Buscar este blog

domingo, 25 de julio de 2021

SANTIAGO APOSTOL EN LAS CARTAS DE EJECUTORIAS DE HIDALGUÍA

 

Santiago en la Ejecutoria de Hidalguía de los Escalante de Bailen (1639)

Una de las piezas artísticas del Antiguo Régimen más interesantes, bellas y demandadas en la actualidad por coleccionistas (que gastan grandes sumas de dinero en adquirirlas, sobre todo en subastas) son los libros miniados de las Cartas de Ejecutoria de Hidalguía.

Las Ejecutorias de Hidalguía son unos documentos que otorgaban las Salas de Nobleza de los dos Altos Tribunales de Justicia de la Corona de Castilla; la Real Chancillería de Granada y Valladolid. Resumidamente, con estos documentos se pretendía demostrar la limpieza de sangre y lustre nobiliario de las familias, sobre todo por los Hidalgos, la considerada más baja clase entre la nobleza. Movidos por algún reclamo administrativo que no les correspondía por disfrutar de los privilegios que su condición les otorgaba, solían entablar pleitos para demostrar la pureza de su linaje. Estos bellos libros eran una copia de la escritura original que se conservaba en las chancillerías, siendo estos los que guardaban las familias como un preciado tesoro. Por eso, estas copias se hacían de manera tan solemne y artística.

Fue entre los Hidalgos, el principal elemento fehaciente y probatorio de la calidad de su sangre ante los ayuntamientos, órganos autores de los padrones fiscales.  En la ejecutoria se reunían todos los símbolos de su nobleza: el rey que la otorga y reconoce, la religión como elemento supremo del sistema de valores, y la pertenencia a un linaje. Pero no fueron los únicos documentos objeto de adorno. La alta nobleza, titulada y notoria, extiende el uso de la miniatura a otros tipos documentales como fundaciones de mayorazgo, cartas de venta o censos, capitulaciones matrimoniales, permutas o privilegios, y a medida que avanza el siglo XVII, a las concesiones de títulos nobiliarios y grandezas de España.

En definitiva, la Carta de Ejecutoria de Hidalguía era el “diploma” con el que podían demostrar que no eran plebeyos, sino los llamados “cristianos viejos”. Por ello, estaban exentos del pago de determinadas obligaciones tributarias y tenían derecho a portar armas ya que el rey podía pedirles en cualquier momento una prestación militar. Era tal el afán por sustentar ese estatus de creerse nobles que gastaban grandes sumas de dinero en sostener estos pleitos.

Probablemente en Valladolid y Granada debería haber artistas que se ocupaban de realizar estos trabajos “editores” a donde los interesados acudían a encargarles la fabricación de estos libros. Este oficio se le llamaba normalmente (consultando en fuentes primarias como protocolos notariales o libros de fábrica de iglesias) como “escritores de libros”. Éstos realizaban artesanalmente una copia que solemnizaban y decoraban o “iluminaban” con este tipo de dibujos creando un documento de gran prestancia para que la familia lo conservase como un tesoro custodiado en casa y heredado por generaciones. Era tal la importancia del documento para ellos, que sin duda se esmeraban para que se hiciera muy bien. Una vez que esta copia estaba terminada e ilustrada conforme al original era finalmente llevada a la Sala de los Hijosdalgo de la Chancillería para que el secretario los encuadernara, contara las páginas, hicieran los colofones del final, etc. es decir, la validara y la sellara con un sello de plomo colgante al final del libro.

Estos libros eran encabezados normalmente por un dibujo o pintura donde se mostraba a la familia que requería la ejecutoria de hidalguía destacando su escudo heráldico y remarcando la patente filiación que la iglesia tenía en la sociedad. Por ello es normal que los familiares se encontrasen reflejados venerando a una iconografía religiosa, la mayoría de las veces a la Virgen Santísima, e incluso a devociones particulares, como por ejemplo puede ser la ejecutoria de la que escribí en septiembre del año pasado, perteneciente a la familia de D. Martín Escalante de Bailén en el año 1639, donde aparecen venerando a la Virgen de Zocueca, patrona y devoción principal de su pueblo.[1]

En esta también aparecía su escudo heráldico, y entre la decoración manierista de esta página aparecen dos representaciones hagiográficas que podrían tener un nexo de unión con la familia. En este caso aparece San Martín de Tours representando su pasaje iconográfico del momento en el que el Santo parte su capa con una espada para compartirla con un mendigo. Es lógico pensar que aparezca por ser el santo de Martín Escalante.

Que apareciera una devoción en concreto (a veces eran simples y comunes iconografías cristianas como una Trinidad o la Inmaculada) respondía a uno notorio signo de veneración y de filiación familiar con el lugar, en este caso la Virgen de Zocueca como gran devoción de Bailén y como protectora de la familia.

Pero una de las iconografías plasmadas en estos libros iluminados más común era la del patrón de España, Santiago apóstol, del que hoy celebramos su festividad. Que aparezca Santiago es algo muy común en este tipo de documentos y es rara la carta de hidalguía donde no aparece. Santiago era el patrón de la Monarquía y de España como el apóstol que trajo el cristianismo a la península. Era el emblema religioso por excelencia del sentimiento nacional, de hecho, sería absurdo negar que nuestra propia cultura actual no sería la misma, si al primer apóstol de Cristo martirizado no llevase a buen puerto la misión que le encomendó el Hijo de Dios, llevar el evangelio hasta los confines del mundo. Y en el siglo I, Finisterre se consideraba como el fin del mundo. Como la tradición cristiana nos cuenta que él trajo a esta península la palabra de Dios, de que sus restos se conservan en la ciudad a la que daría nombre bajo un campo de estrellas (Santiago de Compostela), el hijo de Zebedeo se convertiría en nuestro apóstol por antonomasia para los que sienten que España nació cuando pisó por primera vez esta tierra, la que ha derramado su sangre para que la fe cristiana fuera la fe de sus pobladores e incluso la del nuevo mundo. Normalmente suele representársele en una de sus curiosas iconografías, el “Santiago matamoros”, en la que montado a caballo lucha contra los musulmanes.

Santiago se asociaría a la nobleza porque es el santo “militar” por antonomasia de la monarquía como protagonista tradicional de la reconquista como una figura divina que ayuda directamente a los reyes en la batalla contra el islam, sobre todo desde el milagro de La Batalla de Clavijo (La Rioja) en la que el apóstol se les aparece a las tropas montado a caballo y guía a los cristianos para que salgan vencedores el día 23 de mayo del año 844. Todo visto desde la óptica del Medievo y la Edad Moderna, y claro, esta idea flaquearía ante el concepto que tenemos hoy en día sobre el mensaje de Cristo y las guerras santas. Pero la aparición de esta iconografía en estas cartas de hidalguía, sobre todo, se asocia a la militar por estar montado a caballo, como los caballeros, que son los que pueden mantener una caballería y su servicio en la guerra que en definitiva era la gran manifestación de la nobleza. Este hecho, también es reflejado en la ejecutoria de los Escalante de Bailén en 1639 con San Martín montado a caballo.

Por ello, por ser hoy el día de Santiago les dejo algunas cartas de ejecutoria de hidalguía recopiladas de internet donde se refleja al apóstol Santiago, sobre todo cabalgando con espada en mano guiando a los castellanos viejos en su lucha por devolver la península al cristianismo. Por ello, y para concluir, como decían los antiguos: ¡Santiago y cierra, España!

