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viernes, 19 de diciembre de 2014

CINCO AÑOS... EL PERFUME DE LA ESPERANZA.

Ustedes saben que cuando se apaga una vela, o un cirio para que su sabor sea más cofrade, aparece un hilo de humo blanco consumiendo esa llama que pudo simbolizar la fe u otras muchas cosas. Esa vela apagada la soplaré imaginariamente como si fuera la de una tarta de cumpleaños que ni probaré porque en verdad celebro este cumpleaños que hoy se presenta, como aquel que protagonizó mi primera entrada, como aquel en el que un año más me cerró un día glorioso, como le cantó el genio de Herrera… “que sólo estas Cachorro, con tanta gente”, así lo contemplé ayer a última hora entre columnas salomónicas y así creo que me tocará por quinto año consecutivo soplar esas cinco velas de Simplemente Capillita.
Pero he aprendido a sobrellevarlo después de cinco diciembres, desde que un día 19 comencé a montar todo este tinglado, donde ni mi imaginaba las sensaciones y vivencias que me depararía. Pero no hay tarta, ni velas, ni llama pero humo sí, pero no el de una vela de colorines o con forma de número… mi casa rezuma al sabor del cortejo del Cristo de Burgos, una pequeña chimenea de la Cartuja hispalense emana el humo bendito de la gracia, con la fragancia de ese incienso que jamás entenderé que haya gente que no lo aguanta. Comenzaba anoche este día, antes de ir a dormir, comenzaba la jornada como lo hace cada día, tras llegar de la “Roma española” y encendía por la ansias, casi como un niño una mañana de reyes, esa especie de tierra bendita, negra como la cofradía a la que perfuma, como regalo, como auto regalo más bien que me traje de la plaza del Pan o la de Ntro. Padre Jesús de la Pasión. El humo y el sabor indescriptible me hacía volar a esos momentos plenos de sumergirse en la burbuja, donde se presiente la llegada de Dios y su Madre al girar una esquina, como tantas veces les he contado y se te borran todas las penurias mundanas que irremediablemente vuelven cuando sales de la burbuja y vuelves a darte de bruces con la vida. Ese aroma me lleva en este momento a echar a la volar la memoria…










Un techo flotante de plata, como si fuera un ovni divino levitaba sobre la Esperanza echa Virgen María. Así se encontraba, así me escuchó darle las gracias, apresuradamente, sin poder llegar asimilar que contarle a la Virgen de la Esperanza un año más, porque, habrá mejor regalo de cumpleaños que este, el de convertir diciembre, en la antesala a la Navidad en otra jornada netamente de sentimientos capillitas. Sevilla se encontraba ayer abierta de par en par, hasta lo que está siempre cerrado, el motivo de muchas capillas… los belenes que instalan las cofradías. Al amigo Antoñin, que se acercó desde su destino laboral a acompañarnos en la tarde, le comentaba cuando atravesábamos la ciudad en busca de Triana, que en realidad es una gran excusa para entrar nuevamente a la sedes, mirar el nacimiento, decir que bonito está y poder plantarse ante esos titulares que marcan el pulso de la ciudad, y así fue, porque estoy seguro que allí, muchos cuando montan el belén, cuando cogen al rey negro suspiran diciendo… “pero que ganitas tengo de verte alejarte en la cabalgata de la ilusión”… de los niños y los que saben que ya comienza la verdadera cuenta atrás mientras ven a Baltasar alejarse entre una bulla que pronto recibirá otro tipo de carrozas.
Expectación de María junto a Félix, David y Pradas que quisieron vivir el sueño. Larga cola en la Resolana o más bien en Bécquer, evidentemente que se puede esperar cuando la Madre de Dios baja del cielo al mármol macareno. Y un trocito de cielo la cubría, como dice la canción, siempre entre Rosario y Sentencia. Estampas del siglo XIX revolotearon la jornada cuando la Esperanza solo le faltó vestirse de negro y llenarse de grandes hojas de acanto para imaginarnos cómo lloraba la Señora de San Gil en los decimonónicos tiempos. Bello montaje, pero no sé, ese techo de palio parecía llenarlo todo tanto que ensombrecía el trabajo tras la Virgen, vestida con su manto más brillante, el de tisú, el cual creo que nunca le había visto luciéndolo, quizás demasiada distancia entre el techo y la Virgen, supongo que no tuvo que ser fácil encajar la pieza en la idea proporcional del montaje de besamanos, pero un lujo poder contemplar esta estampa histórica. Pradas temblaba aunque a yo no, ciertamente me pareció este año todos más común, será que ya me voy familiarizando con el calor y aliento de la más buena Moza de San gil, pero para el más mariano bailenense que conozco fue la primera vez ante el magnetismo de la Esperanza.





Ella nos llevó a nuestro lugar casi sagrado donde ponen el mejor salmonero que yo he probado, ni Córdoba, ni grandes restaurantes, el mejor, regado con la más sabrosa y fresquita rubia de la fundación, un placer imprescindible en las tierras de la vieja Híspalis. Se alzaba la Sevilla soñada a nuestros pies, en plena hora de la siesta la ciudad hervía de vida y con el estómago bien cargado buscábamos la consulta médica más gratificante, donde la Esperanza, en cinta, preñada de lo más bendito nos esperaba con su mano extendida. Cita sagrada para Félix que la va a convertir en su patrona, Ella que le da esperanza y más trabajo del que se espera, para eso es su compañera, porque en realidad todos los que tiene por profesión la sanidad, sois tan divinos como Ella, Divina Enferma de Sevilla que en San Martín volvió a lucir la grandeza de su hermandad representada en esa capilla donde el Dios de Illanes es traspasado por la Sagrada Lanzada de un Longinos que pierde toda su gloria cuando se baja del barco con aires catedralicios.





