordar los grandes techos barrocos de iglesias romanas como la del ‘Gesù’, San Ignacio de Loyola o la basílica de Sant’Andrea della Valle.
Iconográficamente, la decoración pictórica de la bóveda del oratorio de las Penas, desarrollada con la técnica del acrílico sobre el muro –sus dimensiones alcanzan los 12,20 metros de largo y 9,62 metros de ancho–, viene a representar la Coronación de la Virgen por Dios Padre, con el orbe del mundo, y Dios Hijo –Jesús con una cruz–, ante la presencia del Espíritu Santo en el momento de colocarle la presea con doce estrellas, en alusión a la mujer del Apocalipsis. Alrededor del motivo central, con María, que asciende a los cielos, y las tres personas de la Santísima Trinidad, se emplaza una cohorte celestial, algunos figurantes con trompetas, así como hasta seis personajes situados entre los lunetos, en el arranque del techo, todos ellos heraldos de la realeza de María, como son el profeta Isaías, el rey David, San Juan Evangelista, San Jerónimo y los papas Pío XII y Juan Pablo II. Asimismo, cada luneto contiene un óvalo central donde figuran letanías alusivas a la realeza de la Madre de Dios, cuyo conjunto es rematado por una corona real y flanqueado por dos ángeles. Sobre la clave del arco que se abre al presbiterio, se ubica el escudo de la hermandad, mientras que en el lado opuesto, sobre el coro, aparece la heráldica de la ciudad. En cuanto a las gamas cromáticas, en la obra predominan los colores ocres y grises, si bien Berzosa se decanta por los tonos rojos, azules, verdes y marrones, fundamentalmente, para la confección de los ropajes de los personajes.






Sin lugar a dudas tiene que ser un éxtasis colocarse en la plata de la casa del Señor de la Agonía y elevar la mirada a ese cielo que parece abrirse en su techumbre, sin duda que cuando esté el Cristo sobre su trono bajo el mismo, el placer tiene que ser desmedido. Pero… ¿se imaginan una obra de similares características en un paso? aun es un secreto, aun no se puede saber a ciencia cierta pero lo que está claro es que Berzosa puede revolucionar la Semana Santa de la que dicen muchos que ya está todo inventando, como aquellos mismos que le decían lo mismo hace más de un siglo a Juan Manuel Rodríguez Ojeda. En esa misma Sevilla que se niega a salirse de la moda del último siglo, tal como hoy mismo me la ha calificado mi admirada pluma de F. Machuca con un “los sueños mueren en el país de los miedos…”. Pero él se refiere al cartel “moherno” pintado por Manolo Cuervo de la Hiniesta, Berzosa supongo que no hará eso, que pintará como si de otro siglo se tratara, porque tras bendecirse esta “Sixtina malagueña”, le fue encomendado pintar el nuevo techo de palio, de la verdaderamente única hermandad en Sevilla capaz de salirse de los establecido, aun con un torrente de críticas desfavorables a su encomienda… la hermandad del Sol.

El pintor ya ha dejado entrever que tendrá connotaciones con el fresco malagueño, además los amigos de “Nazareta Sevilla” ya nos han ofrecido el equipo de trabajo que lo está realizando donde parece que la obra no será un simple lienzo con bordados pintados, sino que llevará trabajos de imaginería, supongo, obra de un genio aun poco valorado, también malagueño como es José María Ruiz Montes. Tendrá trabajos de talla -¿una crestería tipo de las granadinas?- del igualmente malagueño Manuel Toledano –autor del paso de Pasión y Muerte de Triana y que llegara a dibujar un proyecto de paso de misterio para la Milagrosa de Ciudad Jardín-, Adán Jaime en la orfebrería e Inmaculada Mayorga en el dorado, la conjunción acrecienta mi curiosidad por verlo. Ciertamente la noticia y las últimas declaraciones del “Michelangelo malagueño” me han despertado mucho interés en ver qué imagen nos mostrará el próximo Sábado Santo el paso palio de Ntra. Sra. del Sol, si su techo dejará de ser un tapete de bordados para convertirse en una auténtica bóveda eclesiástica en movimiento por donde nos parecerá recrear la visión del apocalipsis, donde una mujer revestida de sol, coronada de estrellas y la luna a sus pies descenderá de los cielos… al Plantinar.