 



[1] Lendínez Padilla, J.P. (2020): La representación iconográfica más antigua de la Virgen de Zocueca en la Carta de Hidalguía de la familia Escalante (1639). Programa de Romería de Zocueca 2020, pp. 18-25.

 













jueves, 22 de julio de 2021

APUNTES SOBRE LOS ENTIERROS DE LA COFRADIA DE LA MAGDALENA DE BAILEN

 

Antigua imagen de "la Malena" de Mengíbar. fuente: facebook de Antonio Liborio Sánchez Zafra (21/03/2020)


No sabremos como hubiera evolucionado los tiempos, por eso de que por hoy se han venido acabando las Fiestas de Bailén, pero antaño, por hoy, 22 de julio, festividad de Santa María Magdalena, la desaparecida (o absorbida por la Santa Vera Cruz en la posguerra) cofradía de la Magdalena de Bailén celebraba su fiesta, y tal vez hoy hubiese sido su “velada”. Aunque seguramente las circunstancias presentes por las fiestas y el “culto” a las vacaciones, la hubiese trasladado a otra fecha.

Una cofradía, como ya contábamos Juan José Villar Lijarcio y un servidor[1] que fue fundada sin que sepamos muy bien que pudo promover esta nueva cofradía o escuadra en una Semana Santa que llevaba inalterable con sus cuatro escuadras desde 1660-62. Tal vez la cofradía de Mengíbar con su maravillosa imagen (probable obra de José de Medina) tan similar iconográficamente hablando a la que talló Juan Francisco García Martínez "el tomatero" en 1945 o la existencia desde el siglo XVIII de escuadras de la Magdalena en pueblos limítrofes como Baños de la Encina y Linares pudo influir en la idea de creación de esta nueva cofradía de la posguerra de Independencia. Sus estatutos fueron aprobados por el ordinario diocesano el 16 de febrero de 1816. No tenemos un documento grafico de cómo era aquella imagen (destacada por un cronista de antaño como entre las mejores imágenes de Bailén), la que se colocó en 1887 en la antigua capilla de la Virgen de la Guía (actual de la Virgen del Carmen) hasta que en 1913 fue desplazada de la misma, al remodelar el espacio sagrado la Familia Alcalá Torres, que terminarían siendo sus nuevos patronos en 1915. Incluso, movidos por estas circunstancias, los cofrades llegaron a solicitar se les cediese la ermita de la Limpia y Pura, entonces un oratorio dependiente de Dª. Concepción Rentero Rentero donde aún no se albergaba a la imagen de San Juan, algo que ocurriría tras la Guerra Civil.

Nueva imagen de Bailén de Juan Francisco García (1945)

Durante la década de 1940 se haría cargo de su culto la Cofradía de la Santa Vera Cruz, “a la que entregaron sus propiedades, consistentes en un arca, un juego de horquillas de hierro y un gallardete” que aún se conserva, aunque desvirtuado por intervenciones posteriores.

Durante el siglo XIX, es significativa la manda testamentaria en que los cofrades bailenenses pedían que sus cofradías auxiliasen en sus respectivos entierros según correspondiese en sus estatutos, algo por otra parte, también común en siglos pretéritos. Normalmente consistía en la aportación para el velatorio de los gallardetes (a veces tenían uno exclusivo para estos momentos) y cera que iluminara a su hermano difunto. También se podría obligar a los hermanos a asistir al entierro o incluso a sufragarlo. Como esta hermandad nació en este siglo, es curiosa la aportación de una manda testamentaria entre sus hermanos sobre el día de su fallecimiento en distintas décadas de la centuria. 

Por ejemplo, en el testamento de Maria Antonia Arance (7/01/1834) otorgado el día 4 de enero de 1834 manda que su “cadáver sea sepultado en el lugar sagrado que acostumbra hacer en esta villa con la forma de que tiene señalado la hermandad de Santa María Magdalena de la que soy cofrade, y por consiguiente dicho entierro es de cuerpo y cargo de la misma hermandad, por la que se aplicaran por mi alma diez misas que están señaladas en sus constituciones y también las que están concedidas por la de San Francisco que igualmente soy cofrade”.[2] 

Además de pertenecer a una Orden Tercera Franciscana (que llama cofradía, pero que propiamente dicho no es el término más ajustado), nos deja entrever una de las reglas de unos estatutos que a fecha de hoy desconocemos si existe algún original o copia en algún archivo o cajón particular. Hemos encontrado más referencias a esta manda en testamentos en aquel mismo año de 1834, 1835, 1871 y 1884. Por cierto, en esta manda de enterramiento comenzamos a vislumbrar el cambio de los lugares de sepultura, de la iglesia al entonces nuevo cementerio, por lo que la testadora no aclara cual deberia ser el lugar donde debía ser enterrada.

 



[1] Lendínez Padilla, J. P. y Villar Lijarcio, J. J. (2018): Iconoclastia religiosa en Bailén: la destrucción del patrimonio artístico durante la Guerra Civil. Locvber, vol. 2: pp. 88.

[2] Archivo Histórico Provincial de Jaén, Protocolos Notariales (Bailén), escribano José Godino Sovarzo, legajo 6.118, fol. 9r-9v.

LA TALLA SACRA EN LA CIUDAD DE BAEZA DURANTE EL SIGLO XVIII (I): DIEGO BRIONES Y JUAN DE ARIAS. Boletín del Instituto de Estudios Gienneneses, nº 223 (2021).


 

Nunca fue un sueño, nunca fue un objetivo, pero lo que si es: una gran satisfacción que mi labor investigadora y divulgadora salga y comience (porque me gustaría repetir más) en la considerada revista cultural de investigación, no sé si con más solera, pero si las más valorada de las que tratan la cultura y la historia en la provincia de Jaén: El Boletín del Instituto de Estudios Gienneses.

Hecho la vista atrás, rumiando las intenciones, el por qué comencé a investigar y a día de hoy no salgo de mi asombro. Solo quería hablar de Semana Santa, quizás contar la de mi pueblo de la que nadie se interesaba. La verdad, no es abundante el interés histórico por mi pueblo, como siempre digo, la historia (como casi todo) nos deja de lado como esas carreteras que siguen siendo nudo de Andalucía, pero donde ya pocos paran.

Este “logro” se lo dedico a los que me insistíais que fuese más allá, a los que no me encasillara, aunque este primer trabajo, tenga muchos matices del sector que a mi más me apasiona y se me da bien, o por lo menos es de lo que más intento aprender. También se lo dedico a los que con vuestras criticas constructivas, a veces dolorosas, a veces entendidas me habéis hecho crecer, y lo que aun me queda por avanzar si algún día la vida me dice para y cambia de camino. Os juro, que estuve algunos meses sin poder enfrentarme al ordenador después de la paliza que me supuso escribir la base de este trabajo.

En mi primera incursión, hablo de arte religioso y de sus artistas. Un buen día investigando cofradías de Bailén me comunicó Juanjo Villar Lijarcio que entre el libro de actas de la cofradía de la Soledad que existe en el Archivo Municipal de Bailén y que yo había fotografiado, había unos apuntes sobre el encargo de una imagen en el siglo XVIII a un tal Francisco Briones. Ahí comenzó este trabajo, de un extenso estudio, ya que esta es la primera parte del artículo.

Como pasa en la actualidad, como no sabia quien era ese Francisco Briones, la primera búsqueda fue por internet, la que me descubrió, que efectivamente, había un escultor dieciochesco en la provincia, de Baeza, llamado así. Incluso me despertó ese interés turístico provincial, llevándome a conocer su retablo de Cabra del Santo Cristo.