Reminiscencias de lo que nos quita las penas atravesando ese casco antiguo que nos absorbía, por la plaza que suena a silencio con el color blanco de la Amargura, ante el señorial palacio de esa señora que recientemente nos ha dejado y que al final visitaríamos. Ecos de caja y sentía melodía de La Saeta al llegar a San Román y entre las casas se dibujaba la casa del Manué de Sevilla, buscando a esa calle Sol que nos deslumbraba por las horas y que huele a la despedida de sábados que no podría ser de gloria, aunque la tenga, porque ya se acaba todo. Y en el final, los Salesianos de la ronda se abrían como aquel día de mayo para recibir a la Esperanza, o más bien Ella nos recibía, con su impresionante hermosura neoclásica, entre Cinco Llagas y el mejor –y sagrado- decreto de nuestras vidas. Ahí se nos sumó Antoñin y su señora novia, y de Esperanza de la Trinidad bajamos la imaginaria muralla que ya no vive ni en la memoria de los más viejos en busca de más esperanza y de la gracia. Y así fue, se lo dije Antoñin, que iba a vivir unas de mis “primera vez”, que no era otra cosa que entrar conmigo en el recientemente remozado templo de San Roque. En el altar mayor, con un montaje más elaborado, evidentemente, que el del año pasado –al no estar en su templo- nos esperaba la dulce Señora de la Esperanza, Esperanza y más Esperanza y nos llenó con su segunda advocación, de la Gracia, porque la magnitud de San Roque me llenó el alma, qué engañosa desde fuera y que medida y hermosa en su interior, sintiendo el dulce tacto de su mano bendita y extasiándome como nunca antes ante el Nazareno de la Penas, que el genio de Illanes legó para la grandeza de la Semana Santa hispalense.







Gracia y sorpresa al salir por la puerta de Domingos de Ramos eternos y contemplar la figura broncínea  de Machín algo más sonriente, resonando en nuestras mentes su “Angelitos Negros” con el compás de un palio porque la capilla de sus titulares ya se encontraba abierta… bendito Belén –de los mejores de la tarde-. La gracia que nos dio María iba a ser grande, porque fue la primera vez en el templo de San Roque pero en la calle ya los había visto, pero es que había una cofradía de la que sus titulares solo los conocía por fotografía y video hasta ayer mismo… al final todo llega. Eran los titulares del mítico cubano-sevillano que parecía cantarle boleros a su Virgen, él que era del color de los viejos hermanos del Cristo de la Fundación, el Dios de los negros de Sevilla. Una vez más, una coqueta capilla nos embargaba, sobre dosel morado el crucificado, la primera vez que lo contemplaba y le rezaba, junto al “negrito” como siempre llama mi madre a uno de sus venerados santos… San Martín de Porres. Y en el altar, dándole nombre a la capilla, a la vieja denominación de la cofradía la Virgen de los Ángeles desprovista evidentemente de ese otro complemento que me queda por saborear, su singular paso palio.



Los regalos del día, que ya se hacía noche, y por ello al final visitaríamos ese viejo convento, de tanta historia donde han enterrado como en los tiempos antiguos a una grande de España. Que menos cuando la vimos alzarse ante nosotros, la iglesia de la hermandad de los Gitanos. La Duquesa de Alba acaparando aun tantas miradas desde el rincón donde ya duerme el sueño terrenal junto al Dios terrenal, su Dios, aquel que cada vez que lo visito, junto a su cercana peana de mármol y le beso el talón, siempre vuelve a impactarme este Dios de los calés, de los payos y hasta de la aristocracia de Sevilla, el que hacia arrancar las lágrimas a un simple niño en su cayada oración, que me hacía preguntarme como tantas veces, que te traerán tantos y tantos a las iglesias en sus corazones. Esa iglesia en la que fue indispensable doña Cayetana para que nosotros gratuitamente pudiésemos ir en busca del Consuelo Gitano, nunca mejor dicho y su Madre de la Angustias reinando en el camarín. Se lo espeté a Félix, que este sigue siendo el recurso que más me apasiona para poner a Jesús y María a la misma altura, entre dioses y santos calés y una grande de España a la que le di gracias por ser una de los míos y por darle a las cofradías y a Dios lo que quizás Él requiera del que más tiene en la cartera.