El simple interés por encontrar algo más sobre ese encargo de imaginería me llevó al Archivo Municipal de Baeza, que tiene la particularidad (junto a Úbeda) de conservar los protocolos notariales de la ciudad. Allí, con la enorme generosidad y tal vez el mejor trato que he recibido en un archivo (que en casi todos ha sido genial), conocí a su archivera, María José Calvo Rentero, que siempre se prestó con una gran profesionalidad a ayudarme en lo que necesitaba. No encontré nada sobre el apunte del archivo bailenense (tengo la teoría que encargos de imaginería en la provincia de Jaén en aquel periodo, pocos se harían con escritura pública), pero si comencé a encontrar noticias de aquellos Briones que curiosamente no estaban publicadas, con lo que ha sido consultado ese archivo y la de libros que han salido de él, sobre todo por investigadores locales.

Así comenzó una historia que pretendía tan solo utilizar para mi trabajo bailenense, pero que poco a poco fue llenando mi alma de un interés mayor: escribir una monografía sobre los Briones para publicarlo ¿dónde?. El Boletín de IEG, era el lugar idóneo. Y así obré, creé un relato documental de esta familia de tallistas que me llevó a peinar todos los protocolos baezanos que se conservan del siglo XVIII y parte del XIX, y algunos de finales del XVII.

El trabajo comenzó en febrero del 2019 y prácticamente terminó tres años después, aunque en esto nunca se termina. Pero la labor no solo se limitó a Baeza, porque había que seguirles la pista por toda la provincia, sobre todo por el norte para poder presentar lo que Dios mediante será todo el estudio.

Por su amplitud, y las normas del BIEG, tuve que hacerlo en dos partes, y al obrar así, vi que podía ampliar el abanico de posibilidades, y como los Briones no estuvieron solos en Baeza, decidí crear un estudio dedicado a los maestros de la talla establecidos en Baeza durante aquella centuria. Por ello, en esta parte se estudia la figura del patriarca de los Briones, un conquense llamado Diego Briones del que incluso he llegado a encontrar muchos de sus descendientes residentes en mi pueblo (también he terminado por hacerme genealogista), porque creo que se ha demostrado con creces que son introductores principales del apellido en la comarca norte jiennense. De él he elaborado la historia familiar más completa que he podido, he contado lo que sobre él ya se había escrito y se conocía, más las nuevas aportaciones sobre su trabajo que he descubierto como fue su trabajo en el retablo de la Trinitarias de Andújar y el retablo mayor de San Pedro en Torredonjimeno.

En definitiva, en esta primera parte, he intentado divulgar la historia del que sería uno de los principales padres de gran parte del trabajo escultórico jiennense para iglesias y cofradías del XVIII. Porque después vinieron sus hijos, nietos y bisnietos, pero eso será para la segunda parte, Dios mediante. En esta primera parte, también culmino tratando a un maestro tallista y sobre todo yesero de la época del que pude encontrar un contrato de su desaparecido camarín para la Virgen del Alcázar, Patrona de Baeza, para su desaparecida iglesia colegiata. Por ello, decidí incluirlo recopilando lo que sobre él había. Es curioso, los pocos datos o casi nulos de su persona en los archivos baezanos, aunque las fuentes que lo han estudiado nos apunten su naturaleza baezana en sus pocos trabajos documentados. En los protocolos admito que se me ha podido escapar algún dato, pero resulta sorprendente que no los hallara en los padrones de vecinos. Tal vez Juan de Arias fuese el padre de dos niños que fueron bautizados en la iglesia de San Pablo en 1723 y 1724. Así consta de las partidas de bautismo de Juan Antonio, hijo de Juan de Arias y de Francisca Javiera de Higueras, que nació el 15 de enero de 1723 y fue bautizado el día 20 y que vivían en la calle Merced. El 14 de febrero de 1724 nació Isabel María Valentina Javiera, hija también de este Juan de Arias y Francisca Javiera Higueras residentes en la calle Merced, siendo bautizada el día 3 de marzo. Estos datos no aparecen en el artículo, porque lo encontré después de enviarlo al consejo de edición del boletín, pero aprovechado esta entrada, los comparto para su mayor difusión, aunque no podamos certificar que este Juan de Arias se trate de nuestro artista. Por cierto, desde aquí las gracias al párroco de San Pablo de Baeza que me dejó consultar los libros sacramentales de la parroquia, previa autorización del obispado.

Con ello les dejo, si así lo desean este primer trabajo sobre, como siempre digo, la aún muy incompleta historia sobre los maestros tallistas o escultores de los siglos dorados del arte en la provincia de Jaén, al que he añadido, un ramillete de diversas fotografías antiguas, muchas de ellas muy desconocidas para el gran público, tanto de algunos trabajos de los que hablamos como de otros que creo que pudieron salir de las gubias de estos, desde hoy cada vez menos, olvidados “arquitectos de retablos”.

En este enlace podrán descargarlo de Academia.edu. Además, les dejo inserto el pdf para una mayor facilidad de descarga.

sábado, 5 de junio de 2021

EL NAZARENO DE JABALQUINTO, EL CRISTO DE MIS ANCESTROS.

 


En esta tarea de la investigación local, sin quererlo, te encuentras datos de tus antepasados por casualidad que te invitan a dirigir tu búsqueda intencionada. Cierto día quise saber el nacimiento de mis bisabuelos y leyendo las partidas del Registro Civil de Bailén me llevé una sorpresa y a la vez me hice una pregunta. La pregunta es, ¿qué tanto somos de los lugares en que nacimos o crecimos? Un día descubrí que mi tatarabuela, Águeda Salmerón Agudo, era de la Mota del Cuervo en Cuenca y pensé: “tengo sangre manchega”.

Y posteriormente me encuentro que su hijo, el alfarero Cristóbal Lendínez Salmerón (a veces citado como García Lendínez, incluso en su partida de nacimiento en el registro solo figura como Lendínez García desapareciendo el Salmerón que le otorgó ese tatarabuelo moteño llamado Valentín), se casó con mi bisabuela Inés (Sampedro Félix) Jiménez Perales (ambos nacieron 100 años antes que yo, en 1882). La madre de mi bisabuela, Ana Perales García (c 1851) (curioso que mi tía Ana Lendínez Jiménez no se llamase Águeda como correspondía por tradición, que el primer nombre fuese el de la abuela paterna), era hija de un albañil de la calle Santa Gertrudis (calle del Castillo) llamado Julián Perales Castro (c 1821) e Inés García Rentero (+1881), naturales de Bailén. El padre de mi bisabuela fue un tintorero llamado Ildefonso Jiménez Blanco, natural de Bailén y domiciliados en la misma calle de la copatrona (aunque un año antes vivían en la calle del Hospital), siendo hijo de Gregorio Giménez Cabrera y de Isabel Blanco Nájera, naturales de Jabalquinto. ¡Tenía también sangre del pueblo vecino!



Fotos: http://www.nuestropadrejesusdejabalquinto.com/Historia.html



Quien me iba a decir en los noventa, cuando mi padre nos llevaba cabreados en su R11 escuchando Rumba 3 en el cassette los domingos a trabajar en un olivar que teníamos en el viejo camino que comunicaba antaño Bailén con Jabalquinto, desde aquel padrón contemplando el pueblo que se alza sobre un cerro que mi ser tiene un pellizco de allí. Hasta 2003 o 2004 no conocí ese pueblo, la verdad, cuando fui a tocar los viernes de Dolores con la banda del Rosario de Linares.

Allí conocí su iglesia, otra de las tantas joyas arquitectónicas de nuestro patrimonio eclesiástico que como es lo más normal (incluso por ahí tengo un contrato dieciochesco de obras en la iglesia de Miguel de Landeras), la Guerra Civil, destrozó el encanto que tuvo que tener en su interior del que poco se sabe, que yo sepa. Sobre eso encontré un testamento en la escribanía de Bailén de un jabalquinteño llamado Miguel López, que vivía en Bailén para 1753 que dejó 100 reales para el dorado de un retablo que se estaba dorando en su pueblo, seguramente el mayor, que obviamente hoy no existe.

Allí conocí al patrón del pueblo que es Nuestro Padre Jesús Nazareno. Un Cristo que desde niño, si no me falla la memoria lo tenía mi tía Juani enmarcado en su floristería y me contaba que (la verdad no sé por qué sabía esa historia) que en la guerra, una valiente devota cogió su cabeza del montón que los milicianos (o simplemente atrevidos vecinos que se echaron a sus espaldas las responsabilidades de contraataque del golpe de estado del 18 de julio de 1936 contra la República), se lo metió entre las piernas, lo tapó con la falda y pudo salvarlo para que hoy siga siendo la misma imagen a la que rezaron los jabalquinteños en el pasado. Es curioso, que entre la documentación franquista de la represión existe un juicio a una señora de la que se la acusó del ataque a esta imagen. Se narra que utilizó el cuerpo del Señor para cocinar morcillas, y que se mofaba diciendo que al ser madera de santo saldrían más sabrosas. En su declaración, dijo que ella, aunque era votante de izquierdas no atacó la iglesia y que a su casa le llevaron unas maderas con las que cocinó las morcillas, pero viendo entre ellas la cabeza del Cristo, la guardó entregándola después de la guerra a la iglesia. En otro juicio se narra la mofa de otro miliciano que fue con un brazo de la imagen a la cárcel a mofarse de los detenidos de derechas.

La imagen era en su plenitud una excepcional obra del arte barroco. Creo que ningún experto en historia del arte ha intentado clasificarla a alguna escuela o imaginero. Actualmente se palpa que la imagen tuvo que ser reconstruida o retocada tras aquellos sucesos, pero contemplando las fotografías antiguas me recuerda a la escuela barroca granadina, con ese giro de cuello tan particular que insuflaba los Mora, Risueño o Ruiz del Peral. En cierto modo me retrotrae al famoso “chino”, el Santísimo Cristo de la Tres Caídas del Realejo de Granada, aunque viva casi todo el año en el Albaicín.

Pues el otro día, dándole una vuelta a mi padre con el coche, me dijo: “vamos a Jabalquinto”. No era la primera vez. Incluso volví en marzo para contemplar desde aquel mismo lugar del Viernes de Dolores de 2004 que bello se veía Bailén desde allí con la anochecida de la primavera. La visita fue la típica, vuelta por las calles, “vaya cuestas, que calles antiguas más bonitas” y vámonos. Pero esta vez, era hora de estar abierta la iglesia y las campanas de misa nada más pasar por su lado me lo recordó y efectivamente estaba abierta la puerta. En un segundo pensé que llevaba más de una década sin entrar y dejando el coche en un lugar prohibido de aparcar (me dije, va a ser rápido) entré a visitar la parroquia de mis antepasados. Por eso pensé al enfrentarme nuevamente ante Jesús Nazareno: Esta cara, era la que mis tatarabuelos (supongo que serían devotos), y quizás sus ancestros (tendría que investigar más) era la que recibía sus oraciones, sus peticiones, sus desdichas y sus alegrías. A cuantos de mis ancestros vería desde su capilla bautizarse, casarse o presentes en su funeral. A veces, en segundos todas estas cosas pasan por tu mente, y acabé rezándole por el alma de todos ellos… ¿fui de casualidad a Jabalquinto?, no lo sé… de paso les dejo las fotos que eché, volviendo a ver a la Virgen que acompañé (a todas les guardo un trocito en mi corazón) y pude cerciorar una vez más las sensaciones vividas en Fátima… en cada pueblo de España hay una, esta por cierto adquirida en la tienda madrileña “La Fortuna” de la calle Hortaleza, nº 9.

















lunes, 10 de mayo de 2021

EL RETABLO DEL SANTUARIO DE LA FUENSANTA DE VILLANUEVA DEL ARZOBISPO (JAÉN), OBRA DE FRANCISCO RUIZ "CURRITO EL DORADOR " DE SEVILLA (1928).


Aunque no es una noticia nueva en el ámbito historicista local de Villanueva del Arzobispo (Jaén), recientemente hemos descubierto una sorprendente noticia que nos habla sobre una “rareza” de influencia artística en la provincia de Jaén en un contexto histórico inusual como fue 1928 de un taller muy conocido en el los ámbitos artísticos sevillanos. Este fue el que regentó Francisco Ruiz Rodríguez (1884-1961), conocido coloquialmente como “Currito el dorador”, del que hablaremos después.

En un amplio y exquisito trabajo (de un rigor histórico encomiable basado en el trabajo de archivo sobre las fuentes primarias) sobre la historia del Santuario de la Virgen de la Fuensanta,patrona de Villanueva del Arzobispo (Jaén) del historiador giennense Francisco Jesús Martínez Asensio[1] hemos podido sorprendernos de este “raro” trabajo como indiqué al principio. Y digo raro, porque es bien sabido por los interesados en las artes suntuarias en la provincia de Jaén que desde mediados del siglo XIX hasta mediado el siglo XX la influencia artística que acaparó casi por completo el arte religioso en la diócesis del Santo Reino llegó en su mayoría del levante español, sobre todo desde Valencia y Cataluña o Madrid, que también se subió al carro de este arte casi industrializado y con una oferta de comercio alejada de los aún tradicionales obradores sevillanos. ¿Los motivos? Yo sigo apostando por las teorías de los prelados valencianos entre Jaén y Valencia, la influencia de la publicidad en la prensa, los agentes comerciales que traían sus catálogos (que difícilmente podían competir con el gusto del sevillano en Sevilla) y con ello las facilidades de transporte por ferrocarril, unido todo esto al fuerte nexo social y laboral de la sociedad giennense más proclive a la capital de España que al occidente andaluz, donde los sevillanos se bastaban y sobraban con los trabajos para su provincia, Huelva y Cádiz. Como siempre he dicho, es ínfimo el tanto por ciento de obra sevillana en la provincia de Jaén en aquel periodo.

Con otro de los excelsos ejemplos de camarines de la provincia de Jaén, la antigua Virgen de la Fuensanta era venerada ante la contemplación de un retablo barroco que meramente enmarcaba la embocadura del camarín. Por motivos que desconozco, y según fui descubriendo en el trabajo de Martínez Asensio, en 1928, se cambia aquel retablo por uno nuevo, que gracias a Dios no fue destruido en su totalidad en la Guerra Civil Española (1936-1939) como pasó con tantos y tantos en esta provincia dominada por el bando republicano durante toda la contienda civil. Se perdió la Virgen, pero no el retablo que en 1928 realizó el taller de “Currito el dorador” en Sevilla.

Francisco Ruiz "Currito el dorador".