Se activó el dispositivo para navegar a velocidad de crucero, nos parábamos demasiado y la hora nos consumía, más sin en Laraña no podíamos dejarnos el Belén del Valle –de Valle en Valle-, el que nos volvía a anunciar que esta es la Navidad que nos apasiona y Antonio nos desviaba hasta el Salvador en busca de ese aroma que está perfumándome toda esta crónica. Pero que mejor que oler a Semana Santa cuando las luces de la Navidad ya nos invaden. Vida y más vida por Sevilla, que en el puente parecía Viernes Santo de Madrugá esperando el galope de un caballo. Se cruzaba el puente de los sueños y otra nueva larga cola esperaba en Pureza, y con el reloj casi golpeando las campanas de misa. Pero entramos y mis trianeros se embobaron de la Esperanza del otro lado del rio. Capilla de los Marineros a rebosar de almas, sin perderle la mirada a la señorona presencia de la Reina del Arrabal. Como en toda la jornada todo volvió a ser fugaz y al tener su mirada frente la mía siempre me viene a mi alma la figura de mi madre, a Ella es sin duda a quien más le pido por ella. La multitud la rodeaba tanto que era casi imposible poder contemplarla mientras desde las alturas el Moreno del compás parecía requerir de nuestras miradas. Félix me espetó que prácticamente tres o cuatro personas después de entrar yo cerraron una larga cola que aun esperaba el beso de la Esperanza de Triana y es que no sabe o todavía no se percata que a mí me suelen esperar siempre…















Porque la jornada acabó en la calle Castilla, con una iglesia de La O igualmente repleta –muchos menos que en Pureza- esperando la misa para darle igualmente, como en todo el día, el fugaz beso a esta otra Esperanza que se llama Maria de la O. Acabaron los besos pero siguieron las oraciones, sin parar de correr en San Jacinto ante el orante Dios de las Penas, siempre con el pellizco de reencontrárnoslo el próximo Domingo de Ramos recordando o más bien soñado todos los momentos vividos tras la capa del centurión de su paso, y su bendita Madre de la Estrella pegándonos nuevamente el pellizco de lo que vendrá después de la Navidad, que será el tiempo de las hebreas, Ella que es la primera en vestirse por el tiempo de la cuarentena morada para iluminar a su Hijo recién nacido… Estrella de la mañana, Estrella de la noche, Estrella en la que no me pude parar mucho y hoy me pregunto si fue una señal ante ciertos sueños durante la noche donde una estrella vuelve a rehuirme… siempre igual Señora, siempre tan incomprendido y tan sólo…








Las prisas nos llevaban hasta todo lo bajo, donde con la mayor tranquilidad de la ciudad buscábamos al Soberano Poder de nuestras vidas, pero ya se había apagado todo, quizás aquí no me esperó el Señor por estar todo el día diciéndole a David con nuestra sorna, que antes estaba San Gonzalo que la Esperanza de Triana en nuestras visitas. Fue la pequeña decepción del día, aunque desde fuera poniendo mi mano sobre la cal, bajo al naranjo, le pedía que volviese a ver muchas más oportunidades. Nos fuimos como el año pasado casi corriendo por la Ronda de Triana para encontrar al Cachorro bendito de Dios. Así se nos acabó el día de las desconexiones, de olvidar las tristezas, las penas y todo lo malo que nos aborda el alma en el día a día. El Cachorro de Triana fue el aldabonazo para romper la burbuja y volver una vez más a la realidad… y contarles de esta forma, como con la pasión y la relajación posterior que esta casa cumple cinco años… como siempre solía decir, quien me lo iba a decir entonces, escribiendo esta crónica, celebrando este solitario cumpleaños, siendo como soy, lo que me ha ido forjando el tiempo, lo he hecho siendo el próximo pregonero de mi pueblo –a Ellos también les pedí el apoyo para la encomienda-, quizás merezca la pena seguir siempre de frente…




martes, 16 de diciembre de 2014

HOY IGUAL QUE AYER, PERMANECE... LAS DISPUTAS.

    Este que suscribe no quiere caer en la simple inercia de tantos y tantos que con motivo de un nuevo tiempo de besamanos de las Esperanzas, sobre todo en Sevilla, aprovechar esta fotografía para acordarme de la festividad o incluso de la Esperanza Macarena por la simplez de que ahora toca. Para que les voy a contar –cuando ya lo habrán hecho tantos- que observen esta fotografía, posiblemente un ensayo para el que fue el primer besamanos de la Esperanza Macarena, un 18 de diciembre de 1925, y por consiguiente de toda dolorosa existente y que se paren en el detalle de que a la imagen, del tipo de candelero, es decir la parte inferior de su cuerpo no posee piernas –aunque podría tener pies, pero no es el caso- si no un cuerpo de listones que hacen esa redondez a modo del falda de las antiguas usanzas estéticas de las grandes señoras nobles, jugando con las sayas, a veces ricamente ornamentadas y otras en la más estricta sencillez del tejido liso, sobresale el curioso detalle de unos zapatos de la más bendita de las nacidas, y tratándose de la que nos ocupa, por su barrio, y mucho más allá y para este que les habla, la Madre de Dios en la madera sin discusión.