Es curioso, que los expertos en arte que se han detenido en él, lo situaban en los obradores de los siglos de oro de la talla retablista, cuando en realidad se trataba de un neobarroco del siglo XX, y es que los talleres hispalenses han seguido tan fieles a la manera de trabajar del barroco, que hasta pueden llegar a confundir a los expertos. Incluso a aventurar que el retablo tenía que estar remodelado tras un posible ataque en la guerra tras la finalización de esta y la reconstrucción de templos y devociones perdidas. Caso que parece, también sucedió.

La noticia no se conoce de ningún archivo, ni civil ni eclesiástico, sino que surge de una publicación periodística fomentada por Los Trinitarios, orden que estuvo establecida en este santuario como bien nos cuenta Francisco Martínez en BIEG. La revista que aporta el dato en concreto era El Santo Trisagio[2].



También se hace eco de esta historia el Padre Arturo Curiel que también consultó aquel número de la revista donde se hacía eco de la hechura del retablo.[3] La obra fue costeada como era costumbre como en tantas y tantas ocasiones por las élites adineradas de las poblaciones, en esta ocasión por Doña Carmen Benavides y Millán demostrado con ello su acendrada devoción y con esto, tal vez inconscientes de ello, logrando la remarcación de sus estatus sociales.

Este autor describe así la obra:

Los tres son de madera curada, finamente tallados y totalmente dorados con pan de oro, siguen el estilo de los antiguos retablos dorados con pana de oro, siguen el estilo de los antiguos retablos de muchas catedrales españolas.

Las dos columnas salomónicas del altar central, a la vez que recortan el camarín de la Santísima Virgen, agrandan el presbiterio. Merecen ser destacados el Sagrario y el manifestador, ambos realmente singulares. El templete, terminado en cúpula, estaba sostenido por cuatro columnas y tres arcos románicos, verdaderas filigranas en el arte sagrado. Digna de igual mención era la talla de la Trinidad, de corte tradicional, sentada, centrada en lo alto del majestuoso retablo, con dos singulares serafines a ambos lados. Había además, otros cuatro singulares y primorosos ángeles a lo largo del retablo con sus respectivos cofres, invitando al ofrecimiento del corazón a la Divinidad, como mejor don.

Completaban los nichos del altar central las tallas de San Juan de Mata, San Félix de Valois, el Beato Juan Bautista de la Concepción y el estático San Miguel de los Santos.

Desaparecidos y destrozadas todas las tallas en la ‘persecución’ de 1936, fueron más tarde repuestos en una restauración posterior”.

Volviendo al trabajo de Martínez Asensio nos desvela una nueva noticia sobre este retablo sacado de la prensa provincial, en concreto de EL Pueblo Católico que el 2 de octubre de 1928 publicó una noticia redactada por el corresponsal Francisco Crespo, con motivo del solemne novenario que se iba a celebrar en honor de la Virgen de la Fuensanta:

Quiero rendir un tributo de justicia a la virtuosa dama doña Carmen Benavides, que con generoso altruismo, mandó construir a sus expensas el soberbio retablo que se inauguró hace unos meses, y no satisfecha de la gran belleza que proporcionó al Santuario tan grande mejora, ordenó la construcción de dos magníficos retablos laterales…. La inauguración de estos dos últimos han sido causa de la mayor solemnidad de estos cultos”.

El retablo central se bendijo el 15 de febrero de 1928; con tal motivo se llevó a cabo en el Santuario un Triduo. Los retablos laterales se bendijeron unos meses después, concretamente el 20 de septiembre de 1928.

Hace unos meses visité por primera vez y última hasta la fecha el santuario y me complació de cierta envidia sana ver como muchos pueblos de mi provincia contaban con retablos neobarrocos que sustituían a los destruidos. Este no era el caso, y sin informarme de nada llegué a pensar que pudo ser una obra influenciada por el trabajo de un taller sevillano en Jódar en la realización del retablo mayor de la iglesia de la Asunción, obra del sevillano Carlos Bravo Nogales en 1955.

Como decíamos al principio, la realización de un retablo de talleres sevillanos en Jaén en los años 20 es una auténtica “rareza histórica”. Hay que tener en cuenta que los talleres sevillanos no solían aparecer anunciados en las revistas religiosas ni los periódicos de tirada nacional (muy común en aquel tiempo), como norma más generalizada (al contrario de los madrileños, catalanes y valencianos). Entonces, conocer cómo Currito el dorador trabajó para el santuario de la Fuensanta es un misterio. Pudo darse por cualquier relación con Sevilla de la donante con alguna familia sevillana de su élite social, no descartando que fueran de filiación cofradiera y piadosos como también era muy común en la sociedad sevillana. O incluso algún trinitario venido de tierras hispalenses que hablara maravillas del renacido arte neobarroco en la capital hispalense que había abandonado los retablos y pasos de estética neoclásica y romántica para volver a explotar el modelo del paso del Gran Poder de Sevilla, auténtico tesoro del siglo XVII imitado y tomado como fuente de inspiración hasta la saciedad.


En ese contexto se formó Francisco Ruiz Rodríguez, que era apodado como Currito el dorador porque al parecer era su verdadero oficio, aunque se le adjudique también trabajos de talla. Según el magnífico libro del profesor Sevillano José Roda Peña[4], Francisco Ruiz regentaba un negocio según una publicidad en la revista Amargura (nº 3, 1931) denominado  “Taller de Dorados. Carpintería y Restauraciones. Molduras, Espejos y Cornucopias. Francisco Ruiz Rodriguez. Francos, 41. Sevilla. Especialidad en Articulos Religiosos. Precios Módicos”, en un principio, desde 1913 en la calle Siete Revueltas nº 10 y después en la cofradierísima calle Francos nº 41. Ya en la década de los 50 contó con varias sedes en las calles Siete Revueltas nº 10, Varflora nº 13 y Ceniceros nº4. Uno de sus trabajos más conocidos fue su actuación en el paso del Cristo de las Tres Caídas de la hermandad de la San Isidoro (de la que era hermano), junto al maestro tallista Salvador Domínguez Gordillo, padre este, por cierto, del gran historiador, de reconocimiento nacional, D. Antonio Domínguez Ortiz.

Las referencias históricas a su figura parecen indicar a que en realidad Currito era el líder empresarial de un obrador con distintos profesionales en su materia, donde colaboraban en la labor de talla otros tallistas como Rafael Fernández del Toro o José Gil Ferrera, lo que nos hace entender, de que él no tallaba si no que dirigía, diseñaba y realizaba las labores de dorado. Como ocurriría por ejemplo con el taller de Pérez Calvo o Rodríguez Ojeda (bordados), a los que se les asignan los trabajos cuando en verdad ellos se valían de otros operarios para realizar los encargos del taller. Algo que por otro lado aún sigue ocurriendo en los talleres de arte sacro.


En su obrador se reformó pasos como el de La lanzada (1917), la Soledad de San Lorenzo (1919), Panaderos (1917), San Roque (1929), Desprecio de Herodes (1940), el paso de la Canina y el Duelo (1948). También salieron los pasos de la Virgen de Consolación de Cartaya (1926), el Santo Crucifijo de la Salud de Jerez de la Frontera (1945)[5] o el paso de gloria de la Salud de San Isidoro (1949), también en Sevilla. En 1924 se desechó por su elevado coste la realización del paso de Cristo para la Hermandad de los Estudiantes[6]. En aspectos retablistas realizó el monumento eucarístico de San Juan de la Palma, el retablo de la hermandad de San Roque en Sevilla y más ejemplos de su retablística (como dije sin salirse de su área de influencia) con altares en la iglesia de la Asunción de Almonte (Huelva), ermita de la Virgen del Valle de La palma del Condado y su parroquia, la de San Juan Bautista.


Sus pasos más representativos, adjudicados parece ser como obra de talla y dorado son el ya citado de las Tres Caídas de San Isidoro (1941) y el actual de la Soledad de San Lorenzo (1951), además de un paso que no realizó para Sevilla, pero que actualmente procesiona en la ciudad como es el paso de Cristo de la hermandad del Sol, el del Santo Cristo Varón de Dolores de la Divina Misericordia, que realizó para la cofradía de la Vera Cruz de Lebrija (1951), amén de cuantiosos trabajos de dorado en los mejores pasos de la Semana Santa de Sevilla.

 




[1] MARTINEZ ASENSIO, F.J. (2020): Historia del Santuario de la Fuensanta de Villanueva del Arzobispo: Desde los primeros documentos escritos hasta los comienzos de la guerra civil española (segunda parte). Boletín del Instituto de Estudios Giennenses. Julio-Diciembre 2020, Nº 222, pp. 95-145.

[2] VV. AA. El Santo Trisagio, nº 186, pp. 375-377. Madrid. 1928.

[3]Padre Arturo Curiel (1983): La Virgen de la Fuensanta y su Santuario. Secretariado Trinitario de Cordoba. Málaga, pp. 92.

[4] RODA PEÑA, J. (2016): Retablos itinerantes. El paso de Cristo en la Semana Santa de Sevilla. Diputación Provincial de Sevilla, pp. 215-220.

[5] Basado en las andas barrocas del Cristo del Amor de Sevilla.

[6] https://hermandaddelosestudiantes.es/el-paso-de-cristo/


jueves, 6 de mayo de 2021

LA VIRGEN DE ZOCUECA "PATRONA DE BAILÉN" DESDE 1728...


 

En un nuevo aniversario de la Coronación Canónica de la patrona de Bailén, la Virgen de Zocueca les dejo con una muestra más de las historias que conforman su existencia. Y no es una página histórica cualquiera ya que trata del verdadero y único documento oficial de nombramiento de la Virgen de Zocueca como Patrona de Bailén. Aunque desde que se tiene constancia de la existencia de la devoción y culto por los bailenenses a la Virgen de Zocueca se la ha tratado como patrona, cuando surgió todo el “embrollo” de una copatrona cómo es Santa Gertrudis, este punto fue tratado sensiblemente en todas aquellas gestiones, para que no quedase ningún fleco suelto que pudiera traer conflictos en un futuro.

La figura determinante en toda esta historia fue el corregidor de la villa entre 1726 a 1731, D. Felipe de la Neve Castro Figueroa (1691-1731), el padre del más famoso fundador de la ciudad norteamericana de Los Ángeles, D. Felipe de Neve y Padilla (1727-1784). Fue el promotor de este extraño copatronato debido a la devoción familiar a esta santa benedictina. Este nombramiento fue promovido en cabildo municipal celebrado el 16 de noviembre de 1726, pero que no contó con la preceptiva autorización o licencia previa del Obispado.

Por ello, la autoridad diocesana enterada de la noticia de la proclamación de Santa Gertrudis como copatrona de la villa, por auto de 21 de agosto de 1728, obligó a subsanar y repetir este nombramiento patronal, lo que se verificó en cabildo extraordinario de 28 de septiembre de 1728, ya con la asistencia oficial del prior, curas, beneficiados y resto de eclesiásticos de la localidad (ver documentos nº 1 y 2). Durante esta sesión conjunta (municipal y parroquial) los asistentes advirtieron que, para nombrar a Santa Gertrudis como copatrona de la localidad, primero tenían que oficializar el patronazgo de Nuestra Señora de Zocueca pues, a pesar de ser reconocida como patrona principal de la villa de Bailén desde tiempo inmemorial, se habían revisado los archivos (municipal y parroquial) y no se pudo encontrar ningún instrumento en el que constara su nombramiento formal como patrona de la localidad.

En el voto celebrado en la iglesia de La Encarnación el 15 de mayo de 1681, la villa de Bailén hizo juramento solemne para celebrarse para siempre jamás por día de fiesta el día cinco de agosto de cada año de los venideros y ayunar su víspera, que es el día que la cofradía hace fiesta [...] a la Santísima Imagen de Nuestra Señora de Zocueca”. Cofradía, Ayuntamiento y Clero de Bailén dieron fe pública de este solemne juramento mediante acta notarial firmada el 23 de mayo de 1681, escritura pública que todavía conserva la parroquia de La Encarnación junto con otro ejemplar litúrgico, en pergamino y miniado, conocido como el “libro del voto”. Pero en aquel voto de 1681 nada se decía sobre nombramiento de la Virgen de Zocueca como patrona de Bailén. Aunque desde entonces la festividad del 5 de agosto siempre se había respetado como fiesta de guardar, de obligado cumplimiento para toda la villa, lo cierto es que oficialmente, desde un punto de vista estrictamente formal, nunca se había proclamado a la Virgen de Zocueca como patrona de Bailén.

Para evitar cualquier posible reparo por la falta “de nombramiento formal del patronato anticuado que Nuestra Señora de Zocueca tiene en esta villa”, en el cabildo extraordinario de 28 de septiembre de 1728 primero se confirmó y nombró a la Virgen de Zocueca como “patrona principal”, recibiendo y nombrando después a Santa Gertrudis Magna como “patrona menos principal” de la localidad, acordándose la celebración anual de su festividad (17 de noviembre) como memoria no obligatoria para el vecindario, lo que en la práctica significaba una fiesta religiosa a cargo del municipio, pero solo con la asistencia obligatoria de la corporación municipal.

En cabildo de 30 de octubre de 1728 se recibió, de manos del corregidor Felipe de la Neve, un despacho con el decreto episcopal que aprobada y proclamaba los nombramientos patronales de Nuestra Señora de Zocueca (5 de agosto) y Santa Gertrudis Magna (17 noviembre); decreto firmado por el Ilustrísimo Obispo de Jaén, don Rodrigo Marín y Rubio, dado en el Palacio Episcopal de Baeza el 2 de octubre de 1728 (ver documento nº 3).  Así que burocráticamente, oficialmente y con papeles en la mano, la Virgen de Zocueca es patrona de Bailén oficialmente desde el 28 de septiembre de 1728, aunque por costumbre inmemorial y sentimental ya lo venía siendo.

Bibliografía:

Lendínez Padilla, J. P; Villar Lijarcio. J. J. (2020): “El corregidor Felipe de la Neve, la rehabilitación de la iglesia de San Andrés y el patronazgo de Santa Gertrudis”. Locvber 4, pp. 42-95.




ANEXO-TRANSCRIPCIONES

Documento nº 1

1728, agosto, 21. Baeza (Jaén). El Obispo de Jaén otorga licencia al Ayuntamiento y Clero de Bailén para celebrar cabildo extraordinario de nombramiento de Santa Gertrudis Magna como compatrona de la villa, para su posterior validación diocesana conforme a derecho. Archivo Municipal de Bailén, Actas Capitulares, caja 20, decreto episcopal de 21/08/1728.

Don Rodrigo Marín y Rubio, por la Gracia de Dios y de la Santa Sede Apostólica, Obispo de Jaén, del Consejo de Su Majestad y su Predicador, etc.