    Ya conocerán muchos la fotografía, quizás la historia, de la cual algo tendré que contarles, pero lo que me trae a mostrar esta vieja estampa es el revuelo que levantó aquella estética que presumiblemente presentó en aquel histórico evento cultual que la misma hermandad tildó como “esta nueva y hermosa festividad”, cierto, hermosa y sobre todo nueva, ya que no se conocen ejemplo anterior y que ya desde sus primeros años acaparó la atención de multitudes por la entonces sede de la Señora de Sevilla, la iglesia de San Gil, hasta llegar a convertir estos actos como en una nueva revisión de la liturgia, andaluza y de los que quieren impregnarse de esta nuestra personal “teología”, que entre otras cosas llena más los templos que otros recursos, pero eso ya es harina de otro costal… y de costaleros tampoco va el tema.
    Los papeles viejos de la Macarena cuentan que para aquel primer besamanos, a la Virgen, se le revistió incluso con zapatos, caso poco común en este tipo de imágenes. Los mismos, coquetos, qué duda cabe, con una presencia señorial e incluso de realeza, para la que es la mayor Reina de las Reinas –porque reinas habrá pero como Tú ninguna…-, tocados con una especie de pequeños bordados o quizás otro tipo de artesanía como la platería, fueron elaborados en Tánger y donados a la hermandad por Enrique García Lorenzo, porque la corporación de San Gil pensó que podría enriquecer de belleza estética y sagrada la presencia  de su Santísima titular. Cuentan que los mismos también fueron besados como a las reinas en épocas pretéritas lo que nos hace entender que la idea tuvo que gustar a los devotos. Una apuesta por algo nuevo como diríamos hoy día, donde el nivel crítico sobre el trabajo de priostes y vestidores hoy día ha alcanzado una cotas inimaginables en aquellos tiempos… o NO.
    Los zapatitos levantaron la repulsa de un hermano que no dudó en denunciarlo donde eso sí, quizás hoy es donde menos lo hacemos y es quizás donde antes deberíamos hacerlo, ante la hermandad o las instituciones a las que pertenecemos, la iglesia… en esta ocasión mantendré el anonimato de aquel denunciante –aunque podrán buscarlo en otros medios-, para que nos parezca lo más cercano a lo que muchos hacen hoy día, tras un seudónimo o Nick criticarlo por Internet para que la masa social condene y censure con la dureza que suele acostumbrar. Aquel señor, “amenazó” eso sí, que si no se tomaban cartas en el asunto lo denunciaría públicamente ante la prensa, con la excusa de que estaba tan extendida la desaprobación entre los devotos, aunque se cuente que muchos besaban también los zapatos donde para nuestros corazones estarían los hipotéticos pies de la Madre de Dios, que como digo, no los tiene.
    Es curioso, que obviamente, el mismo perteneció a juntas anteriores, como suele ocurrir hoy en día, con aquellos a los que solo les vale su opinión y no intentan sobrellevar las nuevas opiniones de los que mandan –y que Dios nos coja a todos confesados-, aunque nos duelan, aunque estemos en la certeza que se equivocan en cada paso que dan… esa es la trampa de eso que llamamos democracia. Este hombre llegó a tildar la circunstancia primeramente desde un prisma artístico aludiendo que la estampa no era lo común, mucho menos con una imagen de candelero e incluso fue más allá haciendo dudar la procedencia de los zapatos, instando a que ya hubiesen sido usados por una mujer, de la que llega hasta sospechar de sus hábitos de vida poco “decentes”, cuando en realidad como defendió la hermandad ante Palacio fueron creados exclusivamente para aquel día. Como ven, hoy que somos tan derrotistas, que tememos la sobredimensión de la Semana Santa y con ella las cofradías, en las que creemos que todo se ha manchado y que cualquier tiempo pasado fue mejor, vemos que las disputas, el análisis capillita, ya sea constructivo o destructivo, el quizás rencor del que antes mandó, el ir mas allá también se daba en la ya hermandad más pujante de la ciudad, la cual, en un barrio aún muy humilde sobrepasaba el millar de hermanos y el ajuar y patrimonio era ya la envidia seguramente de muchas de las de hoy en día. Este hecho ha venido casi a documentar la fecha de esta fotografía, como posiblemente los preparativos para el primer besamanos de la Virgen de la Esperanza, -porque ni antes ni después de 1925 se han vuelto a mencionar los zapatos-que con zapatos o sin ellos la bajaron los ángeles para dejarla en Sevilla y como diría la letra de Caro Romero… hacerse Macarena.


domingo, 14 de diciembre de 2014

SIEMPRE VUELVE...

Aun no tenemos el paladar pegajoso de los mantecados y ya comienza a verse el horizonte de lo que tiene que llegar, lo que llevamos esperando, lo que llevo esperando mientras veía a Dios adentrarse resucitado en un templo de esta nuestra Andalucía. Él volvió a la vida, y pronto volverá nacer del vientre de esta Inmaculada concebida que nos llama a la esperanza. Aún tiene que pasar las luces de la navidad para que las luces de la gran cuenta atrás se nos introduzca por los poros del alma, que lejano todo, pero al final siempre vuelve… el 18 de enero comienza a abrirse el frasco que contiene la fragancia de la gloria, ese día volverá a bullir en el estómago ese apretón de comenzar a sentir eso que no explosiona hasta que se abre las puertas del domingo de los domingos.

Ese día volveremos a reír como estos últimos años con el abrazo del amigo o el compañero que siente ese algo inexplicable cuando la trabajadera cae sobre nuestros costales. Parecía que nunca volvería y ya se comienza a sentir que nos está alcanzando. Aún queda caminos por recorrer pero las vibraciones circulan nuestro cuerpo y lo mejor, nuestra alma. El primer encuentro ya llegó y una tarjeta más se asienta en la cartera queriendo ser completada, sin que nos falte ninguno, que al parecer, el de las manos poderosos se le va a antojar que sus cuatro gordos de la pata trasera izquierda vuelvan a ser uno de los pilares de su caminar repartiendo tantas cosas… el Señor me llama un año más a sentirme torero, artista, a dibujar arte y sensaciones inenarrables, y también a sentirlo a Él como a mí más me llega dentro… ya sabe que le tengo algo preparado, porque que les voy a decir, conmigo se suele portar de lujo y quiere llorar de alegría y sentimiento bajo sus plantas, en su morada… la tarjeta, con una bella fotografía curiosamente sacada del móvil de una hermana, Almudena Zafra que le cogí “prestada” para abrir las sensaciones de ese trocito de Jueves Santo de cada mes de octubre nos muestra las fechas para preparar lo que llevamos esperando todo un año, solo entendible para los que sienten como nosotros, para los elegidos a respirar la fragancia de la gloria… ya vuelve la magia, siempre vuelve…

viernes, 12 de diciembre de 2014

SEMANA SANTA DE BAILÉN. 1992

Desde un viernes como hoy del mes de marzo tengo aparcada esta serie, en la que vine a mostrar en el mundo de internet la Semana Santa de mi juventud, la de mi pueblo, Bailén. Como mi trabajo me costó capturar y colgar los videos no pienso dejar más aparcada esta serie y volveré con esta entrada, donde me centraré en la semanas santas enteras, no por jornadas para aligerar un poquito más el contenido y no hacer un poco pesado a aquellos que nos le interese estos tipos de entradas, como así algunos me han mostrado, incluidos bailenenses.
Pero como aquí quien decide lo que se pone soy yo y así me lo propuse continuaré con la serie que acabará seguramente en la Semana Santa de 1995. Nos quedamos en la de 1992, donde ya les conté la jornada del Domingo de Ramos y el Lunes Santo. Aquí se verán reflejados los videos que quedan de aquel año de los cuales intentaré hacer una simple reseña, de lo más destacado de los mismos, que ya cada cual, a los que más le interesen sonsaquen de los mismos, los detalles que ya se guardan en la memoria.
Si el Lunes Santo fue un día histórico de estrenos con la imagen de la Virgen de los Siete Cuchillos, el Martes Santo también presentaría estrenos, volviendo Ella como es costumbre a procesionar tras el Cristo de Medinaceli, el cual estrenó la primera fase de los respiraderos que completaban ambos laterales o costeros del trono, siguiendo la línea del conjunto de mezclar la madera barnizada con la orfebrería aunque ese año llevó una especie de “tela metálica” a falta de los paños repujados que llegarían al año siguiente. Destacar que en ese año no se realizó la salida con los anderos de rodillas, como se hizo hasta el año 2013, último en que se procesionó estas andas del cordobés Díaz Roncero.


Del Martes Santo saltamos al Jueves Santo, jornada de Amarrao a la Columna de la cada vez más asentada cuadrilla femenina bajo sus plantas, acompañado de la que fue su banda en sus últimos días, estrenando curiosamente un uniforme de chaqueta eliminando lo hasta entonces tradicional: la túnica de nazareno y tras Él el Ecce Homo dibujando los Jueves Santos de antaño para los hermanos cruceros. La Virgen de los Dolores cerrando una comitiva que mostró otro de los grandes estrenos, la hermandad de San Juan igualándose a los refulgentes esplendores que en aquellos días experimentaron las demás cofradías cambiando su paso de ruedas a una cuadrilla que aquel año llevó a San Juan sobre sus hombros, que quien lo iba a decir entonces, con lo mal que lo pasaron aquellos jóvenes y escasos valientes en lo que llegaría a ser esa cuadrilla, la más numerosa quizás de todo el pueblo.

La Madrugá o la “procesión de las seis de la mañana” subiendo la amargura con Jesús Nazareno “el viejo”, donde intuimos el cambio que se produjo entonces con la música en esta hermandad dejándose escuchar una banda de música y la banda de cornetas y tambores. Igualmente seguido de su Madre, la Virgen de los Dolores y de San Juan sintiendo en su rostro la magia del compás del costalero, o en este caso, andero. Madrugá también de estreno y adiós, María Magdalena “la chaparra” dejaba su puesto a la Santa Mujer Verónica, ya que al dejar sus funciones de dolorosa volvió a su primigenia labor, la de mostrar el verdadero rostro de Jesús plasmado en el lienzo, sola en el paso, sin el acompañamiento de la Santa Vera Cruz tras la misma como al final se hizo costumbre.


Tarde de Viernes Santo con sabor a Calvario con el misterio del mismo nombre donde se estrenaría la nueva imagen de la Virgen de los Siete Cuchillos en el hueco que dejaba la anterior imagen. Tarde de muchedumbre en la plaza de la Constitución y tarde de saetas que aquella linarense convirtió en tradición cuando el Gólgota de clavales blancos y cera enrrizá traía a la Virgen de la Piedad al son de una banda contratada para la ocasión, proveniente de La Carolina.


Y tarde-noche del Viernes Santo con la “General”, que cada vez era menos general por la reducción de pasos. El Cristo de la Expiración reinando sobre su trono, como a mí me pegaba más el pellizco, como así te recordaré cuando me toque subirme a donde tengo que subirme a hablarle al pueblo quien eras y eres para mí. La Piedad seguía el cortejo y tras Ella, el paso del Calvario pero con la cruz desnuda sobre ruedas, el gran motivo que hizo poco a poco extinguir esta procesión, porque seguía San Juan y la Virgen de los Dolores portados por los hombres bailenenses. No sabría aclararlo con certeza, no si después de esta procesión comenzó la llamada de “La Soledad”, pero lo que recuerdo era el extremo cansancio de la novel cuadrilla de San Juan que hizo que varios anderos de otras cofradías se metiesen debajo para devolver al discípulo amado a su ermita de la Limpia y Pura, dibujando un multicolor corazón de hermandad entre hermandades en los varales.