Por cuanto se nos ha presentado por el caballero Corregidor y Villa de Bailén, que movidos de su grande devoción a la Gloriosa Virgen Santa Gertrudis la Magna están determinados a nombrarla por Compatrona de dicha villa con Nuestra Señora de Zocueca, que es la principal, y siendo preciso  que para esta nominación haya de concurrir también el Clero, [que] no puede hacerlo sin nuestra licencia: por las presentes la concedemos a el Prior, Curas, Beneficiados, y demás Eclesiásticos de nuestra Iglesia Parroquial de dicha villa, para que siendo convocados por dicho caballero Corregidor y Regidores concurran en las Casas de su Ayuntamiento a el Cabildo que ha de hacerse sobre la recepción y nominación de dicha Gloriosa Santa por Compatrona, en que con seria y madura reflexión deliberen en este asunto, expresando las circunstancias y requisitos con que se obligaren, y hecha la determinación se nos remitirá para que dando nuestra aprobación como Prelado de este Obispado tenga la validación necesaria conforme a derecho. Dado en Baeza a veinte y uno de agosto de mil setecientos veinte y ocho.

Rodrigo, Obispo de Jaén [rúbrica]

Por mandato de Su Ilustrísima Señoría, el Obispo mi Señor: don Joseph Miguel de Linares, secretario de cámara [rúbrica]”

Documento nº 2

1728, septiembre, 28. Bailén (Jaén). El Ayuntamiento de Bailén y el clero parroquial confirman el nombramiento de Nuestra Señora de Zocueca como patrona principal y de Santa Gertrudis Magna como compatrona de la villa. Se obligan a continuar guardando la vigilia y festividad del 5 de agosto en el Santuario de Nuestra Señora de Zocueca, que es fiesta en la villa desde tiempo inmemorial, así como a celebrar solemne función religiosa el día de Santa Gertrudis (17 de noviembre), memoria no obligatoria para el vecindario. Archivo Municipal de Bailén, Actas Capitulares, caja 20, cabildo de 28/09/1728.

En la villa de Bailén en veinte y ocho días del mes de septiembre de mil setecientos veinte y ocho, el Concejo, Justicia y Regimiento de esta villa, conviene a saber, los señores: Capitán de Caballos don Phelipe de la Neve Castro y Figueroa, Corregidor y Justicia Mayor de esta villa; Pablo Rentero Nájera, Alcalde ordinario; don Antonio de Costilla y Narváez, Alcaide del Castillo de esta villa; Pedro Godoy Tenorio, Alcalde ordinario; Andrés Díaz de la Coba, Alguacil mayor; don Juan Martín de Ruy Martín, Alférez mayor; Francisco Costilla, Diego Fernández Perales y Bartolomé García Calatrava, regidores; todos con voz y voto en este Ayuntamiento; y presente don Antonio Soriano, síndico personero; y juntos para tratar las cosas útiles a esta república y asistidos del Clero de esta villa, junto asimismo y con licencia del Ilustrísimo Señor don Rodrigo Marín y Rubio, Obispo de Jaén, su fecha en Baeza a veinte  y uno de agosto de este año, refrendada de don Joseph Miguel de Linares su secretario, que queda con este Ayuntamiento y fueron los señores: Doctor don Melchor Mendoza de Contreras Torres, Prior de la Parroquial de esta villa; el licenciado don Luis Álvarez Tenorio, Cura de ella; el licenciado don Alonso Docio, asimismo Cura de la Parroquial de esta villa; don Francisco Narváez, don Luis Barejón y don Luis de la Choza, beneficiados; don Andrés Ponce, don Salvador de Castilla y don Francisco Julián Soriano, clérigos in sacris; y don Francisco Molina, don Bartolomé de Gámez, don Francisco Fernández Perales, don Bartolomé Ponce, clérigos de menores; y otros vecinos de esta villa en representación del pueblo.

Y estando todos juntos en las Salas Capitulares de esta villa dijeron: que movidos de la gran devoción que han excitado los prodigios y beneficios que este común ha experimentado desde que en él se introdujo la devoción de la Gloriosa Santa Gertrudis la Magna, confiando en [que] la divina misericordia los continuará por la intercesión de esta Gloriosa Santa, así en lo espiritual como en lo temporal, y deseando alcanzar su benigna intercesión y obligarla con nuestro rendimiento, hemos resuelto generalmente confirmar el nombramiento que por esta villa se hizo el año pasado de mil setecientos veinte y seis, en que nombró a la dicha Gloriosa Santa por su compatrona, [junto] con Nuestra Señora de Zocueca que es la principal. Y habido faltado en el dicho nombramiento la concurrencia del venerable estado eclesiástico de esta villa, que con licencia del Ilustrísimo Señor Obispo de Jaén se halla presente; y habiendo notado que en esta villa no se halla nombramiento formal del patronato anticuado que Nuestra Señora de Zocueca tiene en esta villa, para subsanar el reparo que pueda ofrecerse no obstante su antigua posesión, por el presente la volvemos a nombrar y a recibir a la Gloriosísima Virgen María en su Imagen de Nuestra señora de Zocueca, titulada por nuestra principal patrona, suplicando rendidamente a Su Majestad se digne de recibirnos debajo de su protección y amparo; y asimismo nos obligamos y obligamos a este común [vecindario] a que continúe su devoción, expresándola en la vigilia que guardan de inmemorial tiempo a esta parte el día cuatro de agosto, víspera de Nuestra Señora de las Nieves, en cuyo día se celebra la fiesta en su Santuario y Ermita de Nuestra Señora de Zocueca, y se tiene en esta villa por día de fiesta.

Asimismo como dicho es, nombramos por nuestra compatrona a la Gloriosa Santa Gertrudis y celebrarla esta villa con la solemnidad correspondiente a su devoción el día diecisiete de noviembre de cada año. Y deseando que el dicho día se celebre por todo el común queremos y es nuestra voluntad nos obligue el precepto de oír misa en el [día 17 de noviembre], pero que no obligue guardarla sino que puedan [los vecinos] libremente, habiendo cumplido con la referida obligación [de oír misa], irse a sus trabajos el que quisiere y [el que] no quisiere concurrir a la solemnidad de aquel día, mediante a lo que se evitan los cargos de conciencia que pudieren ocurrir a la contravención de la fiesta; mediante cuyas piadosas diligencias confiamos en la infinita misericordia de Nuestro Señor, que aceptándolas en su divino agrado por los méritos de la Gloriosísima Virgen María Nuestra Señora en su Gloriosa Imagen de Zocueca y su Gloriosa Esposa Santa Gertrudis, nos concederá benigno el remedio de nuestras necesidades espirituales y temporales, para que con su divina gracia le sirvamos en esta vida y logremos en la eterna; y queda al cargo y cuidado de esta villa el que siempre por cualquier necesidad que se invocare la protección y amparo, así de Nuestra Señora de Zocueca como de [la] Señora Santa Gertrudis, en que se haya de hacer fiesta, rogativa o procesión u otra que se delibere, costear la fiesta que la dicha villa determinare. Y así lo acordaron y mandaron al presente escribano que saque testimonio de este acuerdo para pasarlo a las manos del dicho Ilustrísimo Señor don Rodrigo Marín Rubio, del Consejo de Su Majestad [el Rey] y su Predicador, Obispo de Jaén, suplicando a su Señoría Ilustrísima se sirva de confirmar los dichos nombramientos y obligaciones en el todo o en parte como su Señoría Ilustrísima fuere servido. Y lo firmaron sus mercedes. [Firmas y rúbricas]”

Documento nº 3

1728, octubre, 30. Bailén (Jaén). El Ayuntamiento de Bailén recibe despacho del Obispo de Jaén aprobando y proclamando los nombramientos patronales de Nuestra Señora de Zocueca (5 de agosto) y Santa Gertrudis Magna (17 noviembre). Se inserta ejecutoria original de 3 de octubre en la que se comunica decreto episcopal de 2 de octubre de 1728. Archivo Municipal de Bailén, Actas Capitulares, caja 20, cabildo de 30/10/1728.