Flores blancas para la Resurrección y marchas de palio alegres para la celebración. La imagen del Resucitado de posguerra salía a la calle por última vez ya que al año siguiente se sustituiría por otra imagen ante el deterioro de la misma, aunque llegó tan poco a convencer que nuevamente volvería a los cortejos procesionales como ya veremos más adelante. Caras al descubierto, porque se trataba de la gloria, ya no había penitencia a la espera de que llegara la idea de alzar su anonimato penitencial con un caperuz de blanca pureza para el último día de la Semana Santa en Bailén del año del Señor de 1992 y donde la cofradía comenzaría a tomar la costumbre de llegar a su ermita con el paso andando de espaldas.

miércoles, 10 de diciembre de 2014

LAS PENAS DE ORTEGA BRU...

Como siempre se ha escrito, Luis Ortega Bru tuvo que vivir deteniéndonos solamente en su faceta profesional y también artística -porque a veces lo primero no tiene que ir unido con lo segundo-, orgulloso por la buena crítica y dolorido y decepcionado por lo contrario, la fuerte diatriba sobre su manera de concebir el arte. En realidad, esto es algo que tienen que padecer todos, pero quizás él por su carácter y pasado aún más. En Andalucía y sobre todo en Sevilla, sus Cristos abrieron una nueva dimensión en el arte cofradiero hispalense. Implantó por decirlo de alguna manera el icono que debería seguramente con más excelencia representar las grandezas artísticas del periodo, así lo pensamos muchos hoy, eruditos y simples aficionados, quizás entonces con menos contundencia, de que podríamos llamarlo el mayor imaginero que trabajó para Sevilla en el siglo XX.





Sevilla y sus cofradías tan aferradas a los modelos heredados del pasado, sobre todo a partir del barroco, es poco dada a sentir la fe y el pellizco del arte con las formas artísticas en que desembocó el siglo XX en España, donde quizás fue en el círculo madrileño donde más se avanzó o se siguió una línea artística coetánea a los tiempos, sin la urgente necesidad de seguir copiando el pasado o recurrir a los “neos”. Desde mi poco cualificada opinión, porque mientras uno no cuelgue un título universitario en el dormitorio no es tomado en serio –aunque con él se siga sin aportar nada-, pienso que los imagineros o escultores que tocaron la imaginería procesional en el siglo XX si llegaron a conjuntar ambas experiencias, lo clásico con lo contemporáneo, es decir que los neos no son meras copias de Mesa, Montañés, Ocampo, etc… como algunos siguen sentenciado, sino la evolución del arte que siempre se asienta sobre las herencias del pasado. Obviamente  esos modelos siguen aportando su rotunda alma a aquellos nuevos trabajos, como fue el caso de Ortega Bru, donde su pasado fue la escuela castellana y las corrientes más contemporáneas a su tiempo, aunque cuando la ciudad del Giraldillo llamó a sus puertas, aquel barroco se tuvo que volver algo más andaluz, lo que se suele decir, se endulzó…







Cuando la hermandad de Santa Marta decide erigir un paso de misterio al convertirse en hermandad de penitencia tuvo que tener más que claro los conceptos sobre el aspecto que quería de sus imágenes, aunque solo apuntaré al de su dolorosa, la Virgen de las Penas, la cual debería ser bella sin duda. Sebastian Santos era el “Astorga” –imaginero de vírgenes en el XIX- sin ninguna duda de la época, aunque Illanes o Fernández-Andes ya hubiesen realizado jóvenes y bellas dolorosas paras las cofradías en aquel tiempo. Santos, fue otro imaginero que sin duda mezcló clasicismo con contemporaneidad, pero al beber más del barroco sevillano, como los anteriormente mencionados, el resultado de sus obras no estarían tan entredicho, si es que lo estuvo, como si le ocurriría a Ortega Bru, el cual realizó un impresionante paso de misterio que seguramente, si no hubiese sido por desavenencias con la hermandad –al parecer económicas- hubiese gubiado Santos Rojas. Basta con observar que la imagen más antigua actualmente del paso de misterio del Traslado al Sepulcro, es la imagen que da denominación a la cofradía, la santa de Betania, Santa Marta, obra de Sebastian Santos y que la actual iconografía escenográfica bebe de un boceto claramente influenciado por el que llegó a modelar el de Higuera de la Sierra (Huelva). Un misterio que de haberse realizado podía recordarnos a un Nicodemo como el Cirineo de Pasión o un Cristo de la Caridad como su Cristo Yacente de Jódar (Jaén) para hacernos una idea.



Como ya comenté en esta misma página hace años, y como recientemente expuse para De Nazaret a Sevilla (pinche aquí), los ideólogos del misterio de Santa Marta, no sabría decir si se movían entre apostar por artistas con ideas que quizás no hubiesen sido entendidas, por aportar simplemente algo novedoso o que sencillamente era lo que había en el mercado –Juan Luis Vasallo talla nuevo cuerpo para el Señor del Silencio de la Amargura-. Se desechó a Enrique Pérez Comendador entre otras cuestiones porque su idealización de la dolorosa principalmente no encajaba con lo que los fundadores de la denominada hermandad de los hosteleros tenían en mente –seguramente obsesionados con las dolorosas de Sebastian Santos- donde en tantas ocasiones se ha comparado los grafismos de aquellos artistas contemporáneos con los que Sevilla gusta, de la mujer bella, no realista, pero una belleza que esté perfectamente ungida de unción sagrada, de la cual están sobrados por cierto prácticamente desde el siglo XVI hasta nuestros días, ya que sobre los años setenta de la centuria pasada, la nueva hornada de imagineros sí volvieron a incidir en los modelos clásicos como Duarte o Dubé de Luque.



Se desecha a Comendador por su apuesta más “modernista” y se van a Ortega Bru, que ya había entrado con buen pie en la ciudad con el Cristo para la Piedad del Baratillo –una iconografía por cierto muy similar a lo que buscaban- donde se encontrarían con sus temores cuando el sanroqueño gubió y policromó a la imagen que representó por primera vez a la Madre del Cristo de la Caridad, para seguir el triste y lúgubre cortejo al sepulcro cada Lunes Santo, como ya he dicho tantas veces, adelantando en tantos días el triste Viernes Santo. El acabado y expresionismo de los rostros masculinos, incluso de las marías seria entendido, al fin y al cabo una imagen secundaria es un simple complemento, la estética de su rostro no tiene que llamar a la veneración con el poderío de Jesús o su Madre. Con la Virgen es diferente, como he apuntado varias veces, Sevilla y el andaluz está acostumbrado a quedarse embobado de la Virgen bella, y en muchas ocasiones joven. La nueva imagen de la Virgen de las Penas –donada por el Sr. Ponsati, del Hotel Madrid al precio de 12.000 ptas., recordemos que cada imagen la sufragó el director de un hotel hispalense, al ser Santa Marta su patrona- no contempla lo segundo, es una madre madura de una persona de treinta y tres años, un rigor histórico que la icnografía cambió -¿se imaginan representar a una virgen y madre con una casi anciana?- y que el sur de España tan bien aceptó. Sobre su belleza, muchos dirían que no lo era, yo diría que a comparación de otras dolorosas no lo seria, pero qué duda cabe que el nivel artístico si la dotaba de una belleza que cualquier espectador o devoto en la iglesia o en la calle no asimilaría.
No sé si fueron los mismos hermanos o que la ciudad presentara su disgusto en los mentideros cofradieros, pero D. Luis se llevó el primer varapalo y tuvo que cambiarla por una nueva que si conseguía en cierto modo endulzar el impactante rostro de la primera imagen que aún conserva la hermandad en sus dependencias. Expresiones que repetiría en prácticamente todas sus dolorosas fuera de Sevilla, pero en la antigua Isbiliya al final se le dio la razón a aquella primera idea que no apostó por misterios que van más allá de los cánones clásicos. Llegó una nueva dolorosa pero tampoco terminó de cuajar, Bru no estaba dispuesto a gubiar “muñecas bonitas” como así definía el concepto de dolorosa que la ciudad demandaba, el que intentaba reflejar el drama y el suyo propio de la Guerra Civil en sus imágenes, las penurias de las madres españolas que vieron perder a sus familias en la cruenta contienda de las dos Españas en el rostro de María de las cuales decía que eran como “sueños torturados” intentando llenarlas “de amor y misticismo”… el no veía a una hermosa joven llorando a su hijo fusilado como así él vio a sus padres. Su amargura fue que quizás no consiguió transmitir esa idea al pueblo sevillano.

La nueva obra se endulzó más, ganó en el estereotipo de belleza andaluza aunque tampoco cuajó, a mí personalmente me retrotrae a su dolorosa que al parecer ha conseguido asentarse en la Semana Santa sevillana bajo palio, la Salud de San Gonzalo, otra imagen que sin duda muestra otro canon de dolorosa y de la que por cierto, en ciertos foros, según algunos “eruditos capillitas” he llegado a escuchar las descripciones más variopintas, algunas rozando el menosprecio de los que parecen que más que expertos en arte, son tipos anclados en otra época que no han sabido ver la línea evolutiva del tiempo, y lo dice uno que piensa que el XVII fue el punto y aparte sin discusión.

Ortega Bru se tuvo que dar por vencido, su segunda dolorosa se convirtió en María Salomé y al final la hermandad consigue que Sebastian Santos gubiase a la como no podría presentar más duda, la bella Virgen de las Penas, coetánea en la línea evolutiva e impronta de la Concepción del Silencio o los Dolores del Cerro, que aun con estilos dispares se encaja tan perfectamente con el misterio de Ortega Bru, incluso tal vez, a mi percepción le da como cierto misticismo a la Virgen, al cual sobresale entre los demás acompañantes camino del sepulcro, en un efecto de marcación de quien es Ella y quien son las demás. Tampoco me extrañaría que una posible obsesión por una dolorosa de Sebastian Santos fuese la zancadilla constante a las Penas de Ortega Bru cuando en Sevilla hay otra dolorosa que sin duda sigue aquella escuela que se ha venido a definir como la “contemporánea”, la Virgen de la Quinta Angustia de Vicente Rodríguez Caso, donde novedosas líneas, de una mujer más madura, aunque lo cierto que de líneas más suaves al dramatismo de las Penas de Ortega Bru se asentó magistralmente en el impresionante misterio de tintes roldanescos del Descendimiento de la parroquia de la Magdalena, y todos coinciden en exaltar la perfecta conjunción…




lunes, 8 de diciembre de 2014

CONCEPCIÓN VIRGEN MARÍA...