En este Cabildo se dijo como, en virtud del acuerdo de cabildo de veintiocho de septiembre de este año, su merced el dicho Señor Corregidor pasó a la ciudad de Baeza con testimonio de dicho acuerdo y trajo despacho del Ilustrísimo Señor Obispo de la ciudad de Jaén para que se continúe la vigilia y fiesta de Nuestra Señora de Zocueca por patrona de esta villa y de [la] Señora Santa Gertrudis la Magna por su compatrona, y que en su día se oiga misa y después se trabaje como fue acordado. Y visto se mandó que por el presente escribano se pase a casa del Señor Prior de esta villa y le deje el dicho despecho para que se saque la copia que por él se manda y lo [de]vuelva y [se] ponga con este libro capitular.

[Se inserta ejecutoria original] Don Rodrigo Marín y Rubio, por la Gracia de Dios y de la Santa Sede Apostólica, Obispo de Jaén, del Consejo de Su Majestad y su Predicador, etc.

A todos los fieles cristianos vecinos y moradores de la Villa de Bailén de esta nuestra Diócesis, hacemos saber que, en vista de una representación y acuerdo de la Justicia y Regimiento de dicha Villa, hemos proveído un auto del tenor siguiente:

"En la Ciudad de Baeza a dos días del mes de octubre de mil setecientos y veinte y ocho años el Ilmo. Sr. don Rodrigo Marín y Rubio, mi Sr. Obispo de Jaén, del Consejo de Su Majestad y su Predicador, etc. Habiendo visto el testimonio antecedente, por el cual consta que junta en su Sala Capitular la Villa de Bailén compuesta del caballero Corregidor, Alcaldes y Regidores de ella, concurriendo también, convocados en consecuencia de Decreto y Licencia de su Señoría Ilustrísima, el Prior, Curas y demás Eclesiásticos de la Iglesia Parroquial de dicha Villa, y con asistencia de otras personas en representación del pueblo, teniendo presentes los beneficios que han recibido por intercesión de la Gloriosa Virgen Santa Gertrudis la Magna, desde que en dicha Villa se excitó su devoción y la eligieron por Patrona menos principal, y deseando obligarla más con su reconocimiento determinaron confirmar el nombramiento de tal Patrona que en el año pasado de mil setecientos y veintiséis años habían hecho, subsanando el defecto que entonces hubo de no concurrir para ello el venerable Estado Eclesiástico, y principalmente no haber obtenido la aprobación y licencia de su Señoría Ilustrísima como Prelado de esta Diócesis; y poniéndolo en efecto con seria y libre consideración, unánimes todos y conformes de su espontánea y deliberada voluntad, ratificaron el nombramiento de Patrona menos principal a la dicha Gloriosa Santa Gertrudis la Magna, obligándose por sí y por sus sucesores en sus Oficios y Casas, Familias y Pueblo, a quienes representan, a hacer fiesta a la dicha Santa en su día, que es el 17 de Noviembre, y oír Misa, quedando libres para el trabajo los que no quisieren o no pudieren asistir y concurrir a la dicha fiesta. Y respecto de que por antigua tradición tienen por Patrona principal a María Santísima Señora Nuestra en su Imagen de Nuestra Señora de Zocueca, que se venera extramuros de la dicha villa, con la obligación de guardar como festivo el día de su fiesta, que es el de Nuestra Señora de las Nieves, y ayunar su Vigilia, como siempre se ha practicado; y habiendo ahora registrado los archivos no se halla instrumento ni aprobación auténtica que lo compruebe, queriendo subsanar cualquier reparo que pueda ofrecerse, no obstante la antigua costumbre, con la misma seria reflexión y unánime consentimiento han deliberado revalidar, como con efecto revalidan, el dicho nombramiento de Patrona principal de dicha Villa a la Reina de los Ángeles María Santísima con el título de Nuestra Señora de Zocueca, obligándose de nuevo a guardar como festivo el día cinco de Agosto, en que se celebra, y ayunar su Vigilia, bajo la pena de pecado mortal, como más largamente consta del acuerdo capitular y su testimonio legalizado por Manuel Joseph Martínez Carmona, Escribano del Cabildo de dicha Villa:

Dijo su Señoría Ilustrísima que aprobaba y aprobó todo lo contenido en esta relación, y que interponía su autoridad y judicial decreto, cuanto de derecho se requiere para su validación como Prelado de esta Diócesis; y declaraba y declaró por Patrona principal de la dicha Villa de Bailén a María Santísima en su Imagen de Nuestra Señora de Zocueca, que se venera extramuros de ella, y por Patrona menos principal a la Gloriosa Virgen Santa Gertrudis la Magna, como nombradas con las solemnidades convenientes y necesarias: y mandaba y mandó con fuerza de precepto y en virtud de Santa Obediencia a todos los moradores que sean capaces y en edad competente, bajo del gravamen de pecado mortal, cumplan las obligaciones expresadas de guardar Vigilia y ayuno el día cuatro de Agosto, y tener por Festivo el siguiente cinco, oyendo Misa y absteniéndose de trabajar; y también oirán misa en el día diecisiete de Noviembre, quedando libres para el trabajo, y esto perpetuamente, obligando así a los que de presente viven como a los que fueren sucediendo en la vecindad de dicha Villa y dentro del recinto de su Población. Y los Eclesiásticos rezarán el dicho día cinco de Agosto de Nuestra Señora de las Nieves con rito de primera clase, y el día diecisiete de Noviembre de la Gloriosa Santa Gertrudis de comuni unius virginis con rito de doble mayor, según corresponde a los Patronos.

Y asimismo manda su Señoría Ilustrísima que se libre despacho en forma con inserción de este auto, el cual original ha de quedar con los demás papeles en el Archivo de esta Dignidad, para que se lea y publique en dicha villa en un día festivo inter missarum solemnia, para que a todos conste. Y así lo proveyó y firmó su Señoría Ilustrísima, de que yo, su infrascrito secretario de visita, doy fe. Rodrigo, Obispo de Jaén. Por mandado de su Señoría Ilustrísima, el Obispo mi Señor: don Joseph Miguel de Linares, secretario de visita.

En cuya ejecución ordenamos al Prior de la dicha nuestra Iglesia haga se publique como dicho es, y sacando un trasunto autorizado que guardará en el Archivo de la Parroquia, dará este [original] para que se ponga en el [Archivo] de la Villa. En testimonio de lo cual mandamos dar y dimos el presente firmado de nuestra mano, sellado con el sello de nuestras armas y refrendado de nuestro infrascrito secretario de visita, en nuestro Palacio Episcopal de Baeza a tres días del mes del mes de octubre de mil setecientos y veintiocho años.

Rodrigo, Obispo de Jaén [rúbrica]

Por mandato de Su Señoría Ilustrísima, el Obispo mi Señor: don Joseph Miguel de Linares, secretario de visita [rúbrica]”