Yo quiero ser costalero Señora,
de tu palio de azahar y plata,
de candelabros de cola,
de bambalinas que danzan sobre los
doce varales que rodean Tú semblanza.
Yo quiero ser costalero Señora y sentir en mis espaldas,
la belleza de tu rostro sin poder verte la cara,
porque Tú estarás arriba y yo abajo, en tu morada…
yo quiero ser costalero Señora y ceñirme en negras fajas
y calzarme zapatillas que te llevaran a rastra, 
como a Sevilla le gusta…
chicotá, silencio y vasta…
yo quiero ser costalero Señora y dejar tranquila mi alma
y que mi sevillania experimente la saña
de sentirme costalero de Maria Inmaculada…

Pascual González.

martes, 2 de diciembre de 2014

EL PALIO DE LA VÍA SACRA...

“La Vía Sacra” es como seguramente los más eruditos en historia cofradiera, saben que era llamada la cordobesa cofradía del Calvario en sus orígenes dieciochescos, la cual desde San Lorenzo se echa en estación de penitencia en la tarde noche del Miércoles Santo paseando a su Nazareno del Calvario y su Virgen del Mayor Dolor. “La Vía Sacra” es, sobre todo desde que la Banda del Maestro Tejera la ha montado, una de las más conocidas y mejores marchas de reciente ejecución que se han creado en Andalucía, dándole la razón a un compañero en esto de las cofradías, de que fuera de Sevilla, en ocasiones y a veces más que en la misma Híspalis, se están haciendo la cosas muy bien. Un compositor de la ciudad de la Mezquita, Rafael Wals Dantas la escribió en honor de la Señora de mirada elevada al cielo rancio de su palio con la genialidad, como proclamaban los más expertos en música procesional, de los más grandes de la materia. Tejera la estrenó en el mismo San Lorenzo, deleitando a la Virgen con sus magistrales sones y se encendió en la mecha de las pasiones cofradieras. El video (Pinchen aquí) de aquel día me lo aconsejó alguien que a mi parecer le ha dado mucho a esta dolorosa cordobesa que tallara Francisco Díaz Jiménez y Antonio Castillo Ariza en 1945 para sustituir a una anterior imagen de Martínez Cerrillo, que es la actual Virgen de las Lágrimas de Jaén, una de sus mejores creaciones, al menos para mí. No se entendería hoy día, como se pudo sustituir la imagen, aunque la actual también tenga categoría, pero la razón era tan simple como que la imagen no recordaba en nada a la efigie que con anterioridad procesionó la hermandad añeja de la Vía Sacra, una portentosa imagen que cedían sus propietarios con los cuales se quería dejar de depender, la Congregación Hospitalaria de Nuestro Padre Jesús Nazareno.
Así, la mirada angustiada al cielo de aquella Virgen si sería reflejada en la nueva imagen que sustituye a la de Cerrillo, la cual sigue evocando a ambas dolorosas de la iglesia del Nazareno cordobés. El último empujón que necesitaba la marcha de Wals vino en un lugar que en los últimos tiempos se ha convertido en rincón para el embrujo… Sevilla, Molviedro, Viernes Santo, Montserrat, Margot y va la Virgen en su impresionante regreso y se despide del sueño con Tejera tocándole “La Vía Sacra” como pueden ver en este video (pinche aquí).


Pero antes sonó para la Virgen que ha inspirado tan genial partitura, como vemos en el video que comparto, interpretada por la banda María Inmaculada de Linares, para este palio que en los últimos años se había alzado como uno de los más importantes de la ciudad, y quizás no lo sea por su estética, porque la excelencia artística debería ser quizás más alta, pero digna, para configurar un palio de cajón que evocase a la rancidez que tanto parecen trasmitir estos tipos de palios. Pero el arte efímero consiguió hacer de este paso, lo que dije, uno de los más emergentes, elegantes y aplaudidos de la ciudad, envuelto en un punto más mustio y rancio, de compás fúnebre, y solemne como la nueva obra de Wals Dantas y… más solemne compás de la gente de abajo. Evidentemente hace tiempo tenía ganas de mostrarles este paso, como no, a su Reina, pero todo no puede ser de seguido y ahora quizás lo hago con la tristeza de haber llegado tarde, de no poder exaltar a los artífices de este prodigio, el que me dijo que viese el video de Tejera interpretando “La Vía Sacra”, el hasta el año pasado su capataz, como segundo de Fernando Chiachio -hasta el año pasado capataz general de la cofradía-, Federico Jiménez Reloba. La cosas de este mundo de las cofradías le han clavado a Federico una espina como la de la corona del nazareno que gubió un fraile imaginero, pero aquí no es lugar para ahondar en esos temas, siempre venderé el lado buenísimo de este mundo, y porque como de él he aprendido mucho, hay que callar y dejar seguir al mundo, que más que les duele a ellos… pero la vida sigue, las cofradías continuarán con o sin nosotros y que mejor homenaje al trabajo que realizaron estos capataces que esta entrada dedicada a la excelencia alcanzada en el palio de la Vía Sacra… compás, elegancia, magia, oficio, afición, también fe –que ahora quizás algunos no entenderán-, amistad, música, movimiento, arte efímero…y mucho más consiguió Federico junto a sus “legionarios de sierra morena”… ahora toca seguir la línea o no, pero un ejemplo de buen hacer siempre tendrá hueco en esta casa.